Silencio, volvete y hacete canción

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MA

Florencia Ruiz

Independiente

¿Puede una artista, una cantautora, traducir fielmente su espíritu en su obra en sus canciones? La respuesta no está flotando en el aire pero el reciente trabajo de Florencia Ruiz aproxima una respuesta. No un grandes éxitos —eso hay que dejarlo para las discográficas, para los giros puramente comerciales de la industria musical— mas sí un pequeño muestrario, un camino por 15 años de canciones. “Cada canción aquí incluida representa un año de mi vida, desde 1999 hasta 2001. Armé este recorrido para acercarme a la Flor de hoy, a mi sonido y mi silencio”, se explica en el interior del disco, pensado especialmente para su edición en Japón —la cantautora ha girado varias veces por aquel país— y editado en un precioso diseño artesanal. Después del hermoso Luz de la noche (2011), “MA” es un disco celebratorio. Celebra la música, celebra la cultura japonesa —“ma” en ese idioma significa silencio, ése que antecede a la palabra, al sonido—. Y celebra también a la Florencia Ruiz madre: la primera canción (“Música”) dice en un pasaje: “Mi piel se romperá para que seas vida”, y el disco cierra con “Tierra”, dedicada a su hijo. Ambas composiciones son nuevas. Y “ma” en nuestra lengua es el apócope de “mamá”. Allí están, entonces, por ejemplo: “Niñez”, “Todo dolor”, la trilogía “Patos-Siberia-Nijni”, “Movimiento final” (¡con ese solo de guitarra de Minimal!), “Alumbraremos”, entre otras. Las canciones de Florencia Ruiz se dibujan como haikus; son canciones que tienen la forma pequeña de una hormiga pero el peso y la fortaleza de un elefante. Así es que “MA” pide a gritos que le dediques tu silencio.

Nacho Babino

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