Aquel temible camioncito

Logo utilizado en los primeros años de FM Futura
Logo utilizado en los primeros años de FM Futura

Nota principal: Eduardo Candreva, un abridor de caminos

Futura estuvo entre las primeras 5 o 6 señales de la ciudad. Eduardo hacía memoria: “Estaba FM Estilo en la galería Géminis; Keops en Villa Elisa; la 2000 en 33 entre 2 y 3; la primera 92 cerca de Tribunales en calle 13; y Capital en Plaza Italia”. A esta última, contaba siempre Eduardo, le debían haberse salvado del decomiso: era la época del “camioncito”, como se conocía al móvil que procedía a cerrar las FMs tildadas de “truchas” y se llevaba los equipos. Como estaba en el centro, le tocaba primero y alertaba a las demás.’

“‘¡Viene el camioncito, guarden todo!’, nos avisaban, y escondíamos micrófonos, equipos, caseteras, bandejas de discos, máquinas de cintas; sólo la torre permaneció como testigo — recordaba Eduardo en aquel último discurso—. Ese día vimos cómo la Federal decomisaba los equipos de aquella radio amiga, y a partir de ahí comenzamos a discutir la ley de Radiodifusión”.

“No podíamos decir ni el nombre ni de donde transmitíamos. Hoy tantos años después y aunque la ley de Medios esté cuestionada, nosotros que estamos dentro de FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias) entendemos la importancia de esta ley que nos permite seguir discutiendo y disputándoles un lugar a los multimedios, podemos decir: estamos acá, esto pensamos, esto decimos”, afirmó entre aplausos.

“Estaba tan contento con eso —dice ahora Pescetta—. Porque si bien ideológicamente podríamos decir que el Gordo no estaba con el Gobierno, sí apoyaba muchas cosas, todo este cambio, la Ley de Medios. Últimamente estaba preocupado, que había que impulsarla un poco, que nos estábamos quedando… Pero contento igual por eso que veníamos luchando hacía tanto”.

Don Américo también atesora ese recuerdo, como muestra de la constancia y perseverancia del hijo: “Se iban avisando entre las radios —rememora en una carcajada—. Y éstos se ponían como locos, sacaban corriendo los equipos, que eran cuatro cositas, y raaaaa se lo llevaban a mi casa, en la otra cuadra. Después volvían, instalaban y seguían”.

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