Palabra de Cajade

Foto de Carlitos pegada y manuscrita en la radio. Archivo Radio Futura
Foto de Carlitos pegada y manuscrita en la radio. Archivo Radio Futura

Nota principal: Eduardo Candreva, un abridor de caminos

Hasta principios de los ’90, en la radio y televisión argentina era habitual que hiciera el cierre de programación un sacerdote. Futura sólo consideró esa posibilidad en una ocasión: “Alguna vez le ofrecimos a Carlos Cajade que cerrara todos los días la transmisión”, contaba el Gordo en diálogo con Mariano Sasiaín en La Pulseada Radio. “No pudo ser, pero siempre acá en el estudio Javier Prol está latente el duende de Carlitos. Lo que a uno le queda de él es esa manera de concretar las cosas, de trabajar (…). Hoy mismo se descuida la política de niñez, y se habla mucho pero se hace poco. Y Cajade es un ejemplo de cómo concretamente hacer las cosas, de ser parte de la problemática social de la niñez; ése es su gran ejemplo”.

El reconocimiento era mutuo: Cajade siempre fue bien consciente de la importancia de los medios de comunicación (la existencia de esta revista lo prueba) y sobre todo, de los pocos que, como Futura, acompañaron y ayudaron desde el principio a la Obra. Además, nunca fue ajeno al debate sobre la propiedad y los intereses a los que responden los grandes medios —ahora abierto pero entonces invisible para la mayoría—. Esto decía en una entrevista del programa Radio Abierta, en Futura, en 1999:

“El 50% de los medios ya los compró el Citicorp en Argentina [el poderoso conglomerado CEI-Citicorp, luego desmembrado, que creció a la sombra del menemismo]. Por eso digo, la valoración de estos medios y estos espacios, que son los únicos que nos van a dar la posibilidad de decir lo que pensamos, y la valoración de este tipo de programas y de medios que de alguna manera le dan la posibilidad a uno de expresarse en todo su pensamiento”.

Y concluía con palabras que leídas hoy valen para él mismo, para Eduardo y tantos otros que dejan huella: “Sigo creyendo que depende mucho de lo que uno puede sembrar, pero con un profundísimo amor. Vos desde tu programa, yo en la Obra con los pibes: ponerle todo. No desanimarse nunca. (…) Y lo que se siembra, tarde o temprano se cosecha. Hay que creer mucho en lo que uno hace, sea lo pequeño o lo poquito que se pueda (…) Una bendición grande para la radio, que siempre nos ha dado un lugar, que siempre estuvo cerca de la Obra, y para que desde este poquito que es mucho, se vaya sembrando esa semilla de esperanza que la gente tanto necesita”.

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