Ni paro, ni feriado, ni aislamiento: los trabajadores exceptuados de la cuarentena

Personal de seguridad, de transporte y de salud son quienes, entre otros, deben estar en la calle y garantizan que muchos otros puedan cumplir con el aislamiento social preventivo y obligatorio. ¿Cómo se modificaron sus rutinas domésticas y de trabajo? ¿Qué ven en la ciudad?. Sus testimonios en La Pulseada.

Por Abril Lugo
Fotos Gabriela Hernández

Sobre avenida 7, en la esquina de 48, la gente se acomoda a un metro entre sí, en una fila que se alarga toda la cuadra de casi 30 personas. Es de mañana y hace frío y esperan a que abra el Banco Nación para cobrar sus haberes. Un hombre y una mujer de la Policía de la Provincia, con guantes y barbijos, recorren la vereda. Él se encarga de dirigirse a una señora de pelo oscuro y ojos cansados, con un sweater de lana lila y jeans gastados. 

Señora, vaya más atrás, a más de metro y medio, por favor, es la distancia mínima—. Las personas a espaldas de la mujer dan pequeños pasos en reversa. La señora rezonga, evitando mirarlo a la cara
Se lo estoy pidiendo por la salud de todos los que estamos acá insiste el policía y la mujer obedece.

La fuerza policial provincial y local ocupa un rol preponderante en la región capital: supervisa la circulación entre los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada, así como también dentro de cada ciudad. Vigila los centros comerciales, los hospitales y las farmacias. Mariano es policía desde hace cuatro años y explica a La Pulseada qué hacen cuando alguien transita sin justificación: “Nosotros tratamos de explicar la situación y que la gente entienda, porque si hay que detener a todos los incumplidores llenás la comisaría y, primero, no hay capacidad para guardar tanta gente; segundo, que es mejor que tomen conciencia y estén en sus casas, por lo que sólo «bajamos» casos de personas hostiles o que se les haya llamado la atención reiteradas veces”, comenta, también, respecto de las revisiones que llevan adelante en colectivos que conectan las ciudades.

En la región se dejó a la mitad de los efectivos en cuarentena, en sus casas, como reserva, por si algunos se enferman

Sobre la forma en que cumplen sus guardias, Mariano describe que “trabajamos día por medio igual que siempre, en guardias de 24 horas. Lo único para destacar es que se dejó a la mitad de los efectivos en cuarentena, en sus casas, como reserva, por si alguno de nosotros nos enfermamos”. Consultado por las medidas de prevención dentro de la fuerza, Mariano aclara que “la situación que se vive es un poco caótica. Nos dan guantes y barbijos y en particular los uso cuando vamos a tratar con alguien, aunque algunos prefieren usarlo todo el tiempo. Además, para cuidarme, uso mucho alcohol en gel, en mi casa me aislé un poco, tengo mi propio juego de cubiertos, plato, vaso, aparte de los de mi familia. Y cada vez que llego lavo toda mi ropa”.

El aislamiento tuvo en su primera etapa, del 16 de marzo hasta el 1 de abril, un acatamiento de más del 90% según datos oficiales ofrecidos en cadena nacional por el presidente Alberto Fernández. Mariano considera que las personas cumplen bastante la restricción para transitar: “Yo creo que en líneas generales se acata bastante, pero también hay un número importante que salen igual y tenés que ponerte un poco duro porque no entienden o no quieren entender. Por ejemplo, una chica que siempre corre a la mañana en la plaza, le hablamos y no quería irse porque según ella era su derecho. Se puso bastante agresiva, pero después se calmó y se fue”. 

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El clima de pandemia trastoca los hábitos y crea nuevos. Algunas de las personas que transitan por avenida 7 o esperan un colectivo llevan barbijos o guantes. En conferencia de prensa, el presidente de  la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, desaconsejó el lunes el uso de barbijos para evitar un posible desabastecimiento en los hospitales y pidió que permanezca como uso exclusivo para los trabajadores de salud, de personas con el virus o que cuiden enfermos. Mientras, alientan el uso de alcohol en gel, productos de limpieza y el frecuente lavado de manos para quienes deban transitar espacios públicos.

Pablo, remisero: «Yo ya iba a cortar, porque representa una preocupación en la familia, pero salgo para que me alcance para comer para mañana”

Pablo maneja un remis y ya había iniciado un ritual de limpieza profundo antes de aislamiento: “Las medidas las empecé a tomar cuando se empezó a hablar de los primeros diez o quince casos en el país. Llegaba a casa, me lavaba las manos, limpiaba el auto. Fui a comprar un alcohol en gel que fue una estafa y llegué a bañarme dos veces en el día y tenía el auto limpio adentro”, explica. Luego, cuando inició el aislamiento, profundizó las medidas. “Con el inicio de la cuarentena total, usé lavandina diluida con un rociador. Limpio el auto con eso después que baja un pasajero. Ahora ando descalzo, dejo las zapatillas en la puerta, aparte de tirarle lavandina a las puertas del auto, también rocío el picaporte de mi casa y las suelas de las zapatillas y me cambio la ropa”. Si bien continúa su actividad, el remisero sintió en sus ingresos el freno de la actividad general: “Trabajo lo justo y necesario como para pasar el día a día, yo ya iba a cortar, porque representa una preocupación en la familia, pero salgo a eso de las once de la mañana y a las tres ya corto, para que me alcance para comer para mañana”. 

En primera fila

Así como Mariano y Pablo, hay otras personas que cumplen sus horarios laborales en la cuarentena, ya que son parte de lo que el Gobierno Nacional denominó “servicios esenciales”. Hoy, el Día Internacional de la Salud, el Presidente publicó en Twitter un reconocimiento a los y las profesionales de la salud del sistema público: “Quiero agradecerles infinitamente a los y las profesionales que día a día le ponen el cuerpo a la lucha contra el coronavirus en todo el país. Hagamos algo por ellos: quedémonos en casa”.

Paloma es enfermera hace diez años y trabaja en la guardia nocturna de emergencias de uno de los hospitales provinciales de La Plata. En diálogo con La Pulseada describe cómo se organiza el hospital para atender a los pacientes en medio de una crisis de salud: “Hay un equipo de guardia en la entrada principal del hospital que recibe a las personas, le toman los datos y los derivan según tengan síntomas de CoVID-19 o vengan por otra cuestión. A su vez, los que trabajamos, ingresamos por el acceso que está a la vuelta, así evitamos el contacto. El hospital tiene preparado un equipo y un espacio específico para tratar posibles casos de coronavirus, así se evita el contacto con otros pacientes”.

Paloma es enfermera. Hace un mes no se hubiera imaginado que su espacio de trabajo, una sala de emergencias pública, no iba a tener ningún paciente en sus seis horas laborales

Paloma entra a trabajar a las seis de la tarde. Hace un mes no se hubiera imaginado que su espacio de trabajo, una sala de emergencias pública, no iba a tener ningún paciente en sus seis horas laborales. “Desde que esto empezó, bajó increíblemente la demanda. Anteriormente atendíamos cortes por amoladora, caídas altas, accidentes de tránsito. Tenemos equipado un shock room para eso, pero afortunadamente, como la gente hace el aislamiento, en una semana sólo tuvimos un accidente de tránsito”, relata Paloma.

El tiempo laboral se traduce en formación y abastecimiento de productos básicos para evitar el tránsito innecesario dentro del hospital: “Ocupamos el tiempo para capacitarnos y ensayar, prueba y error. Por ejemplo, probamos el uso de los equipos de protección, que debemos usar, y es algo que se coloca y se saca uno mismo, así que entre nosotros revisamos si lo hacemos bien o no. De este modo tratamos de bajar un poquito las ansiedades de lo que va a venir, y le damos seguridad a los pacientes de que sabemos lo que hacemos, porque nosotros no empezamos todavía, esto no explotó”, asegura Paloma. 

En medio de las dudas sobre cómo será el aislamiento desde el lunes 13 de abril, Paloma recomienda: “Para mí tendría que seguir la cuarentena así. Sé que es difícil, pero si vemos que en una semana de modificarla triplicamos la demanda del servicio de salud, ya tendríamos que volver la medida atrás, o poner horarios para circular. En este caso es fundamental que la gente cumpla con los requisitos de higiene y limpieza que circulan: sacarse la ropa ni bien se vuelve de la calle, lavarse muy bien las manos, limpiar todos los objetos con los que hubo contacto”. 

 

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