Cuando la música se termine*

Nota principal: Maxi, el poeta maldito de Villa Dorrego

¡Ah, suave delicia de la oscuridad inmune!

Mil miedos carcomerán mi conciencia violentada. Como los insurrectos de la ley. Delincuentes de la mañana, apariencia que miente.

Perseguidos de cerca por hombres de traje azul. ¡Crueles asesinos de la libertad!

A bordo de sus autos, generando inseguridad latente. A partir de ahora nuestros actos serán poseídos por Lucifer. Este mundo es bruto como la guerra, consumido como un cigarro que despierta sonrisas, anestesia para el olfato y la vista…

Hemos sido abandonados en la avenida incoherente. Caminaremos inconscientes por veredas viudas, riéndonos del viento sarcásticamente. Confiaremos en que las personas portan máscaras horribles, hordas de espectros moribundos minarán desacatadamente el viciado aire, las arcadas dejarán una laguna de alcohol descompuesto en las esquinas de un árbol, aullaremos como perros en celo, acechados por el cálido beso de la resaca; mientras las mariposas duermen en el cuarto lujoso del palacio asqueroso, el agujero en la tierra es profundo e intenta absorber nuestras confundidas esencias.

(*) Fragmento. Autor: Trapo, el poeta maldito de Villa Dorrego

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