Lenguajes originarios: las palabras, las costumbres y las cosas

Detrás de las rutinas y hábitos más cotidianos hay historias más o menos silenciadas que hablan de las culturas que compartimos. La Pulseada buscó abrir la ventana a esas pequeñas cosas que hablan de quiénes somos y qué trayectorias ancestrales nos constituyen.

Por Luciana Petrocchi

En el ejercicio de nombrar se construyen realidades, conflictos y estrategias. Las palabras se validan siempre sobre un idioma y constituyen posibilidades como resistencias tan ancestrales como cotidianas. A través del lenguaje se manifiestan las batallas que serán disciplinantes o insurgentes. El recorrido por algunas experiencias en nuestras lenguas originarias, puede dar cuenta de la simbiosis establecida entre el hablante y su lenguaje, y por qué el silenciamiento de una lengua nos apaga o su profundidad nos transforma, por qué el cambio social también está en el terreno que vincula las palabras con nuestras identidades socioculturales.

1. Inti

Mario Aucca Rayme es el representante de la Academia Mayor de la Lengua Quechua del Cusco Perú, Filial Berisso-La Plata. Lleva adelante cada año las ceremonias sagradas como el Inti Raymi y el Warachikuy, y da clases en la ciudad y sus alrededores hace 30 años en centros culturales y extensiones universitarias de la UNLP. Sus clases de runaqsimin (lengua del hombre) son pedagogía descolonizadora, tienen el rigor gramatical y fonético de la materia y la digna restitución de saberes que transmite un idioma marginado en nuestra educación formal obligatoria. En las clases de Don Mario, el análisis de la prosodia revela el secreto de la receta del locro, el origen de la wiphala y las largas luchas establecidas en congresos para la conservación y reproducción de la lengua nucleada a la cultura y la historia de las sociedades andinas rurales y urbanas que la hacen andar por el continente.

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El mes de octubre es el que contiene la fecha fundante del primer genocidio americano. Las dificultades para el ejercicio pleno de la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe integrada a la Ley de Educación Nacional, aprobada en 2006, reduce a este mes los debates en profundidad sobre nuestras identidades en las aulas. En clase de Música escuchamos un huayno con estrofas que intercalan el español y el quechua. Le pregunto a Inti, mi alumna de cuatro años: -Inti , ¿sabés qué es el quechua?

Ella, sentada en el suelo, se agarra los pies balanceándose hacia atrás con su sonrisa enorme para responder: -¡Mi abuela!

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 2. Ara Mimbi

Illa Ñam Maria Ochoa es referente colla, integrante del consejo de comunidades indígenas de La Plata, fundadora de la organización Warmykunamanta Atipak Sonqokuna (Mujeres de corazones valientes) y del centro Wawawasi (Casa de niños y niñas) en el barrio hipódromo y desde 2009 lleva adelante, además, el Foro Internacional de los derechos de los pueblos indígenas, que reúne hermanas y hermanos de diversas regiones para debatir una agenda común (ver La Pulseada septiembre de 2015). Allí estuvo la representante de su comunidad Ava Guaraní paranaense, Ara Mimbi Olivia Vera, de raigambres guaraníes y afroargentinas, integrante de la Red de Mujeres Latinoamericanas desde donde también trabajó para el reconocimiento de la ley 26.852 aprobada en 2013. Ara Mimbi es una de las primeras mujeres argentinas que logra inscribir su nombre originario en el DNI, una lucha de 18 años.

“En 1992 en Bolivia me mencionan referente guaraní de la provincia de Entre Ríos. Allí los abuelitos me decían: ‘Vos tenés un nombre originario’. A partir de ahí fui caminando, aprendiendo, intercambiando saberes, y siempre ellos me decían ‘tenés tu nombre originario’. En el año 2000, un delegado, médico indígena Tupi Guaraní, llegó a mi provincia y a través de él en ceremonias surgió mi nombre: Ara Mimbi, en español ‘Tiempo resplandeciente. Intenté ponerlo en el documento de identidad muchas veces, pero lo cajoneaban, el expediente quedaba guardado, no había puertas que se abrieran para que mi nombre originario fuera inscripto en el registro de las personas. Alguien me dijo que en Salta había posibilidades de lograrlo, hoy a mis casi 70 años, me considero la primera persona que logra poner su nombre ancestral en el documento, una lucha que llevó más de 15 años hasta que en el año 2015 un abogado de mi ciudad, Paraná, intercedió para hacerlo efectivo”, cuenta.

En octubre de 2017 comunicaron desde el Registro de las Personas el acceso al cambio de identidad del DNI , que fue entregado a Ara Mimbi recién en marzo de este año. Cuando lo recuerda, aún sus mejillas alumbran lágrimas: “En los pueblos originarios por lo general los nombres se ponen a una determinada edad a los niños y niñas. Los abuelos, la cuna ancestral, te dan un nombre, una identidad a partir de los diez o doce años. Esos nombres no los autorizaron a que se mencionen en documentos o actas de nacimientos, aunque sí se permiten los nombres de religión católica. Hoy se pone cualquier nombre europeo, o referido a la religiosidad católica sin saber que tras ese nombre hay una memoria, una transmisión”.

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3. El barrio Daviaxaiqui, en nuestro idioma

Cuentan que Daviaxaiqui, “subir a las alturas” es el nombre que el Estado a través del Registro de las Personas le negó llevar a uno de los actuales vecinos de la comunidad qom radicada en Presidente Derqui, a 50 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y que hoy nombra el barrio por decisión de su comunidad. A comienzos de los ’90 las familias de Daviaxaiqui llegaron desde distintas partes de Chaco y fueron a diferentes lugares del conurbano, por ejemplo, Ana Medrano, una de las referentes del barrio, habitó Fuerte Apache.

Pero el deseo de encontrar un lugar donde armar su comunidad y estar juntos dio inicio a la búsqueda de tierras. La musicoterapeuta Maria Clara Olmedo cuenta: “En octubre Ana va a las escuelas a dar charlas para difundir la cultura qom y compartir un momento con las comunidades educativas. A cada escuela que iban les contaban que estaban buscando un terreno para armar un barrio, entonces fueron a la escuela católica Santa Ana de Derqui, que tenía un terreno en frente, grande y vacío que pertenece al obispado de Morón, quienes les donaron las tierras bajo el rótulo de reparación histórica. Allí construyeron sus casas y viven desde el año 1995. Los hijos y nietos de Ana Medrano nacieron allí”. En el 2011 María Clara llegó al barrio mientras escribía su tesis sobre “Musicoterapia y Chamanismo” a través de su amigo, el comunicador social qom Viyen Leiva, oriundo de Villa Río Bermejito, quien tiene parte de su familia en el barrio de Derqui. Clara comenzó sus entrevistas con el Pioxonaq, el chamán o médico qom, y estableció un vínculo con la comunidad. En el 2013 Ana Medrano le propuso llevar adelante alguna actividad que logre afrontar un problema para ellos: la pérdida de la qom l’aqtaqa (lengua qom) entre los chicos del barrio. “Sus padres dejan de hablarles en su lengua cuando se escolarizan para no confundirlos. Al no hablarla, van olvidándola”, cuenta María Clara.

En el centro comunitario del barrio las y los vecinos se organizan, entre otras cosas, para realizar el merendero. Allí se llevó adelante el taller de música Qomi Qompi coordinado por Olmedo. Ana Medrano tuvo el rol de transmitir la qom l’aqtaqa enseñando canciones a chicos entre los 4 y 17 años, profundizando en la enseñanza de la lengua. En el taller de canciones retomamos canciones del coro qom Chelaalapi porque son del Pueblo Qom todo, cada comunidad en particular le hace sus versiones, pero además Ana Medrano compuso dos canciones Qomi qompi (Somos los hijos de los Tobas) y Do’onataxagui na ñacpiolec (están cantando los chicos)”.

En el 2016, durante el cierre del taller de canciones, Ana comunicó su interés de grabar las canciones para difundirlas entre las personas que se acercan al barrio. Así fue que María Clara llevó adelante la inscripción a la convocatoria de fomento del Instituto Nacional de la Música (INAMU) y se contactó con Diego Pérez, músico de Nación Ekeko y Tonolec, actualmente el director y productor artístico del disco junto a la compositora y charanguista Anahí Arias.

Así, en febrero de 2017, en el barro y el sol vernáculo del barrio Daviaxaiquim se realizaron las primeras grabaciones de voces mediante un estudio portátil. Entre marzo y julio continuaron las sesiones en estudios privados de voces, cuerdas y percusión. En 2018 se logró el disco físico autogestionado.

Ahora, noviembre traerá la presentación del disco Qomi Qompi en el teatro Monteviejo, Lavalle 3177 de Abasto (CABA), en una única función el jueves 29 a las 20. La venta anticipada de entradas es a través de tuentrada.com. Allí resonarán sobre el escenario Ana Medrano y Jorge Máximo en voz y n’viqué, junto a siete chicos y chicas integrantes del grupo Qomi Qompi: Ezequiel, Alan, Alexis, Nashe, Lelu, Mili y Vale, y músicos invitados.

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4. La Plata, territorio guaraní

Daniel Rojas Delgado y Carmen Lezcano son amigos de la infancia, ambos nacieron en Paraguay y se criaron en La Plata. Juntos llevan adelante los días martes el Taller de Lengua Guaraní en el centro cultural En eso estamos ubicado en 8 entre 41 y 42, en el centro platense. Este es el tercer año de curso. Allí se acercan docentes que tienen alumnos hablantes de la lengua o personas que tienen parientes en Paraguay o el litoral y quieren recuperar y transmitir esa herencia cultural. También, quienes entienden que hay una pertenencia a una misma región cultural y que su aprendizaje devuelve una mirada sobre la identidad.

Rojas Delgado, periodista que trazó su tinta en La Pulseada, explica el entramado indivisible entre la palabra y la vida social y cultural. “En el taller no solamente enseñamos gramática para conocer verbos, leer y escribir, sino a su vez música, tradiciones orales, leyendas, comidas y medicinas, la historia y la política de Paraguay y de la región. Analizamos la influencia jesuítica, quienes conformaron la primera gramática del guaraní, la guerra de la Triple Alanza, el rol que pudo haber tenido Paraguay en nuestra región y la reconfiguración de la parte sur del continente a partir de esa época. Pensamos la literatura del siglo XX con escritoras y escritores que trabajan desde el guaraní puro y desde el Jopara que es una lengua mezclada. En general es el Jopara la lengua viva que se habla en las calles, en el colectivo, en los noticieros populares de Paraguay, en los recreos de la escuela, en las salidas con amigos. Pensamos desde un guaraní multifacético y su presencia en distintos lugares de la sociedad”.

¿Cuánto de la lengua guaraní está presente en nosotros?
–En La Plata hay mucha población paraguaya e “hijos de”: podemos pensar de correntinos, de misioneros, de toda esta zona de habla guaraní. Incluso en las afueras de La Plata en particular, Los Hornos, Romero, Villa Elvira, encontramos barrios con una fuerte presencia de comunidades paraguayas que se puede notar en la música y las radios que suenan en los patios de sus casas: cachacas, polkas, cumbias, reggaetón, rock. El guaraní está presente en algunos temas de Damas Gratis, en el chamamé correntino, con el clásico Km 11, casi un himno de Corrientes que utiliza también palabras en guaraní. Desde la religiosidad popular, la parroquia nuestra Señora de Caacupé que está en Barrio Aeropuerto y que reúne a la comunidad a través de eventos en el día de la Virgen con festividades y comidas donde está presente la danza. Se multiplican casas de comidas paraguayas y academias de danzas, más el rubro de la carnicería paraguaya que, junto con la construcción y el servicio doméstico, son donde más se trabaja en la ciudad. Allí pueden convivir la Virgen de Caacupé, el Gauchito Gil, una polka de fondo y cualquier preferencia que tengan los dueños de casa.

Daniel da cuenta que ese entramado donde la palabra se habita, también contiene experiencias de apropiación religiosa popular e identidad originaria. Como el chipa o la chipa, según las historias de transmisión cultural que nos antecedan, se reconstruye desde los recetarios familiares a las fórmulas industrializadas de las góndolas, desde la venta ambulante hasta las panaderías. El chipa o la chipa para el mate (ese otro legado guaraní que tal vez este acompañando esta misma lectura), esos bollos de harina de mandioca, contienen palabras… en nuestro idioma originario.//LP

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