«Nutrición de los chicos y obras en las escuelas»: las mentiras del municipio local

EDITORIAL DE LA EMISIÓN DE LPR DEL 2-7-19

Mientras el número de junio de la revista La Pulseada dedica su informe principal a la proliferación de comedores en la región y las dificultades que tienen que atravesar por la multiplicación del hambre, el intendente Garro sigue haciendo llegar a los vecinos, o la gente, como gusta llamarnos, un colorido folleto, distribuido puerta a puerta, titulado “Nutrición de los chicos y obras en las escuelas: nos hicimos cargo”. El contraste no podría ser mayor. En tanto la revista describe lo que está pasando en el Partido, el volante comunal presenta un retrato digno de Disneylandia.

Folleto distribuido por el Municipio de La Plata

En la tapa de La Pulseada se puede leer que “los comedores de los barrios donde más golpea la pobreza están desbordados y el Estado retacea la ayuda. Algunos tuvieron que cerrar y otros abren tres días a la semana. Mientras tanto desaparece la cena y vuelven a ser preocupantes las consecuencias de la mala alimentación de los niños”. Pero según la pieza publicitaria del alcalde de Cambiemos “el nuevo Servicio Alimentario Escolar (SAE) garantiza una alimentación de calidad y equilibrada con un menú variado elaborado por profesionales. Ahora los chicos reciben una dieta más saludable que incluye frutas, verduras, lácteos y carnes, mejorando así su desempeño y aprendizaje”. En cambio en nuestra revista señala Fredo González, de la gremial docente UDOCBA, que monitorea el programa: “el problema son los cupos. En la Escuela 73 de Abasto, por ejemplo, zona de asentamientos y barrios carenciados, hay 600 alumnos. Pero el cupo para el comedor es para 429. Y a la 37 de Gorina mandan 4 pollos para 54 chicos”. Directivos y maestros tienen entonces la penosa tarea de seleccionar quiénes sí recibirán comida, porque están mucho peor, y quiénes no, porque están apenas muy mal.Según el folleto del hombre del Pro, “como mejorar la alimentación de los chicos es mejorar la educación, ampliamos a 90.000 los cupos diarios entre desayuno, almuerzo y merienda y desde 2015 incrementamos un 245 % el presupuesto de los comedores escolares”. Aun cuando fuera cierto, Garro no dice que ese supuesto aumento de la oferta no compensa ni de cerca el crecimiento de la demanda, fruto de una política socioeconómica criminal que sólo arroja un superávit de famélicos.

En la última edición de La Pulseada se informa que el nivel de indigencia es un punto más alto que a nivel nacional y afecta hoy al 5 % de los hogares platenses y al 7,7 % de las personas. Viene escalando progresivamente desde el segundo semestre de 2016, cuando se encontraba en el 3,5 y 4,5 %, respectivamente. Debajo de la línea de la pobreza se encuentran en el Partido el 21,5 % de los hogares y el 30,9 % de los habitantes. En 2016 esos índices eran del 16,5 y del 24,2 %. Pero lo más impactante del artículo de la revista que fundó el padre Cajade no son esos fríos números estadísticos sino testimonios como los de Luz Chávez, del merendero de Villa Celmina, en Hernández; o de Hilda López, del comedor del barrio Las Margaritas, en Melchor Romero; o de Rosa de Jesús, del comedor de 29 entre 86 y 87, en Altos de San Lorenzo; o de Mimí Ríos, que abrió un comedor en su propio casa, en 90 entre 2 y 3, en Villa Elvira, entre otros tantos relatos desgarradores. El jefe comunal también cuenta que “equipamos las cocinas de las escuelas con cocinas industriales, freezers, heladeras, termotanques, hornos eléctricos y estufas”. El volante se cierra con un prolijo gráfico de barras que muestra (citamos textualmente) “la evolución de la inversión en infraestructura escolar” y concluye al respecto que “de inversión cero pasamos a ser el municipio récord de la provincia, con 450 millones de pesos destinados a más del 50 % de las escuelas del partido, donde concurren más de 40.000 chicos”. ¡Qué bien se la pasa en Garrolandia! Vivimos en el mejor de los mundos y no somos capaces de darnos cuenta.“Miente, miente, miente, que siempre algo queda”, dicen que decía Goebbels, el ministro de Propaganda nazi. Es idéntico al principio que el oficialismo pone en práctica siguiendo los consejos de su principal asesor en marketing político. El mismo Jaime Durán Barba que ideó una campaña en torno a la consigna de “pobreza cero”. Cada quién deberá decidir ahora si le cree más al folleto municipal o a Luz de Villa Celmina, Hilda de Romero o Rosa de Altos de San Lorenzo. ¿Quién sabe cómo multiplicarían ellas los panes si contaran con el dinero que cuesta redactar, diseñar, imprimir y difundir estos infames volantes?

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