Una perspectiva para mirar: películas de género

In Edición Impresa, Tráfico de tentaciones -
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Por Carlos Gassman
Nota de la edición especial 20 años

Somos contemporáneos de una auténtica revolución protagonizada por mujeres y disidencias sexuales. Las movilizaciones que están logrando ampliar derechos van acompañadas por disputas por el sentido que cuestionan al androcentrismo y la heteronormatividad. El cine, incluso si proviene del mainstream, también participa de estas batallas simbólicas. Cada vez más filmes con perspectiva de género conquistan audiencias masivas.

Los recomendados son tres producciones incluidas en el catálogo de Netflix, dos habladas en inglés y una latinoamericana, que muestran la creciente presencia del feminismo y la diversidad en la producción audiovisual.

EL PODER DEL PERRO

(Australia, 2021)

Dirección: Jane Campion

128 minutos

Un postwestern

Netflix, con más de 221 millones de suscriptores en el mundo, intenta en los últimos años detentar también el prestigio que significa producir o comprar derechos de obras con aspiraciones a ganar premios y festivales. Por eso financió El poder del perro, último opus de Jane Campion. La película fue la que recibió más nominaciones 12 en total en la última entrega de los Oscar, aunque sólo se llevó el de Mejor Dirección. La neozelandesa es la tercera mujer en la historia que obtiene ese galardón y en 1993 fue la primera reconocida con la Palma de Oro en Cannes.

La cineasta ya cuenta con catorce largometrajes en su haber. Su más reciente filme, basado en la novela homónima de Thomas Savage, es el primero que tiene a un hombre como protagonista. En 1925, en Montana, Phil (Benedict Cumberbacht) y su hermano George (Jesse Plemons) son dueños de un próspero rancho. Tienen personalidades antitéticas. El primero es violento, machista y homofóbico. El segundo, refinado, sensible y servicial. Durante un arreo de ganado, ellos dos y sus vaqueros se detienen a comer en la posada de una viuda, Rose (Kirsten Dunst), con un hijo adolescente, Peter (Kodi Smit-McPhee), notoriamente afeminado. El joven será objeto de las más crueles burlas por parte de Phil y George se sentirá obligado a disculparse con su madre. Tiempo después, George decide casarse con Rose y llevarla a vivir, junto a su hijo, a la casa que hasta entonces compartía con su hermano. Phil les declara la guerra. Pero Peter se enterará de sus secretos y los usará a su favor. No conviene revelar más pero, en la segunda mitad de la película, los roles del fuerte y del débil irán invirtiéndose.

El resultado es un western deconstruido que socava los mitos del oeste y al estereotipo del cowboy. Porque el modelo de hombría que Phil se siente obligado a sostener acaba convirtiéndose para él en una masculinidad tóxica. Campion mueve con maestría los hilos de un drama psicológico que tiene a la represión sexual en su centro. Como es habitual en ella, lo hace sin caer en esquematismos, dándole también lugar a la complejidad y la ambigüedad.

Las soberbias actuaciones sobre todo de Cumberbacht y McPhee, la música sugestiva de Jonny Greenwood y la magnífica fotografía de Ari Wegner compensan cierta morosidad y solemnidad del relato. Campion ofrece una vez más una obra con un valor conceptual y estético que está muy por encima del promedio.

LA HIJA OSCURA

(Estados Unidos, 2021)

Dirección: Maggie Gyllenhaal

Duración: 121 minutos

Repensando la maternidad

Otro filme disponible en Netflix que compitió en la última entrega de los Oscar fue candidato en los rubros de Guión Adaptado, Actriz Principal y Actriz de Repartoes La hija oscura, con el auspicioso debut en la dirección de la intérprete estadounidense Maggie Gyllenhaal.

La historia, basada en un relato corto de la italiana Elena Ferrante, parte de las vacaciones de Leda (Olivia Colman), una madura profesora de Letras de Oxford que llega a una isla griega con el propósito de descansar y escribir. En la playa se topa con una ruidosa familia que incluye a la joven Nina (Dakota Johnson) y su pequeña hija. El contacto con ellas remontará a Leda a su pasado y a su propia relación con la maternidad.

Agobiada por los deberes de la crianza y con un marido que hacía recaer en ella la mayor responsabilidad, Leda optó en su momento por no resignar su deseo ni postergar su carrera profesional. Pero los mandatos de la buena esposa y la buena madre están tan internalizados que desoírlos para no caer en la frustración también provoca culpa y remordimientos. La cultura hegemónica habla de un supuesto “instinto materno” que todas deberían tener y de la procreación como lo crucial para que una mujer alcance su realización personal.

Las idas y vueltas en torno a una muñeca dada por perdida, un elemento clave del guión, simbolizan adecuadamente las contradicciones que, consciente o inconscientemente, atraviesan a la protagonista. 

El excepcional talento de Olivia Colman quien ratifica con este trabajo que es una de las intérpretes más descollantes del presente logra transmitir a la perfección cómo incluso una intelectual aparentemente liberada puede sufrir las angustias que acarrea rebelarse contra las normas. Gyllenhaal, con una meritoria carrera como actriz, prueba que también tiene sobradas condiciones para ponerse del otro lado de las cámaras.

NOCHE DE FUEGO

(México, 2021)

Dirección: Tatiana Huezo

Duración: 110 minutos

Interseccionalidades

No hay un feminismo sino varios y el de la tercera ola, surgido en los ’90, tiene como uno de sus términos claves el de interseccionalidad, propuesto por Kimberlé Crenshaw para plantear la necesidad de articular el género con otros factores de desigualdad como la clase social o la etnia. El propósito era resaltar que la opresión que puede sufrir una mujer es diferente y mayor si además, por ejemplo, es pobre y no es blanca.

Aunque según declarósin la intención deliberada de hacerlo, la joven salvadoreña Tatiana Huezo, residente en México, expresó bien este feminismo interseccional con su filme Noche de fuego, al que también se puede acceder a través de Netflix

Tres amigas pasan de la infancia a la pubertad en un contexto extremadamente violento. Habitan en las montañas de Guerrero, en las aldeas cercanas a las plantaciones clandestinas de amapolas con las que se produce heroína. Los padres se han marchado a los Estados Unidos en busca de trabajo. Sus envíos de noticias y dinero se van volviendo esporádicos hasta desaparecer. Quedan las madres que tratan que sus hijas no sean secuestradas y acaben como víctimas de los grupos narcos en disputa, los paramilitares o el ejército. Las amenazas de ultraje, servidumbre o asesinato están siempre latentes. 

El relato es crudo pero, para Huezo, “la realidad mexicana es mucho más dura que la que se refleja en mi película”. Proveniente del documental este es su primer largo de ficción, la realizadora se vale de un estilo hiperrealista pero no exento de lirismo. Por ejemplo en la escena en que, buscando buena señal en las zonas altas, las pantallas iluminadas de los celulares con los que las mujeres intentan comunicarse con sus esposos emigrados semejan los destellos de las luciérnagas.

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