Karen, Rocío y Casa de Los Niños

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Por Javier Sahade
Fotos Gabriela Hernández

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Karen y Rocío

Su lugar feliz

La casa de los Niños y los recuerdos en común que las emocionan

Karen y Rocío tienen en común su infancia de la Casa de Los Niños del Hogar de Cajade. Hoy se emocionan con los recuerdos de aquella época.

“Casa de los Niños siempre fue mi lugar –dice Karen y agita los brazos como cerrando una cortina sobre su cara. Hace una pausa y una lágrima le cuelga de la nariz, fui de chiquita ahí. Me acuerdo que no tenía despertador, pero algo me despertaba y me iba. Ya mi cabeza estaba que tenía que ir, que no podía faltar.”

“Fue lo mejor Casa de los Niños –agrega Rocío-, era ese lugar que vas y sos la persona más feliz del mundo, como acá en Casa Joven, aunque a veces sea un loquero. Es el lugar donde decís ahí voy a estar en paz, con tranquilidad, con gente que te quiere. Hay un montón de chicos que no tienen esa niñez que nosotras tuvimos… tienen una niñez de mierda. Te da un montón de bronca. Yo también la tuve, pero Casa de los Niños era ese lugar donde me relajaba y estaba feliz.”

–¿Ahora ven que la niñez en el barrio es diferente a la de ustedes?

La tecnología los tiene muy bobos a los chicos –responde Rocío. Nosotras antes jugábamos colgadas de los árboles y ahora los pibitos están todo el día con el celular. Ojalá que en algún momento pueda cambiar algo, pero todo llega.

Karen

Miedo al futuro

“Soy Karen Durán, tengo 20 años y pertenezco a Casa Joven”

Tengo muchas metas y sueños y espero cumplirlos. Pienso mucho en el futuro de mi mamá y prefiero que ella esté bien, antes que yo (llora). Quiero tener un trabajo estable, superarme, aprender muchas cosas, saber un poco de todo y el día de mañana, si tengo hijos, poder enseñarles a ellos que sean mejores personas y que aprendan de la madre de todo lo que pasó y cómo se superó día a día.

–Lo que más me preocupa en el futuro y en la vida es tener un trabajo. Es como lo único que tengo ahí. El día que tenga un trabajo, ahí me voy a relajar.

–Vivo el día a día y por ahí, en base a las cosas que me van pasando voy cambiando algunas cosas y ahí voy armando el futuro, qué quiero o qué no quiero para el futuro del país.

–¿Las familias? Los chicos se crían en un ambiente de violencia y toman eso como un ejemplo y lo siguen cuando son grandes. Hay otros que deciden no, pero la mayoría sí. De chica veía a mis hermanos todo el día callejeando y decía “de grande no quiero hacer eso”. Necesitas alguien que te hable y te muestre otras cosas.

No soy rencorosa con algunas cosas que me pasaron, prefiero dejarlo atrás y seguir adelante. Porque si no, es como que te estanca.

–A mí el futuro me asusta. A la noche, cuando estoy pensativa, digo “¿Y si no me sale lo que quiero, y si no es como yo quiero, o yo pienso que va a ser?” Eso me asusta mucho, dependo mucho del futuro. Quiero tener un futuro decente y me da mucho miedo que me salgan mal las cosas.

Me enoja la injusticia y la desigualdad. Saber o ver ciertas cosas que uno no puede cambiar, esas cosas que pasan en nuestras casas o en la sociedad, pero no podes hacer nada porque no tenés el poder. Y la gente que tiene poder no hace nada.

Me gustaría poder leer la mente, saber qué está pensando la gente. Hay gente que te dice que está bien, pero si leés la mente sabes si necesita ayuda.

No me siento sola. Mi mamá me demostró que nunca estoy sola, siempre va a estar ella.

Soy feliz, pero siento que voy a ser 100 por ciento feliz cuando logre lo que quiero: un trabajo. Con tal de tener un trabajo en blanco y seguro, estoy contenta. Mientras esté cómoda, yo feliz. Tengo pensado hacer varios cursos, todo lo que es uñas, cejas, piel, armar una estética.

–Tenés la misma edad de La Pulseada, ¿creés que somos mejores que 20 años atrás? ¿Avanzamos? 

Como mujer mejoré un montón y aprendí un montón. Me siento bien como soy y como pienso. En la sociedad vamos de mal en peor, se viene todo abajo, no hay laburo… En el barrio los chicos no quieren ir al colegio, están todo el día en la calle y la calle es muy insegura.

Rocío

El hoy y el ahora

“Me llamo Rocío Rodríguez, tengo 23 años y pertenezco a Casa Joven de la Obra del Padre Cajade” 

Uy, me mataste… ¿El futuro? Apenas tengo… No sé, me gustaría sacar adelante a mis hijos, Ramiro (5) e Isabella (3). Lo único que pienso es en ellos, que tengan un mejor futuro, mejor de lo que yo tuve. Tuve un pasado bastante complicado y no quiero que se repita con ellos. Que tengan linda infancia. Eso es lo único que me importa (“me das una galletita, ma”).

–No pienso mucho en el futuro porque no sé lo que va a pasar más adelante, porque así como todo pasa, todo llega. Trato de vivir el hoy, el ahora y disfrutarlo, porque no sabemos si más adelante no estamos. Hay que disfrutar cada momento y cada segundo de la vida porque tenemos una sola. Quisiera estudiar una carrera de pastelería.

Ojalá que el día de mañana haya una naturaleza hermosa, pero con tanta contaminación…

Mi familia va a ser siempre igual, jaja. Algunas veces pienso, cuando estoy enojada, que quiero tener otra familia, pero es lo que me tocó y a pesar de lo que son, es mi familia y siempre voy a estar con ellos. Y las otras familias no se… porque pasan tantas cosas, abandonos, maltrato, el abandono hacia las criaturas, el maltrato de padres y abuelos. Estaría bueno que cambie eso. Ves muchas cosas.

–Me hizo muy bien pasar por las Casitas de Cajade, donde tuve contención. Yo sé lo que viví y no quiero eso para mis hijos.

¿Qué voy a recordar? Todo lo que pasé. Yo siempre me acuerdo de todo, el transcurso en las casitas, la gente que conocí. Hay cosas feas que me gustaría olvidar, sí.

Me asusta no llegar a esas metas que quiero para mí y para mis hijos. Lo único. Tengo miedo de llegar a un límite y decir “no puedo más”. Muchas veces me caí, pero me levanté. Eso me asusta. Ojalá nunca me pase de quedarme estancada.

Si te cuento todo lo que me enoja… ja. La sociedad, como que no hay mucho respeto, sobre todo con los adultos mayores. Me da bronca esas cosas que pasan, cuando matan a un chico, cuando hay mucha violencia.

Me gustaría tener el poder de ser invisible. Estaría re bueno porque ayudaría a mucha gente. Situaciones que no me gustan, que veo, hacer algo. Violencia en familia, resguardar a la criatura. O robo a adultos mayores.

No me siento sola, estoy re acompañada por mis hijos. Si no los tuviera a ellos… Sé que tengo amigos, gente que me quiere. De vez en cuando me agarran esas cosas de llorar y pensar qué hice mal, en sentido de pareja, pero…

Soy feliz porque tengo a mis hijos, siempre voy a ser igual que siempre.

Lo mejor que me pasó son mis hijos. Si bien no estaba preparada, cuando quedé embarazada… como le pasa a todos con su primer hijo. Con Ramiro fue complicado. Lo sufrí bastante, pero ellos son lo mejor que me pasó. ¿Y lo peor? No tener una buena relación con mi familia. Se supone que son las personas que te quieren y tienen que estar siempre.

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