El candidato de Cajade

“El Polaco” debuta en estas elecciones en General Pico, La Pampa, donde se postula a intendente por Patria Grande. En esta entrevista que le hizo La Pulseada Radio reconstruye su transformación desde que llegó al Hogar y su recorrido político en distintos espacios. 

Sufrió golpes, abandono alimentario y falta de cariño. Desde los cinco años vivió el castigo de los institutos de menores. Recuerda cuando lo ponían en un rincón arrodillado sobre maíz. Pasó de encierro en encierro, de escuela en escuela. Cuando tenía 14 o 15 años llegó al Hogar del padre Cajade. Allí empezó a mamar reuniones, discusiones, asambleas y marchas con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, y a descubrir el valor del cariño y de los abrazos.

Ricardo “el Polaco” de Udaeta hoy tiene 31 años, vive en General Pico (La Pampa) y en estas elecciones participa como candidato a intendente por Patria Grande. A fines de junio, en FM Estación Sur, fue entrevistado por uno de los conductores de La Pulseada Radio, Martín Luna, pero fundamentalmente por otros dos pibes de Cajade: Mariano Sasiaín y Marcelito Santillán, con quien compartió parte de su vida en el predio de Villa Garibaldi.

Mariano Sasiaín: Nos llegó una noticia que alegró a los hijos de Cajade… Uno de nosotros se presenta como candidato a intendente.

Ricardo de Udaeta: Por decisión de una asamblea de mis compañeros de las organizaciones sociales de General Pico, y bajo presión, me han obligado a postularme como candidato a intendente en esta ciudad de La Pampa.

—¿Cómo van a llevar adelante la campaña y qué proyectos tienen?

—Venimos trabajando en La Pampa desde la Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez y luego desde el Movimiento de Trabajadores Desocupados, donde logramos un crecimiento territorial muy importante. Después, con la Organización Estudiantil Nilda Masci conseguimos retener el Centro de Estudiantes de la Universidad y construir entre todos un espacio de militancia un poco más integral. También ganamos la CTA de General Pico y nos dimos cuenta de que si nos presentamos en los sindicatos y en los centros de estudiantes podíamos presentarnos a elecciones generales. Nuestra concepción básica es la construcción de poder popular y el poder popular se construye en el territorio, en lo docente, en lo sindical y en lo estudiantil, pero también tenemos que dar la pulseada en el terreno electoral.

—¿Qué dificultades sociales hay en General Pico?

—Estamos atravesados muy fuertemente por problemas de desocupación, porque no hay políticas públicas destinadas al trabajo y sobre todo, para los pibes, que se van hacia el Gran Buenos Aires. Otro tema muy grave son los femicidios y las sistemáticas golpizas que se ejercen sobre las mujeres. Producto de ello, desde el Movimiento Popular Patria Grande venimos demandando que se abra un refugio para víctimas de la violencia machista. También propiciamos que se implemente lo que denominamos el Ingreso Universal Estudiantil, para que muchos sectores populares puedan acceder a la universidad pública mediante un aporte económico que el Estado está en condiciones de hacer.

—¿Cómo ves las elecciones presidenciales?

—Hay un discurso que asegura que a Cristina se la va a extrañar y que sin ella las cosas se van a poner peor. Entendemos que este gobierno ha avanzado en muchísimas conquistas, producto de agarrar la agenda de las luchas populares. Valoramos muchas propuestas que ha llevado adelante y tenemos algunas críticas más profundas con respecto al capitalismo y al modelo productivo. En La Pampa no estamos siguiendo la rosca bonaerense; acá nos preocupan candidaturas existentes, como uno que se llama Verna (Carlos), histórico del peronismo de derecha, y el Frepam, una alianza de la UCR con el PRO y otros sectores. La única alternativa de izquierda es Patria Grande. A nivel nacional sabemos que no va a haber un gobierno mejor al actual. Me encantaría que los sectores del campo popular construyan urgente una unidad para combatir los poderes hegemónicos de siempre, pero lamentablemente a la izquierda le cuesta madurar y la fragmentación sigue vigente.

Martín Luna: Más allá de los candidatos siguen faltando políticas de niñez.

—Evidentemente no se ve una gran preocupación por los derechos de los niños y las niñas. No es algo que esté en la agenda de ningún partido y si lo está, la mirada siempre ha sido muy selectiva: se menciona a los niños en relación a los delitos, a la inseguridad. No hemos visto ninguna propuesta electoral que hable concretamente de cómo profundizar o hacer más universales los derechos de niños y niñas. Se puede pensar en los cientos de miles de pibas y pibes que están en la calle, y tener una política habitacional y de refugios o de paradores nocturnos. El tratamiento mediático que se le da a la situación de la niñez y la persecución policial que siguen teniendo pibes y pibas en todos lados también son temas para tomar y trabajar. En La Pampa y concretamente en General Pico, la Policía no deja de matar pibes y pareciera que fuese un festejo ciudadano: si el pibe es pobre y se manda alguna macana, está bien que se le pegue un tiro y jamás se juzga a los responsables del gatillo fácil; es un tema bastante preocupante para todos.

Mariano: En caso de ganar la intendencia, ¿cuál sería tu primer proyecto?

—(Risas) Para nosotros ya es una victoria poder presentarnos. No tenemos más expectativa que ésa porque sabemos del grado de conservadurismo que hay en esta ciudad. De todas formas, desde lo personal la primera medida sería abolir la propiedad privada, pero no vamos a poder así que sería el refugio para mujeres golpeadas, algo muy necesario en General Pico.

—¿Cuál es tu postura sobre la polémica quema de un muñeco (de la Madre de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini) que hizo HIJOS en La Plata?

—Más allá de que Patria Grande salió a repudiarlo, no comparto para nada esa posición. Me parece que la postura que asumió HIJOS La Plata es muy heroica y valiente. HIJOS fue pionera en los escraches, en poner en debate en la agenda pública temas tan sensibles como fue en su momento los represores y en la actualidad, la política de derechos humanos. Manifiesto toda mi solidaridad con los compañeros de HIJOS y no comparto la postura de las organizaciones que en nombre de los derechos humanos y de las Madres de Plaza de Mayo pretenden legitimar la impunidad que existe entre el gobierno nacional y la política de derechos humanos.

Objetivos claros

Marcelo Santillán: ¡Qué hacés, queeeeeeerido!

—Qué gusto hablar con el Negro…. Te sigo por las fotos de Facebook y veo que estás igual que siempre… Me alegra saber de vos.

—¿Qué andás haciendo por ahí?

—Soy un laburante, como siempre. Trabajo en negro. Soy un precarizado al igual que cientos de compañeros de General Pico. Cobro $4.000 por mes, casi nada, como todo el mundo, y no me alcanza. Trabajo en un Centro de Atención Infantil (CAI), un programa nacional que funciona en La Pampa… Trabajo en una de las escuelas ubicada en la periferia de la ciudad y hago changas: corto el pasto, hago jardinería y esas cuestiones. Y estoy estudiando, ya me queda poco para recibirme de docente de educación primaria, y estoy con Tomasito, que tiene 10 años, que es mi nene, y con Viviana, que es mi compañera, que también es laburante social y milita en la agrupación feminista Guapabanda. Así que militando, estudiando, laburando y tratando de rebuscármela como puedo.

-¡¡¡Te extraño un montón!!!

—Yo también, Negro. Ya te voy a ir a ver cuando vaya algún día por La Plata.

—A mí la política no me llama mucho la atención.

—¿Por qué? ¿Qué te pasa con la política? ¿Qué sentís con la política? ¿No te gustan?

—Ninguno. Veo un montón de cosas que a mí no me llaman la atención.

—Quedate tranquilo, que no te pasa a vos solo; nos pasa a muchísimos que empezamos a militar resistiendo al Estado, tirándoles piedras, cortándole la calle… Siempre hicimos anti política partidaria y vimos ese lugar como un lugar a no llegar, pero me empecé a dar cuenta de que hay espacios de poder que también hay que empezar a ocupar y a disputar, para contribuir a la construcción de poder popular para lograr las conquistas que necesitamos. Si cuando tomamos la Municipalidad de General Pico durante seis días hubiésemos tenido un compañero nuestro concejal, no sé si la Gorra nos hubiera reprimido como lo hizo. Tener legitimidad institucional habilita la posibilidad de potenciar los conflictos sociales y te da alguna cobertura. Son miradas. Son caminos. Algunos prefieren la herramienta electoral y otros no. Las dos posturas son válidas. Lo que hay que tener en claro es cuáles son los objetivos por los cuales caminamos. Si queremos cambiar la realidad en la que vivimos tenemos que cambiar lo que somos y hacemos, porque evidentemente las recetas de antes ya no están sirviendo.

“El círculo de la violencia se rompe con afecto”

Martín: En una entrevista para Prensa de Frente decías “Gracias al amor, el cariño y la ternura que encontré en el Hogar de Cajade hoy tengo trabajo, familia y no estoy metiendo un fierro por ahí”…  Morlachetti decía “Con ternura venceremos”, y vos sos un fiel reflejo de eso.

—Soy una persona muy agradecida por el espacio que me dieron, por el lugar de contención en el cual viví y por la potencialidad que depositaron en mí. Yo era un pibe que no confiaba en mí mismo y cuando entré al Hogar de Cajade me di cuenta de que podría transformar, participar y hacer un montón de cosas producto de los espacios de debate y de reflexión que nos brindaba la Obra. Cuando militábamos con los chicos de Plaza San Martín me di cuenta de que hay situaciones muy cotidianas de violencia que no hay forma de superar si no es con el abrazo. Esa era la única forma que encontramos los que militábamos en la calle para inhabilitar la violencia. Si el pibe te bardea, te salta bardear: vos bardeás, yo bardeo. Ese círculo hay que romperlo con afecto. Todas las necesidades que has tenido desde hace mucho tiempo hay que ponerlas en juego, en acción. Y yo soy muy agradecido de los aprendizajes que tuve en el Hogar, donde estuve en la distribución de La Pulseada, en Cultivos Naturales, la imprenta Grafitos, un kiosco, la panadería… en muchísimos rubros. Soy muy agradecido a la Obra de Cajade porque me ha contenido en un momento muy difícil de mi vida y me ha hecho dar cuenta de que si pude cambiar yo podemos cambiar todos. Tengo un total agradecimiento.

El Chili y el Chino

132 LPR Polaco

Mariano: ¿Nos dejás una anécdota tuya en el Hogar?

—Tengo tantas, tantas salidas con mis compañeros, tantas asambleas, tantas discusiones, tantas escondidas… Son muchísimas… Tengo una del Movimiento Nacional de Chicos del Pueblo de la que todavía me río: yo era pibe y fuimos a la “Marcha por la vida”, que duró varios días. Yo era rubiecito de pelito largo y en ese momento había una ebullición muy grande con un chico que se llamaba El Chili de Mensajeros del Amor, un grupo de cumbia, y el Chino Caballero, uno de los educadores del Hogar que viajaban con nosotros en el micro me empezó a cargar con Chili, y empezaron a gritar por la ventana del micro ‘¡Acá está el Chili!’. Y las pibas salían como locas pensando que yo era el Chili de verdad. Y las hacía subir al micro y yo, te juro, me escondí debajo del asiento; tenía miedo porque era una cantidad enorme de chicas. En un momento tuve que salir y me puse a firmar autógrafos como si en serio fuera el Chili. Hay una foto que sacó Verona (Demaestri) que anduvo dando vueltas. Le agradezco al Chino por esta anécdota.

El perro verde

Por Verona Demaestri, co fundadora de La Pulseada

Escena 1. Mayo de 2002, el país se cae, levantamos los pedacitos mientras recorremos el país, cada vez más hacia el norte, cada vez más pobreza. Y es lógico, en el frío no hay, no hay con qué abrigarse. Hay un rubio entre el morochaje. Adultos incluidos. Será por eso que le dicen Polaco. Pero el pibe se parece a un cantante de cumbia. Todas lo confunden y lo corren al detenerse el micro, de entre las decenas de micros que peregrinan por el país pidiendo derechos para los pibes que traslada. Lo corren cada vez, y lo alcanzan. Él no entiende, pero firma.

Escena 2. El rubio se llama Ricardo. El alias “Polaco” quedó en La Plata junto con su trabajo, del cual tuvo que irse, corriendo. Vio lo que no debía y era mejor correr. Ricardo vive en General Pico, La Pampa. Esta vez se fue al sur. Tiene un hijo y una mujer. Sigue enojado y habla de un tal Chami, un pibe, uno más con el cuerpo baleado por la Policía que balea, también en La Pampa. Pasaron más de diez años, estudió Trabajo Social, sigue creciendo. Ya no firma pero lo siguen.

Escena 3.  El Polaco se postula para intendente. La frase me suena familiar. No podía ser de otra manera. Ayer vi un video de esos de YouTube: un militante histórico del “territorio” lloraba a cámara, de bronca, por los pibes baleados por el paco, la Policía. Es kirchnerista, antiduhaldista. Le creo. Su motor es la bronca, le creo. Pero lo sé, hay otros motores. La bronca y el Polaco son casi sinónimos, me recuerda a aquel militante de la imagen replicada en YouTube. El Polaco no es kirchnerista, no comparto, pero entiendo.
Escena 4. ¿Quién es el Polaco? ¿Podrás escribirlo vos que lo conocés tanto?, desde el principio de la pulseada que se repite, desde cuando era el encargado de distribución de la revista y tenía hambre, era una esponja, aprendía todo lo que pasaba por sus manos, sus ojos, su boca… No creo que pueda. Ni él debe saberlo. Ni yo lo sé si de mí lo preguntaran. Quien vive, quien no se miente, no sabe quién es del todo. Final abierto.
Escena 5. Hay gente —los perros verdes— se definen por la respuesta negativa a la siguiente pregunta: ¿te lo imaginás en 20 años? Quien vive sin guión no puede más que vivir inventando. El Polaco es un perro verde, amo los perros verdes. No me lo imagino en 20 años. Comparto jauría.

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