Un almacén de futuro

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El Banco de Leche Materna de La Plata abastece de ese nutriente imbatible a cientos de bebés que, por diversas razones, llegan al mundo excluidos de la lactancia natural. La Pulseada dialogó con Gustavo Sager, responsable del Banco, a tres años del debut de una experiencia solidaria pionera que crece con cada pibe asistido y de a poco se replica en el país

María Soledad Iparraguirre

En el hospital San Martín de La Plata nacen unos 3.000 bebés por año. El 10% de ellos es prematuro y sus defensas son más débiles que las de los recién nacidos a término. Este es el grupo privilegiado del banco de leche humana que desde mediados de 2007 dirige el pediatra Gustavo Sager en el servicio de Neonatología del San Martín. El banco también asiste a chicos vulnerables que, por diferentes problemas propios o de sus madres, no pueden recibir ese alimento esencial. La leche materna aporta nutrientes que no contienen las artificiales o de fórmula. Permite el desarrollo del sistema nervioso central y del coeficiente intelectual. Y traspasa al bebé anticuerpos que ahuyentan las enfermedades infecciosas y alérgicas y, en definitiva, reducen la mortalidad en el primer año de vida. Pero los beneficios no son sólo para los hijos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), amamantar reduce los riesgos de contraer cáncer de mama y ovario, y permite a las madres una rápida recuperación de su peso normal.

El Banco del San Martín fue el primero de nuestro país. “Funciona principalmente en base a la solidaridad de la gente, y sobre todo, de las madres que donan su excedente”, explica Sager en la pequeña oficina donde trabaja, pegada a la sala de Neonatología.  Y asegura que llegaron a las 1000 donantes voluntarias.

-¿Cómo surgió la iniciativa?

-En agosto de 2004 nos pusimos de acuerdo con la Técnica en Nutrición Gabriela Santoro y presentamos el proyecto en el hospital. Hacía tiempo que veíamos la necesidad de formar bancos de leche. Pudimos concretarlo y hoy estamos perfeccionándonos. Comenzamos muy de a poquito, con personal interno del hospital que conforma el corazón del banco. Recibimos ayuda externa: algunos elementos fueron donados por el Rotary Club de La Plata, por (la ministra de Desarrollo Social de la Nación) Alicia Kirchner, que envió dos freezers, una heladera y un bajomesada, y con la ayuda de otros particulares fuimos armando el equipo para trabajar. Empezamos de a poquito, a tenernos confianza y a que el servicio del hospital nos la tuviera. Debíamos elegir a qué prematuros les dábamos la leche, para seguirlos prolijamente. En 2007 hicimos la primera pasteurización y, de junio a diciembre, repartimos leche a 22 prematuros. En 2008, a más de 300 bebés.

 

Entre las enfermedades que pueden evitarse con el consumo de leche materna, Sager destaca la enterocolitis necrotizante de los niños nacidos antes de tiempo, una inflamación intestinal muy grave que deja secuelas de por vida y puede llevar a la muerte. “De un promedio de cuatro casos anuales, el año pasado tuvimos una solita: es un gran avance”, sostiene. Y agrega que trataron casos de bebés con infecciones que fueron menos graves porque recibieron leche del banco. “Disminuyen los riesgos de anemias, alergias y enfermedades infecciosas en el primer año de vida. El bebito prematuro tiene mayor predisposición a contraer infecciones intra-hospitalarias y a desarrollar infecciones que traía del útero de la madre”.

-¿Cómo trabajan con la leche donada?

-La proveen las madres de los bebés internados y mujeres voluntarias que tienen secreción láctea superior a las exigencias de su hijo. Para asegurar la calidad, hay una máquina pasteurizadora que limpia la leche de eventuales virus o agentes que puedan resultar contaminantes. Esto forma parte de una experiencia maravillosa. Que la madre venga a donar leche o a sacarse leche para su hijo internado es también un pretexto para que tenga más contacto con su chiquito y haga algo por el bien de él y de otros. Yo siempre les digo: “Vos podes acariciar a tu bebé por fuera, pero la única manera de acariciarlo por dentro es con tu propia leche”. Hace un año, la clínica Mater Dei funciona como centro de recolección en La Plata, y tenemos la ayuda de líderes de la Liga de Leche. De a poco y con esfuerzo, vamos armando la red necesaria para sostener el proyecto en el tiempo y hacer que también se pueda donar a chiquitos fuera del San Martín.

¿Reciben apoyo del Estado?

-Por parte del Estado hay un tibio apoyo. Están todos de acuerdo, está todo bien, pero básicamente, todo lo hacemos nosotros: hacemos los análisis cuando el bioquímico falta, vamos a buscar la leche en nuestros vehículos, pedimos ayuda para las donaciones… Todavía no tenemos un apoyo concreto, las cosas están, pero se ponen en marcha muy lentamente. Los tiempos administrativos no son los que necesita el banco, son los tiempos de la burocracia. Desde hace muy poco, hay un convenio verbal con Automotores del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, que nos brinda un vehículo con chofer para retirar la leche de mujeres que no puedan acercarse al hospital.

 

Cuando se inauguró el banco lácteo platense, la idea era que la experiencia se expandiera por la provincia de Buenos Aires. En los últimos años, se fueron creando algunos bancos, “existe uno en el Chaco y en la ciudad de Buenos Aires, uno en Mendoza todavía no concluido, en Córdoba el banco está pronto a funcionar… Falta mucho todavía como para hablar de una red a nivel nacional”, evalúa Sager, que lleva 25 años fomentando la lactancia materna con charlas y conferencias que traspasan las fronteras del Policlínico. “Hay bancos de leche en algunos países desarrollados, como Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia y Canadá, y en Uruguay, Venezuela, Méjico y Cuba”, agrega. Y compara: “Brasil está a la vanguardia, con 198 bancos en todo el país. Las madres se comunican con el banco más cercano y el equipo de salud o, en algunos casos, los bomberos, pasan a retirar la leche”.

Con solidaridad, el banco progresa. Las donantes pasaron de 130 en los inicios a las 1000 de hoy. “Pero siempre es necesario promocionar la lactancia materna, incentivar a que las mujeres donen. Los chiquitos dependen de la leche humana”, concluye el responsable del banco.

Grandes contribuyentes

A casi tres años de la fundación del banco, Gustavo Sager recuerda experiencias fuertes. Por ejemplo, la de Ana Maggi: “Es una mamá de Saladillo que tuvo un bebé de 900 gramos y no sólo lo amamantó en forma exclusiva con su leche (el chiquito estuvo internado aquí tres meses) sino que nos donó 90 litros de leche para otros bebés”. O la de Andrea Auzoberría: “Fue la segunda mayor donante, también mamá de un prematuro de Arturo Seguí. Donó más de 70 litros de leche. También hay casos de madres cuyos bebitos fallecen y nos donan la leche que habían guardado para sus hijos para los demás chicos. Son todas historias muy duras, pero también muy lindas, porque en medio de tanto dolor se crean redes solidarias muy fuertes”.

Cómo donar

Para entregar leche para bebés vulnerables (prematuros o recién nacidos con bajo peso, infecciones, deficiencias inmunológicas o nutricionales), se requiere:

  • ser mujeres sanas con una secreción láctea superior a las exigencias de su bebé
  • no consumir medicamentos contraindicados para la lactancia
  • consumir poco alcohol y fumar menos de cinco cigarrillos diarios
  • tener exámenes serológicos negativos de VIH, Hepatitis B, Chagas y Sífilis (los que se hicieron  durante el embarazo).

Contacto con el banco de leche del hospital San Martín: (0221) 4251717, interno 386, de lunes a viernes de 8 a 14. La maternidad queda en la esquina de 69 y 115 de La Plata.

En la web se puede visitar el blog bancodelechelaplata@blogspot.com o enviar un mail a bancodelechelaplata@gmail.com. También en facebook (banco de leche argentina).

También se puede donar en el “Centro de Recolección” de la Clínica Mater Dei: (0221) 4827866 (Técnica en Nutrición, Gabriela Santoro).

 

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