Los pequeños militantes de Kurdistán

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131-Kurdistan¿Cómo viven los chicos de este pueblo, el más grande del mundo sin Estado propio, cuyo territorio se reparte entre varios países? Tanto en la parte siria, entre combates contra el Estado Islámico, como en la turca, bajo la represión del gobierno, miles sueñan con unirse a la guerrilla. Melike Yasar, representante del Movimiento de Mujeres Kurdas, charló con La Pulseada sobre la importancia de niños y mujeres “para la resistencia y para el futuro” y sobre la educación alternativa que militan.

Por Federico Larsen

Kurdistán es un lugar prohibido. Su territorio está repartido entre Turquía, Irán, Irak y Siria, y en sus colinas están los principales pozos petrolíferos de cada uno de ellos. Sus 40 millones de habitantes buscan su autonomía desde principios del siglo XX, cuando las potencias europeas se repartieron Oriente Medio por zonas de influencia, tras la Primera Guerra Mundial. En la mayoría de estos cuatro países la lengua kurda está prohibida, los partidos políticos kurdos duran pocos años antes de ser ilegalizados y las rebeliones son reprimidas violentamente.

A pesar de ser el pueblo más grande del mundo sin un Estado propio, en los últimos años varias comunidades kurdas han emprendido un nuevo camino de convivencia. Se trata del programa de Confederalismo Democrático, elaborado por Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), en 2005. Abandonada la visión marxista-leninista que sostenía el PKK a través de la lucha armada, los kurdos adoptaron una organización sin Estado, basada en los preceptos del feminismo y el ecologismo. “El Confederalismo Democrático de Kurdistán no es un sistema estatal sino un sistema democrático de las personas sin un Estado. Con las mujeres y la juventud en vanguardia, es un sistema en el cual todos los sectores de la sociedad desarrollarán sus organizaciones democráticas propias”, explicó Öcalan al presentar lo que definió como una solución a la cuestión kurda y los problemas de Oriente Medio.

Según esta premisa, millones de kurdos organizados en movimientos de todo tipo coordinan su convivencia prescindiendo ─hasta donde sea posible─ del Estado, pero sin dejar de lado las organizaciones armadas para su defensa.

“En este sistema los niños tienen un lugar muy importante ─explicó a La Pulseada Melike Yasar, representante internacional del Movimiento de Mujeres Kurdas, durante su reciente gira por la Argentina, que tuvo una escala en La Plata─. Inclusive ideológicamente. Pasa por la educación y centros especializados. Porque nosotros creamos esta ideología junto con los niños. Ellos son nuestro futuro dinámico. Pero en Kurdistán ellos crecen con la resistencia instalada en sus mentes”.

El conflicto kurdo ha calado muy hondo en la sociedades de la zona. Sus comunidades intentan mantener sus tradiciones, sus idiomas y cultura, pese a la constante represión de los gobiernos. “En la escuela tardé mucho tiempo para que los chicos kurdos aprendieran que podían cantar en su idioma. Al principio me miraban asustados y creían que yo era un agente del gobierno”, apunta Yelis, que es maestra, trabaja en una escuela primaria en Turquía y acompañó a Yasar en la gira por nuestro país. “Todos los dibujos que los niños hacen en la escuela se refieren a la guerra. Municiones, explosiones y sobre todo, las montañas donde está la guerrilla”, agregó.

En Kurdistán es común que los niños se lancen a la calle gritando consignas políticas ni bien ven a algún grupo de más de diez personas caminando, como si fuera una marcha. “Eso es muy bueno ─plantea Yaser─. Porque demuestra que crecen ya con un pensamiento militante que es necesario para nosotros. Pero al mismo tiempo es un terrible trauma”.

Desde chicos están acostumbrados a soñar con sumarse a la guerrilla, que no los acepta como combatientes antes de los 16 años. “Si el gobierno turco mata a una niña y hasta la prensa pide prisión para el policía que la mató, se justifican con que era una terrorista. Y los otros niños lo ven todos los días. Y piensan que si matan a sus amigos, cuando crezcan irán a los montes a combatir contra esa policía. Eso no es bueno ni para nosotros ni para nuestro movimiento. Pero hay que acordarse que en Turquía el idioma kurdo está prohibido. En las escuelas se generan inclusive conflictos entre niños kurdos y niños turcos por eso. Esa es la política del gobierno. Ellos dicen que nuestros niños crecen como pequeños militantes. Es así. Pero para nosotros también eso es un trauma. Hoy en Rojava y Kobane tenemos pequeños niños que quieren tomar las armas y combatir contra el Estado Islámico. El movimiento no los acepta. Pero esa es la única vía que tienen para ver la libertad. La libertad sólo llegará cuando vayas a la guerrilla a combatir”.

Las mujeres kurdas han tenido un enorme rol en el proceso de los últimos años. A partir de su histórica lucha en el seno mismo de la sociedad y con el impulso de esta nueva ideología que pone en el centro su liberación, han liderado varios de los aspectos de la vida del Kurdistán; en los últimos tres años, especialmente en el ámbito militar.

Tras los intentos de derrocar al presidente sirio Bashar Al Assad comenzados con la mal llamada “primavera” árabe en 2011, los grupos rebeldes sostenidos por los gobiernos occidentales se han ido desmembrando hasta el surgimiento del Estado Islámico (EI), una fuerza armada terrorista que tomó el control de varias zonas de la región. Los kurdos de Rojava, el Kurdistán bajo el control sirio, se mantuvieron neutrales hasta que el EI tomó por la fuerza varias de sus ciudades. Es allí que entraron en combate las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), y las Unidades Femeninas de Protección (YPJ), milicias activas en varias zonas del norte de Siria.

La llegada de los combatientes kurdos ha modificado totalmente la vida cotidiana en la región. Inclusive en el ámbito religioso, principal motivo por el cual dice moverse el EI, las cosas han cambiado. “Antes de la revolución en Rojava, las religiones estaban muy separadas y luchaban entre ellas”, contó Yasar. “Asirios, cristianos, musulmanes, entre otros, con la Confederación Democrática crearon un sistema de convivencia juntos. Antes, inclusive en la comunidad kurda no había contactos entre personas de diferentes religiones. Ahora luchan todos juntos. El Estado Islámico destruyó iglesias de todas las religiones. No es una pelea por la religión. No quieren crear un estado islámico. Es un concepto del imperialismo. En Turquía y en el oeste de Kurdistán combaten y destruyen lugares musulmanes”.

Sin embargo, según la referente kurda, la situación de la niñez en los lugares de combate es la misma que en el resto de Kurdistán. “Porque para el Estado Islámico no es importante si hay niños, mujeres, ancianos u hombres. Ellos no nos atacan porque seamos kurdos. Nosotros creamos un sistema antiimperialista y el EI es un proyecto del imperialismo. Demasiados niños han muerto ya en Rojava, y no sólo allí, en todo Kurdistan. Pero allí son una parte muy importante de la resistencia. Porque también están en la resistencia. No crecen como los niños de aquí en Argentina, o de Europa, con Playstation y fútbol. Ellos juegan con bombas. Cuando juegan en la calle se dividen entre quienes hacen de los del EI y quienes de combatientes kurdos. Juegan con esas cosas. Y por un lado eso es bueno. Porque crecen con una ideología democrática. Pero también es un trauma para ellos y su futuro. Hay muchos chicos que no pueden olvidar cosas terribles, la muerte de un padre, de un hermano”.

El 29 de mayo de 2014, 153 niños y niñas kurdas fueron secuestrados en las afueras de Kobane, ciudad emblemática de la resistencia de las mujeres kurdas, por el EI, y golpeados y torturados hasta noviembre de ese mismo año. Recién en abril de 2015, luego de que las YPG y las YPJ retomaron el control de la ciudad, los niños pudieron volver a clases, gracias al Sindicato Kurdo de Profesores, que logró sumar un millar de docentes voluntarios para reabrir las escuelas. Se calcula que sólo en Kobane, la batalla ha dejado más de 1.800 muertos, 200.000 civiles desplazados y el 80% de la ciudad en ruinas.

Ante esta situación, la comunidad internacional ha intentado intervenir para resguardar los derechos de los niños en la zona de guerra. Pero en todos los casos debieron coordinar con las comunidades el tipo de intervención. “El movimiento de mujeres kurdas, con la ideología del Confederalismo Democrático, ha creado un sistema alternativo de educación. No queremos que nuestros niños sólo piensen en crecer para agarrar el fusil y combatir. Queremos un sistema democrático y ecológico, con la ideología de la liberación femenina, y lo debemos empezar a crear con los niños y la gente joven”, concluye Yasar.

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