Psicoanálisis de los “feos”, “sucios” y “malos”

“Gabriel es un chico que va a ir juicio y es muy probable que en ese momento no importe que de chiquito haya sufrido desnutrición, lo cual seguramente impactó sobre su capacidad de desarrollo intelectual. Y menos va a importar que no haya ido a la escuela, que nadie se haya ocupado de saber qué pasaba con él”. La reflexión pertenece a la psicoanalista y perito psicóloga en la Defensoría General de Morón, Andrea Homene, autora de “Psicoanálisis en las trincheras. Práctica analítica y Derecho Penal”. Antes de la presentación del libro en el marco de la Jornada Jóvenes y Legalidad en la Facultad de Periodismo, la profesional dialogó con La Pulseada Radio sobre sus “personajes”, aquellos que la mirada mediática induce a ver como el enemigo, el peligroso, el sospechoso, el pobre, el villero, el drogadicto, el malo.

-¿De qué se trata Psicoanálisis en las Trincheras?

-Es un libro que reúne una serie de trabajos sobre distintos casos que atendí a lo largo de 20 años en distintas instituciones de salud de la provincia de Buenos Aires, en Capital y en mi trabajo actual donde me desempeño como perito psicóloga en la Defensoría Penal de Morón.

-¿Cómo surge la idea de reunir estos trabajos?

-Por la necesidad de transmitir cómo se trabaja desde el psicoanálisis no solamente en un consultorio privado sino también cómo se trabaja en las instituciones públicas. El libro se divide en dos partes: la primera trata sobre personas atendidas en el sistema público de salud y la segunda es una lectura psicoanalítica de casos de jóvenes en conflicto con la ley penal. La idea también es ponerle nombre, aunque se respeta el secreto profesional respecto a la identidad de los casos. Que la gente pueda conocer cuáles son las historias y qué lugar ocupa en cada caso particular el hecho delictivo. En lo que hace a los jóvenes en conflicto con la ley, estamos acostumbrados a escuchar, sobre todo en los medios de comunicación, “la problemática de los jóvenes”, “los jóvenes como responsables de la inseguridad”. Es una generalización que por un lado falsea la realidad dado que el último informe de la Procuración indica que sólo el 4% de los delitos son cometidos por menores de edad y, sin embargo, en los titulares de los diarios se destaca siempre la condición de “menor” en algún hecho resonante. Por otro lado es un error hablar de “los” jóvenes. El que tenga la posibilidad de acercarse a la lectura de estos casos va a ver que cada uno tiene una historia distinta, que tienen algunos puntos en común y otros muy diferentes en donde el hecho por el cual se los imputa ocupa un lugar totalmente particular en cada sujeto. Esta es la única manera en que podemos pensar el abordaje del tratamiento y el marco jurídico del caso. Si nosotros planteamos un abordaje general perdiendo de vista la subjetividad, no tiene sentido.

-A veces se cree que todo joven de características físicas similares y condición social baja ya es delincuente.

-Hay como un rol que los chicos mismos lo expresan a lo largo de las entrevistas del libro. Hay que escuchar las voces de los chicos, lo que ellos tienen para decir de lo que les pasa. A veces me dicen “usted no sabe lo que se siente porque no es morocha”. Hay chicos que han cometido hechos menores y han aceptado hacer tareas comunitarias como una medida alternativa de resolución de conflictos que me parece ideal en el caso de los menores. Muchos han creado un vínculo ya sea con los defensores de menores o conmigo misma y concurren con asiduidad a la Defensoría a contar cómo está su vida, lo que están haciendo y demás. Estos chicos a menudo son detenidos por la policía a media cuadra de la Defensoría, son puestos contra la pared, insultados, maltratados… Les rompen las cosas que tienen para vender porque se parte del prejuicio de que si el chico tiene determinadas características físicas, determinado color de cabello, determinada manera de vestirse, usa gorrita con visera, es un delincuente. Y no se les da a los chicos, que hacen grandes esfuerzos por reencauzar su vida en un contexto de muchísimas privaciones, la posibilidad de hacerlo. Una enorme cantidad de chicos en conflicto con la ley han abandonado la escolaridad entre 4to y 6to grado. Muchos de ellos han sido expulsados de la escuela. En ese sentido la escuela tiene un importante déficit en lo que respecta a la capacidad de contención. La escuela tiene una modalidad expulsiva y cuando expulsa, ese chico queda inmediatamente fuera del sistema.

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1 Comment

  1. jonatan

    Excelente nota, nos acerca un poco mas a este magnifico libro el cual desde ya queda sumamente recomendado. Gracias.

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