Rompiendo Barreras

Desde hace 9 años, un grupo de pacientes del servicio de psiquiatría del Policlínico San Martín lleva adelante un programa de radio donde comunican experiencias y analizan situaciones de la vida cotidiana. Va todos los lunes de 13 a 14 en Radio Estación Sur

Por Lucas Roman

Fotos Gabriela Hernández

Rompiendo Barreras es un programa de radio que realizan pacientes de la sala séptima del servicio de Salud Mental del Hospital San Martín, en el marco de diferentes tratamientos ambulatorios, en FM Estación Sur (91.7 Mhz), los lunes de 13 a 14. El espacio es compartido con otro grupo de pacientes del Hospital de Melchor Romero, que también realizan un programa llamado Razonamiento Desencadenado, y está cedido por la emisora en forma gratuita, aunque existen gestiones para encontrar una pauta publicitaria con el fin de devolver a la radio un poco de generosidad.

La idea de realizar esta experiencia nació hace más de 9 años. Si bien los integrantes se fueron renovando con el correr del tiempo, actualmente componen el grupo de trabajo Ricardo, Arnaldo, Guadalupe, Yeni, Cristian, Manuel, Emilio y Luciano, quien se desempeña actualmente como el conductor del ciclo. Todo bajo la coordinación de la psicóloga Andrea Gonzales y la trabajadora social Nadia Rodríguez.

“Todo comenzó hace unos 9 años, cuando Luciano, quien por entonces era estudiante de Periodismo, me propuso hacer una editorial o una revista, para considerar las actividades que se estaban llevando adelante con los pacientes”, cuenta Andrea Gonzales a La Pulseada.

Para realizar cada programa, los pacientes se reúnen una semana antes en el hospital de día de calle 71 entre 115 y 116, donde está el Dormicentro del Hospital San Martin. Es la reunión de producción, en la que plantean cuál será el tema que trabajarán el lunes siguiente en la radio. Ellos mismo realizan las propuestas y las someten a votación.

Los hospitales de día adquirieron otra importancia a partir de la sanción de la nueva Ley de Salud Mental. Funcionan como un dispositivo terapéutico alternativo, de abordaje grupal bajo un régimen ambulatorio, que está destinado a personas con padecimientos mentales y que requieren de un proceso de rehabilitación y de inserción social y comunitaria. La ley que los contempla entró en vigencia a partir de 2010 y es su artículo 11 el que estipula cambios en la modalidad de abordaje en la compleja temática de la salud mental (ver recuadro).

Como cualquier producción de radio, los participantes del programa sostienen una pauta previamente diagramada. Utilizan el recurso de la entrevista en el estudio y de no ser posible sacan a su entrevistado vía telefónica. Al mismo tiempo, entre los integrantes deciden la participación de un invitado quien se encuentra presente durante el programa. En algunas oportunidades recurren al debate sobre el tema del día, en donde cada uno de los participantes expone su opinión, intercambiando puntos de vista.

Lo destacable de esta travesía es que varios de los pacientes nunca tuvieron una experiencia similar en un taller de radio. Si bien algunos integrantes tienen formación académica previa y pasaron por la UNLP, como por ejemplo Luciano, Arnaldo y Emilio, gran parte del staff, sobre todo los que se fueron incorporando en el último tiempo, experimentaron por primera vez un trabajo grupal, expresando ideas y sensaciones delante de un micrófono de radio.

“Es una terapia”

Cuando los pacientes hablan de las motivaciones para realizar un programa de radio, la mayoría coincide en que se trata de una terapia. Ricardo, que lleva en el grupo poco más de tres años, explica que “hacer el programa es una distracción y al mismo tiempo un trabajo”. Pero lo más importante es que es una terapia grupal. Arnaldo, por su lado, cuenta:“Venimos con problemas, con un derrotero de cosas y pasamos momentos difíciles, y acá no hablamos de tratamientos ni pastillas, es nuestra hora”.

Por otro lado, tienen planteado como objetivo entretener a la audiencia con información sobre música, deportes, salud y educación y temas de interés general. Invierten tiempo semanal para la preparación de los programas, por lo que lo consideran un trabajo.

Este espacio de construcción colectiva, tanto en el hospital de día como en la radio, les ha permitido prevenir descompensaciones o crisis, que en varias ocasiones derivaron en una internación. También retomar o armar un proyecto de vida, lo que permite a los pacientes una inserción laboral y en ocasiones académica.

La elección del nombre Rompiendo Barreras surgió de una reunión a la que concurrieron con el objetivo de definir cómo tenía que llamarse el programa. Guadalupe fue quien realizó la propuesta y a la mayoría le gustó. Ellos lo ven como una salida, poder trascender un límite, romper la barrera del tratamiento que cada uno hoy lleva adelante producto de su enfermedad mental y a su vez romper esa barrera entre los integrantes para poder después comunicarlo a la comunidad. //// LP


Los cambios en la ley de salud mental

En noviembre de 2010 el Senado de la Nación sancionó la ley de salud mental 26657/10, una norma que establece garantías para las personas que padecen enfermedades mentales y que determina como principio básico la necesidad de evitar la internación de los pacientes en instituciones neuroquisiquiátricas. Sin embargo, un decreto del presidente Mauricio Macri produjo cambios sustanciales que llevaron a un retroceso en su aplicación.

El espíritu de la ley consideraba que el proceso de curación de un paciente mental debía realizarse por fuera del ámbito de una internación hospitalaria, incorporándolo nuevamente al seno de la sociedad. Por otro lado, la ley promueve la internación generalizada en los distintos hospitales, para garantizar el examen absoluto y completo de salud de las personas que padecen patologías mentales.

En su artículo 14º la norma considera la internación como un recurso de carácter restrictivo y que sólo debe llevarse a cabo cuando se compruebe mejores beneficios terapéuticos que el resto de las intervenciones. Por lo tanto, en caso de llegar a una internación, deberá estar justificada por un estudio multidisciplinario, en la búsqueda de datos acerca de los lazos familiares y el entorno social del paciente.

También reconoce el derecho de las personas con problemas psiquiátricos a recibir atención médica integral, a conocer y preservar su identidad, a ser informado de los procedimientos médicos a los que se encuentra sometido, entre otras garantías. También establece que las adicciones deben ser tratadas como parte de la salud mental, por lo que el adicto precisa de una respuesta terapéutica que debe brindar el Estado, a través de los profesionales pertinentes.

Al considerar la salud mental como un campo interdisciplinario, se establece la posibilidad de que sea abordada desde diferentes actividades, entre ellas la psicología, la terapia ocupacional o la enfermería, además de la psiquiatría. En este sentido toma relevancia el artículo 11º, que determina que un hospital de día es un dispositivo terapéutico alternativo, donde se realiza un abordaje grupal y con régimen ambulatorio para aquellas personas con padecimientos mentales y que requieren de un proceso de rehabilitación y de inserción social y comunitaria.

Si bien la ley Nacional fue producto de amplios consensos y resultó un avance importante en el reconocimiento de las personas con trastornos mentales, uno de los cambios del decreto de reglamentación elimina la perspectiva de Derechos Humanos. El mismo fue firmado por Macri el 15 de septiembre del año 2017.

Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) esta reglamentación resulta una contradicción con los principios de la ley, valorada como ley modelo por los organismos internacionales de protección de los Derechos Humanos, al sustituir –por ejemplo– la internación en un hospital psiquiátrico por un tratamiento digno.

Entre los puntos más significativos en retroceso se destacan:

  • La modificación en la concepción de la salud mental, como un proceso multideterminado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos y la reinstalación del modelo médico hegemónico, excluyendo los aportes de otras disciplinas como la terapia ocupacional, los acompañantes terapéuticos y el trabajo social.
  • Vuelve a reinstalar el manicomio con el nombre de “hospitales especializados en salud mental”, admitiendo el aislamiento pleno de las personas a quienes vuelve a considerar enfermos.
  • Reinstala la lógica del modelo tutelar de sustitución de la voluntad, al reconocer que una persona puede ser declarada incapaz en contradicción con las disposiciones del reciente Código Civil y Comercial de la Nación.

Esta perspectiva va en contra de la obligatoriedad de cerrar los manicomios para el año 2020, tal como lo establece la Ley Nacional de Salud Mental, por lo que el Estado argentino desplazó a la salud mental a un lugar marginal en la política pública.

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