Los crímenes de jóvenes en la Patagonia

Nota principal: Sueños y pesadilla de norte a sur 

El de Daniel Solano no es un hecho aislado. Hay otros casos de jóvenes desaparecidos y asesinados, en los que existen tramas vinculadas a la trata de personas, la violencia policial, la estafa empresarial y la impunidad judicial y política.

En la Patagonia la Policía tiene permiso para salir de cacería: detienen, golpean, desaparecen y matan a pibes. Sus familias buscan justicia y no la encuentran. Algunas  causas judiciales están paralizadas. En otras se han desestimado pruebas contundentes que determinan el olvido del caso. Si no fuera por la lucha de los familiares la impunidad muchas veces sería ley.

Otoño Uriarte (16) desapareció en octubre de 2006, cuando regresaba a su casa luego de una actividad deportiva. A los seis meses fue encontrada muerta en un canal de riego cercano a Cipolletti, Río Negro. La familia lo vincula con la trata de personas.

Guillermo “Coco” Garrido fue encontrado muerto en la comisaría 12 de El Bolsón el 13 de enero de 2011. Según la policía, se había suicidado con un cinturón y archivaron la causa. Pero la investigación se reabrió y unas pericias demostraron que lo mataron de un golpe en la nuca. Ahora se habla de “homicidio policial”.

Iván Torres (25) desapareció el 2 de octubre 2003. Trabajaba en un corralón y era solidario con los chicos en situación de calle. Como a Luciano Arruga, la Policía lo venía hostigando y, como se resistía a las presiones, le armaron un prontuario. Fue visto por última vez en la comisaría 1ª de Comodoro Rivadavia.

Este año se cumplieron diez de la desaparición del estudiante de la Facultad de Economía (UNCo) Sergio Ávalos, visto por última vez por sus compañeros de la residencia universitaria a las 7 de la mañana en el boliche Las Palmas, en Neuquén. En la investigación, que giró sobre varias hipótesis, se allanó al boliche, se rastrillaron ríos, sus riberas y bardas, hasta El Chocón. Hasta hoy el resultado es negativo. La familia sospecha de la Policía.

El 15 de junio de 2008, Atahualpa Martínez Vinaya (19) fue asesinado en Viedma. Atahualpa era mapuche-aymara y estaba cursando el quinto año del secundario. Lo sacaron de un boliche, le tiraron por la espalda y lo arrojaron en un descampado en las afueras de la ciudad, a 5 km del último lugar donde fue visto.

Julián Antillanca (19) fue detenido, torturado y asesinado por policías de la comisaría 4º de Trelew el 5 de septiembre de 2010. Los policías fueron absueltos. La familia apeló la sentencia y busca abrir otra investigación.

De la lucha por éstos y muchos casos más, nació la Coordinadora Norpatagónica contra la Violencia Institucional. Con marchas, informes y acompañamiento a familiares por todo el país, tiene el objetivo de que el país conozca la violencia que se ejerce contra los jóvenes en la Patagonia. Y que los casos no queden impunes.

Publicaciones Relacionadas

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *