El Culebrón Timbal, modelo de productora cultural comunitaria

Empezaron hace más de una década capacitando en comunicación comunitaria y lograron montar un pulpo mediático participativo. Ellos lo llaman “plurimedio regional” y hoy cuenta con una radio, un diario, una agencia de noticias y hasta un canal de TV a punto de lanzar una telenovela barrial. Integran un inmenso proyecto artístico, social y político inspirado en la alquimia cultural, estética y comunicacional de los barrios del Gran Buenos Aires, que se expresa en un torrente de lenguajes, géneros, formatos y propuestas. Apuntan a generar circuitos de producción y distribución genuinos y participativos. Y cuentan con una escuela de arte y comunicación popular para niños y jóvenes. Un pantallazo de esta aventura de ebullición y audacia.

Por Pablo Antonini y Josefina López Mac Kenzie

¿Qué tipo de cultura y de comunicación vale la pena hacer? La pregunta, hilo conductor de muchas experiencias comunitarias, vertebró también al Culebrón Timbal. Eduardo Balán, músico, cantor, maestro, dibujante, coordinador y miembro fundador de esta compleja organización que promueve actividades artísticas, sociales y políticas en el conurbano bonaerense, recuerda que no empezaron con lo estrictamente comunicacional sino con una actividad artística: un grupo de rock, “El Culebrón Timbal”, que en 1996 produjo su primer CD acompañado de una historieta, un policial ambientado en el Gran Buenos Aires. “Al intentar hacer circular esta producción y estos recitales de manera alternativa, y como algunos de la banda teníamos militancia barrial y social, encaramos la idea de intentar generar un circuito solidario barrial para esa obra, y eso nos fue llevando a ver de qué manera podíamos instalar ese laburo entre las organizaciones sociales de base territorial. Y una de las primeras cosas que vimos que podíamos hacer fueron unos cursos de comunicación comunitaria, en 1998 en la zona noreste del Conurbano”, cuenta.

Así comenzaron a tejer una red de organizaciones y a pensar qué comunicación hacer. Mucho después, el Culebrón pudo tener su sede (en la localidad Cuartel V del partido de Moreno, en la frontera con José C. Paz, el municipio más pobre del Conurbano), una escuela de arte y sus plataformas de comunicación comunitaria, junto a otras organizaciones.

Mientras, como lo artístico siempre pesó mucho en el proyecto, continuaron con producciones que combinan lenguajes y ellos llaman “guisos de rock, cómic y teatro”. Algunos fueron El Culebrón Timbal (1996: sobre un relato fundacional sobre Bs. As.) y Territorios (1999: sobre luchas de poder en el siglo XXI). A esa altura, ya tenían su “carromato” (con el que recorrieron Latinoamérica), un escenario inmenso y un centro cultural en Capital, cerca de la cancha de All Boys (esta etapa se cierra con la producción “2163”). Y después produjeron El Cuenco de las ciudades mestizas (2008; la última realización audiovisual, musical y de historietas).

El predio La Huella, en Moreno, donde funcionan el “plurimedio” y la escuela de arte, es una mezcla de campo y ciudad, y un hervidero de gente todo el día. Unos 250 jóvenes y adultos pasan por año por los equipos de trabajo y talleres que brindan: teatro, economía social, periodismo, animación de redes barriales y un sinfín de propuestas que burlan el deber sintético del periodismo.

El plurimedio

César Baldoni coordina el Plurimedio La Posta Regional, que reúne la radio, el canal de TV, la agencia de noticias y distintas publicaciones gráficas. Llegó al Culebrón en 2007, convocado por Eduardo Balán. Para zambullirse en este proyecto de vida cruzó el Conurbano: venía de militar en una biblioteca popular de Berazategui. “Cuando entré, básicamente redactaba los contenidos de La Posta en la gráfica y la agencia. Después con Diego Jamies coordinamos la idea del Plurimedio, para darle una estética y otro formato al sitio web; organizar equipos de trabajo y estrategias de formación con los jóvenes del barrio para producir contenidos”, resume Baldoni.

La radio se funda en 2004 en un ranchito de adobe que se fue mejorando, y en un clima de ebullición. Por un lado, la organización no dejaba de generar “movidas” culturales en el Conurbano y por otro, la radio empalmaba con la pata más política, que es la difusión de la democracia participativa en la zona (ver aparte). “Así que no era sólo organizar hacia adentro sino pensar para afuera todo el tiempo −recuerda Baldoni- Es que hubo que trabajar mucho en armar un equipo, gestionar recursos y objetivos hacia la comunidad: “el laburo con vecinos y vecinas es la fuente que alimenta este tipo de medios en estos contextos alejados de las zonas céntricas de las ciudades. Hubo momentos donde pudimos realizar un montón de consultas y otros más complicados, pero siempre con ese objetivo y con el rol de formar jóvenes en nuestra radio y con otras. El laburo nuestro es gestionar y llevar adelante cotidianamente estos equipos de trabajo”.

Este año la meta es poner la energía en el canal de TV, pues la radio ya tiene un piso de producción diaria. Transmiten de 8 a 22 (no las 24 horas porque los cortes de electricidad son frecuentes y se puede arruinar el transmisor). A la mañana pasan folclore latinoamericano y nacional, por el resultado de una encuesta que hicieron en el barrio, y ofrecen “El bondi informativo”, que arrancó en 2009 como un micro de tres veces por semana, similar al informativo Farco (Foro Argentino de Radios Comunitarias) y hoy es un noticiero diario sobre Cuartel V, Moreno y el escenario provincial, con hincapié en las actividades de organizaciones sociales. A la tarde una vecina y fundadora de la radio hace un programa semanal de chamamé, hay producciones de vecinos y trabajan en completar la franja con un perfil joven.

Hay mucha demanda de programas, gente acostumbrada a compartir sus discos de lo folclórico o tropical, o de bandas de rock de amigos… es algo muy común no sólo en nuestra radio sino en la forma de hacer radio en ese lugar −contextualiza Baldoni−. Para buscarle una vuelta de tuerca empezamos a hacer, además de las reuniones de trabajo, una reunión cada tres semanas o un mes con toda la gente que participa de alguna manera de la radio, para conformar un espacio más colectivo y no que la gente haga su programa y se vaya”.

El desembarco en la TV

Hace tres años, el vicedirector de una escuela media cercana a la sede del Culebrón les contó que tenía un equipo de transmisión de televisión, que había intentado en algún momento generar un pequeño canal comunitario en la zona de San Miguel y que Cuartel V, con El Culebrón, le parecía que era el mejor lugar para retomar ese proyecto. “No muy frecuentemente se te da algo así. Nos pareció una señal −dice Eduardo Balán y agrega−: Lo mismo nos había pasado con la radio, que fue propuesta por otro vecino que había sido operador de una radio local y conseguía un equipo prestado para transmitir aunque fuera a corto alcance. Las dos cosas nacieron de la audacia de vecinos de la zona”.

Empezaron en 2007 con los problemas que implica manejar otra tecnología, sufrir cortes de transmisión y escasez de recursos: “Una persona puede hacer un muy buen programa de radio. En TV, con un técnico, un cámara y un conductor puede salir muy mal programa −compara Baldoni−. Ya empezás a pensar en otra escala de producción, la estética es más compleja, la gente está acostumbrada a la imagen de los canales de aire comerciales… y si bien el Culebrón tiene todo un desarrollo de la estética, por sus producciones, la tele nos está empezando a exigir pensar estéticas de todos los días”.

Los primeros años, repetían documentales o producciones infantiles que les llegaban y, eventualmente, armaban algún noticiero comunitario. El primer programa fue Carta Popular TV, un magazine producido por organizaciones sociales. Hoy transmiten a diario por el Canal 3 de Cuartel V y José C. Paz de de 16 a 22. Tienen fijo el semanario informativo “Desde los barrios”, que sale también por la señal de tele-red de San Miguel y José C. Paz. Y con vecinos ayudan a sostener la transmisión generando contenidos de 10 o 15 minutos que van pasando entre materiales enlatados. “Empieza a haber producción local sobre la idea de: La Posta te mira / mirá La Posta, entrando con la cámara a las casa de la familia. La gente del barrio empieza a verse en el canal, lo protagoniza. Y no un periodista que viene de afuera a contarles qué pasa. Vamos, por ejemplo, a los comedores y filmamos las recetas, y los ingredientes de un guiso son: veinte kilos de pollo, treinta de batata… porque cocinan para cien personas”, grafica Baldoni.

Además, producen documentales y apuestan a estrenar en junio una telenovela con capítulos de 15 minutos sobre problemas barriales encarados con humor. “El elenco estable está conformado por un grupo de teatro de la zona que se llama ‘Esperanza joven’. Es un grupo que todos los años en Semana Santa escenifica el Vía Crucis en una canchita del barrio y hace obras infantiles para el Día del Niño −cuenta Balán−. Y ahora estamos haciendo una convocatoria a todo el barrio para que los vecinos que se animen vengan a hacer un personaje. Vamos a hacer un proceso de entrenamiento, cosa de que todo el mundo pueda actuar”.

Otros brazos

La tarea de capacitación (desde el área de formación del Foro Argentino de Radios Comunitarias Farco y otra propia) constituye otra de las líneas de producción del infatigable pulpo del Culebrón Timbal y se materializa en contenidos para manuales de educación popular y talleres de comunicación comunitaria y de promoción de derechos de la niñez, entre otros. “Estamos en un momento de mucho crecimiento, creo que tiene que ver con el contexto que estamos viviendo, donde se van abriendo muchas puertas y escenarios que antes no teníamos en mente”, opina Baldoni.

Y es cierto. El año pasado, además, se presentaron a dos concursos. Uno en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales para producir contenidos como señal comunitaria asociados a productores independientes, y ganaron para realizar una ficción sobre la Unidad Penal 9 cuyo rodaje arrancó el mes pasado, y una serie documental sobre experiencias de economía social. Y otro concurso para coproducir con la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica una serie documental sobre el proceso de construcción de la Ley de Medios e historias de radios comunitarias. “El desafío es mantener un modo de producción comunitaria, una estética propia, pero que también pueda interpelar a otros sectores de la sociedad”, resume Baldoni.

No somos un medio en sí mismo, nos consideramos parte de un proyecto más abarcador que es la productora cultural comunitaria. Para que exista el medio necesitamos partir de que la comunidad donde estamos ya produce un montón de contenidos. Nosotros le damos una forma organizativa y un sentido político a eso, lo que necesita de la formación de un lenguaje y cuadros que lo lleven adelante”, plantea Baldoni. De ahí que tengan una escuela de arte popular que forma en cuestiones artísticas y técnicas, por ejemplo.

Entonces: ¿qué tipo de cultura y de comunicación vale la pena hacer? “Necesitamos generar nuestros propios circuitos de producción y distribución además de disputar lo que existen en el mercado. Trabajamos mucho con el mestizaje del Gran Buenos Aires, y en ese sentido necesitamos que la comunidad gestione sus medios de comunicación y lo haga de modo multimedia −radio, televisión, gráfica o web−, porque el pueblo se expresa de modos diversos, y tener presencia territorial: filmar en las calles, hacer radios abiertas, son partes esenciales de lo que hay que hacer en comunicación. No solamente quedarnos en oficinas produciendo”, redondea Baldoni.

La ley de medios y la ley de cultura

Para Eduardo Balán, la ley de medios “es un marco que nos da mucha tranquilidad para intentar todas las audacias que intentamos; la radio y el canal los iniciamos, como todos, en un marco de ilegalidad muy preocupante, aunque no impidió que lo hiciéramos. En ese sentido, es muy importante. Pero también sentimos que la verdadera espada de Damocles para los medios comunitarios no es la cuestión legal sino que no existe una dinámica de sostenimiento económico que permita que esos proyectos duren en el tiempo. Entonces estamos también peleando por una ley de apoyo a la cultura comunitaria que permita que todos los años los medios que desarrollan un trabajo comunitario y público reciban apoyo del Estado, porque si no realmente lo que se gana en el terreno de la ley después se pierde en el sostenimiento de todos los días”.

El Culebrón impulsa, junto a muchas otras organizaciones como Farco y la Red de Centros, una Ley de Puntos de Cultura. La iniciativa se inspira en un “presupuesto participativo de la cultura” vigente en Brasil, que distribuye los recursos todos los años en distintos “puntos” (organizaciones culturales) a partir de proyectos presentados por éstas. Para lograrlo, se conformó una “coalición” por la cultura, con un formato similar a la que impulsó la Ley de Medios argentina. Más información, en el espacio Pueblo Hace Cultura.

Comunicar con democracia participativa

La cultura de la participación subyace en el espíritu del Culebrón. De hecho, por ejemplo, el consejo editorial del plurimedio La Posta Regional agrupa a unas 35 entidades de la zona y la primera transmisión de La Posta TV fue en el marco de un Encuentro de Cultura y Democracia Participativa y una asamblea de más de 40 organizaciones definió las primeras líneas de trabajo.

“El modelo que intentamos poner en funcionamiento es el de una productora cultural comunitaria que, específicamente, en el caso nuestro se expresa en una radio, un canal y otras cosas que hacemos, pero que en cada lado puede tener un formato distinto. Nos parece esencial que una productora cultural comunitaria tenga un mecanismo sistemático de participación domiciliaria vecinal en la definición de los contenidos, los sentidos, los mensajes y las problemática que se abordan, y los formatos que se elijan. Aunque la productora se dedicara a teatro, por ejemplo, lo que tratamos de hacer es un mecanismo de consulta sistemática”, explica Eduardo Balán.

La figura de la consulta vecinal mensual es uno de los mecanismos centrales. “Ese día la organización para todo su laburo y sale al barrio a recabar información, charlar y tomar mate con los vecinos −describe Balán−. La idea es que de cada ronda se puedan generar reuniones vecinales por distintos temas y se vayan incorporando esas visiones a la planificación de la programación de la radio, el canal, y a la realización de eventos barriales y comunitarios según los temas que la gente tire”.

“Para nosotros, la democracia participativa es el escenario donde la comunicación comunitaria cumple y despliega su potencial −redondea el coordinador del Culebrón−: Si la democracia que vivimos sigue siendo exclusivamente representativa e institucionalista, la comunicación comunitaria muchas veces se queda en el plano de lo testimonial. Para que puedan ser efectivamente transformadoras, las expresiones de comunicación y cultura popular tienen que asumir la pelea por una democracia participativa, no sólo para democratizar el Estado y la industria cultural sino también para democratizar su propio trabajo en el arco de la actividad en la que están. Si no, somos un sector más disputando condiciones para nuestro desarrollo”.

 

Dónde encontrarlos

  • El Culebrón Timbal / Plurimedio La Posta Regional
  • Localidad: Gran Buenos Aires
  • Inicios: Radio FM La Posta, 96.5: 2004. La Posta TV Canal 3: 2007
  • En internet: www.lapostaregional.com.ar

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