Una carrera que llega desde los pueblos

La experiencia de talleres en localidades bonaerenses derivó en la creación de la carrera de composición folclórica. La Pulseada dialogó con su impulsor y un integrante del equipo docente. La preocupación hoy es que no la cierren.

Por Luciana Petrocchi
Fotos Gabriela Hernández

Coronel DorregoCipollettiLa Plata fue el itinerario de vida del docente y compositor Tato Taján. De su guitarra fogoneada de música popular argentina, nacieron flechas que marcaron nuevos trayectos sonoros y afectivos. El recorrido que derivó en la creación de la carrera de composición de música folclórica de raíz bonaerense fue un largo camino que comenzó con el vínculo entre Tato y la Dirección de Cultura provincial, donde trabajaba como administrativo mientras cursaba sus estudios en la Licenciatura en Composición en la facultad de Bellas Artes.

Fue más tarde que sus estudios sobre la cultura de nuestra provincia lo llevaron a investigar las músicas regionales y a editar el libro Música de Raíz folclórica bonaerense para guitarra. Esa publicación lo condujo por las rutas provinciales desde el 2007 bajo un programa de talleres culturales promovidos por la Dirección en diversos pueblos donde Tato dejó nuevas maneras de enseñar y aprender la música popular. “Ese trabajo fue transformador, cambió mi perspectiva de la docencia. Paralelamente daba clases en la facultad de Bellas Artes y correrme del ámbito académico para entrar a uno con un alumnado diverso alrededor de esta materia como estudio me hizo ver las cosas de otra forma. Los modos de transmisión no son siempre a partir de los códigos racionales que funcionan adentro de las academias. Tuve que aprender que no hay un sólo modo de transmitir, ni generar o replicar el saber”, recuerda Taján.

En espacios como ese taller las formas de las prácticas educativas se resisten a las fórmulas de la educación bancaria. Con esa perspectiva Tato enseñó unos siete años dejando focos multiplicadores de la experiencia en cada pueblo. “Esos talleres funcionaron muy bien, cada fin de año del taller cerraba con uno o más conciertos de los alumnos y con grabaciones de ellos que yo editaba en discos que quedaban para la comunidad, de ello tengo más de 150 canciones originales registradas, producidas por los alumnos”, cuenta Tato. Quedaron también muchísimas historias y anécdotas como el recuerdo de dos jóvenes que llegaban del paraje Chas a un taller en General Belgrano: “No sabían escribir, aunque sí tenían un registro de la oralidad tremenda. Si había lluvias y no podían desplazarse a los quince días o al mes volvían y se acordaban perfectamente todo el trabajo con sus correcciones”.

De su experiencia en talleres en toda la Provincia, Taján puede contar más de 150 canciones originales registradas, producidas por los alumnos

En el 2015, con el cambio de gestión provincial, se dieron de baja todos aquellos talleres artesanales incluyendo el de música, pero la pelea por esos espacios logró implementar la Escuela Provincial de Artesanos (EPA) donde se pudo proyectar la carrera de Composición de música Folclórica de Raíz Bonaerense. “Esta carrera se pensó como una carrera de oficios, con estrategias que tuvieran que ver con la enseñanza del oficio del compositor como artesano y del modo de transmisión del oficio desde un vínculo entre el docente y el alumno no del todo vertical, sino más bien cercano. La modalidad de taller apunta a la composición comunal, colectiva, compartiendo saberes alrededor de una mesa y un mate circulando”, describe Taján que se asume como coordinador del equipo docente constituido por Natalia Berazategui, Nicolas Ciocchini y Lucho Guedes.

La Pulseada dialogó también con Lucho Guedes cuyas investigaciones y talleres pedagógicos sobre la canción como género literario son parte de los debates actuales sobre el lugar de la narrativa en la música popular. “El vínculo entre la literatura y canción es primario, y paradójicamente uno estudia música y en las carreras nunca se habla de eso. El tema de la oralidad en el origen de la literatura es algo clave, porque define políticamente toda la historia de la literatura, cantada o escrita. Cuando estudias lenguas clásicas te enteras que el origen de la literatura es la canción. La posibilidad de cantar, rimar y acompañarse con el instrumento desarrolló la capacidad de memorizar para un pueblo que es analfabeto, y a nosotros en la música popular nos pasa lo mismo. El origen de la literatura es previo a la escritura, de hecho la invención del alfabeto es una técnica artificiosa para fijar la tradición oral”, explica Guedes.

Taján agrega: “Intentamos que el alumno se pregunte acerca de la tradición de la que estamos hablando, qué información y bagaje hay al respecto y cómo nos identifica eso. A partir de eso plantear ¿Y yo qué puedo hacer? con mi historia y mi necesidad de decir algo. El proyecto es complejo, que alguien pueda escribir una milonga sin haberla escuchado nunca, o una cifra, una huella o un triunfo. El desafío es que eso sea posible en un proceso que se manifiesta en una canción. La composición es uno de los modos de conocimiento y esa es nuestra bandera, conocer la música a través de la composición”.

¿Cuáles son los sujetos hacia los que uno va en la música bonaerense, y cuáles sus ausencias o silencios?
Lucho: –Está muy de moda la idea de posmodernismo, y en ello hay una falta de pensamiento histórico. Con los estudios de cultura popular es clave entender la historia no sólo argentina sino sudamericana, y todos sus conflictos. Si hablamos en términos de colonia, lo que está pasando acá es que hay una cultura escrita que termina por doblegar una memoria oral, la cultura escrita no sólo es la tradición europea, sino que es la propiedad privada. Vos te adueñás de algo y lo escriturás. Además la escritura objetiva el pensamiento, todo lo que es oralidad, fluctúa, se representa con el gaucho malo, el cantor, el borracho, cuando vos escribís eso se legitima como corriente de pensamiento que tiene un espacio en la academia. La cultura escrita termina por aplastar la cultura oral, por eso en América, como plantea el autor (Antonio) Cornejo Polar, escribir, hacer ficción, es entrar en ese conflicto, es entrar en esa problemática, y el género que nosotros estamos trabajando está profundamente vinculado con eso.
Tato: –La idea de música bonaerense y su repertorio que nosotros tomamos es mayormente desconocida para los alumnos, y los interpela de un modo profundo: “Me dicen que es mi música, porque es de la región en que yo vivo, y sin embargo no la conozco o no me representa”. Entonces esa pregunta, acerca de la identidad produce muchos movimientos que nos interpelan a todos, sobre donde estamos parados y donde decidimos pararnos a partir de hoy, y eso es muy poderoso

Guedes investiga y reflexiona sobre el vínculo entre la literatura y la canción.

La tradición no es sólo un pasado a conservar o romper, sino un futuro posible, la historia que nos empuja. En la carrera de composición se aprende el género a través de la producción propia y colectiva, y los bagajes identitarios se tamizan a través de las nuevas composiciones.

Lucho: –Las dicotomías que tenemos tan asentadas, entre el campo y la ciudad, cultura popular o culta, no son argentinas. Las historias de nuestras dicotomías no empiezan acá, el Medioevo está profundamente marcado por ese conflicto entre la cultura oficial católica en latín y la cultura popular carnavalesca. Desde el origen de las culturas la cuestión aristotélica entre el estilo alto y bajo de las culturas: la tragedia y la lírica para contar las historias de los políticos, militares y personas con influencias, y la comedia para referirse a los esclavos, las mujeres y los artesanos. La cultura norteamericana del siglo pasado tuvo la claridad que no tuvo argentina de plantear una cultura y una contracultura, eso es lo maravilloso de lo que pasó con el rock, el rock es contundentemente contracultural, eso trasciende a la música bonaerense, por eso quizás hoy una persona que viene de un mundo que no tiene la tradición gauchesca, cuando se encuentra con este lenguaje lo puede utilizar para su necesidad de narrar y poner en escena cuestiones que no son las que oficialmente tendrían que ver con esa canción o poética.
Tato: –El ciclo se cierra cuando pueda escribirle a su propia historia, a su propia vida, a su realidad. Si es folclore es el saber del pueblo y alguien escribe sobre lo que ha vivido, sobre lo que le pasa y su mirada de este mundo, en definitiva está haciendo folclore. Eso verdaderamente te representa.

¿Cuáles son los bordes sobre los que transita el género? ¿La identidad de la milonga y la música patagónica, el contexto de la payada y el del rap?
Tato: –Partimos de recopilaciones de Carlos Vega, Leda Valladares, de las fuentes más antiguas a las fuentes actuales, y allí surgen preguntas. La milonga como paradigma es un género diverso que no sólo se reconoce vinculado a la llanura pampeana, sino que hay milongas en Uruguay, en la Patagonia. Siempre partimos como estrategia metodológica de los intérpretes y autores que tienen que ver con la región bonaerense, pero los bordes de cualquier modo del hacer no son arbitrarios, ni rígidos. Este año los alumnos que forman parte del 3º año de la carrera trabajarán con Emmanuel Gabotto, un payador de la nueva generación reconocido, cuyo espectáculo Payadores y raperos hace competencias e improvisaciones entre ambos. La idea es poner en juego la mirada del payador y su arte, y la de los raperos.
Lucho: –Lo paradójico de todo esto es que desde el punto de vista de las estructuras líricas lo que usan los raperos es más antiguo que lo que usan los payadores, que es una invención renacentista barroca. La estructura de los raperos es la tirada, que es la tradición oral previa a la escritura, profundamente medieval, un verso sin metro y sin estructura estrófica, sino tiradas que proponen una rima que se continua hasta que se propone una nueva.

Taján: «Intentamos que el alumno se pregunte acerca de la tradición y a partir de eso plantear ¿y yo qué puedo hacer?»

Si vamos hacia los referentes, vamos hacia una mujer como Suma Paz.
Tato: –El asunto de Suma y tal vez de otras cantoras, si bien ella compuso algunas canciones, es que su trayectoria fue visibilizada a partir de ser discípula de Atahualpa Yupanqui y de ser casi heredera de su historia musical. En un ámbito machista como pudo serlo esta música, aunque ha habido mujeres en su historia, ella pudo proteger su lugar y generar la figura que generó. En nuestro espacio de la carrera tenemos alumnas de distintas edades y muchas militantes feministas, y allí cada cosa que se lee o se escucha, necesariamente, es pasada por el filtro del lugar de la mujer hoy en día y aparece la necesidad de escribir la otra mirada acerca de los mismos asuntos.
Lucho:Las aventuras de la china Iron es una relectura del Martin Fierro en clave feminista, escrita por Gabriela Cabezón Cámara, es interesantísimo esto de ir al poema nacional. Hay otro relato de Martin Kohan acerca de Fierro y Cruz y en su convivencia con los indios. Me parece interesante el concepto de filología, poder leer un texto en base a los vínculos de ese texto con su contexto histórico, y tratar de leerlo a contrapelo, no desde la perspectiva de uno con nuestro bagaje cultural, sino tratar de entender qué es lo que estaba pasando en ese texto en ese momento. Esos procedimientos ponen en evidencia la visión del siglo XIX desde una persona de ese siglo y desde una del siglo XXI, estos textos juegan con eso de una manera lúcida.


Con la soga al cuello

Este año finaliza su tramo de la carrera la primera camada de estudiantes que se preparan para su tesis de investigación, mientras en el otro extremo las inscripciones al ingreso de la carrera permanecerán cerradas. Un golpe en la mandíbula de la actual realidad política y social. “Aparece un vacío y angustia, mientras un grupo empieza a cerrar su ciclo no podemos abrir uno nuevo”, se lamenta Tato Taján. El panorama es agridulce, preocupa, mantiene las alertas y obliga a pelear por la educación y la cultura popular.

Para Taján hay un capital intangible que construyó “una idea conjunta acerca del proyecto que está materializado en lo que hemos hecho, tanto como en la comunidad del pensamiento del equipo, y es lo que queremos defender. Replicar con cada alumno y cada espacio en lo que podamos poner en juego estas ideas y sostenerlas, desde lo que pasa en el aula a las ideas que se han transformado en nuestra militancia, porque creemos en lo que hacemos”.

Nosotros tuvimos libertad pedagógica de pensar la carrera en este contexto –agrega–, con una currícula que atendiera a estos modos de pensar. Nuestro riesgo era que dependa de un espacio de Cultura y no de uno de Educación, porque queríamos centrar estas discusiones por fuera del término que el título de la carrera brinde. Por eso la nuestra es una carrera complementaria a cualquier trayecto de formación que hay en la región. No competimos ni con las facultades ni conservatorios, sino complementamos, para favorecer una mirada reflexiva sobre la profesión. Pero ese riesgo, hoy nos tiene ocupados en cómo cuidar el proyecto en el largo plazo, esa es nuestra próxima batalla a dar, la supervivencia de la carrera”.


El triunfo feminista


“Que cada mujer sabe lo que le es bueno
¿Quién más dice lo que es bueno?”

Triunfo “Sororidad” de Fernanda Merlo, compositora alumna de la carrera.

Tato y Lucho recuperan la experiencia de una de las alumnas del taller, la cantora Marina Piñol, quien presentó este año en concierto sus canciones compuestas en la carrera. Lucho Guedes fue espectador de esa jornada, y en cada canción recorrió las experiencias exploradas durante las cursadas en que germinó ese repertorio.

En el concierto de Marina había en el público gauchos que vienen de una tradición que para nosotros es profundamente patriarcal y machista y había dos alumnas de la carrera que cantaron dos géneros muy tradicionales, un triunfo y una chacarera, con un contenido profundamente feminista. Al terminar el show los tipos estaban fascinados con lo que habían escuchado”, cuenta Guedes.

Tato agrega: Si de un proyecto cultural algo se podría pensar es conectar lo que viene de tiempo atrás, con lo que somos nosotros hoy. Nuestra carrera no está pensada desde el tradicionalismo como el rescate de una esencia unívocamente mirada, sino construyendo desde la diversidad. Eso que cuenta Lucho, es el mejor de los escenarios posibles.

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