Plurinacional: 500 mil razones para hacer historia

Luego de 18 años, el Encuentro volvió a realizarse en La Plata. Se anticipó como el pogo antipatriarcado más grande en su historia. Y así fue. La ciudad recibió más de medio millón de personas y durante los tres días se hizo escuchar fuerte la demanda por el cambio de nombre a Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries”.

Cobertura: Martina Dominella y Josefina Oliva
Fotos: Gabriela Hernández

Subnota: Marcha contra los travesticidios

El sábado 12 de octubre salimos a la calle a pesar de la lluvia torrencial. Nos reconocemos en los pañuelos verdes, en la ansiedad por encontrarnos, en el frenesí después de meses de organización. Llevamos la pregunta de cómo será, el deseo de atravesar la experiencia, pero también la certeza de sabernos hermanadas en un canto: “Se va a caer”.

Aunque se suspendió la apertura oficial por cuestiones climáticas, la campaña Somos Plurinacional se movilizó desde Parque Alberti hasta la puerta del Estadio Único donde se leyó un documento en el que se fundamentó por qué el Encuentro debe ponerle palabras a una realidad que ya existe y renombrarse. “El Encuentro es de todas y de todes, lo construimos entre todes, y lo que no se nombra no existe y lo que no existe no tiene derechos”, afirmaron les voceres en un documento leído en medio de la tormenta.

La campaña Somos Plurinacional se conformó en La Plata, en la previa de esta 34º edición, e impulsó el reclamo de que el Encuentro se transforme y nombre a todas las identidades que lo constituyen retomando una exigencia que viene desde hace varios años. “Después de años de debate, este encuentro abraza todas nuestras existencias (…) En Trelew nos pronunciamos plurinacionales y diversas. Honramos los saberes y las luchas de nuestras ancestras y nuestra cultura, continuamos el camino legado por Maite Amaya, Diana Sacayán y Lohana Berkins. En cada una de las 16 antiguas lenguas nos nombramos mujeres, trans, travestis, lesbianas, bisexuales, originarias, negras, racializadas, afro, migrantes, trabajadoras, estudiantes, piqueteras, campesinas, rearfirmaron, en una lectura colectiva.

***

La ciudad es otra por tres días. A pesar de los vallados ubicados en diferentes puntos del centro, en la Casa de Gobierno, el Ministerio de Seguridad y en iglesias, medio millón de mujeres y disidencias deambulamos y llenamos el territorio querandí de reclamos por igualdad de derechos y, de una vez por todas, aborto legal.

El Encuentro desborda los cronogramas que cuentan un centenar de actividades culturales. Cirqueras, alfareras, poetas, twerkeras, médicas, arquitectas, campesinas, trabajadoras y desocupadas, periodistas, músicas, ceramistas, adolescentes, niñas, artesanas, murgueras, técnicas, futboleras organizan sus propios espacios entre las actividades “oficiales”. Esos encuentros que se dan en los márgenes también tejen el Encuentro.

Desobedientes

Los talleres son temáticos y se definen como “el corazón de los encuentros”. El listado se elabora previamente, como parte de las tareas de organización. Este año, la selección estuvo atravesada por la incorporación o no de las disidencias sexuales en su denominación y por el debate acerca de la identidad de los Encuentros. Se incorporaron 41 nuevos temas: por ejemplo, por primera vez se realizó un taller de no binaries y otro de intersexualidad. Todas las comisiones superaron los cupos previstos y rebalsaron de participación.

En la diversidad de los más de 100 talleres se hace evidente que el feminismo atraviesa todos los aspectos de la vida. En ellos se conjuga el poder de poner en común, escucharse, estar cerca de alguien que se anima a relatar en voz alta una experiencia dolorosa, reconocer la importancia de hablar y de escuchar, hacer una ronda y compartir.

Si bien algunos espacios como el de Niñeces y juventudes, Niñeces trans, JineolojÏ (“una ciencia de la mujer” elaborada por el Movimiento de Mujeres del Kurdistán) o Separación de las iglesias y el Estadono fueron incorporados por la Comisión Organizadora, en muchos casos se autoconvocaron y se concretaron ante la demanda de les participantes.

Imparables

En el centro, sobre avenida 7 entre 50 y 66, la peatonal feminista fue uno de los escenarios más concurridos de reunión y tránsito. Algunas personas que habían decidido separarse de lo que era la Comisión Organizadora del XVI Encuentro en 2001 habían convocado la primera peatonal. Desde la campaña Somos Plurinacional, rescatan que ese ritual se repitió en La Plata en diferentes fechas: para algunos 8 de marzo, por actividades en homenaje a Sandra Ayala Gamboa asesinada en febrero de 2007frente al edificio de ARBA, los 3 de junio, entre otras.

En este espacio tuvo lugar la Mesa Latinoamericana de las Feministas de Abya Yala; actividades de la Campaña Nacional contra las violencias hacia las Mujeres; el pañuelazo por el aborto legal, seguro y gratuito de la Campaña Nacional; una gran Feria Pluridisidente con más de 3.000 artistas de todo el país; muestras e intervenciones.

Lorena es artesana, trabaja el cobre esmaltado. Vino desde CABA, pero viajó en un micro con otras compañeras de San Martín de los Andes y Córdoba. Todas nucleadas en el Frente de Artesanxs y Artistas en Lucha (FAAL), acamparon en la plaza. “Llegamos el jueves con la idea de cruzar el trabajo y todo lo que el Encuentro tiene para darnos a nosotras, asistir a los talleres, a la apertura, el trabajo como mujeres autogestivas con todo lo demás que tiene que ver con el empoderamiento de la mujer, y para eso estamos acá. Y pasó la lluvia y nos generó mucha tristeza, más allá del desgaste en lo personal, quedamos todas presas del clima. Recién ayer a partir de la tarde fue el último chubasco y estamos resucitando, levantándonos y estamos tratando de dejar de pensar en la lluvia”, dijo a La Pulseada.

La peatonal feminista, en 7 entre 50 y 66, fue uno de los escenarios más concurridos de reunión y tránsito

Cuenta Lorena que se encontraron con la solidaridad de muchísimas mujeres que se ofrecieron para secar las bolsas de dormir, cargar los celulares o llenar termos con agua caliente. “Siempre nos han enfrentado, pero cuando nos miramos y nos reconocemos somos imparables, y es un flash, y somos hermosas”, se emociona.

Hermanades

“Mi cuerpo, mi mundo”, “saquen sus rosarios de nuestros ovarios”, “unidas podemos”, son algunas de las frases que aparecen en stickers y en libros hechos a mano que hablan de una “poesía insumisa”. Son creaciones de la cooperativa gráfica La voz de la mujer, emprendimiento de la Asamblea de Mujeres del MTD de la Villa 20 (en el barrio de Lugano, Capital Federal).

Desde 2013, las mujeres que participan allí, en su mayoría migrantes de Bolivia y Paraguay, algunas de origen indígena, enlazan sus luchas cotidianas. En la peatonal feminista que retumba de mujeres y disidencias aparece su puesto, se encuentran, se conocen y comparten vivencias. Noemí, Justa y Eusebia forman parte de la cooperativa a través de la cual realizan esas publicaciones en las que abordan la palabra, la poesía, trabajan en torno a ella con imágenes, dibujos y, a partir de ahí, hacen los propios grabados que ilustran las ediciones, calendarios y agendas.

Justa y Eusebia hablan pausado y en su cara se vislumbra el trabajo y la sensibilidad. Ambas viven en Lugano pero vinieron de Bolivia, hace 20 y 4 años respectivamente. “Yo hago los grabados, primero hacemos los dibujos de cada una, y después empezamos a pasarle a una madera y todo eso. En el lugar que nosotras vamos dibujando olvidamos las tristezas, jugamos con los colores y vamos preguntándonos qué color va a ir bien, entre todas las compañeras nos vamos preguntando y nos vamos identificando, nos preguntamos de dónde venimos”, dice Eusebia. “Y las imágenes son un poco poniéndole la voz porque nos basamos en hechos que son de injusticia. Por decir las niñas de Guatemala cuando fue un incendioen el Hogar Seguro Virgen de la Asunción de San José Pinula, que era un hogar seguro pero nada de seguro, y murieron. Entonces para visibilizar eso en 2017 hicimos imágenes, como un modo de poner la voz, para que se escuche. Cada una de nuestras imágenes es basada en reclamos, de lucha, que no olvidemos las cosas. De las chicas que no están ahora. Poniendo la voz por las que no”, agrega.

“Siempre nos han enfrentado, pero cuando nos miramos y nos reconocemos somos imparables, y es un flash, y somos hermosas”

Vida toda, Berta, compañera / qué sabrá el asesino de la luz de su esperanza….”, dice uno de los poemas de Melissa Cardoza en uno de los libros de la gráfica. Allí hicieron una selección de textos de esa autora hondureña y otros de Patricia Karina Vergara Sánchez, mexicana. “Porque muchas veces nos están asesinando, nos están matando…Hay compañeras como Berta Cáceres, ella luchaba por la tierra para todas, pero qué le hicieron, la asesinaron”, dice Justa. “Porque antes capaz no se hacía visible pero ahora sí lo hacemos, por eso es que nosotros le pusimos la voz de la mujer”, porque, como lo expresan en los textos: “Callarse es una forma de desaparecer y escribir de hacerse ver”.

Justa y Eusebia se van turnando con el resto de sus compañeras para asistir a los talleres –como el de Violencia y malos tratos, Migraciones, Niñeces y participar de las diferentes instancias del encuentro. Mientras hablan con La Pulseada pasa otro grupo de compañeras de la Cooperativa, las brujitas copleras, y entonan con ellas una canción.

Rebeldes

El segundo día del encuentro, la asamblea de los pueblos indígenas del Abya YalaLatinoamérica se extiende durante más de tres horas colmando la Plaza San Martín. Mujeres y disidencias, con su pluralidad de colores y voces, fueron entonando reclamos que hacen un territorio común, que sufre los embates del neoliberalismo, pero que da pelea a través de la organización feminista.

“Venimos haciendo camino en esta lucha contra el patriarcado colonialista, racista, neoliberal. Venimos haciendo esta lucha también dentro de nuestras comunidades y nuestras cosmovisiones y por eso hemos traído la ceremonia para reafirmar, como nos han enseñado nuestras abuelas, que abortar es memoria ancestral. Las mujeres siempre hemos abortado. Como todas las hembras, como las llamas, como las ovejas que abortan en la época de helada, para quienes no es posible seguir gestando porque está en riesgo su vida, nos declaramos también en época de helada. Mientras exista el patriarcado no queremos parir, ¡queremos decidir!”, se escucha decir a Adriana Guzman, referente feminista de Bolivia. Y luego de esa frase se entona el canto: “Plurinacional, memoria ancestral”.

“Queremos decirles que también extrañamos y nos duelen nuestras ‘pibas’ dirían acá porque nos faltan 56. 56 niñas fueron quemadas el 8 de marzo en una señal de darnos un mensaje a las feministas territoriales, que defendemos la vida pero les decimos ‘cobardes’ porque aquí estamos y a ellas las sembramos con estas semillas”, expresa Nélida Chavez, de Guatemala, al grito de “56 presentes, ahora y siempre”. Nélida sigue: “También les decimos no somos esas indias brutas, no somos esas indias ignorantes, no somos esas indias para el folclore, porque venimos del pueblo maya. Como cada pueblo originario que teje territorialidad les podemos enseñar cómo se teje en los territorios, cómo se teje comunidad. Cómo se teje la red de la vida que trasciende fronteras, ese es nuestro feminismo, les decimos por qué hemos resistido, escúchennos. Decimos va a caer porque tenemos nuestro propio plan y poder feminista. Nosotras no agachamos la cabeza ante nadie, nunca más, y nos comunicamos con las espiritualidad de nuestras ancestras y caminamos hacia el Utz K’aslemal, que es el buen vivir feminista, que así será”.

“Como cada pueblo originario que teje territorialidad podemos enseñar cómo se teje la red de la vida que trasciende fronteras, ese es nuestro feminismo”

Durante la asamblea se mencionan, además, las luchas que se dan en los diferentes territorios, como en Ecuador. Sofía, una de las referentes de ese país, había dicho el día anterior en conferencia de prensa, que están tratando de hacer visible lo que pasa frente al cerco mediático que allí se quiere imponer: “Llevamos más de 900 detenidos, alrededor de 500, 600 heridos. Y oficialmente 5 muertos. Hay muertos que aún no los contamos. Hay un cerco mediático. Denunciamos  al gobierno asesino de Lenin Moreno, también armando bloque de resistencia frente al FMI, frente al neoliberalismo, y denunciamos que principalmente quienes están poniendo el cuerpo ahí son los pueblos, y son nuestras hermanas indígenas quienes están al frente de todo”. En ese contexto, cuenta, “se ha organizado una marcha sólo de mujeres diciendo basta a la represión”.

Sandra Morán, referente guatemalteca, lesbiana, feminista, poeta y quien fuera diputada de izquierda en ese país, hace vibrar la plaza cuando recita un poema escrito por mujeres sobrevivientes de violencia. Suenan tambores de fondo y la multitud participa sumándose al grito de “que se acabe el silencio, que se acabe”:

Que se acabe el silencio, que se acabe
Que se caigan los muros de las casas, las cárceles y las calles
Que se acabe el silencio, que se acabe
Que las vergüenzas mueran antes de nacer
Que el ruido de las voces de mujeres apague los horrores del grito cotidiano
Que se caigan los muros de todas las cocinas donde haya sufrimiento
Que se acabe el silencio, que se acabe
Hoy compañeras, hoy hemos despertado revoltosas
Sacudimos las sábanas y apoyamos los pies firmes sobre la tierra
El corazón que parecía que nos iba a estallar
Acaba de hacerlo
Que se acabe el silencio, que se acabe.

Creatives

El Encuentro va dejando su huella con pintadas y afiches. “Cómo abortar con…poleo, amoxilicilina, calor, perejil, hinojo, mifepristona”. Las listas van de la A a la Z y llevan la afirmación “Se busca…es clandestino”. Están en carteles pegados en el centro y muestran capturas de pantallas de búsquedas reales hechas en Google sobre cómo abortar. S. recorre con la mirada la serie de afiches. Es médica y trabaja asesorando a personas gestantes en procesos de interrupción voluntaria de embarazos. Cuenta que vio casos reales de personas acudiendo a muchos de esos métodos, en situaciones riesgosas y sin los cuidados o información necesarios: “Somos muchas exigiendo aborto legal. No pueden poner en riesgo nuestras vidas cuando está comprobado que un tratamiento con Misoprostol es algo seguro y cuesta tres mil pesos”.

“Mientras exista el patriarcado no queremos parir, ¡queremos decidir!”

En otra pared del centro, hay fotos de mujeres desaparecidas durante la última dictadura militar. Son los mismos retratos que se suelen ver en las marchas cada 24 de marzo, pero esta vez están intervenidas: cada una lleva al cuello un pañuelo verde o violeta.

Sobre el asfalto de calle 50, en la puerta del Pasaje Dardo Rocha, grupos de mujeres tejen y unen cuadrados de lana de distintos tonos de verde. En cada uno hay palabras bordadas: “No es no”, Alexandra Micaela Alem, “Queremos ESI”, Ana Isabel del Castillo, Lucía Pérez, Laura Iglesias, «Que sea ley». La bandera está formada por más de 4.000 de esas piezas, ya mide 200 metros y hasta minutos antes de la marcha se seguirá confeccionando.

“Tejiendo feminismos” surgió en enero de este año y se difundió a través de un video que rápidamente se viralizó donde invitaban a hacer tejidos verdes de 20×20 centímetros. Se invitaba a intervenir cada pieza con nombres de víctimas de femicidios, transfemicidios o travesticidios, o con frases vinculantes al movimiento de mujeres y a los feminismos. La logística de traslado implicó reunir todos los tejidos en CABA, enrrollarlos, conseguir una camioneta para acercarlos a La Plata y que una compañera prestara su quincho en Altos de San Lorenzo para avanzar en el ensamblado y tener todo listo para la marcha del domingo.

Victoria Zapata, una de las impulsoras, cuenta que “la propuesta nació en la ciudad de Buenos Aires, pero siempre en vistas de que sea federal. Hemos recibido de todas las provincias y de otros países como Guatemala, Colombia y todos los países limítrofes. Nos ha desbordado, jamás imaginamos esto. Sigue creciendo, no para”.

Juntes

Cecilia Ferrera, chilena, psicoterapeuta corporal, llegó al Encuentro desde Santiago de Chile acompañada de su hija que está estudiando en Buenos Aires. Era una cuenta pendiente desde el año pasado, porque no pudo llegar al de Trelew. La experiencia, afirma, es iluminadora, porque reconoce en el movimiento de mujeres de Argentina algo que en su país no sucede: “Son pocos los espacios que hay para eso, no hay un movimiento como éste, 34 años juntándose… y los espacios del feminismo chileno han estado muy interrumpidos y han sido difíciles de retomar, han sido interesantes pero más chiquititos, no así tan masivos”.

Lleva puesto el pañuelo verde pero, en este caso, el que reclama por el aborto legal en Chile: “Nosotros tenemos tres causales: como riesgo de inviabilidad del feto, para causa de violación y para riesgo vital de la madre, en esos tres casos, pero todavía tenemos un montón de gente que son objetores de conciencia, montones, tenemos un montón de rollo todavía con la aplicación de la misma ley, y también estamos avanzando en poder tener la ley del aborto legal gratuito”.

Cecilia participó del taller de Sexualidades (ver El placer es político) y de esa experiencia resaltó: “Debemos pensar cómo aprendemos, cómo sabemos qué nos gusta de la comida, cómo disfrutamos de un helado, porque yo veo comer gente un helado y está gozando, cómo se aprende a disfrutar de la comida, de un deporte, a disfrutar escuchar música. Creo que se trata de demandar a la educación pero, sobre todo, de aprender sobre el cuerpo propio. Cómo aprendo lo que deseo”.

Inclusión y autocuidado

En la organización de esta 34º edición hubo innovaciones. Por un lado, se creó la Comisión de Inclusión y Accesibilidad orientada a garantizar condiciones para que personas con discapacidad y diversidad funcional tuvieran garantizada la posibilidad de participación. Por otro lado, se formó por primera vez una Comisión de Seguridad, que propuso acercar herramientas de autocuidado a quienes participaron del encuentro. A su vez, desde esta comisión se impulsaron dos equipos de trabajo: un cuerpo de abogadas y abogades y una Red de Salud Comunitaria.

Abolicionismo

Sentadas en uno de los canteros de Plaza San Martín, cuando el sol quiere asomar con fuerza después de un largo día de lluvia, se encuentran Carla de 19 años, Julieta y Tamara de 20. Las tres llegaron desde Temperley. Para Carla es la primera vez en un Encuentro y dice estar feliz: “No pensé que era tanta la movida y estoy fascinada, la energía, el despertarte con compañeras. Hoy sonó la alarma, prendieron el fuego, pusieron el agua, tomamos mate y todo entre nosotras”.

Carla asistió, el primer día, al taller de trabajo sexual desde una mirada regulacionista y tenía la intención de ir al de abolicionismo, para conocer las dos perspectivas. “Yo igual no creo que haya que regular –advierte–. Pero quería escucharlas hablar, saber qué tenían las putas para decir, qué tenían para hablar desde su posición como trabajadoras sexuales”. Le sorprendió la cantidad de jóvenes que empezaron a ejercer el trabajo sexual: “Son muchísimas, que deben tener 20 años y empezaron hace un año. De las cincuenta personas presentes, sacando a las putas que estaban dando el taller, había diez jóvenes que estaban ejerciendo el trabajo sexual, que es un montón, de todas las zonas, y se podía escuchar cómo lo ejercían, qué inseguridades y qué visiones tenían, qué las llevó a ejercerlo”.

Mientras que Julieta y Tamara fueron al taller “Mujer y estrategias abolicionistas contra la trata y la prostitución”, en el que se debatía adónde apuntar para que eso suceda. Las dos explican que el punto de vista del taller fue que el trabajo sexual es esclavitud: “Lo defiende un pequeño sector que, de cierta forma, puede elegir cómo trabajarlo, y no sé si está bien, creo que no, pero no pueden elegir. Hablamos mucho de revisar nuestros privilegios de clase, de entender quiénes son las mujeres que están en situación de prostitución y quiénes son las que lo eligen, entre comillas”, apunta Tamara y Julieta completa: “Al poder elegir, de las pocas que pueden elegir, de nuevo, entre comillas, ponen en riesgo a las demás, porque la verdad es que ese varón no se va a quedar con las ganas, va a ir a buscar a otra que realmente lo necesite porque tiene mucho hambre, o porque está en una situación muy precaria y no le va a quedar otra que decir que sí, y él va a poder a hacer lo que quiera con ella”.

Plaza abolicionista Johana Ramallo

En el marco del taller abolicionista, organizaciones sociales, familiares y amigxs de Johana Ramallo realizaron una intervención en la plaza Islas Malvinas bajo el nombre “Plaza abolicionista Johana Ramallo”. Hubo ferias de materiales sobre el tema, charlas y música y tuvo por finalidad denunciar las redes de trata que siguen activas, operando con la complicidad policial, judicial y política.

Una frase que resaltan del taller es que “la libre elección de eso es una fantasía neoliberal, de pequeñas burguesas que lo eligen porque quieren, porque este sistema les vende que pueden mercantilizar su cuerpo, porque el capitalismo hace que todo sea mercantilizable, todo, absolutamente todo”, cuenta Tamara. “Pero los cuerpos no, los cuerpos no”, asegura.

Tamara y Julieta explican que ellas mismas vienen reflexionando hace tiempo acerca del tema, que antes estaban más cerca de un pensamiento regulacionista, y que fueron cambiando su mirada a partir de “escuchar las dos campanas”. Pero sobre todo hoy se definen como abolicionistas a partir de una situación que vivenciaron: “Pasamos por una calle y vimos compañeras en situación de prostitución y fue muy doloroso y nos dimos cuenta que esa realidad no es la que viven la que nos dicen que es todo color de rosa. Pasamos a las cuatro de la mañana por una avenida en Florencio Varela y vimos a una compañera absolutamente sola en una esquina, y nos pusimos a pensar en la violencia que debe vivir ahí. Fue muy fuerte porque nosotras íbamos en un auto totalmente resguardadas y ella estaba ahí, sola”. Lo cuentan con angustia, y entre lágrimas. En la ciudad que se llevó a cabo el Encuentro, y en la que falta Johana Ramallo, ellas afirman: “Prostitución es igual a trata, básicamente, a esclavitud”.

Insurgentes

Es domingo a la tarde, terminaron los talleres, se escribieron conclusiones. En un rato empieza la marcha que protagonizarán más de medio millón de mujeres y disidencias sexuales. La plaza San Martín bulle y se escuchan conversaciones superpuestas: ¿qué hiciste? ¿a qué talleres fuiste? ¿de qué hablaron? ¿ya habías ido a otros encuentros? Las charlas se replican mientras nos organizamos para llegar hasta 1 y 60, punto de partida de la movilización.

***

Marchar con bronca. Marchar con alegría. Marchar como M., cruzando avenida 25 con una bandera al hombro que dice “Nos mueve el deseo”; marchar como las mujeres de la Unión de Trabajadorxs de la Tierra, mostrando con orgullo los alimentos que producen diariamente; marchar como las santafesinas que llevaron en andas cajas de Misoprostol que se producen en un laboratorio público de su provincia; marchar con desparpajo de glitter y lentejuelas; marchar con una foto de Diana Sacayán; marchar mientras se planea una cobertura colaborativa entre periodistas de diferentes medios; marchar gritando “Johana Ramallo presente”; marchar entre pelucas rosas de las socorristas; marchar con pañuelos verdes en la mochila, al cuello, en la muñeca; marchar con un/x hijx en brazos; marchar con amigas de la escuela secundaria; marchar con desconocidxs; marchar pensando en unx compañerx que no pudo venir.

“Olé olé, olé olá, somos lesbianas, travestis, trans, y el encuentro ya es plurinacional”, “Y ahora que estamos juntas, y ahora que sí nos ven abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”, “Plurinacional y con las disidencias”, los cantos acompañaron toda la marcha.

Más de medio millón de cuerpas anduvimos los 7 kilómetros del recorrido de la marcha extenuadas de caminatas, abrazos, debates, cantos. Mientras unxs ingresaban al Estadio Único para presenciar la peña cultural, otras todavía seguían en 1 y 60 esperando que avanzara la movilización. Una marea en agitación que siguió hasta bien entrada la noche.

Plurinacionales y disidentes

La propuesta de cambio de nombre de “Encuentro Nacional de Mujeres” a “Encuentro Plurinacional De Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries” viene a dar visibilidad, a reconocer, lo que ya sucede de hecho.

Lo que no se nombra no existe. La afirmación es clara. “El encuentro hace años ya lo integramos un montón de diversidades. Es importante destacar que no es que hay personas nuevas que quieren entrar a ‘invadirlo’, sino que somos les mismes compañeres que queremos ser nombrades. Hay que aggionarse al debate que los feminismos se están dando en este momento, también para tener una injerencia política cada vez más concreta”, afirmaba la periodista y activista feminista Mariana Sidoti en diálogo con La Pulseada Radio, luego del encuentro.

Y eso que se militó, se empujó y creció desde La Plata se concretará en San Luis. Desde la campaña Somos Plurinacional anunciaron al cierre de esta edición que “se decidió desde el intercambio genuino, respetuoso, desde la horizontalidad en una amplia representatividad democrática, la resignificación del nombre de los encuentros, en un San Luis que ya es histórico” .

“Nos vemos en San Luis”. Lo escuchamos –lo dijimos– muchas veces el lunes al mediodía mientras volvíamos a nuestras casas y despedíamos a les que se subían a los micros. Lo dijimos lo escuchamoscomo promesa, como anhelo, como primer paso para hacerlo realidad.

No es posible abarcar todo lo que pasó en el Encuentro; tampoco enumerar la diversidad de razones de cada une para participar, con qué expectativas llegamos, con qué vivencias nos fuimos. Fueron tres días en que todes atravesamos cosas diferentes. Enlazando los relatos podríamos tejer una crónica infinita. Encontrarnos nos potencia y nos proyecta, nos protege de la tormenta. El Encuentro nos abraza, convoca búsquedas y preguntas y promete próximos encuentros. Nos vemos en San Luis.   


Por un Encuentro que traspase los muros

“Que el próximo año, el Encuentro llegue a las cárceles”, se escuchó entre las conclusiones de los talleres el lunes al mediodía. La propuesta trae preguntas: ¿cómo viven las mujeres, travestis, trans privadas de su libertad estos encuentros?, ¿cómo se construye el feminismo entre los muros?

Presas de la Unidad 8 de Los Hornos participaron de una invitación que el Grupo La Grieta hizo en el marco del 34º Encuentro: realizar retratos de mujeres sobre cajitas de fósforos, con técnicas a elección. Las creaciones se exhibieron durante toda la semana en una vitrina del centro cultural, sobre calle 71. Luego de esa participación, compartieron algunas reflexiones con La Pulseada.

“Me gustó mucho hacer esta cajita, mi familia estaba contenta y fueron a verla. De mi parte te puedo decir que estoy enojadísima con la Policía, en mi caso me metieron acá y no tengo nada que ver, estoy detenida de onda. Me gustó hacer esa cajita porque expresa lo que siento: un poco de bronca, que me quiero ir a mi casa. No soy mucho de hablar, me expreso más en mis dibujos”, contó Lili, que hizo una cajita con un corazón y la palabra Libertad.

Sabrina dedicó su cajita a un bebé que perdió hace un tiempo: “Soy la mamá de esa personita que escribí en esa pequeña caja que para mí fue muy muy grande expresar sentimientos para las mamás que pasaron por el mismo dolor”.

María, de 28 años, contó: “Hice la cajita porque me puse a pensar y se me vino a la cabeza que no quiero que desaparezcan más mujeres, ni violencia de género ni violaciones. Soy mujer y tengo una nena que es hermosa y no quiero que le pase eso”.

Norma, en la previa de las elecciones, afirmó: “Que el país se ponga bien y que el gobierno se ponga las pilas”

Paola expresó: “Sufro mucha violencia de género, acá en donde estoy, en la U8, que no me dan mi medicación, estoy en este lugar porque tuve violencia de género en el domicilio donde estaba”.


“Las adultas tienen que correrse”

La comisión organizadora estableció una charla “para niñeces”, una modalidad diferente a la de los talleres. Sin embargo, niñas de diferentes lugares autoconvocaron y gestionaron su propio taller junto con educadoras. Muchas organizaciones sociales también tuvieron talleres de pre encuentro para prepararse para esta instancia.

Al momento del cierre del encuentro, tres oradoras subieron al escenario a leer sus conclusiones:

“En el taller hecho el sábado y el domingo usamos distintas dinámicas como la de cambiarse de lugares y agruparse por edades. En los grupos elegimos cajas que tenían objetos e imágenes para hablar sobre ellos: hablamos sobre identidades, niñez, estereotipos, violencia de género, lucha y organización en la niñez. Hablamos sobre cómo nos organizamos las niñas mientras no se cumplen nuestros derechos y nos dicen que no podemos participar de algunas conversaciones por ser chiquitas. Clasificamos las violencias en psicológica, sexual, callejera y económica.

En el taller no participaron adultas, más que las educadoras que nos acompañaron. Y creemos que no hubiera sido lo mismo si las adultas hubieran estado en el espacio, porque hay cosas que no nos hubiésemos animado a decir. Las adultas tienen que correrse de los espacios que son para nosotras. Hay muchos problemas que empieza en la niñez y las niñas no podemos hablar con otras niñas, y a veces con adultas no nos animamos. Este era un conversatorio para niñas, y entre las niñas y adolescentes lo convertimos en taller. Que el año que viene sea taller y plurinacional”.


El placer es político

Los talleres son experiencias que pasan por el cuerpo y, por más que se elaboren conclusiones, es difícil sintetizar todas las sensaciones que atraviesan esas conversaciones. El taller de sexualidades fue uno de los más masivos. Tenía asignadas seis aulas de Humanidades que desbordaron y terminó replicándose en pasillos y patios de la facultad, incluso bajo la lluvia del sábado a la tarde.

Los talleres desbordaron de participación en las diferentes sedes del Encuentro

En cada una de estas comisiones se conformaron rondas donde mujeres y disidencias de diferentes edades, autopercepciones y recorridos compartieron reflexiones y preguntas. Se habló sobre los prejuicios en torno a las sexualidades que calan hondo y toman forma de mandato, también sobre la importancia de inventar espacios terapéuticos con unx mismx y con otrxsy de entender al autoplacer como reivindicación del poder propio.

¿Qué implica pensar a los vínculos como sexoafectivos? ¿Lo sexual y lo afectivo son siempre dos dimensiones de lo mismo? ¿Qué implica pensar por separado lo sexual y lo afectivo? La palabra más nombrada en el taller fue placer. Placer como derecho. Placer como contenido educativo. Placer como información. Placer como posibilidad. Placer como hecho político. ¿Qué ideas tenemos de placer? ¿Qué preconceptos? ¿Cómo se puede disfrutar con otrxs si no disfruto conmigo mismx?

También fue clave contar con el espacio para nombrar en voz alta experiencias y desandarlas.“Yo vine por primera vez al Encuentro ahora de grande, pero bueno, cambiar la mirada sobre la sexualidad es algo que se puede hacer en cualquier momento de la vida”, contó una de las participantes. “La idea de sentir vergüenza por sentir placer tiene la idea del varón como única persona que goza en la relación sexual”; “Tomarse el tiempo para el autoconocimiento en días de vorágine”; “Ser protagonista de la relación que quiero tener”. En ese intercambio surgió una pregunta clave: ¿Qué impacto tiene que la iniciación sexual de una persona haya sido de manera violenta?

“Buscar nuestra sexualidad implica también deconstruir el patriarcado en nuestros imaginarios”, dijo una chica, y el aula estalló en aplausos.

 

Publicaciones Relacionadas

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *