Una noche con los Carlos

Fue un canto a la emoción y un homenaje a la militancia de Mugica y Cajade, dos sacerdotes que cada uno a su tiempo eligieron el compromiso con los pobres. El Quinto de Cantares tocó a beneficio del Hogar la obra que los verdugos del cura de Cristo Obrero quisieron silenciar para siempre.

Ver también > La misa que Mugica que Cajade escribía todos los días

Viva Mugica y Viva Cajade”, exclamó Galo García al finalizar las funciones en las que el grupo vocal Quinto de Cantares repuso en La Plata La Misa para el Tercer Mundo, una obra silenciada durante casi 45 años. Fue un canto a la emoción y una reivindicación de las figuras de Carlos Mugica y Carlos Cajade, y a través de ellos de la militancia de todos los curas comprometidos con los pobres. Fueron dos presentaciones a sala llena de una formación que hoy es un sexteto de amigos que se volvió a juntar con la música y las canciones como excusa. Los atraviesa la emoción y eso se palpa en el aire, en cada arreglo musical, en cada juego de voces, en sus miradas.

La obra escrita por Mugica en 1973, musicalizada por Roberto Lar y grabada por El Grupo Vocal Argentino Nuevo en los últimos días de ese año y los primeros de 1974, y que fuera destruida por la Triple A poco después de su lanzamiento y del asesinato del sacerdote, sonó por primera vez en La Plata porque varias voluntades lo hicieron posible. La de los músicos, que se sumaron a la idea de realizar los conciertos a beneficio del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable; la de los responsables del Taller de Teatro de la UNLP, que no dudaron en poner la sala y toda la estructura a disposición; la de nuestro “director honorífico” y fundador, otro Carlos (Sahade), quien en nombre de La Pulseada se puso al hombro la organización; y la del público, que respondió al llamado y se sumó con su presencia a una actividad solidaria que además fue una forma de homenajear al Cajade en las semana en que se cumplían 13 años de su muerte.

El protagonismo musical fue del Quinto de Cantares cuya formación actual incluye, además del tenor Galo García, a Oscar Escalada (barítono, guitarra, arreglos y dirección), Fernando Collados (tenor y charango), Rodolfo Amy (tenor y charango), Eduardo Rozas (barítono) y Guillermo Montecchia (bajo)- y de los instrumentistas invitados Ana Escalada (bandoneón), Lucrecia Escalada (teclados), Diego Gómez (contrabajo) y Gustavo López (batería y percusión).

En la primera parte, este grupo vocal que brilló entre 1970 y 1972, hilvanó sus clásicos de entonces, versiones bellamente arregladas de temas como Mi niñez y Como un gorrión de Joan Manuel Serrat; Retrato de Antonio Machado (conocido en la voz del Nano pero musicalizado por Alberto Cortez); Zamba de los yuyos de los Hermanos Ábalos (“el gran éxito del Grupo Vocal Argentino”); más canciones basadas en poemas de Edgardo Lusi y Horacio Suárez, quienes también estuvieron ligados al conjunto.

En el intervalo hubo conmovedoras palabras del director de la casa anfitriona, Norberto Colo Barruti, acompañadas por la proyección de un breve video que recuperó imágenes y palabras de esas dos grandes figuras del cristianismo comprometido con la lucha por los pobres y la justicia social que fueron Carlos Mugica y Carlos Cajade.

En la segunda mitad volvió a sonar ante una platea, después de casi 45 años de silenciamiento forzoso, la Misa para el Tercer Mundo, con letra de Mugica y música original (arreglada ahora por Oscar Escalada) de Roberto Lar, autor también de la banda de sonido La hora de los hornos de Pino Solanas y Octavio Getino.

La historia de la Misa ya ha sido narrada en estas páginas (La Pulseada 121 y 164). La grabó una orquesta de más de 50 integrantes (entre los que se contaban Domingo Cura, Kelo Palacios y Oscar Alem) y el Grupo Vocal Argentino Nuevo (fundado por el Chango Farías Gómez). Tras el asesinato de Mugica el 11 de mayo de 1974, las fuerzas represivas impidieron su presentación en vivo y destruyeron el master y los 50.000 discos con los que la RCA pensaba inundar América Latina.

Sobre el escenario de la calle 10 entre 54 y 55 fueron sucediéndose Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei. Los versos del fundador de la Parroquia Cristo Obrero, con sus denuncias del hambre de los niños, la tortura de los luchadores y la explotación de los trabajadores, más sus ruegos por la emergencia del hombre nuevo, sonaron actuales pese a las cuatro décadas transcurridas.

Fernando, uno de los vendedores de La Pulseada, en el puesto de la revista en el hall de entrada del teatro.

Luego de los aplausos de la primera función, Verónica Ducca y José Cajade, presidenta y tesorero, manifestaron su reconocimiento por el aporte recibido por la Obra del Padre Cajade producto del lleno total.

Carlos Sahade, impulsor de la presentación de la Misa para el Tercer Mundo, y el tenor Galo García

La del 19 de octubre fue una noche que cerró, además, con el fracaso de los personeros del horror que no pudieron condenar al olvido al mensaje de los mártires de la lucha contra la opresión y la injusticia. La Misa para el Tercer Mundo de Mugica renació de las cenizas, se echó nuevamente a andar y ya nadie podrá detener su marcha.  

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