Tierra y vivienda fuera del cuadrado

En las localidades que rodean al casco urbano platense hay casi 19.000 viviendas precarias, en 118 villas y asentamientos. 20 surgieron en los últimos cinco años. 80 están expuestos a riesgos ambientales o urbanos. Y sólo 20 comenzaron o terminaron algún proceso de regularización. En la edición impresa, el mapa completo.130-villasTapa

 Por Laura D’ Amico, Josefina López Mac Kenzie y Cristian René Lora

Fotografía Dieguillo 

Gráficos ed. impresa Julia Gouffier

Subnotas

 

Hace 10 años, el predio ubicado entre las calles 81, 89, 15 y 19 de la localidad de Altos de San Lorenzo era un baldío gigante con un cráter en el medio. Visto desde arriba, aquel rectángulo árido en la periferia sudeste de La Plata mostraba en uno de sus vértices apenas un puñado de casillas dispersas. Hoy esa imagen cambió. En fotos satelitales se puede observar cómo el rectángulo marrón se llenó de pequeños cuadrados blancos: son casas de material que se intercalan con otras de madera y chapa formando un tejido habitacional denso alrededor del cráter.

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Foto 1: el predio de 81-89, 15-19, en 2004. Foto 2: el mismo predio en 2014, ya con la villa La Cantera y otras. Foto 1: el predio de 81-89, 15-19, en 2004. Foto 2: el mismo predio en 2014, ya con la villa La Cantera y otras.

La villa La Cantera surgió en 2008 sobre un terreno inundable y degradado, típico de los bordes de las canteras platenses. Se extiende en 19,31 hectáreas, entre las calles 17 y 19, de 84 a 89 —muchas de las cuales son de tierra o tienen una capa de asfalto sin cordón cuneta—, y hoy tiene 295 viviendas.

Allí, a mediados de mayo el sol tiñe al barrio de amarillo. La escasez de autos deja oír el canto de los pájaros. Y, un día después del último escándalo del fútbol argentino durante el superclásico en la Bombonera, dos adolescentes, uno con la camiseta de Boca y otro con la de River, conversan animadamente, mientras caminan por la calle 19 en dirección a la 90.

Alrededor de La Cantera hay más villas y más asentamientos. Por ejemplo, La Cantera-La Esperanza, con 547 viviendas en 40,74 hectáreas; 26 de Julio (60 viviendas en 3,4 hectáreas); 19&77 (68 viviendas en 2,68 hectáreas); o Puente de Fierro (921 viviendas en 38,3 hectáreas). El paisaje en todos es similar: niños que juegan al borde del arroyo o corren atrás de una pelota, perros que merodean y un caballo que come el pasto de la vereda de una casa. En una pared se lee “Chucky siempre presente” y en otra, a pocas cuadras, “Chino siempre precente”. En una esquina hay un cerco de maderas rojas y blancas que prohíben el paso sobre una obra; pegado a la valla quedó un pequeño santuario al Gauchito Gil. En otra calle hay tierra húmeda y piedras que parecen recién puestas para emparejar el suelo.

En total, en “Altos”, una localidad platense cruzada por el arroyo Maldonado, hay 2.744 viviendas en 13 barrios informales (cinco villas y ocho asentamientos). Ocho de ellos surgieron de 2003 en adelante.

Ninguno tiene cobertura total de servicios —las familias se autogestionan las conexiones de forma irregular y riesgosa—. Sólo dos de ellos registran en su historia alguna intervención del Estado: en el asentamiento conocido como 19&77, formado en los 90 y hoy con 68 familias, alguna vez se hizo una plaza; y en la villa 29&90, originada en 2003 sobre las vías y hoy con 200 familias, se hicieron algunas obras de infraestructura y asfaltado. Y sólo tres de ellos se encuentran insertos en un proceso de regularización dominial a partir de leyes de expropiación: 26 de Julio, Los Robles y Puente de Fierro.

Los datos surgen del primer Registro de Villas y Asentamientos Precarios del Ministerio de Infraestructura bonaerense, uno de los instrumentos creados por la nueva ley de Acceso justo al hábitat, al que accedió La Pulseada. En toda la periferia platense la Provincia registró 118 villas y asentamientos, que albergan 18.749 viviendas y ocupan 241,31 hectáreas. La información, actual, no puede ser cotejada con datos oficiales de una década atrás porque es la primera vez que se trabaja en un registro de estas características; tampoco es recomendable compararla con datos producidos por entidades no oficiales (como “Techo”), porque difieren en la metodología de trabajo de campo y en los criterios para delimitar núcleos habitacionales.

Pero las imágenes de Google Earth que permiten sobrevolar un territorio viajando en el tiempo a través del cursor del mouse para observar cómo se modificó su ocupación son elocuentes; incluso, permiten contar vivienda por vivienda por fotolectura, una imagen satelital de alta calidad. Combinadas con los datos frescos del Registro, muestran la dinámica de la urbanización informal a través del tiempo en la capital bonaerense.

Una historia de más de 60 años

La ley provincial de hábitat distingue que las villas se caracterizan por tener “tramas urbanas irregulares” (los típicos pasillos en lugar de la organización amanzanada), mucha población, poco o nada de espacio libre y viviendas levantadas con materiales precarios o de desecho. Los asentamientos, en cambio, tienen viviendas con algún nivel mayor de firmeza, un trazado más regular —en general, surgen de una toma decidida y planificada colectivamente—, espacios públicos reservados para plazas y redes de servicios públicos que se han ido formalizando, y “los ocupantes buscan legitimarse como propietarios”. De los 118 nombres registrados en La Plata, 30 son villas, 81 son asentamientos precarios y siete son “otros” (en general, los llamados asentamientos históricos o consolidados).

Las primeras villas se formaron en la década de los 60 en Tolosa. Desde entonces hasta 1989 surgieron 16 asentamientos donde se calcula que hoy hay 2.317 viviendas. La distribución geográfica se dio así: 3 están en Tolosa, 2 en Gonnet, 2 en Olmos, 2 en City Bell, 2 en Ringuelet, 1 en Los Hornos, 1 en Altos de San Lorenzo, 1 en Romero, 1 en Gorina y 1 en Villa Elisa. En este período, la mayoría se localizó o en terrenos —en su mayoría, fiscales— cercanos al centro de la ciudad, o en tierras que habían quedado en desuso tras el quiebre del ferrocarril y el proceso de desindustrialización.

Ejemplos del primer caso son las villas Boliviana y La Favela, ubicadas en Tolosa, muy cerca del casco urbano. Son las más antiguas del partido y surgieron en tierras fiscales (la primera en forma total y segunda en forma parcial). La Boliviana, conocida por su fiesta en honor a la virgen de Copacabana, comprende las calles 528 y 527, de 19 a 20, y ocupa 1,6 hectáreas en las que viven unas 60 familias. A pocas cuadras está La Favela, entre 15 y 17, de 530 a 532, que casi triplica a la anterior en superficie (3,3 hectáreas) y la duplica en población (tiene unas 122 viviendas).

Como en el resto de los barrios informales registrados, estas dos viejas villas no tienen cobertura total de luz, pavimento o alumbrado eléctrico. Pero además, servicios básicos como el agua corriente y los desagües cloacales son allí inexistentes, y no hay en su historia demasiadas huellas de la presencia del Estado, ni como iniciador de un proceso de regularización dominial ni gestionando infraestructura, mejora de servicios, equipamientos comunitarios o espacios verdes comunes.

En cuanto a los barrios informales que se levantaron hasta 1989 sobre terrenos que habían pertenecido al ferrocarril —que funcionó hasta mediados de los 70— o a industrias que fueron quedando en desuso al cambiar la matriz productiva del país, algunos ejemplos son: el asentamiento YPF, surgido alrededor de 1974 sobre las vías de Villa Elisa (calles 423 y 425); el asentamiento Barrio Nuevo, localizado hacia 1980 en Melchor Romero (181, 189, vías y 519), o la villa La Vía, que data aproximadamente de 1984 y queda en Los Hornos (entre las vías, la calle 134, la 152, la 58 y la 52).

La escalada de los 90

Entre 1990 y 1999 se dispara en La Plata la aparición de barrios informales: si en las tres décadas previas se habían contabilizado 16, entre 1990 y 1999 surgen otros 43. Siete están en Los Hornos, 7 en Villa Elvira, 6 en Melchor Romero, 4 en San Carlos, 4 en Altos de San Lorenzo, 3 en Tolosa, 3 en Olmos, 2 en City Bell, 2 en Gonnet, y 1 en Arturo Seguí, Hernández, Gorina, Arana y Ringuelet. Dos de los asentamientos surgidos en esta época son los más densamente poblados hoy: El Futuro, situado en Romero, con 931 viviendas en 54,6 hectáreas, y Aeropuerto, en Villa Elvira, con 900 viviendas en 15,6 hectáreas.

En esta década se observa también un cambio en el patrón de localización. Al empezar a escasear los terrenos fiscales, las tomas se dan progresivamente sobre terrenos privados, ubicados en zonas más periféricas. Además, se trata de terrenos en peores condiciones, que exponen a la población a problemas urbanos y ambientales. Por ejemplo, estar sobre terraplenes ferroviarios o trazas urbanas, cerca de canteras con basurales, en suelos degradados o inundables (como las orillas o zonas cercanas a los arroyos que cruzan La Plata, o los caminos de sirga, zona que se debe dejar liberada en los bordes de ríos, canales, lagos o arroyos).

En Aeropuerto (en las calles 93 a 98 y 1 a 13) muchas viviendas fueron levantadas a la vera del arroyo Maldonado, que se desborda cada vez que llueve. Allí, el 2 de abril de 2013 se ahogó la familia paraguaya compuesta por Fernando, Feliciana y Cristhian Mendoza Benitez.

Otro de los tantos barrios expuestos al peligro del agua es la villa tolosana La Laguna, ubicada entre 121 y 122, y 524, en una “zona inundable y lindera bañado (potencialmente inundable)”, según el registro. También dos asentamientos muy poblados de Melchor Romero ubicados sobre camino de sirga: Las Rosas (en 515, 519, 155 y 161), y El Futuro, (en 526, 34, 161 y 167); este último ocupa además un terreno que no debe ser utilizado porque por allí pasa un electroducto (ver “Una cantera de peligros”).

En los 43 barrios informales surgidos en los 90 hay 9.037 viviendas. Los más poblados son los ya mencionados El Futuro y Aeropuerto, pero también está, en Altos, Puente de Fierro, con 921 viviendas. Los menos poblados son el asentamiento de 36 bis & 135, en San Carlos, donde se registraron 12 viviendas, y las villas 508&9 (Gonnet), con 13 viviendas, y Los Chaques (Altos), con 15.

39 nuevos casos

De 2000 a 2009 el patrón de crecimiento y localización geográfica de la década anterior se mantuvo y surgieron 39 nuevas villas y asentamientos, que sumaron 6.641 nuevas viviendas precarias. La mayoría está en Villa Elvira (10) y en Altos (8). Le siguen Los Hornos (6), Romero (3); City Bell, Hernández y Villa Elisa, con 2 cada uno; y Gorina, Olmos, Abasto, Etcheverry, Ringuelet y San Carlos, con uno cada uno.

Las más pobladas están en Villa Elvira: son Villa Aburridita —también conocida como Villa Alba— (de 122 a 127, y de 611 a 615, con 732 viviendas), y los asentamientos Joel (de 1 a 117 y de 609 a 614, con 500 viviendas) y Las Palmeras (de 143 a 148, y de 70 a 73, con unas 450 viviendas); en este último, la Legislatura acaba de aprobar su proyecto de ley expropiación, junto con el del predio rural de la localidad de Abasto donde a principios del mes pasado se produjo un virulento y complejo desalojo de centenares de familias que habían llegado a ocuparlo.

También se advierte, para muchas de las tomas originadas en este periodo en distintas localidades, el riesgo de inundaciones; por ejemplo, en las villas de City Bell Casaca y 457 &24; en el asentamiento romerense Hijos de Malvinas; en los asentamientos Villa Rica y La Fortaleza, de Villa Elisa, en el asentamiento villaelvirense Villa Montoro, entre otros.

A partir de 2010 y hasta hoy se mantiene la tendencia iniciada en los 90: en los últimos cinco años surgieron en la capital bonaerense 20 nuevos barrios informales al borde del casco urbano.

Siete están localizados en Melchor Romero, 4 en Arturo Seguí, 3 en Los Hornos, 2 en San Carlos, 1 en Tolosa, 1 en Villa Elisa, 1 en Villa Elvira y 1 en Etcheverry. Juntos, concentran hoy 1.133 viviendas; el 40,4% de ellas está en Romero, que tiene los asentamientos más poblados: San Cayetano (220 viviendas) y Los Pinos (100). En Etcheverry, el asentamiento Ferroviario o La Villita tiene 133 viviendas. De estos nuevos asentamientos, los menos poblados son El Rincón III (Arturo Seguí: 6 viviendas) y Las Rosas II (en Romero: 13 viviendas). Y los más nuevos, formados en 2013, son los asentamientos Las Rosas II (Romero); 2 de abril y 74&140 (Los Hornos); 154&413 (Arturo Seguí).

Al menos en La Plata, el Registro deja expuesto a un Estado que ha evitado intervenir en materia de hábitat para los sectores más humildes aunque algunas villas sean tan viejas como la Boliviana y La Favela. Sólo el 17% (20 de los 118 barrios) tiene iniciado o resuelto (el Registro no lo discrimina) algún tipo de regularización de la tenencia de la tierra. Y se cuentan con los dedos de una mano los casos donde se registra que el Municipio o la Provincia estuvieron presentes alguna vez para conectar la luz, asfaltar, poner juegos, abrir un centro de salud, hacer una plaza, garantizar recolección de residuos o un transporte para llegar a la escuela.

La acción más reciente registrada puede ubicarse en Ciudad Oculta, una villa formada al borde del arroyo Del Gato (en Ringuelet), donde unas 35 familias vivían del cartoneo, de algunos oficios y del trabajo en cooperativas municipales. En marzo pasado desapareció bajo las topadoras que ensanchan el arroyo más importante de La Plata y sus pobladores comenzaron a ser reubicados en un predio muy cercano. Quizá esta villa formada allá por 2001 permanezca incluida, como un logro de integración socio-urbana. Intervención empujada por la dramática inundación de 2013, donde murieron más de 90 personas.

 

 Una cantera de peligros

De los 118 barrios registrados, formados en distintos momentos y zonas, 57 tienen algún problema ambiental (50 son inundables y 12 están cerca de canteras y/o basurales o sobre suelo degradado -algunos suman todo-), 23 tienen algún problema urbano (como estar sobre terraplenes y trazas urbanas, o ser de difícil acceso) y 13 combinan varios de estos peligros.

Así como el asentamiento romerense Las Rosas II, formado en 2013, es inundable, está sobre suelo degradado y en zona de terraplén ferroviario, los asentamientos de los 80 Barrio Nuevo (Romero) y Retiro (en Olmos)  están sobre terraplén y camino de sirga, al igual que El Olvido, formado en 2001 en San Carlos. La villa 457&24, además de ser inundable tiene en su entorno un basural. Las villas Aburridita, Frisón y La Bajada II limitan con canteras, igual que el asentamiento que surgió en 2002 en Hernández (en 26, 29bis, 514, 512bis), al lado de una cantera que le da nombre y el mes pasado fue clausurada por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible.

 

Nada de nada

En algunas villas y asentamientos se vive sin siquiera una cobertura parcial de servicios. Villa Alegre (en Villa Elvira, con 70 viviendas —algunas muy cerca de una cava—); 155&41 (Olmos, 119 viviendas); Los Chaques (Altos, 15 viviendas); 152&68 (Los Hornos, 51 viviendas); y La Villita (Etcheverry, 133 viviendas) son algunos ejemplos.

 

El registro

Creado por la ley provincial de Acceso Justo al Hábitat (Nº 14.449, promulgada en 2013 tras reclamos de organizaciones y fallos judiciales), el Registro Público Provincial de Villas y Asentamientos Precarios está integrado a un Sistema de Información Geográfica con imágenes satelitales y nutrido por datos que surgen del trabajo de campo de la subsecretaría Social de de Tierra, Urbanismo y Vivienda, de municipios y de organizaciones sociales.

La rica información que sistematiza comenzará a reparar el bache que volvía imposible conseguir datos oficiales. El Municipio no los producía —por este tema, en el Concejo Deliberante se llegó a pedir sin eco en 2011 la interpelación del director de Tierras Osvaldo Raingo—. En la Provincia, La Pulseada pidió en 2013 una serie de datos sobre tierras fiscales nacionales, provinciales y municipales en La Plata, Berisso y Ensenada que el subsecretario Fabián Stachiotti denegó formalmente explicando que excedía el marco del acceso a la información pública.

El registro servirá quizá también para evitar la discrecionalidad en la aplicación de políticas que, según el marco legal vigente, deben apuntar a garantizar el derecho a una vivienda digna, estable, segura jurídicamente, accesible, con servicios y espacios donde sea posible el desarrollo familiar, personal y comunitario.

 

 

 

 

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