Ya no son ningunos fantasmas

Arriba, desde la izquierda: Troncoso, Glaría, Rubén Galván, Tagliani, Fillol, Baby Cortés; abajo: Fornari, Trobbiani, Kempes, Poy y Juan Ramón Rocha. Con este equipo, se prepararon ante el Cienciano de Perú

En 1973, para ganar en Bolivia, el fútbol argentino protagonizó una historia tragicómica con 40 días de penurias en el norte. El plantel estuvo a cargo del DT platense Miguel Ubaldo Ignomiriello que hizo de técnico, dirigente, utilero y hasta cocinero. A los 90 años, y días después del estreno de un film que cuenta aquella proeza, el “Maestro” recibió en su casa a La Pulseada

 

Por Gabriel “Colo López”
Fotos Gabriela Hernández

No fue un partido cualquiera. Tanto es así que los mismos jugadores aceptaron la ocurrencia del periodista de El Gráfico, Carlos Ares, y del fotógrafo Lucio Flores, para posar con sábanas que los encapucharon. “El equipo fantasma”, tituló la nota aquella revista líder en deportes en esos años.

No sólo había jugadores desconocidos para el público acostumbrado a seguir a la Selección Mayor, sino que los dos más importantes, Jota Jota López y Mostaza Merlo, abandonaron la experiencia antes de salir de Buenos Aires para Jujuy.

La AFA estaba intervenida. Raúl Sívori era el técnico oficial, pero partió con los futbolistas de más renombre a una gira europea. Se venía el partido con Bolivia, de visitante en La Paz, por las eliminatorias, y quedaba en el país el responsable de las juveniles, Miguel Ubaldo Ignomiriello (90), platense, de estilo obsesivo, estratega de reconocida astucia y muchos inventos. Diagramó un período de aclimatación con amistosos para no sufrir la altura sobre el nivel del mar, pero no previó que la misma Asociación del Fútbol Argentino le daría la espalda. Solo con los jugadores en el norte del país, como fantasmas que deambulaban de Tilcara a la Quebrada de Humahuaca, a San Salvador de Jujuy y algo “más alto” también, con amistosos en el Cuzco peruano y el altiplano boliviano.

Eran quince jugadores, que como enanos de un circo, tuvieron que hacer de todo y no sólo actuar en una cancha de fútbol.

Partieron el 19 de agosto y tuvieron una base en un pequeño hotel de Tilcara. El partido tenía fecha recién para un mes más tarde, el 23 de septiembre de 1973.

Pero casi los echan, porque la AFA nunca giró el dinero y tuvieron que pagarse el viaje ellos, con la recaudación de los amistosos. Para comer hubo que hacer malabares. La ropa de entrenamiento tampoco llegó a tiempo. Miguel tuvo que cocinar, salir a las tiendas y planificar los trabajos, además de contener a esos jugadores que no podían creer lo que pasaba. Entre ello, un tal Mario Kempes que a los 19 años esperaba su debut con la albiceleste (aún no era el Matador y tenía su ficha en Instituto de Córdoba). “Hicimos seis o siete amistosos cambio de dinero”, explicó en su libro autobiográfico. Otro joven de 19 años era Ricardo Bochini, que ese mismo año se consagraría con el gol a la Juventus italiana.

Dos rosarinos, Poy (de Central) y Rocha (de Newell’s), Cortez (emblema de Atlanta), Glaría (el “Hueso”, de San Lorenzo), Trobbiani (tenía edad de 5a y no había jugado en la primera de Boca), Galván (otro de Independiente), Troncoso y Tagliani (ambos defensores de Vélez) y un delantero llamado Oscar Fornari (también de “El Fortín”) que se convertiría en el héroe. Todos ellos partieron con Ignomiriello. Algo más raro sucedería a horas del encuentro, cuando Sívori llegó y dio el equipo poniendo a “los suyos”: Carnevali, Bargas, Telch y Ayala.

La película de la película

El “Cabezón”, para el mundo del fútbol, era Sívori, pero con el mismo apodo se lo conocía a Ignomiriello en el Gran La Plata. Un entrenador que había dado cátedra en las inferiores de Gimnasia y Estudiantes (en los ’60 fue clave su trabajo para que el club alcance la gloria americana e intercontinental en Inglaterra). No había jugado jamás al fútbol, pero en sus pensamientos había dotes de genio. Una prueba de ello, fue todo lo que hizo en esos días con la Selección Argentina.

Hoy, con 90 años celebrados el 13 de junio, esboza una sonrisa y le abre las puertas a La Pulseada, que lo juntó con Federico Vazza, autor del mediometraje que acaba de rodarse en la TV: La Selección Fantasma, el equipo olvidado, premiado por el INCAA.

“Esta casa es un museo”, le brota del alma a la fotógrafa Gabriela Hernández, que con su cámara quiere retratar todos los recuerdos en las paredes del quincho. El director técnico postergó la siesta, la nieta se pasea sonriente con las visitas. El director del audiovisual está citado. No lo vio más a Miguel después de la producción. Hay tiempo para unos mates y la reflexión: “Si el cura Carlos Cajade viviera, a la casa de Ignomiriello la denominaría una Capillita del fútbol”, dice el DT.

Ignomiriello junto a su nieta y una amiga

“Soy el técnico que mas experiencia tiene en la altura: jugué partidos en La Paz, Potosí, Oruro, La Quiaca”, agrega Miguel. En eso se oye el timbre. Vazza a la puerta, ansioso como un chico para un picado, se trae en una bolsa de nylon la pelota Pintier -la de la estrellita- y una camiseta de la Argentina, las que usó en las filmaciones. Es periodista de cuna marplatense y sangre pincharrata, pero además vecino de “la vereda de enfrente”, la esquina de 10 y 53, donde vive este personaje del fútbol.

Hicimos una selección de notas con Aldo Pedro Poy desde el Gigante de Arroyito y el Concejo municipal de Rosario, con Ricardo Bochini y Rubén Galván en la cancha de Independiente y con Osvaldo BabyCortés en la escuela en la que trabaja en Avellaneda, y con Rubén HuesoGlaría en la cancha de San Miguel, porque el viejo Gasómetro dónde él jugaba no existe más y él prefirió esa cancha con la que está identificado”, desandó el profesor Vazza, quien consideró que su laburo se debe en gran parte a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, donde trabaja como docente.

Como no habíamos podido clasificar al Mundial de México ’70, de no llegar a Alemania ’74, hubiese significado que sería imposible que a la Argentina le dieran la organización del ’78, que también quería hacer Brasil”, planteó Ignomiriello.

En la inhóspita Potosí, en esos días, Estudiantes había ganado por la Copa Sudamericana. Vazza no dejó pasar el dato: “Ustedes golearon 5 a 1 en esa ciudad con La Fantasma”. “Sí, señor, a un combinado local”, contestó el gran DT.

“Llegamos a jugar 15 partidos a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, y salvo el primero que fue empate 1 a 1 ante la selección jujeña en la Tacita de Plata, después tuvimos 14 triunfos seguidos”, continuó relatando el viejo zorro, quien supo compartir conocimientos con Osvaldo Zubeldía.

Y, ¿cuál es fue el secreto, Don Miguel, para sacar provecho en La Paz?, se mete el periodista de la revista, haciendo correr el mate.
–Que corra la pelota y no el hombre. Y otra cosa más, en defensa, teníamos que rodear el área grande para que no pateen de afuera del área.

El viejo zorro rescató otro detalle de aquel cotejo jugado hace 42 años: “Alternamos a los que picaban en la ofensiva, primero con Kempes y Trobbiani, éstos volvían caminando hasta ubicarse en el mediocampo, y en el siguiente arranque les tocaba a Fornari y Rocha, que estaban descansados”.

El documentalista se lamentó de que muchas anécdotas quedaron afuera, pero festejó como el propio gol de Fornari cuando su proyecto fue declarado ganador por la provincia de Buenos Aires del concurso “Nosotros” de documentales federales para la Televisión Digital Abierta (TDA). Lo hizo con la misma minuciosidad y originalidad que en un vestuario se movía Ignomiriello. Se filmó en La Plata, Avellaneda y San Miguel, en Rosario (Santa Fe), Tilcara y Humahuaca, (Jujuy), durante 2015 y 2016.

Un material que no podía faltar en la biblioteca del fútbol. No resistía más olvido. Cabe preguntarse qué hubiese dicho Lionel Messi si le hubiera tocado nacer en esa época, ante semejante situación. La “Pulga” ya supo comentar que “jugar en la altura es imposible”. Era un tiempo en el que políticamente se hablaba del regreso de Perón al país, de la asunción de Cámpora en la presidencia, de una AFA todavía sin Grondona, que le terminó pagando a los pibes el mismo premio que pedían los titulares de Sívori. Trobbiani y Bochini, dos campeones del mundo en México ’86, y Mario Kempes, goleador del título en Argentina ’78, fueron algunos de los “Fantasmas” que pisaron el césped del estadio Hernando Siles, donde otra selección y en otra jornada de eliminatoria mundialista, fue aplastada 6 a 1 (¡con la batuta de Diego Maradona en el banco!).

Luego, le tocó jugar a la Argentina con los paraguayos. Pero ya no estuvieron los Fantasmas ni Don Miguel para ayudar a la Argentina, que ganó y se sacaba otro fantasma de encima. ¡Fuimos a Alemania ’74!  


“El documental también tuvo
que sortear inconve
nientes”

 

Por Federico Vazza

El DT de “La Selección Fantasma” junto al director del audiovisual

A partir de conocer la historia de la Selección fantasma y al propio Ignomirielo a través de mi amigo Gabriel Colo López surgió la idea de contar esa historia en un documental audiovisual. Si bien la historia era conocida para los más futboleros, no se había contado en imágenes. La idea era reflejar el espíritu deportivo de esos jugadores y del cuerpo técnico que integraba la selección nacional en ese momento, previo a los mundiales del 78 y 86, cuando era muy distinto a lo que es hoy.
A medida que íbamos investigando y tomando contacto con el archivo, en un trabajo de Martín Barberena, nos metimoss en la historia. La idea era que los mismos protagonistas la contaran en los lugares donde triunfaron futbolísiticamente. Además, es una historia muy federal porque en esa selección había jugadores de Santa Fe, Formosa, Córdoba, Buenos Aires y San Juan, entre otras provincias, y fueron a entrenar a Jujuy.

Por una cuestión de tiempo y de presupuesto no pudieron estar todos, estuvieron Bochini, Galván, Poy, Cortez, y los que guían el relato son Ignomirielo y el profe Carlos Cancela, desde el quincho que hizo en su casa don Miguel.

Y fuimos a la quebrada de Humahuaca siguiendo los pasos de la selección fantasma. Fueron jornadas de aprendizaje de una parte de la historia futbolística argentina. Igual que la selección fantasma, la producción del documental también tuvo interrupciones e inconvenientes que sortear en el proceso, pero estamos muy conformes con el resultado, aunque nos hubiese gustado que participen todos los protagonistas de esta historia.

La producción estuvo a cargo de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, por donde hemos pasado de alguna manera casi todos los integrantes del equipo.

Fue clave también la música de Rafael Felli compuesta para el documental e interpretada por músicos de La Plata, que contribuyó al tono que queríamos darle a esta historia por momentos tragicómica.

Director y guionista del filme.

Ficha técnica

tulo original: La selección fantasma. El equipo olvidado
Año: 2016
Duración: 26 minutos
País: Argentina
Género: Documental
Director y Guión: Federico Vazza
Producción general: Martín Barberena, Gabriel Cagnacci
Asistentes de Producción: Ayelén Vicario, Carla Duimovich y Victoria Romero
sica original: Rafael Felli
mara y sonido: Juan Domínguez, Gustavo Vergara y Damián Rizo
Arte gráfico: Juan Gahn

Está disponible en el Banco Audiovisual de Contenidos Audiovisuales Argentinos (BACUA).

 

 

 

  Eliminatorias para el Mundial 1974

Equipos       Pts J G E P Gf Gc Dif

Argentina       7  4   3 1  0   9    2   7
Paraguay      5  4  2 1  1   8   5   3
Bolivia           0  4  0 0  4   1  11 -10

Clasificados: Uruguay (grupo 1), Argentina (grupo 2), Chile (grupo 3) y Brasil (campeón vigente, de México ’70).

Los partidos:
2/9/1973,
Bolivia 1 Paraguay 2;
9/9/1973 Argentina 4 Bolivia 0;
16/9/1973 Paraguay 1 Argentina 1;
23/9/1973 Bolivia 0 Argentina 1;
30/9/1973 Paraguay 4 Bolivia 0;
7/10/1973 Argentina 3 Paraguay 1.

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