La salud de la niñez, en cuarentena

La Pulseada recorrió el Hospital de Niños, donde existen protocolos para atención en las guardias para evitar el contagio de pacientes. Ya se analizaron más de 80 casos de posible COVID-19 y hubo uno solo positivo. Quejas desde las salitas municipales por falta de insumos de protección.

El Hospital de Niños fue desinfectado después de que una niña fue diagnosticada con coronavirus

Por Abril Lugo

El viento hace que las hojas secas de los árboles se amontonen en la entrada del Hospital de Niños de La Plata. Subiendo las escaleras de calle 14, en color arena, Luis Romero ingresa por la entrada histórica al nosocomio, a eso de las tres de las tarde. Es enfermero y cuenta que desde que empezó el aislamiento obligatorio “cambió mucho el panorama respecto a lo que tiene que ver con tratar distintas patologías”. Hace dos meses que todo el personal entra por ese acceso, mientras que los pacientes lo hacen por 66, en el ingreso a la guardia del hospital zonal pediátrico de la ciudad, divido en dos puertas con un vidriado en medio que separa la atención de pacientes con síntomas de coronavirus de los de otras consultas.

Luis, como todo el personal de salud, se coloca guantes, barbijo y se cambia la ropa que trajo puesta antes de empezar el turno, una de las medidas básicas para evitar el contagio por coronavirus dentro del hospital. Es secretario general de la Junta Interna de ATE en el Sor María Ludovica, por lo que además de cumplir su horario, desde las 12 de la noche hasta el alba, llega varias horas antes: “Más allá mi horario laboral tengo responsabilidades gremiales, por lo que estoy casi todo el día”, explica a La Pulseada y celebra el ingreso de nuevos trabajadores por la pandemia: “Por suerte de los 1.800 cargos nuevos que se anunciaron terminaron siendo 3.200 a nivel provincial, por lo que tendremos nuevos compañeros para trabajar. A nosotros nos llegan enfermeros nuevos, cuando antes nombraban a cuentagotas”.

El hospital tuvo renovaciones en los últimos años. Luis afirma que eso les permitió organizar la circulación diferenciada para el personal que asiste internaciones, de quienes reciben consultas clínicas y de guardia. En la sala 7, en el ala renovada, hay cinco niños y niñas con fibrosis quística pulmonar o alguna patología respiratoria. Una enfermera ingresa de barbijo, guantes y con olor a alcohol en gel. El lugar está limpio y esterilizado, por lo que todos los médicos y enfermeros que atienden en esta sala, al empezar el turno, rodean el área de internación por un pasillo provisorio que conduce al vestidor. Una vez colocado el equipo de protección y bioseguridad, pasan por un proceso de desinfección en un box contiguo a la sala y no abandonan el servicio hasta que termina su turno.

Esta disposición de la circulación de personal que se dedica exclusivamente a atender pacientes crónicos y agudos se inició antes del aislamiento preventivo, social y obligatorio y fue una de las primeras medidas que tomó el comité de crisis del hospital. Eduardo Pucci es director del Sor María Ludovica desde febrero y participa del comité, junto con el resto del personal ejecutivo del hospital. En diálogo con La Pulseada, el médico especialista en neonatología indicó que “estamos preparados y formando equipos de trabajo con mucha especialización. Lo primero que hicimos fue formar un comité de crisis, y desde ahí decidimos reorganizar la circulación del hospital: todos los pacientes que puedan ser presuntos casos, ingresan por un triage específico y luego se van redirigiendo, ya que no todos vienen por problemas de COVID-19”.

La guardia pediátrica tiene un dispositivo de contención para casos de coronavirus: el niño que presenta síntomas, como fiebre alta, tos seca y congestión, ingresa con su madre o padre por un sector de la guardia donde un enfermero, con guantes, barbijos, cofia y camisolín le toma la temperatura y hace un breve cuestionario para verificar si estuvo expuesto al virus. Después provee a la madre y al niño de barbijos y alcohol en gel, y los pasan a otro consultorio aislado donde el equipo médico toma muestras de sangre que envía al laboratorio para corroborar si es coronavirus. El niño queda internado en observación durante los días que dure la evaluación de la muestra, tanto en el laboratorio del hospital como en los centros de testeos.

Hasta el cierre de esta nota un solo caso dio positivo de más de más de 80 muestras que se habían tomado. El resultado se conoció el 21 de abril pero la pequeña de seis años había comenzado dos días entes con un cuadro febril que fue lo que hizo que su familia acudiera al hospital, donde quedó aislada y se le realizó un hisopado. Cuando el resultado positivo fue confirmado, las acciones de prevención se extendieron a sus padres y al hermano, quienes también fueron aislados y seguidos de cerca para determinar si también habían sido contagiados. Eso no ocurrió y la niña transcurrió la enfermedad con una evolución favorable que terminó con el alta el 6 de mayo, después de dos test negativos.

Temporada alta

La detección de los casos se complejiza en esta época porque es la temporada de infecciones respiratorias, especialmente en infancias. “La guardia es la primera barrera de atención, ya sea que vengan casos confirmados de coronavirus en la ambulancia del SAME o que tengan que detectarlos ahí, y el equipo de trabajo cuenta con un protocolo de acción que incluye una sala de aislamiento especial para atender casos», explica Luis.

Y ejemplifica: “Hubo dos ingresos por guardia que daban con los síntomas. Al final, uno resultó ser un caso de adenovirus una infección respiratoria común– y el segundo, otro tipo de patología y se le dio el alta rápidamente, porque se evita la sobreinternación de los diferentes pacientes, para que las salas queden preparadas para este tipo de casos en específico. Hay muy pocos pacientes internados en este momento en el Hospital de Niños”.

Eduardo Pucci (centro) asumió en febrero en el Hospital de Niños, poco antes de que se declarara la pandemia y se decretara el aislamiento

El director del Niños afirma que en general disminuyeron las consultas en todas las áreas: “Los tipos de patologías que nosotros atendemos por guardia han disminuido muchísimo. Tenemos los chiquitos que entran con fiebre, pero no tienen dificultad respiratoria y podría ser una infección urinaria u otro caso. Y también por consultorios ha disminuido mucho por lo que los pacientes que seguimos atendiendo son nuestros que pueden ser oncológicos, o con alguna cardiopatía, o alguna otra de las patologías habituales que atendemos en el hospital: bebés que han sido prematuros, entre otros. Estamos trabajando mucho menos, muy posiblemente por temor de la gente, que me parece bárbaro que estén limitando toda estas consultas”.

Un aliciente de la ausencia de consultas es que el personal tiene tiempo de capacitarse, además de que reconocen que el aislamiento favoreció a bajar el contagio de infecciones respiratorias: “Muchas veces el chiquito se contagia en la escuela y va a casa o al revés; desde casa lleva el virus a la escuela y tenemos muchos casos de resfríos y cuadros respiratorios, por lo que el aislamiento favorece la no circulación de virus en temporada”, explica Gustavo Sastre, médico e integrante de la Dirección Provincial de Hospitales de Buenos Aires. A la vez, el aislamiento implica la imposibilidad de que las familias de barrios periféricos lleguen a los hospitales regionales, casi todos en el casco urbano.

Al respecto, Sastre afirma que “se está trabajando con los Centros de Atención Primaria de los municipios para que cumplan con el acceso a vacunas en los barrios y de otros programas de salud. Hacemos un relevamiento y un acercamiento desde estos espacios que nos permite sostener el acceso poblacional a las vacunas sin generar un flujo de consultas a los hospitales que están preparados para atender casos de coronavirus”.

Consultado por la posibilidad de que disminuyan la vacunación respecto del año pasado, Sastre se mostró confiado: “Creo que no, de alguna forma se están utilizando los recursos para lograr la mayor cobertura en vacunación y de controles de salud, principalmente en menores de un año”. Sin embargo, el sistema de vacunación en algunos hospitales aún se ve saturado. En el Hospital zonal Noel Sbarra, en 8 y 67, el vacunatorio funciona de 8 a 17 horas. A las cuatro y media de la tarde, la cola de personas que esperan para vacunar a un niño o niña o darse la antigripal por ser grupo de riesgo suele dar vuelta a la esquina.

A su vez, desde las instituciones de salud que no pertenecen al casco urbano también reclaman que no reciben insumos básicos para la protección contra el contagio de coronavirus. Desde los consultorios externos del Hospital José Ingenieros, en 161 y 514, plantearon a principios de abril que no contaban con insumos de autoprotección por lo que suspendieron la atención durante dos días, el 13 y 14.

En diálogo con La Pulseada, una médica generalista que atiende en los consultorios explica: “Estamos atendiendo desde que recibimos insumos: kits de protección personal y barbijos desde la Dirección de Salud municipal. Y una cantidad de insumos algo mayor que llegaron por diferentes donaciones. Seguiremos semana a semana evaluando y atendiendo mientras alcancen los insumos. Estamos en un contexto en el que el un alto procentaje de los infectados por coronavirus en nuestro país pertenecen al personal de salud, por no contar con el material necesario de protección”.

En paralelo, desde el Ministerio de Salud Provincial, Sastre afirma que “se trabajó para dividir al personal de salud, entre los que atienden pacientes con enfermedades contagiosas respecto de otros que reciben consultas sobre otras patologías, para definir que no cualquiera que esté atendiendo pacientes, circule entre sectores del hospital y aumente el riesgo de contagio. El concepto es diferenciar grupos de trabajo con grupos de pacientes”.

“El coronavirus nos está haciendo cambiar la forma de ver la atención. La estrategia a nivel local es continuar con la atención de salud, debemos acercarnos y atender a los pacientes de riesgo y garantizar el derecho. Esto es algo de todos los días, donde diariamente enfrentamos el desafío de una emergencia sanitaria”, cierra el funcionario. /// LP

 

 

 

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