Y salú la barra

A un año de su partida, Jorge Pandelucos, el Gordo Alorsa, líder de la Guardia Hereje y amigo de La Pulseada, volvió a convocarnos para pasar el día juntos.

El frío y la lluvia jodieron toda la semana, y hasta último momento estuvo en duda si la cosa iba a poder hacerse en tiempo y forma. Pero el sábado a la tarde empezó a abrir, y el domingo 5 de septiembre salió un sol contundente sobre la plaza “Bocha” Esperanza de 6 y 528, en pleno corazón de Tolosa y a media cuadra de lo de Jorge.

Ni recuerdo ni homenaje, se había dicho; la consigna era simplemente pasar un domingo con Alorsa. Y para eso llegó el barrio con sus termos, la radio con sus equipos, los muralistas con sus tachos y pinceles, la familia de Jorge, los amigos de la música y de todos los otros lados… Desde el mediodía hasta el atardecer.

Bajo una estructura de caños y telas montó su refugio la radio comunitaria Estación Sur, de la que el Gordo fue compañero y parroquiano, donde era fija después de cada función del Tango Criollo Club que organizaba a la vuelta. Sus temas, sus recitados y distintos testimonios de la gente que lo quiere estuvieron sonando por esos parlantes durante todo el día, con invitados como el ex Yotivenco Juan Hermelo, los amigos de Radio Provincia: Marcelo Stefanell y Horacio Pellegrini, Juan Silva, representantes de “Los tambores tintos” de Ensenada y nuestro Carlos Gassmann, (autor de su más linda despedida en verso), entre otros.

Los muchachos del programa tanguero “Fractura expuesta” de la Radio de las Madres acercaron alorseanas de colección, como su interpretación en un sketch radial bajo el seudónimo de “César de Tolosa”. De París y Buenos Aires vino Denise Anne Clavilier, periodista francesa que tradujo para un libro varias letras de La Guardia, de manera que el barrio pudo escuchar azorado cosas tales como un recitado del clásico “Te morfaste las facturas” en francés.

A pocos metros de la carpa, música en vivo desde un escenario por el que pasaron las guitarras de la Guardia, Fernando Tato y Sebastian “Ñato” Marín; Talo Beraza y Cajale Cazazo, Lucio Arce, Juan Villarreal; «Pitu» de la ya disuelta Fonola Porteña, Cucuzza Castiello y Vatangueando.

Promediando la tarde y al pie del mástil de la plaza, se descubrió una placa con sus versos firmada por los “eternos herejes”, con la presencia del Secretario de Cultura de La Plata, Iván Maidana, que declaró de interés cultural la movida.

Algunos chicos del barrio repartían decenas de sombreros de cartón con la leyenda “vuelve el tango” junto al logo de la Guardia, que también se estampaba en remeras acompañado de un cuasi rockero “Alorsa vive”, y hasta un enano de jardín, emblema de la iconografía hereje, se fue volando por los tejados en la suelta de globos.

Sonó la comparsa Kilombo 14 con el percusionista de La Guardia, Leo Gianibelli, y durante todo el día pintaron y filetearon Cecilia Campos, Marianela Petrasso, Daiana Senaff y Pablo Jofré para dejarlo impreso ahí en su esquina, sobre la ochava cedida por un vecino.

La camisa blanca de Jorge, dispuesta sobre un corazón gigante con fibrones a mano, fue el espacio que varios eligieron para dejarle saludos. Y un sombrero de cartón alto en el mástil, la bandera plantada por los amigos cuando ya se hizo de noche.

Pablo Antonini

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