Volver

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“Volver. Siempre se vuelve, sobre todo por las noches, al corazón de la guerra,
pero en el SXX empezó un fenómeno nuevo: empezaron a volver en masa
los ex combatientes al lugar donde pelearon, donde mataron,
donde una parte de cada uno quedó muerta y enterrada. (…)
fui como los demás a enterrar fantasmas (…)
Tal vez todos, de una u otra manera tenemos alguna vieja guerra
a la que necesitamos y tememos volver (…)”.

“Enterrador de Fantasmas” (Roberto Herrscher)
Revista Puentes (Marzo 2007. Especial por el 25 aniversario)

“Volvimos después de 25 años de desesperación física de ganas de volver”. Fernando Magno cuenta: “Y cuando llegamos, encontramos una carga emocional muy fuerte. Volver a mi trinchera, al pozo, al lugar en donde estuve. Volvés y te encontrás con vos, con tu historia. Éramos pibes crudos. Volver a tu lugar y ver que ante una situación límite hiciste lo que pudiste, no te defraudaste a vos mismo y te salvaste… La guerra se termina porque empieza a haber muchos caídos pero vos no caíste. Conclusión: los héroes reales de Malvinas son los que cayeron. El mensaje sigue siendo que ante las adversidades, con pasión, decisión, perseverancia, siempre se sale. No hay situaciones tan límite que no te permitan salir; de algunas salís mejor, de otras peor. Cuando volvimos a Malvinas, fuimos a acampar y nos quedamos a dormir en carpa en el mismo monte en que habíamos combatido; estábamos convencidos de que ahí estaba el encuentro con nuestros sentimientos. Esa noche que pasamos de vuelta en el Monte fue inolvidable, nos reencontramos con la imagen de nuestros propios compañeros”.

Miguel “el Ruso” Anderfuhrn dice que fue como “dejar algunos kilos de esa mochila que trajimos, después de 25 años pudimos aflojar…”.

“Volver es no haberse ido nunca”, dice Rodolfo en el documental “Huellas en el viento”, filmado en las islas Malvinas en mayo de 2007 y dirigido por la periodista Sandra Di Luca. “Vas a ver que vas a ver todo en colores en Malvinas. No es en color sepia como lo recordamos. Pero el color del horror nos va a quedar siempre”, asegura Hugo en el mismo documental.
Y quizás vieron las islas en colores, al volver, y también con otros sonidos como los del himno nacional que El Ruso hizo sonar con un acordeón en el cementerio de Darwin, dedicado a los caídos, acompañado por el sonido del viento.

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