Retratos en el tren

El artista plástico Jorge Aranda viaja de Glew a Wilde para dar clases de dibujo y pintura. Durante el trayecto de 45 minutos captura con sus fibras los rostros de los personajes de la Línea Roca, hombres y mujeres que viven y trabajan en los vagones. El resultado es una obra que crece todas las semanas y se expone en las redes sociales.

 

Por Cristina Pauli

Dibujos: Jorge Aranda
Fotos: Robert Pita

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Comenzó a nutrirse de aportes de pasajeros que reconocían a las personas dibujadas: “El arte incluye lo que pasa entre la gente que ve la obra y ese artista”

Semana a semana, desde hace un año, viaja retratando a quienes comparten los vagones  del tren Roca. El proyecto comenzó de casualidad porque una amiga le pidió que diera clases de dibujo y pintura a su papá que vive en Wilde y eso significa para Jorge Aranda, que vive en Glew, un recorrido de unos 45 minutos en tren. Para matar el tiempo durante un viaje sacó su cuaderno y sus microfibras y comenzó a bocetar a una chica con peinado raro. Después siguió con una señora que tenía un chal que le llamaba la atención. Y del entretenimiento pasó al proyecto artístico y empezó a tomar apuntes visuales retratando a los personajes, las vestimentas, las manos, los modos de sostenerse, los bolsos y objetos con los que se viaja.

Esas notas de viaje fueron volcados en una página de Facebook llamada “El lado de la línea, dibujos en el tren”, que comenzó a nutrirse de los aportes de pasajeros que reconocían a las personas dibujadas. El arte no es solo lo que el artista hace, sino lo que pasa entre la gente que ve la obra y ese artista; y lo  que pasa  en ese ida y vuelta es muy enriquecedor.  “Me acercan escritos, me cuentan historias de los personajes, se alegran de volver a ver a alguno que había cambiado de horario de viaje y creían que había muerto, y para mí es muy importante lo que pasa con quienes miran lo que yo hice sin haber estado presentes en lugar y en el  momento  que lo hice”, afirma Aranda.

El dibujante es uno más, viaja en el último vagón donde se juntan quienes venden. “Yo soy un laburante como ellos, viajo para ir a dar clases y voy aprendiendo de la vida, me entero si se vendió bien, qué producto anda, cuantas horas labura un vendedor. Yo subo a las 13, pero quizás me encuentro con alguien que está desde las 4 y que dice ‘ésta es la última vuelta’, ‘me voy al Once a comprar mercadería’, porque hay mucha gente que vive en tren”.

Con algunos vendedores se establece una complicidad, se dan cuenta de que los está dibujando pero también saben que va a trabajar como ellos. Otros reclaman ser retratados: “Ahora estoy dibujando a las y los vendedores de la estación de Glew, que arrancan a las 3 de la mañana y a las 8 ya no están, que venden comida, chipá, tortas, lo que pueden desayunar los que van a laburar. Ellos me lo pidieron”, aclara Jorge.

El tren es un buen termómetro de la realidad social del conurbano bonaerense, y de un año a esta parte la situación es distinta. “Quienes tomamos el tren vemos cómo va cambiando la fisonomía de los que viajan, cómo fuimos cambiando nosotros mismos, la indumentaria es más precaria, hay mas cartoneros, ahora que hace frio ves que algunos van abrigados y otros como  pueden”, cuenta Aranda. “Y cuando subo las imágenes a las redes también aparece esto, en forma de diálogo, por ejemplo alguien me escribe: ‘Cuánta gente y no se ve una sonrisa’, y otro le contesta ‘¿de qué van a sonreir?’… Eso pasa todo el tiempo”,  comenta el artista.

Muchas veces –cuenta– se ven cosas duras: vendedores que se pelean entre ellos, discriminación, policías que los extorsionan, termina siendo  una carnicería entre pobres. “El artista tiene una gran responsabilidad, el ego está bien pero hay que ponerlo en el trabajo, en ser muy bueno en lo que hacemos, pero no podemos tener protagonismo a costa de los que sufren, hay cosas que nos las puedo dibujar porque son muy duras”, reconoce Jorge. Es como la línea que tiene dos lados, divide el plano. Por eso lo que muestro es ni más ni menos que ‘los lados de  línea’”.


El perfil del artista

Jorge Aranda nació en Catriló, un pueblo de La Pampa. En la adolescencia se destacó realizando sus dibujos en bolígrafo, pasó por la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano y estudió Restauración de Pintura de Caballete y Limpieza de Grabados, con Domingo Tellechea en el Instituto Argentino de Museología y se perfeccionó en dibujo y acuarela con Hermenegildo Sabat.  Actualmente  sigue aprendiendo en el viaje de la vida.

 

Para ver las obras de Jorge Aranda puede consultarse en la web: arandapinturas.com

En Facebook: Los lados de la línea, Arte sobre tus hombros, Jorge Aranda murales, Aranda Artemultimedia.com.
En Instagram: Los lados de la línea, dibujos en el Tren Roca. Trenque Tren.

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