Abrir la puerta para ir a jugar

El calendario de mayo incluye el Día Mundial del Juego, por lo que convocamos a La Pulseada Radio a la coordinadora de las Juegotecas Barriales platenses y a uno de los miembros de la Juegoteca Viajera “La Kombi”.

Fotos: Vanina Artola 

Hace 60 años la Organización de Naciones Unidas (ONU) incluyó al juego en la Declaración de los Derechos del Niño. Lo reafirmó tres décadas después, cuando aprobó la Convención de los Derechos del Niño, que en su artículo 31 reconoce “el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

¿Pero qué está hoy ocurriendo al respecto entre nosotros? Los datos disponibles indican que niñas y niños han ido perdiendo paulatinamente tiempo libre al punto de contar actualmente con 15 horas semanales menos que hace 40 años.

La crisis ha impactado con mucha fuerza en la franja etaria inferior. El último Informe de la Deuda Social de la UCA afirma que un 13,4% de infantes de hasta 3 años de edad sufren severas carencias de estimulación en esa decisiva primera etapa de su vida. Este déficit implica que nadie juegue con ellos o les lea cuentos y, en los peores casos, se combina con el uso de la violencia física o verbal como modo de disciplinamiento. Para pintar con más claridad la gravedad del cuadro, basta con decir que, según el Defensor del Pueblo Adjunto, en el presente de nuestro país el 15 % de los menores de 12 años no tiene ni siquiera la posibilidad de festejar su cumpleaños.

“El capitalismo nos induce a que nos dediquemos continuamente a producir económicamente y en la que el tiempo de ocio está mal visto” (Mercedes Aladro, coordinadora de Juegotecas Barriales)

Poco antes de que se celebre en La Plata el Día Mundial del Juego (ver recuadro), nuestro ciclo radial entrevistó en programas consecutivos a Emilio Martínez, integrante de la Juegoteca Viajera “La Kombi”, y a Mercedes Aladro, coordinadora de las cinco Juegotecas Barriales que actualmente funcionan en la región.

“Un espacio de encuentro”

El Programa de Juegotecas Barriales comenzó en 2011 a través de una ordenanza municipal. Hoy están en actividad las sedes de Altos de San Lorenzo (28 y 89), Los Hornos (66 y 143), El Palihue (98 entre 124 y 125), Olmos (46 y 158) y San Carlos (141 y 518). Están involucrados en total 16 profesionales, entre los que se cuentan profesores de Educación Física, docentes de Teatro, maestros de Expresión Corporal y distintos especialistas en Recreación.

Empezamos en 2011 –cuenta Mercedes– a conformar un equipo con gente que conocía un proyecto similar que se estaba desarrollando en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Comenzamos en Altos de San Lorenzo como prueba piloto y a partir de un diagnóstico sobre los espacios de recreación con los que contaba esa zona. La sanción de la ordenanza era una posibilidad de consolidar la iniciativa. Pero lamentablemente nunca conseguimos la partida presupuestaria correspondiente. Hasta 2015 fuimos pasando por diferentes direcciones que están dentro de Desarrollo Social. Pero con el cambio de gobierno nos dieron de baja los contratos, lo cual implicaba de hecho la disolución del programa. Tras pelearla mucho logramos que se reabra en el marco de la Dirección General de Niñez y Adolescencia. De allí salen contratos municipales para cinco personas y a través de un convenio con la Provincia se financia la creación de más juegotecas en otros barrios”.

Aladro piensa que “vivimos una época en la que el capitalismo nos induce a que nos dediquemos continuamente a producir económicamente y en la que el tiempo de ocio está mal visto. Como si la única actividad valiosa fuera la productiva. Por otro lado, el juego no tiene sólo que ver con el desarrollo durante la infancia sino que es una posibilidad de crecimiento del ser humano durante toda su vida. No pertenece sólo a los niños sino que es un derecho que involucra a la humanidad entera. Muchos adultos empiezan por traer a los chicos y después se comienzan a quedar y a hacer sus propias propuestas para el espacio del juego. Es frecuente que al inicio se limiten a ‘ayudar’ a otros y después se vayan empoderando”.

Lo primero –prosigue Mercedes– es generar, a partir de actividades lúdicas, un espacio de encuentro. Saber quién es el otro, escucharnos, compartir. Entre todos producimos un proyecto y definimos qué queremos hacer. Nosotros somos apenas los que guían ciertos procesos grupales que posibilitan que se amplíe el mundo simbólico. Somos con les otres”.

Aladro acota que “en el contexto de barrios con situaciones precarias esto implica enfrentarse a un panorama complejo. Cuando nos encontramos con una situación de vulneración de derechos hacemos de puente con otras áreas para que el caso sea debidamente atendido”.

Consultada acerca de cómo se percibe en las juegotecas el agravamiento de la crisis económico–social, Mercedes cuenta que “hay mucha necesidad, falta comida y se precisan útiles escolares. Nos ha ocurrido encontrarnos con que un día viene muy poca gente. Averiguamos por qué y resulta que un comedor acaba de abrir a esa misma hora. Entonces están todos almorzando allí. Nos ha tocado ser voceros de problemas graves y coordinar con los servicios locales u otras dependencias para que se hagan cargo de determinadas situaciones familiares o personales. Haber encontrado un espacio amable, donde uno puede hablar y ser escuchado, les ha servido a muchos para expresarse y conseguir que los conflictos salgan a la luz”.

Aladro menciona la conveniencia de estar en un Centro de Integración Barrial donde confluyen con muchas otras actividades, como las concernientes al plan Fines, distintos talleres, diferentes tareas de asistencia y prestaciones de otros servicios. “Eso ha significado que en algunas oportunidades logremos reunir a más de 100 personas. El uso de la palabra en el espacio de ronda que planteamos es muy importante. Porque es imprescindible saludarse, presentarse, mirarse a los ojos y charlar sobre lo que les pasa. Al comienzo no había nadie que nos mire cuando entrábamos, cero registro, ninguna posibilidad de intervenir. Fue todo un desafío construir lazos de confianza. Después ya pudimos proponer la participación en juegos coordinados o plantear varias alternativas para que cada uno elija la que prefiera”.

Mercedes añade que “se trata de una experiencia tan completa como compleja. Tener la posibilidad de vivir distintas situaciones ficcionales con la excusa de que no se trata de más que un juego genera algo tan fundamental como que en ese espacio lúdico nos sucedan cosas que normalmente no nos pasan en la vida. Al obligarnos a ponernos en diferentes lugares, a desempeñar distintos roles, se adquieren nuevas destrezas que terminan siendo muy valiosas”.

Que los grandes también se animen”

Hubo primero una motivación personal y el sueño de un cambio de vida –dice Emilio Martínez, de la Juegoteca Viajera ‘La Kombi’–. Largamos en 2016, de la calle que está frente a la Estación Provincial, y empezamos a hacer kilómetros. Ya vamos a cumplir 3 años. Yo buscaba algo que tuviera que ver con actividades recreativas y me conectara con otras cosas. Ya era voluntario en las juegotecas barriales y me crucé con ‘La Kombi’. Se enlazaron entonces dos ideas: llevar el juego hasta donde generalmente no llega y no involucrar solamente a niñas y niños sino también a adultos. Que sea en espacios abiertos, que se puedan compartir, que se dé un juego tanto intergeneracional como intercultural”.

Hoy los chicos –agrega Emilio– tienen demasiado tiempo ocupado por la escuela y otras actividades. Por eso el pibe te pregunta cuándo jugamos. Quiere escuchar tu voz, que le cantes canciones o que le relates cuentos inventados. Desea compartir. Intentamos que se lleve un momento grato que después sea capaz de replicar. De allí la idea de ser itinerantes y trasladar esta experiencia por distintos lugares”.

“El pibe te pregunta cuándo jugamos. Quiere escuchar tu voz, que le cantes canciones o que le relates cuentos inventados. Desea compartir” (Emilio Martínez, de La Kombi)

Lo que más llama la atención –continúa Martínez– son los juegos de madera de tamaño gigante. Se trata de juegos de mesa a escala, que no inventamos nosotros, sino que rediseñamos y recreamos. Tienen cierta complejidad estratégica que te va enganchando. Los adultos que llevan a los chicos también se sienten atraídos. La actitud con la que te recibimos ya te invita a participar. Queremos que la gente se permita jugar, algo a lo que los grandes a veces no se animan”.

Emilio nos invita a rastrear en nuestros propios recuerdos: “Piensen ustedes qué juegos conocen y quién se los enseñó. Hubo entonces una persona que les destinó su tiempo. Que propició una clase de vínculo que no se tiene que perder. Porque en el juego se dan situaciones –como la posibilidad de escuchar al otro o de transmitirle conocimientos– que son verdaderamente increíbles”

Martínez aclara que usualmente trabajan con materiales reciclados que son producto de donaciones o provienen de un proyecto de extensión con sede en la Facultad de Bellas Artes.


Mayo, el mes del juego

La Asociación Internacional de Ludotecas postuló que anualmente se celebre el Día Mundial del Juego. Para festejarlo, el domingo 26 de mayo pasado, en la Estación Provincial del Barrio Meridiano V, se organizó una jornada con múltiples actividades gratuitas y abiertas a la comunidad.

De la organización de “La Plata Juega” –como se convino denominar a este encuentro– intervinieron el Programa de Juegotecas Barriales de La Plata, la ONG “El Gran Pez”, el aludido Proyecto de Extensión de la Facultad de Bellas Artes, el Hogar “El Ángel Azul”, el Festival de Juegos Callejeros “Revancha”, Juegos de Mesa “Garufa”, la Juegoteca Viajera “La Kombi”, Nico Castez (creador de videojuegos en “Avix”) y la agrupación promotora de juegos de rol “LARP”. De la coordinación general se encargó “Estación Recreo”, la juegoteca del barrio Meridiano V.

Desde la una de la tarde hubo juegos de rol, recreación al aire libre, juegos de mesa, talleres de arte, de creación de videojuegos y de fabricación de juguetes. Completaron la propuesta exposiciones artísticas, ofertas gastronómicas y unabiblioteca abierta. Asimismo se recibieron zapatillas y juguetes para donarlos a diferentes instituciones.

La Kombi” decidió hacer extensivas a todo el mes las actividades conmemorativas y por eso fue recorriendo alternativamente el centro de la ciudad, la zona oeste, Melchor Romero, Brandsen y Villa Elisa.

Todo fue hecho con el propósito de reafirmar que el juego es un derecho humano fundamental que atañe tanto a chicos como a grandes.

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