Una aventura con antecedentes

Nota principal: Desmonte, negocio y silencio

El historial errático de la empresa filipina International Container Terminal Services (ICTSI), que integra TecPlata S.A., comenzó en 1998, cuando el Ente del Puerto de Rosario (ENAPRO) aceptó por licitación las ofertas de tres empresas: Puerto de Barcelona, Seaport Terminal y la propia ICTSI, para las terminales 1 y 2 de ese puerto. En esa ocasión, ICTSI ofreció un canon desmesurado, de más de US$ 150 millones, contra 40 y 25 de las otras dos firmas oferentes. A ello le agregó inversiones por más de US$ 70 millones adicionales. El resultado fue desastroso: contra las promesas de puestos laborales, ni bien se hizo cargo la empresa despidió a más de 200 empleados, y a partir del año 2000 el ENAPRO tuvo que comenzar el proceso de rescisión del contrato. Esto llevó a un “estado ruinoso” a la terminal rosarina.

También hay otra historia y data de 2006, cuando ICTSI licitó para administrar la ex Terminal 6 del puerto de Buenos Aires. El trámite estuvo plagado de impugnaciones y dejó a una parte considerable del puerto inactiva e improductiva.

“Hay un riesgo cierto de que esta nueva aventura de ICTSI en La Plata vaya a derivar en similares consecuencias: planteos, impugnaciones administrativas y judiciales, denuncias y nueva paralización sine die del potencial desarrollo de este puerto”, advertía el pedido de informes presentado en la Legislatura por los bloques opositores ya en octubre de 2008.

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