La historia de Elena, la madre de Plaza de Mayo fallecida tras la inundación

Elena Esther Gandolfo de Couso falleció el 16 de mayo pasado después de una larga internación. Modesta, que la cuidaba de sol a sol, su compañera Adelina de Alaye y su hijo Ramón cuentan cómo influyó en su partida la tormenta del 2 de abril, de la que no terminan de salir. 

Modesta estaba para ella “las 24 horas del día”. El próximo 27 de agosto cumpliría tres años cuidando de Elena si no fuera porque “la abuela”, como la llama con todo cariño, falleció. La noche de la inundación, Modesta no pudo llegar a su trabajo en la casa de Elena, ubicada en 15, 43 y 44, un barrio muy perjudicado por la crecida del agua. “Yo no podía llegar por el agua, así que me volví para mi casa, en La Granja”,  le cuenta con tristeza a La Pulseada. Elena estuvo con su hijo Ramón y su hermana, que se estaba recuperando de una internación. “Y estuvimos hablando por teléfono toda la noche con Ramón. Era desesperante”, reconstruye la mujer.

Ramón recuerda: “Yo había ido a tomar unos mates con ella y empezó a llover fuerte, no podía salir… la tormenta me fue obligando a quedarme —en el barrio de su mamá el agua llegó a 1,50 metros mientras en su propia cuadra, en 21, 33 y 34, el agua llegaba a 1,20 metros—. Hasta las 1.15 la calle 15 era un río de montaña, con más de 1,50 metros de agua. Tratábamos de que ella no se diera cuenta… le subimos la cama al respaldo de unas sillas. Igual el agua llegó a 2 o 3 cm del colchón. En un momento salí a la vereda con el agua casi hasta el cuello y mi auto estaba tapado, y ya no sirve más”.

Modesta continúa: “Llegué al otro día, caminando desde 138, 523 y 524. Yo decía ‘tengo que llegar sí o sí porque la abuela me necesita’. Al día siguiente, a la abuela le agarró un ataque de crisis, no dormía, no había calmantes que la ayudaran… No teníamos luz…”.

Después de esa noche, Elena pasó 4 o 5 días mal: empezó con catarro, problemas de pulmones “y problemas que produce la humedad en una persona que tiene problemas y es grande”, resume Ramón. Tras una larga internación por una neumonía que se complicó, Elena falleció el 16 de mayo, a los 94 años.

Modesta evalúa: “Yo pienso que sí falleció por la inundación. Que es consecuencia de eso porque la abuela estaba re bien y después de unos días… su problema lo tenía bastante controlado y el hijo la cuida como una caja de cristal. Pero la humedad le da neumonía, se va complicando… Mucho de lo que le ha pasado es la inundación. Ella estaba impecable. Yo le decía ‘vas a vivir hasta los 115 años’”.

“La abuela era un sol… —describe Modesta—; eso es poco para definirla… es lo más grande… No tenía nunca un mal día a pesar de todo lo que ha vivido… —Juan Carlos, uno de los hijos de Elena, está desaparecido por el terrorismo de Estado desde el 25 de enero de 1977—. La charla nuestra era de todos los días… El miedo de ella era perder al otro hijo, que era todo para ella. Ella decía ‘yo tengo un hijo que vale oro’”.

Ramón entiende que “la inundación fue un elemento sumatorio. Estuvo a punto de salir de alta de la internación pero le agarró una infección intrahospitalaria. Ella tenía 94 años pero no estaba mal como para morirse. La inundación influyó. No puedo echarle la culpa totalmente a la inundación porque hay cuestiones que no conozco. Pero es vox populi que si no hubiera habido inundación no hubiéramos tenido todos estos casos. Estando tranquila y normal por ahí seguíamos estando ahora como estábamos en abril”.

Para Adelina Dematti de Alaye, fundadora de Madres de Plaza de Mayo de La Plata, debería ser considerada como una víctima de las inundaciones porque si bien “era muy mayor y estaba delicada y en una cama ortopédica antes del 2 de abril, se levantaba. En cambio en unas semanas se nos fue… Por suerte estaba su hijo con ella cuando empezó a subir el agua”.

“Ahí estamos tirando para no aflojar… Yo estoy bastante en la casa de la abuela para que Ramón no esté solo, que está también con todos los trámites….”, cuenta Modesta. Ramón agrega que perdieron muchas cosas en su casa y en la de Elena, que “el daño que te hacen 6 u 8 horas de agua en casa, autos, muebles,  no te lo saca nadie ni en 6 meses”, y que “todos los días descubrís algo que no te sirve más, que no anda”.

“Me pegó feo porque vos decís ‘si no hubiera habido inundación por ahí estaríamos todos bien’”, concluye el hijo de Elena. El caso de esta madre de Plaza de Mayo, fallecida por fuera de las fechas y circunstancias que considera el listado oficial de víctimas asociadas al anegamiento, es similar a los de Francisca Berta Ibarra y Rosa Cayetana Miranda, que contó esta revista.

 

 

 

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