La nueva capilla, con la marca de Carlitos

En la capilla ubicada en el corazón del Hogar de 643 entre 12 y 13, Carlitos dio misa, compartió charlas y cantos, alegrías y tristezas… Hasta durmió detrás de un tabique que después fue sacado para construir el altar. Es la capilla que recuerda la simpleza del pesebre, paja y madera, donde hace cinco años lloramos su temprana partida y donde cada año nos reunimos quienes compartimos sus sueños y tratamos de continuar con sus luchas.

Ahora, la capilla Santa Teresita, como la bautizó Cajade, empezó a sentir el paso del tiempo y necesita reparaciones. El techo se hizo a nuevo hace poco y el piso sigue firme, pero hay que reconstruir las paredes de madera. Por eso, los “amigos del alma” de Carlitos se reunieron, formaron la “Comisión de Reconstrucción de la Capilla” y buscaron la forma de convertir el dolor en alegría y compromiso, con todo el amor y todo el ingenio.

Uno de ellos, hábil con las herramientas, dibujó en hierro una silueta de la capilla (ver foto) para luego marcar a fuego con ella cientos de maderas de 26 por 13 centímetros y una pulgada de espesor extraídas de las viejas paredes, ésas que atestiguaron los rezos de Cajade por “un país con infancia”. Las maderas con la impronta de la capilla tendrán un número de serie que garantice su autenticidad y serán vendidas a amigos y allegados a la Obra, junto a una cartulina con el logo del Hogar, la firma del tesorero de la Comisión y un texto escrito por otro “amigo del alma” de Carlitos. “Esa madera que hoy llegó a tus manos cobijó una utopía (…)” y “aunque no lo creas, tiene vida”, expresa una parte del texto.

Este recuerdo costará sólo 25 pesos y todo el dinero recaudado se utilizará para construir la nueva capilla, que “será humilde como fue Carlitos” y “llena de fe y de amor”.

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