Cosas pequeñas

Nota principal: El acceso al suelo en la zona donde todos vuelan

Por Carlos Sahade

TECHO se define como una organización “que busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en los asentamientos precarios, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios”. Nació en Chile en 1997, y está presente en varios países de América Latina y el Caribe y básicamente construye viviendas de emergencia.

El local que tiene en 42 entre 13 y 14 de La Plata parece desmentir que sus “principales aliados” sean “el Banco Interamericano de Desarrollo a través del Fondo Multilateral de Inversiones, Burson Marsteller, BCG, Deloitte y Young & Rubicam”. Hay desorden. El natural, producto del trabajo habitual sumado a lo que implicó el proceso iniciado el 2 de abril. Allí también entró el agua, pese a lo cual movilizaron 5.000 voluntarios que en 24 centros distribuyeron 800 toneladas de mercadería para los inundados.

La directora general de TECHO La Plata, Julia Siafas, explicó a La Pulseada las características de las viviendas que construyen: “Prefabricadas, de 3 por 6 metros, levantada sobre pilotes, aislada del suelo, tres paneles de piso, seis paneles de pared aislante y chapa”. Admite que “no debería ser la vivienda definitiva de una familia” y aclara que el objetivo es que sea “un puntapié para seguir adelante porque apuntamos al desarrollo comunitario y a trabajar con todo el barrio, pero antes las familias tienen que tener un lugar seco donde estar y desenvolver su día a día”.

Los voluntarios de la organización realizan reuniones semanales con vecinos para tratar problemáticas del barrio y brindan apoyo escolar, juegotecas, capacitan en oficios, gestionan microcréditos, promueven el trabajo en huerta y la educación para la salud.

TECHO realiza relevamientos cada dos años para detectar los asentamientos. Define como asentamiento o barrio informal a los grupos de ocho o más familias que viven en terrenos que no les son propios y que no poseen al menos dos de los tres servicios básicos: agua, electricidad y cloacas. Este año tocaba un nuevo relevamiento La Plata. “Cuando ocurrió la inundación no sabíamos si hacerlo igual porque la situación estaba muy sensible y no queríamos ir a molestar a personas que estaban sufriendo”, relata Julia.

Se decidió realizarlo e incorporar un anexo para indagar específicamente sobre las inundaciones. Entre el 27 y 28 de abril y el 11 y 12 de mayo, 40 voluntarios visitaron unos 170 barrios informales o asentamientos. Los resultados de la encuesta bianual se conocerán en octubre. La información será compartida con el Estado o con las organizaciones que puedan ofrecer soluciones.

“Esta emergencia ya existía de antes y se agudizó con la inundación”, reconoce Siafas. En los primeros días de junio tenía previsto construir 70 viviendas ya pautadas antes de la inundación en Villa Nueva y Villa Argüello (Berisso), Puente de Fierro en Altos de San Lorenzo, El Futuro de Melchor Romero y El Retiro de Los Hornos.

A partir del temporal TECHO reforzó la búsqueda de donaciones y socios para que hagan un aporte mensual. Recaudaron unos 110 mil pesos. Cada vivienda que construye la organización cuesta 11 mil, es decir que por ahora hay dinero para 10 casas. Es poco. La gente de TECHO también lo sabe pero sigue adelante. La explicación se puede encontrar en la frase de Eduardo Galeano escrita en una de las paredes del patio de TECHO La Plata: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

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