Reconocer y nombrar

Más de cincuenta mil mujeres se reunieron en Trelew, donde se generó el espacio para que los géneros no binarios feminizados sean incluidos. La Plata será la próxima sede en 2019 del ah ora Encuentro Plurinacional de Mujeres, Trans, travestis, les bianas e intersex que se definió en una asamblea por ovación.

Por Abril Lugo
Desde Trelew

Fotos: Cobertura colaborativa

Nadia Zúñiga, con bandera al cuello, es una de las primera trans es participar activamente en la gestión de un Encuentro de Mujeres.

Vayamos por la otra mano, que ya vienen las maricas—. Dos mujeres de unos sesenta años cruzan de vereda a paso ligero. A sus espaldas dobla la esquina una masa uniforme de personas que inunda de lado a lado la avenida 9 de Julio de Trelew. El sol encandila a los que ven avanzar a las mujeres trans y travestis del país en la primera marcha oficial contra los transfemicidios y travesticidios del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). También es la más grande: más de diez cuadras de disidencias sexuales y feminismos cantando a una sola voz “vecino, vecina, no sea indiferente, se mata a las travestis en la cara de la gente”.

Nadia Zúñiga fue parte de la Comisión Organizadora del ENM y una de las primeras trans en participar activamente en la gestión: “Me siento muy contenta de poder marchar en esta ciudad tan conservadora con todas mis compañeras travestis de todo el país. Es magnífico. Significa que vamos a seguir luchando hasta el último instante, el último suspiro nuestro va a ser de lucha. Ya no luchamos por nosotras, sino por las futuras generaciones”, dice a La Pulseada.

Nadia fue referente de la Asociación de Travestis, transexuales y transgénero de Argentina (ATTTA) desde 2013 a 2015 y hoy coordina la Dirección de Diversidad y Género, creada hace apenas un par de años. “Desde que comencé con el activismo conscientemente intento marcar la necesidad de la rehumanización de la diversidad sexual humana y también la reculturización de la sociedad”, explica. Tuvo el privilegio, así lo expresa, de culminar el secundario en término y cursar en la Universidad Nacional de La Patagonia, para contadora: “Pero cuando hubo que expulsarme de la Universidad por ser trans, la pasé mal. Usan el nombre para corrernos de los espacios públicos”.

El mecanismo es tan sencillo como violento: “Yo figuraba con otro nombre en el listado y ante cada clase nueva tenía que ir a dar explicación y contar cómo quería ser llamada; y no era algo que se respetaba. Eso es un mecanismo de expulsión, porque todo el mundo se daba vuelta para mirarme cuando me nombraban de una forma que no me representa”. Nombrar despectivamente es una de las tantas maneras en que el colectivo trans-travesti sufre el desplazamiento de la sociedad.

“Nos han tirado a la marginalidad y a la pobreza extrema y no lo digo yo, sino las estadísticas incluso las del Estado” (Carla Champicien, de Mujeres Trans Argentina en Salta)

En lo que va de 2018, las organizaciones trans y travestis del país contabilizaron 61 muertes de feminidades trans. Por supuesto, señalan que el número debe ser mayor, ya que no existen estadísticas oficiales de las mujeres trans muertas. Al interior de las provincias la inclusión se vuelve cada vez más difícil, aún de derechos adquiridos como el de acceso a la identidad autopercibida. “En Chubut se demoraron muchísimo para entregar una partida de nacimiento rectificada a una infancia trans. Es un trámite que lleva como mucho 20 días y tardaron más. Es una vergüenza. Estamos a seis años de la implementación de la ley de identidad de género ¿Qué está pasando? Hay tanto retroceso. Nosotras queremos seguir viviendo, seguir existiendo, tenemos ley y queremos que se respete la real implementación”, dice Nadia.

El remedio para esto resulta ser la organización: “Aquí en Chubut no hay registros recientes de persecución o trans-travesticidios. Sí tenemos datos de que en el último tiempo dos compañeras se suicidaron y de las que mueren a edad muy temprana. Todo esto quizás no es tan frecuente en Chubut porque hay un gran trabajo de activistas Trans, como Daniela Andrade , la coordinadora de ATTTA Chubut . P or supuesto faltan muchas cosas, pero creo que esto marca la diferencia”.

En la cara de la gente

La comunidad trans-travesti de Argentina ha avanzado en reivindicaciones políticas, en visibilización, pero el contexto económico todavía las castiga. “ Somos las trans las que vivimos las peores consecuencias del FMI”, relata Carla Champicién , militante de Mujeres Trans Argentina en Salta, y agrega: “Hay 61 mujeres muertas en manos de clientes, de parejas, por desidia del Estado. No hay políticas públicas para nuestro sector en ningún organismo del Estado. Pedimos la verdadera inclusión con la ley de identidad de género para todas nuestras compañeras, el poder acceder al trabajo, a la salud y a la educación, porque si nosotras no podemos acceder a eso, es muy difícil que esta situación cambie”.

Estamos viviendo una represión total de parte del gobierno de Mauricio Macri . Nos han tirado a la marginalidad y a la pobreza extrema y no lo digo yo, sino las estadísticas incluso las del Estado que han podido llegar a visibilizar la situación de las trans en 2014 en Salta. Quiero citar a una compañera, Lo h ana Berkins , que decía que cuando las compañeras lleguen a las universidades seguramente le s va a cambiar la vida; pero cuando un montón de compañeras trans ingresen a la universidad pública seguramente le va a cambiar la vida a esta sociedad”.

No hay estadísticas oficiales sobre la población trans-travesti en el país. La única es de 2012, elaborada en el distrito de La Matanza, como piloto de una a nivel nacional que nunca se concretó. Los datos arrojaban que hace seis años el 34% tenía secundario incompleto, el 30% el primario sin terminar y sólo el 3% accedía a la Universidad. Además, de todas las personas consultadas, sólo el 6% continuaba sus estudios en establecimientos educativos.

Los logros de la comunidad travesti-trans en Argentina son a paso lento. El 11 de o ctubre de 2015, apenas un día después del Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata, Diana Sacayán activista trans de Buenos Aires, fue asesinada en su departamento. La condena al culpable, Gabriel Marino , fue en junio de este año, en un fallo histórico al considerarlo un crimen de odio y transfemicidio (ver La Pulseada 161 de julio último) . Sacayán fue la impulsora del proyecto de ley nacional de cupo laboral trans, aún sin sancionar; una de las banderas más importantes de la coyuntura para el activismo trans-travesti y principal reclamo en la marcha contra los transfemicidios en Trelew.

Como ratas de laboratorio

Claudia Vázquez Haro participa de los encuentros hace 10 años. Es la referente de Otrans Argentina, y parte de la delegación de La Plata que propuso en Chubut que la capital de la provincia de Buenos Aires sea sede en 2019. “La Plata es el laboratorio para las detenciones arbitrarias y las vejaciones y muertes de compañeras trans y travestis en situación de encierro”, declaró para el diario Jornada de Trelew. En mayo del año pasado intentaron asesinarla en su casa. La causa se elevó a juicio el mes pasado caratulada como intento de homicidio agravado por odio a la identidad de género y femicidio. Es la primera vez en la provincia que una denuncia de la comunidad trans alcanza esta instancia judicial.

Año a año hay mucha participación de compañeras trans y travestis, mucho más empoderadas, nuevos cuadros políticos, y eso nos permite continuar la lucha, sobre todo seguir levantando las banderas de las compañeras que ya no están pero que nos abrieron los caminos”, afirma a La Pulseada . Para ella, la importancia de los Encuentros pasa por los debates en los talleres, por la posibilidad de discutir los problemas que deben enfrentar : “Se han dado debates interesantes en relación a las prioridades que tiene el colectivo trans como el proyecto nacional de inclusión laboral trans y también el proyecto de cupo laboral Diana Sacayán; son dos propuestas que van en la misma dirección, que hablan de trabajo y que cada uno tiene sus diferencias, pero con el objetivo final de que las compañeras trans y travestis puedan acceder a un trabajo en condiciones formales. La otra cuestión que surgió reiteradas veces fue el retroceso en términos de derechos humanos que habíamos conquistado y el aumento de la criminalización, la persecución, los hostigamientos, las muertes de compañeras trans y travestis. Sobre todo nos preocupa muchísimo cuando las compañeras trans y travestis están atravesadas por la migración, la clase y la etnia”.

“La Plata es el laboratorio para las detenciones arbitrarias y las vejaciones y muertes de compañeras trans y travestis en situación de encierro” (Claudia Vázquez Haro, de Otrans)

Claudia nota la diferencia en el colectivo desde 2016: “ N i bien asumió este gobierno empezamos a sentir la persecución. Este modelo neoliberal que implementa políticas de achicamiento del Estado, de profunda devaluación del peso, de despidos, está causando estragos en las compañeras trans y travestis del país que mueren, ya ni siquiera sobre el índice de nuestra expectativa de vida, que es de 35 años, sino a los 21, 22, a los 25 años. Es algo crítico, que nos debe preocupar a toda la sociedad”.

El Próximo Encuentro Plurinacional será en una de las ciudades con mayor activismo trans-travesti del país. Al cierre de esta nota, el Frente de Organizaciones TLGBI convocaba a la 5° Marcha del Orgullo de la Provincia de Buenos Aires . La cita está prevista el 10 de noviembre en La Plata. La consigna es “Basta de torturar y matar a travestis y trans”


Morir joven

La expectativa de vida en mujeres trans-travestis es de 35 años. Como no hay estadísticas oficiales, el cálculo se realiza con el registro de edad de las mujeres trans muertas. Muchas veces, se las entierra como NN, sin autopsia, o sin reconocer su expresión de género, lo que dificulta la tarea. Las principales causas de muerte son las enfermedades prevenibles, porque no fueron tratadas a tiempo, y los crímenes de odio.


Autopercibidas por ley

La Ley N° 26.743 de Identidad de género, sancionada por el Congreso de la Nación en 2012, estipula que toda persona que no se reconoce en el género o nombre asignado al nacer tiene derecho a ser respetado por el Estado en su expresión sexual y de género y se considera obligatorio el reconocimiento de su identidad autopercibida legalmente, independientemente de la edad que tenga y sin necesidad de un examen psicológico de por medio. En junio de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la transexualidad de su Catálogo Internacional de Enfermedades.

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