«Las revistas culturales están en emergencia»

Nuestro programa conversó con Daniel Badenes, integrante tanto de la revista “La Pulseada” como de la conducción de la Asociación de Revistas Culturales Independientes, para conocer más detalles del quinto informe anual consecutivo elaborado por la institución.

La Pulseada forma parte activa de la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA), junto a revistas como “Mu”, “NAN”, “Maten al mensajero” y otras numerosas publicaciones de la Capital Federal y del interior del país.

Desde 2012, la entidad ofrece cada año el relevamiento más importante y completo para conocer el estado actualizado del sector a partir de un censo exhaustivo efectuado entre sus editores miembros. La comparación con informes anteriores permite detectar las transformaciones ocurridas en el área como consecuencia de las políticas públicas -o su falta-, de las maniobras de las grandes empresas privadas o del trabajo organizativo llevado adelante por los mismos medios autogestionados.

Este censo posibilita disponer de información fidedigna sobre las condiciones de producción, distribución, recursos económicos, fuentes de trabajo y alcance de las publicaciones independientes y, a partir de esos datos, trazar las futuras líneas de acción de AReCIA y proponer nuevas iniciativas a desarrollar con los ámbitos públicos y privados.

Para conocer detalles del último Informe 2016, nuestro programa dialogó con Daniel Badenes, ex director de La Pulseada, actual miembro del staff de editores de la revista y ex presidente de AReCIA, de cuya comisión directiva dejó de formar parte a fines del año pasado, aunque sigue continuamente ligado a la vida de la Asociación representando a nuestra revista.

 

-Algo fundamental que señala el Informe es que las revistas independientes y autogestivas de nuestro país están “en estado de emergencia”. ¿Por qué?
-Es algo que estamos advirtiendo hace tiempo y que tiene que ver con un estado de desamparo con respecto a las políticas públicas. Viene de larga data pero se agravó particularmente con este gobierno, que cree que la mejor Ley de Medios es la que no existe, tal como aseguró el Ministro de Comunicaciones. Si el gobierno está pensando eso, cuando siempre el acuerdo general fue que había que regular la radio y la televisión, entonces estamos muy lejos del consenso que desde AReCIA hemos querido crear en relación con que la gráfica también sea objeto de políticas públicas por parte del Estado. Porque dejar todo al libre albedrío pone en riesgo a las publicaciones independientes que sostienen una diversidad de voces en el campo de la edición de revistas.

-¿Cuáles son algunas de las dificultades principales?
-Básicamente tienen que ver con ciertos aspectos claves de la edición como son el acceso al papel o la inserción en ciertos circuitos de distribución, aspectos que están concentrados. Es el caso de la distribución de diarios y revistas, por ejemplo. Y ni qué hablar del problema planteado con el papel como insumo, justamente en estos días en los que se están cumpliendo cuarenta años de la transferencia sangrienta de Papel Prensa.

-El Informe también muestra que, por primera vez, las revistas que sólo utilizan el soporte digital han superado en número a las que se editan en papel.
-Sí, es algo muy significativo. Nosotros venimos viendo un aumento del sector de las revistas digitales, que hace cinco años eran alrededor del 2 por ciento de las integrantes de AReCIA, mientras que hoy las asociadas que se difunden exclusivamente por la web representan el 34 por ciento. Igualmente no hay que dejar de tener en cuenta que la mayoría siguen siendo revistas que, como La Pulseada, se editan en papel y tienen además un sitio web con contenidos distintos. Esto implica que el 71 por ciento de las revistas están publicando en soporte digital. Y esto tiene dos motivaciones. Por un lado, expresa una época, en la que existen grupos de jóvenes que se han puesto a pensar en lanzar una revista y, por su propio tipo de consumo y producción, la arman de manera digital. Y, por otro lado, al hablar con numerosos editores nos encontramos con que muchas revistas que se editaban en papel han tenido que dejar de hacerlo por el aumento de ese insumo básico (en los últimos nueve meses ha sufrido un incremento de más del 30 por ciento); de manera que, no por voluntad propia, sino por esa condición estructural, han tenido que pasarse a la web.

-¿Cuáles son las cifras más destacadas en referencia al consumo y a lectura de las revistas digitales?
-Hay algunos datos que evidencian que las revistas digitales tienen un promedio de 35 mil visitas por mes. Ese promedio sube cuando se trata de sitios con mayor frecuencia de actualización. Una de las consultas que hicimos es con qué frecuencia se actualizan las webs. Y nos encontramos con algunas que son actualizadas diariamente, otras de manera semanal y otras quincenalmente. Las webs con actualizaciones diarias tienen un promedio de visitas mucho mayor. Al preguntarnos de dónde vienen esas visitas, la principal respuesta fue que llegan desde las redes sociales. El 58 por ciento de las revistas nos dijeron que la mayoría de sus visitas se origina en las redes sociales, seguidas por las consultas en buscadores; sólo hay un 14 por ciento que teclea directamente para ingresar al sitio web y mucho menos todavía es la gente que entra por medio de un mail que tiene un link. La conclusión es que hay que pensar estratégicamente a las redes sociales porque es el modo en el cual primordialmente se está accediendo a la lectura de nuestros medios digitales.

-Con mucho esfuerzo se había conseguido pauta publicitaria por parte del Estado nacional, que si bien no era una cifra importante desde otros puntos de vista, sí es significativa para la economía tan austera de las revistas culturales independientes. ¿Esa pauta se seguirá recibiendo o hay riesgo de que con el actual gobierno se discontinúe?
-En este sentido quiero destacar el mérito de la organización colectiva de la Asociación que ha realizado un trabajo muy esforzado. Ha padecido la gestión burocrática del Estado y una sucesión de tediosas reuniones con uno y otro funcionario para convencerlo de la importancia del sector. Las gestiones que hicimos durante la presidencia por parte de La Pulseada de AReCIA en 2013 nos permitieron conseguir pauta publicitaria nacional para más de treinta revistas que estaban en condiciones jurídicas y contables de percibirla. Eso funcionó efectivamente hasta noviembre de 2015 y en diciembre lo cortó el gobierno saliente. En 2016 volvió a ser objeto de una negociación muy fuerte por parte de la Asociación. Se tardó pero finalmente se logró recuperar y ampliar el alcance de este beneficio. No en términos del monto de la pauta sino en la proporción de revistas involucradas, que son hoy alrededor del 60 por ciento de las integrantes de AReCIA. Igualmente la pauta llegó demorada, porque recién se la recibió a partir de junio. Y cuando se observan los registros de entrega de pauta oficial se ve que el Estado no se demoró tanto en contratar a Facebook, que es el principal receptor de esos millones de pesos, ni en contratar a los medios del grupo “Clarín”, que recibe el 18 por ciento del total. En otras palabras, el grupo “Clarín”, por sí solo, recibe 350 veces más de lo que percibe la totalidad de las revistas culturales. Por eso, con el conjunto de los medios comunitarios y con todos los sectores que militan por una comunicación auténticamente democrática, seguiremos reclamando por la necesidad de regular la pauta publicitaria. No sólo la oficial sino también la privada, de manera de encontrar con esa regulación la posibilidad de potenciar y fomentar nuevas voces en el campo de la comunicación.

 

Puntos destacados

  • Durante 2016 AReCIA contó con 162 revistas culturales asociadas (9% menos que el año anterior y un 28% menos acumulado desde 2014). La disminución se vincula con la falta de una legislación que las proteja y por la desregulación del mercado de distribución y de papel, que favorecen en cambio la concentración empresaria.
  • La mayoría de las revistas culturales utilizan tanto el soporte papel como la web. Pero año a año van aumentando las que sólo existen digitalmente. En 2016, por primera vez, fueron más las que usan soporte digital que papel. Es una estrategia de supervivencia ante los aumentos del costo de impresión y la concentración del mercado de distribución de papel.
  • El 78% de las revistas asociadas pertenecen a ciudades de más de 200.000 habitantes. En el interior del país la situación de las publicaciones es mucho más difícil. Aumenta cada año el porcentaje de asociadas pertenecientes a la Capital Federal (54% en 2016).
  • De las 162 revistas censadas, el 75% tiene pauta publicitaria privada, pública o ambas. Sólo el 7% trabaja con agencias de publicidad; el 66% tiene a integrantes de la revista comercializando los avisos y el 38% tiene un vendedor particular de publicidad.
  • Van aumentando las cooperativas (en el último año asumió ese formato un 20% más de revistas). El futuro parece ser cooperativo.
  • La principal fuente de pauta oficial es el Estado nacional. Pero se evidencia la falta de una legislación que asegure un reparto equitativo y federal de dichos recursos. El monto recibido por las revistas culturales representa el 0,057% de la pauta nacional total. El reparto favorece claramente al sector mediático concentrado. «Clarín», por ejemplo, recibe 350 veces lo erogado a la totalidad de las revistas independientes. El problema es aún más grave respecto de las pautas provinciales o municipales.
  • Lo que los integrantes de AReCIA aportan a la industria gráfica supera los 4 millones de pesos mensuales. El papel y la impresión representa un porcentaje cada vez mayor en los costos.
  • En Capital Federal hay que buscar canales alternativos de distribución porque el 50% de los recorridos ya son controlados por «La Nación» y «Clarín». Un 52% de las revistas de todo el país llega a sus lectores a través del sistema de suscripción.
  • Las revistas censadas albergan a 1.044 trabajadores, editan más de 250.000 ejemplares por mes y -calculando cuatro lectores por revista- son consumidas por casi un millón de personas mensuales. Por su parte, las visitas a las webs arrojan un resultado de más de 4 millones de lectores mensuales. Lo que significa que la comunicación autogestiva tiene unos 5 millones de lectores por mes.

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