Leonardo

Nota principal: «Este es el instituto que más putean en el sistema»

Quiere ser chef y sueña con trabajar en un Sheraton. Tiene 20 años y es hincha de River, aunque ahora luce una remera del Manchester United que compró con plata que ganó trabajando en la fábrica de fideos. Es de San Miguel. Allá están su “señora” y su hija. “Con mi hija me llevo bien –dice−. La amo. Por ella cambié un montón de cosas. Cuando era más chico y ella no estaba, había cosas que ni pensaba así. Ir a la escuela y estar en segundo año para mí es un éxito. Yo ni pensaba en la escuela. No pensaba que podía llegar a tener un futuro, y hoy en día me doy cuenta que sí. Y gracias a mi hija, que me hizo abrir los ojos”.

-¿Qué edad tiene tu hija?

-Un año y siete meses.

-¿Cómo se llama?

-Victoria Azul.

-A ellas también les vas a cocinar

−¡¡¡Sí!!! A ellas sí. A ellas les voy a cocinar siempre.

-¿Te gustaría volver a San Miguel?

¡¡¡Sí!!!

−Pero no hay Sheraton.

No… –se ríe−. No, pero me encantaría volver a San Miguel porque es el lugar donde nací. Igual si tengo la posibilidad de irme a otro lugar para tener una vida mejor, lo haría. Para darle una vida mejor a mi hija.

Leonardo tiene mamá, pero no tienen relación, y muchos hermanos mayores. Todos estuvieron presos alguna vez, “en penales –aclara−; yo soy el único que está en un instituto. Al que está en penal lo voy a ver. Nos hablamos y lo voy a ver, porque está ahí…”. En cualquier caso, cuando le preguntan por su familia, habla de su hija y su mujer. “Ella está con el papá y la mamá. Gracias a Dios el papá de ella trabaja bien y los hermanos también, y la ayudan una banda. Nosotros ahora con la fábrica de pastas armamos una cooperativa de trabajo, nos dieron una tarjeta y estamos cobrando 1.200, yo le dí la tarjeta a ella y es una ayuda”.

Está encerrado desde 2006 y aún espera una condena. Debería haber tenido juicio en diciembre pasado pero “lo suspendieron hasta nuevo aviso”, cuenta, porque no había acuerdo entre los jueces y el fiscal, que pide una pena elevada.

-El fiscal es como el que representa al damnificado –explica Leonardo.

-Y él no te conoce, no le importa lo que hagas en la panadería…

-¡Sí!, no le importa. No le importa lo que haga acá, no le importa nada. A él lo único que le importa es que vos le sacaste la vida a una persona y lo tenés que pagar… Yo entiendo que fue una macana que me mandé cuando era guacho. Porque era chico cuando me mandé la macana. Tenía 16 años. Ahora que me doy cuenta de las cosas, me doy cuenta de que eso está mal. Medio tarde. Pero ahí no había nadie para abrirme los ojos.

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2 Comments

  1. Vicky

    Me parece horrible la manera en que la persona que realizo la nota «acota» y va guiando para donde quiere la conversacion de estos chicos.por ejemplo» gente con plata, la mayoria de ellos son los que quieren condenarlos» (??????)o «el fiscal no te conoce,no le importa lo que hagas en la panaderia»…que facil poner a los victimarios como victimas, todos merecen una segunda oportunidad, pero es atroz como se minimizan los crimenes cometidos por los que estan en este lugar.

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    1. danibadenes

      Vicky,
      Quizá lo más «fácil» es mirar a estos chicos exclusivamente como victimarios; encerrarlos y desentenerse del problema… No es fácil asumir que antes de ser victimarios hubo en ellos una víctima, un sujeto con derechos vulnerados. A lograr esa sensibilidad apunta la nota. A eso, si querés, se «acota». No por minimizar los crímenes sino porque comprender los que los anteceden y a los pibes que involucran. Y pensar una salida que no sea el encierro y la muerte para pibes que todavía son pibes, y que nunca conocieron el derecho como beneficiarios, pero ahora todos miran sólo con los ojos del código penal. Eso busca la nota y es parte de una decisión editorial que nos enorgullese.
      Saludos y gracias por leernos.

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