El nene de la foto

El Pincha reveló un enigma de 5 décadas y sacó del archivo la historia de un pibe de 10 años que trabajaba para ayudar a su familia y se convirtió en la “mascota” del equipo más recordado del club. La historia parece un cuento con los pibes de Cajade como protagonistas.


Por Javier Sahade
Fotos Gabriela Hernández / Club Estudiantes de La Plata

La tarde del 22 de octubre de 1968, Tachuela no salió a vender empanadas. Ni se fue caminando hasta el Bosque. Lo pasaron a buscar por su casa en barrio Cementerio y hasta le llevaron ropa: camisa y pantalón de vestir recién comprados. Se peinó, saludó a su mamá y salió. Un rato más tarde, estrenaba zapatos pisando la cancha de Estudiantes de La Plata, rodeado de miles de hinchas que habían ido a 1 y 57 para dar la vuelta olímpica junto al plantel que llegaba de Inglaterra con la copa del mundo. Cuentan las páginas del club, que ese día ni los familiares de los futbolistas pudieron entrar al campo de juego y que los pincharratas se tuvieron que conformar con ver a su equipo con las manos aferradas al alambrado. La suerte de Tachuela, con 10 años, era distinta: del lado de adentro del alambrado, corría a los saltos entre los ídolos que pocos días antes le habían ganado al Manchester en el estadio británico de Old Trafford.

Fue esa tarde de primavera, hace 50 años, que un fotógrafo gatilló su cámara para convertir ese instante en una imagen emblemática de la gesta pincha: Ramón Oscar Alberto Suárez, “Tachuela”, abrazado a la ancha cintura del presidente del club Mariano Mangano, a 50 centímetros de la Copa Intercontinental que sostenía con dos manos el capitán Oscar Malbernat y con una el técnico Osvaldo Zubeldía, con un policía que risueño lo quiere sacar del medio… Un nene mezclado entre las estrellas en el momento más importante de Estudiantes. Un pibito que con el correr de los días, años y décadas, pasó al anonimato. Hasta hoy.

“¿Dónde estás campeón?”, se preguntó el club en una campaña que recorrió diarios, portales y redes sociales. Para celebrar el aniversario de la Copa, el Pincha se propuso encontrar a ese nene. La incógnita se develó 10 días después y tuvo como protagonista a dos chicos que se criaron en el Hogar del Padre Cajade.

“Todavía no lo puedo creer –dice “Pinino”–. El reconocimiento que después de tanto tiempo recibe mi viejo es increíble”. Pinino es hijo de Tachuela y también se llama Oscar Suárez. Una de sus hermanas se enteró de la búsqueda que estaba haciendo Estudiantes y fue hasta la sede del club a decir que el nene de la foto era su viejo, fallecido hace 16 años.

De vendedor de empanadas a mascota

Tachuela tuvo siete hijos a quienes les solía contar anécdotas de cuándo era mascota de Estudiantes. A los 5 años comenzó a vender empanadas, primero en las terminales de micros en la zona del Cementerio, su barrio, y después en la puerta de la cancha del Pincha. Hasta ahí se iba caminando para dar una mano con la economía familiar. En un principio iba a los partidos del domingo, pero después empezó a ir todos los días, cuando entrenaba el plantel (todavía Estudiantes no practicaba en City Bell).

“Los jugadores le compraban la canasta entera para que no ande deambulando en la calle. También le daban dinero”, cuenta Pinino. Así se transformó en “mascota” y cábala del equipo campeón. Y si no aparecía antes de algún partido, lo iban a buscar. Incluso lo quisieron llevar a Inglaterra. “El presidente Mangano fue a la casa con una nota redactada para que los padres firmen la autorización para viajar… Mi abuela dijo que no, que su hijo tenía que trabajar y necesitaban eso para vivir”, recuerda Pinino.

Los tres hijos pincharratas de Pinino recibieron un reconocimiento del club, en nombre de su padre.

De grande, Tachuela fue albañil en el Cementerio, sepulturero, vendedor de flores y heladero y fue papá de Marcos Matías, Daniel Oscar (Pinino), Silvia, Lorena, Jorge Guillermo, Pablo Ramón y Javier Alberto. Tres de ellos salieron hinchas de Estudiantes y fueron ellos los que recibieron un reconocimiento del club, en nombre de su padre. Junto a Juan Sebastián Verón, actual presidente Pincha, Pinino, Marcos (también criado con Cajade) y Silvia, anunciaron para todos los medios que la campaña había terminado.

“Es medio raro decir y sentir que estoy orgulloso de mi viejo –se emociona Pinino charlando con El Tren de las 16, por FM Provincia–. Terminé en un hogar y le estoy haciendo un reconocimiento a mi viejo… Es difícil de explicar. Nadie quiere que su hijo se críe fuera del círculo familiar, pero las necesidades llevaron a que busquen otra opción y yo estoy muy contento que hayan elegido la opción del Hogar”. Pinino llegó al Hogar a los 9 años y egresó a los 20. Desde que era chiquito, al padre sólo lo veía en visitas que se hacían mutuamente. Ahora tiene 36 años y dos hijas, una de 15 y otra de 8. Es portero en una escuela, pero también trabajó de todo: su primer empleo fue en la imprenta Grafitos, de la Obra de Cajade.

“Mi infancia fue mas de rebeldía –dice–. Mi hermana nos llevaba a la escuela 50 que está en 143 y 70 y nosotros nos escapábamos por el alambrado del fondo para ir a cuidar autos al hospital Italiano. Tenía 8 años. Siguió pasando eso hasta que la asistente social del colegio, Araceli, me llevó al Hogar. Nunca la pude encontrar para agradecerle. Araceli tenía un Fiat 600 celeste hermoso. Ojalá tenga la oportunidad de agradecerle algún día”.
“No tengo dolor hacia mi viejo –agrega Pinino–. Buscó la mejor opción y le salió bien. Era la única opción… o seguir cuidando autos. Por eso estoy orgulloso de él y me hace feliz este reconocimiento. El se lo merecía en vida”.


 22 de octubre

¿Qué sentiría hoy Cajade, que uno de sus pibes forme parte de la historia del club de sus amores? “Hasta me parece sobrenatural –responde Pinino–. Tachuela y Cajade se unieron en algún lugar y tiraron un rayo. Tachuela le habría contado a Cajade quién era y el Cura le habría dicho ‘te mereces algo’”.
“Fueron mis dos viejos”, agrega. Y, como si la historia fuera un guión planificado, las fechas también eligen unirse: la foto histórica se sacó el 22 de octubre de 1968, una semana después de la consagración en Inglaterra. También un 22 de octubre (de 2002) murió Tachuela y otro 22 de octubre (de 2005), falleció Cajade.

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