El arte bolivariano y un “carajo” bien puesto

20130406-Venezuela-ArtePor Javier Sahade / La Pulseada en Caracas

“Cada vez que suene su estruendo y se escuche su llamarada, el mundo entero sabrá que esta revolución sigue. Mientras nosotros estemos aquí, rodilla en tierra, seguirá avanzando”. Carlos Sequera es miliciano de la Guardia Nacional Bolivariana. Cada día, desde hace un mes, a las 4.25 de la tarde, hora exacta en la que se conoció la dolorosa noticia el 5 de marzo, Carlos es uno de los encargados de disparar una salva de cañón desde el Cuartel de la Montana, donde descansan los “restos inmortales” de Hugo Chávez. Ese “estruendo”, esa “llamarada”, es acompañada por un grito: “Independiencia y Patria Socialista, viviremos y venceremos” y luego otro más: “Chávez vive, la lucha sigue”.

Ese compromiso de estar “rodilla en tierra”, listo para defender los logros de la Revolución Bolivariana, también lo tomaron los artistas. En plena campaña electoral, a pocos días de los comicios del 14 de abril, se multiplican en Caracas los encuentros de músicos, pintores y poetas dispuestos a seguir con el legado de Chávez. Mientras en el canal de la oposición, Globovisión, un grupo de actores y actrices se organizan para apoyar al derechista Capriles y gritar que en Venezuela no hay libertad, que gobierna una dictadura igual que la cubana y que por la inseguridad nadie puede salir a la calle, La Pulseada recogió la voz de quienes le cantan y le escriben a la Revolución.

Ofendidos por la nefasta utilización de la música del trovador revolucionario Alí Primera en los actos de campaña de Capriles, dicen que tienen la “labor y el compromiso de cantar y contar las cosas que están pasando” porque el arte “es una trinchera para hacer revolución y buscar la transformación.” Con ese objetivo, algunos de ellos lanzaron AREPA, Avanzada Revolucionaria para las Artes.

Dice una mujer en las calles caraqueñas: “Chavez nos hablaba a nosotros de Bolivar, ahora nosotros tenemos que hablarle a nuestros hijos de Chávez”. Y en ese rol están los artistas, buscando que no se vaya, como dice el poema que acompaña esta producción y que fue llevado al pueblo venezolano por una diputada ecuatoriana en un homenaje del Foro de Sao Paulo, días atrás. El poema dedicado al líder bolivariana tiene un “carajo” muy bien puesto: “No ha de irse ¡carajo se lo ordeno! Se lo ordenan las sonrisas de su pueblo. Ese “carajo” resume el enojo por el fallecimiento, la bronca, la impotencia. El poeta (Alejandro Jusim), le ordena a Chávez que no se vaya. Lo hace en nombre del pueblo. Es el pueblo el que da la orden, es el pueblo el que manda… No hay dudas que ese presidente que creó el Poder Popular, lo aplaudiría, lo guardaría, lo expandiría… Lo hacemos por él en estas páginas.

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