Por más acceso a la educación para trans y travestis

En marzo, comenzó un proyecto educativo para personas trans y travestis en el Centro Cultural Olga Vázquez. Pero el aislamiento decretado por la pandemia frenó la iniciativa, cuyo objetivo de máxima es crear espacios para este colectivo dentro de las instituciones educativas. Políticas de la Provincia para implementar el cupo laboral y derribar el transodio. 

Por Abril Lugo
Fotos: Gabriela Hernández / Archivo La Pulseada

Subnota > Políticas para lo inmediato

Paula sostiene el vínculo virtual con las alumnas

Paula Bermeo es maestra de primaria y está a cargo del espacio áulico destinado a educación primaria de adultos para personas trans y travestis. Son alrededor de las diez de la mañana y se acomoda en la habitación de su casa que acondicionó para dar clases. Ya es hora de empezar y hay útiles variados sobre el escritorio que usa para explicar los diferentes temas del día. El inicio del Aislamiento Preventivo, Social y Obligatorio (ASPO) llevó a Paula a adecuarse al dictado de clases virtuales.

En el contexto de cuarentena, las complejidades de acceso a la educación para la población trans aumentaron: “Diez días después de que arrancamos con las clases tuvimos que dejar de vernos. El trabajo ahora se orienta a acompañarlas, la mayoría son mujeres trans, para resolver otras necesidades más urgentes, como comida o ayudarlas a hacer trámites”, cuenta Paula a La Pulseada. La reducción de circulación afectó directamente los ingresos económicos de las alumnas de Paula: “En realidad, como las chicas que estaban yendo tienen sus ingresos de trabajos sexuales, y no han podido desde el 16 de marzo, pasaron situaciones muy complejas por la falta de comida y de productos de higiene”, explica Paula.

Con las trans y travestis en el aula

Susana Roussy y Paula Bermeo se conocieron dando clases a personas en contexto de encierro hace algunos años. Ambas son maestras de primaria y trabajan con adultos. Susana, además, es mamá de un adolescente trans, lo que la llevó a crear, junto con otras madres y padres en 2017, la organización Crianzas Disidentes, en La Plata. Desde ese espacio impulsaron el proyecto que resultó en la primera escuela primaria trans para adultes, que inició su actividad este año en el Centro Cultural Olga Vázquez, en 60 entre 10 y 11.

Los primeros días de marzo traían el entusiasmo de ver concretarse un proyecto gestado con convicción: “Lo que era fundamental para nosotros es que no fuera algo lateral, sino que realmente estuvieran yendo a la escuela, más allá de que se está llevando a cabo en el Olga, que recibieran un certificado de escolaridad, o sea, son alumnas, como cualquier otra persona en la educación”, relata Susana Roussy a La Pulseada. Y agrega: “Eso les daba la posibilidad de acceder a otras cosas, como un laburo en Haciendo Futuro, porque estaban yendo a la escuela. Y estábamos en eso, empezando, la verdad es que estaba bastante bueno, porque habían iniciado varias. Y llega la pandemia”. El 16 de marzo el Gobierno Nacional dictó las primeras medidas de aislamiento para prevenir los contagios masivos por coronavirus, entre las que estuvo el pase a la virtualidad de las clases para todos los niveles educativos y el distanciamiento social.

Ese impulso a trabajar por los derechos de las personas trans y travestis también las convocó ni bien empezó la pandemia. Paula cuenta que “por suerte, ya existía la conexión para asistirlas o ver cómo desde nuestro lugar podíamos acompañarlas, sobre todo en un momento de crisis”. Susana describe la forma de contención que resolvieron en el momento: “Se desarticuló todo, porque todas somos madres, estábamos en las casas con nuestros hijes. En el momento fue atajar la necesidad, porque a la semana no tenían para morfar. Entonces sacamos un pedido para juntar comida y cosas de limpieza en mi casa y después el marido de Paula se ofreció para repartirlas. Mientras tanto lo que hice fue comunicarme con gente del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual para ver si había alguna respuesta y desde el área de diversidad del Ministerio, donde está Daniela Castro, ellos empezaron a gestionar los bolsones de comida”.

La relación desde la escuela, según Paula, sirvió porque “hubo que hacer otro trabajo, que fue más social, de contención, igual con las chicas estamos de a poquito haciendo clases virtuales, pero no pudimos hacer más convocatoria para otras chicas porque ya no se las puede encontrar. Actualmente nos dedicamos a orientar trámites, con una comunicación diaria, casi. Porque fue la única forma de poder darles una mano, y mientras tanto, cuando se aflojó, que no hace mucho de esto, y pudieron conseguir un subsidio y otras posibilidades, empezamos de a poquito”.

Con la pandemia, la relación con la escuela sirvió porque “hubo que hacer otro trabajo, más social, de contención”, cuenta Paula Bermeo

Ahora Paula enseña a dos alumnas con las que pudo sostener el vínculo desde lo virtual: “Las clases las voy tratando de dar como si estuviéramos en el aula, es decir, utilizo recursos que yo tengo en casa, como teléfonos o una computadora trato de hacer llamadas, o videollamadas, y uso la computadora, para hacer las veces de pizarrón y explicar, como para que puedan ir preguntando. La idea es que nos podamos ver porque es importante eso. Porque, si no nos podemos tocar, no podemos estar cerca, pero por lo menos te miro, te veo, acá estoy, ¿cómo estás?”.

Necesitamos una maestra”

El sueño de una escuela primaria para personas trans y travestis estaba desde hace tiempo. El año pasado Susana presentó junto con Crianzas Disidentes una solicitud en la Escuela Primaria de Adultos N° 713, donde trabaja Paula, para que se abriera un aula de educación primaria para adultes trans que dependiera de la institución. “Tenemos la escuela sede que funciona a la noche en el edificio de 7 entre 75 y 76, pero somos muchos los maestros y maestras que trabajamos en distintos barrios dando clases. Así que se hacen arreglos con organizaciones políticas o populares, o con centros culturales, donde nos puedan dar un espacio. En general sucede que vienen de los barrios y nos dicen ‘necesitamos un maestro’ y se destina a alguien para que vaya a dar clases ahí”, cuenta Paula a La Pulseada.

La intención de Crianzas Disidentes era clara: “Nosotras siempre nos planteamos esta cuestión de la esperanza de vida de la población trans (que promedia los 35 años) y una de las cosas que vemos como mayores dificultades es el acceso a la salud y a la educación, como fundamentales. El tema de salud lo laburamos un montón para que accedan nuestres hijes, y lo que vimos es que si a nosotras, que acompañamos a nuestros hijes, nos cuesta sostenerlos dentro del sistema educativo, que es muy expulsivo, entonces también debe haber políticas reparatorias que se tienen que llevar adelante como el acceso a la educación para las personas que fueron expulsadas en su momento”, explica Susana.

En ese marco, prepararon un proyecto educativo que incluyera la educación primaria para adultes trans y travestis y lo presentaron a autoridades provinciales: “Hablamos con lo que es Dirección de Inscripción de la rama de Adultos. Era un proyecto más integral que el que estamos haciendo ahora. Implicaba otras cosas, como tener un espacio propio y un proyecto a largo plazo de contención, que también atravesara el Estado completo ahí. Queríamos que por medio de la escuela entre el Ministerio de Salud, que sea garante de derechos y de acceso a todos los organismos del Estado. Y también para capacitar a docentes, más a largo plazo”. La idea no prosperó: “Obviamente con la gestión Macri, imaginate que no nos dieron ni bolilla”, afirmó Susana.

La solución fue apelar a la Escuela Primaria para Adultos N°713 y a que su director destinara un cargo de docente. “La política en educación para adultos es que la escuela esté más cerca porque si no, el adulto o adulta no va a asistir después de trabajar todo el día”, describió Paula y reflexionó sobre la importancia de la primera escuela primaria para personas trans y travestis adultas: “Hablamos de escuela trans porque la educación es un derecho inalienable de todos los seres dentro de esta república, sin distinción de género. La educación de adultos, básicamente, está para reparar ese derecho que no se cumplió. En este caso particular la idea es que en algún momento no haya una escuela trans, si no que todas las personas puedan ir a las escuelas que quieran. La realidad es que por horarios, por circunstancias aún de prejuicios, no existe eso. Por el momento hay que sostener esto. Me han preguntado, ‘¿No queda como medio ghetto?’ Y no, es una defensa también, ante el derecho no cumplido”.

La puerta a otras oportunidades

Si bien el proyecto de Crianzas Disidentes se mantiene hasta el momento como una de las políticas gestadas para garantizar la inclusión en educación de las personas trans y travestis en La Plata, lo cierto es que no surgió desde el Estado. Este es el primer año que la Provincia de Buenos Aires tiene Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad sexual, dirigido por Estela Díaz. Uno de los objetivos del organismo es “coordinar acciones con la Dirección General de Cultura y Educación en materia de instrumentación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (Ley 26.150) y en la incorporación de la perspectiva de género a los contenidos curriculares, de manera transversal”.

La Pulseada consultó también a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) de la Provincia de Buenos Aires acerca de políticas de inclusión para personas trans y travestis. Desde la Dirección de Promoción de Derechos respondieron que ya se está trabajando en dos líneas de inclusión. “La primera tiene que ver con la línea programática de Trato Digno, que busca deconstruir la lógica hetero-cis sexista en todos los niveles escolares. La segunda es más reciente. Empezamos a ver cómo cualificar desde la educación la posibilidad de ampliar la expectativa de vida de las personas trans y travestis, ya que, si no abrimos la posibilidad de formación, siempre van a estar encasilladas en los mismos trabajos”, explicaron.

“Para las compañeras entender que quienes van a ser sus educadores y educadoras forman parte del colectivo, automáticamente les permite interpretar que no van a ser discriminadas” (Daniela Castro)

Daniela Castro, a cargo de la Dirección de Provincial de Políticas de Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, describió a La Pulseada la tarea que llevan adelante respecto a la inclusión de personas Trans y Travestis a la educación: “Algo que veníamos trabajando y ya retomamos en conjunto con el Ministerio de Salud, en el marco de la implementación del Cupo Laboral Trans en la Provincia, es que tenemos compañeras y compañeros docentes y queremos que se le dé prioridad a esas personas para ingresar a esos lugares en los que principalmente hay formación educativa, como secundaria para adultos, terciarios o sobre algún oficio, porque entendemos que la visibilidad del colectivo trans disminuye de forma exponencial el marco de discriminación y genera mucha más inclusión, desde el propio colectivo, de hecho”. Para la funcionaria, la lógica de inclusión laboral en docencia avanza en dos sentidos: “Para las compañeras entender que quienes van a ser sus educadores y educadoras forman parte del colectivo, automáticamente les permite interpretar que no van a ser discriminadas, que no van a ser expulsadas de los espacios y que van a ser respetadas. Planificar inclusión real tiene que ver con que haya compañeras y compañeros al frente de una clase”.

La importancia de desandar las estructuras de exclusión también tiene otro valor fundamental: reducir los crímenes de odio contra las personas trans y travestis. El pasado 18 de junio se cumplieron dos años de la histórica sentencia judicial por el asesinato de la activista LGBT y por los derechos de las personas trans y travestis Diana Sacayán, ocurrido entre el 10 y el 11 de octubre de 2015. El fallo reconoció por mayoría el homicidio agravado por odio al género, sentando un precedente judicial para los casos de travesticidios y transfemicidios en Argentina.

En ese sentido, desde la Dirección de Promoción de Derechos de la DGCyE explicaron: “Trabajamos para deconstruir el transodio. La pandemia visibiliza las cosas que ya venían mal desde antes y las pone en escena. Eso está bueno, porque nos habilita a pensar políticas y a aplicarlas para beneficiar a los sectores vulnerados socialmente”.

Para Susana Roussy, las estrategias deben ser parte de la política pública: “Yo creo realmente que está buenísimo lo voluntario y todo lo que hagamos por fuera, pero es necesario que el Estado se haga responsable de esas cuestiones. Si no, depende de la voluntad de algunos y realmente no tiene que ser así. Es un derecho, poder comer, ir a la escuela. Por eso apunto a que intervengan las personas adecuadas”.


Inclusión Laboral

La ley de Cupo Laboral Trans 14783 de la Provincia de Buenos Aires, también denominada Ley Diana Sacayán, de 2015 y reglamentada recién en 2019, contempla la obligatoriedad del Estado Provincial de emplear a personas trans y travestis en un mínimo no menor al 1% de su personal. Actualmente, la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados de la Nación comenzó a discutir el Proyecto de Cupo Laboral Trans Lohana Berkins, impulsado por la Liga LGBTIQ+ y la Convocatoria Trans y Travesti de Argentina para conseguir una ley nacional que contemple la inclusión laboral en términos similares.


Trato digno en las escuelas

La Guía para el abordaje de la diversidad sexual e identidad de Género en las instituciones educativas de la Provincia de Buenos Aires es un documento redactado en noviembre de 2015, por la Dirección General de Cultura y Educación, que establece los parámetros para el abordaje del Trato Digno en las escuelas, e incluye protocolos para el respeto a la identidad de género, según lo establece el marco el legal.

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