Un medio para defender el territorio

124-PeriodicoCalchaquiComunidades originarias salteñas editan un periódico para reflejar sus anhelos y preocupaciones, defender la tierra y la vida, contar historias, hacer valer derechos y hablar de la vigencia de su cultura. 

Por Josefina Garzillo

“J’ ham Jairimti” significa “Di tu verdad” en lengua aymara. Ese principio, el de decir libremente, sin miedo, es el nombre de un periódico que pueblos originarios de Salta editan hace poco más de un año. El objetivo de esta publicación mensual es difundir la realidad de las más de 40 comunidades que habitan en los valles Calchaquíes, defender la tierra que les pertenece desde siempre y promover los valores culturales de los pueblos que integran la Nación Diaguita.

Luis Burgos integra la comunidad diaguita calchaquí La Aguada y es uno de los impulsores de esta iniciativa. Siente que el periódico se está constituyendo en un valioso aporte para enfrentar el desconocimiento que hay sobre la “verdad” de las comunidades en la provincia y el país: “Somos 40 familias, aproximadamente 200 personas, que estamos transitando un período de reorganización comunitaria. Como todo pueblo se sufre mucha discriminación. Hace cuatro años que nuestra Personería Jurídica está dando vueltas en el Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (IPIS) y en la Dirección de Personas Jurídicas de Salta”.

Luis reconoce que en la ideología del periódico mucho tuvo que ver la influencia del profesor Maidana, un historiador de la zona que falleció, que “siempre nos habló de la importancia de hermanarnos, recuperar nuestra identidad, hacer valer nuestros derechos”. Y hoy, con varios números en la calle, cree que la publicación sigue esos lineamientos y es “un pequeño grano de arena, una herramienta para defender lo nuestro a través de la comunicación cultural”. También valora el aporte que ofrece a la lucha por mantener y recuperar las tierras perdidas porque esos “son conflictos que nunca acaban”. Reclama que “a nivel nacional se tomen mayores acciones para que se cumplan las leyes” y advierte que “la Presidenta tendría que anoticiarse de lo que sucede acá en los valles porque parece que no le llega la información y acá sufrimos asesinatos, desalojos y amenazas. Para esto también sirve nuestro J’ ham Jairimti”.

El periódico imprime 3.000 ejemplares y se vende por suscripciones. Pese a las dificultades económicas que tienen casi todas las publicaciones comunitarias, sigue adelante mientras espera que alguna vez haya una ley que aliente a los medios gráficos sin fines de lucro. Este año, alentados por la ley de servicios audiovisuales sancionada hace 5 años, el grupo comunitario que edita este medio gráfico formó Antarca, una productora gráfica y audiovisual y a través de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) consiguió la autorización para instalar una radio en La Aguada. Mientras, J’ ham Jairimti ya llega a las 40 comunidades del departamento de Cachi y a otras que forman parte del Foro Provincial de la Agricultura Familiar (FOPAF).

Mucho de la identidad y de la búsqueda estética del periódico se puede observar en sus tapas. Todas están dedicadas a contar historias de abuelos y abuelas de la región, cuya experiencia de vida sirve para abordar una realidad social puntual. Un ejemplo es la entrevista a Angélica Ramírez, integrante de la comunidad Cóndor Huasi de la quebrada de San Lucas, que lleva adelante las Jornadas Culturales Diaguitas Calchaquíes y fundó la biblioteca popular Juan Calchaquí. Otro ejemplo está en uno de los últimos números, donde se cuenta la vida de Aureliano Castillo, originario de la comunidad El Algarrobal y ex trabajador del ingenio azucarero El Tabacal. Ambos testimonios hablan de la persistente dificultad por estar seguros en sus tierras, de las migraciones familiares por trabajo y de las vueltas al valle. Son profundos retratos de vida. “Uno puede defender lo que conoce. Compartir estas historias —concluye Luis Burgos— es nuestra forma de memoria y valorarnos como pueblo”.

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