Radios mapuches: la descolonización del dial

La folclorización de la cuestión indígena y la estigmatización de los mapuches, en particular, como “un pueblo conflictivo”, son vicios arraigados en muchos medios comerciales. Pero desde la Patagonia, diversas emisoras administradas por organizaciones y comunidades originarias buscan contrarrestarlo con su versión de la realidad. El acento está puesto en hacer visibles sus reivindicaciones (sobre todo, territoriales e identitarias) y enfrentar políticamente a los poderes locales con las herramientas de la comunicación. Su militancia por la ley de medios se tradujo en un lugar importante para la comunicación indígena en el nuevo marco legal. Presentamos dos experiencias de radios interculturales sureñas

Por Florencia Yanniello

 

Palabra que circula

Nombre: Wajzugun, AM 800

Localidad: San Martín de los Andes, Neuquén

Inauguración: 2006

La estepa neuquina abre paso a un bosque húmedo. Allí, entre cerros y valles, aparece San Martín de los Andes, uno de los centros turísticos más visitados de esa provincia. Cerca de la costa Este del lago Lacar se encuentra Radio Comunitaria Intercultural Wajzugun, un proyecto de comunicación inédito, la primera radio de carácter comunitario y administración directa del pueblo mapuche de nuestro país, cuyo objetivo inicial fue desarrollar una nueva relación entre los pobladores mapuches y los no mapuches.

La idea de instalar la emisora, cuyo nombre significa “La palabra que circula” o “La voz en circulación”, surgió a partir de discusiones que se dieron en los Encuentros de Comunicadores Mapuches del Wallmapu –territorio mapuche−, pensados para aportar a los procesos de reconstrucción de este pueblo. Después de dos años de planificación, en 2006 se inauguró esta AM, cuyo alcance es de 300 kilómetros a la redonda.

Wajzugun está ubicada en pleno centro de la ciudad, fundada años después de la Campaña del Desierto como un destacamento militar en una región habitada por comunidades mapuches que aún viven en sus alrededores. “Las distancias entre las comunidades de la zona son muy grandes, por eso necesitábamos un medio de comunicación −cuenta Matías Melillán, joven comunicador mapuche precursor del proyecto y representante de los pueblos originarios ante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual−. La radio surgió en ese marco, como respuesta a los conflictos que estaban sucediendo en la región, que desde 1999 son principalmente por tierras. La cuestión de tener un medio propio tiene que ver con el contexto de los últimos años de movilización y de reorganización que tiene el pueblo mapuche a los dos lados de la cordillera. Empezamos a ver cómo se trataba en la prensa el posicionamiento político mapuche y pensamos que teníamos que generar un contrapeso informativo a esa hegemonía que se estaba generando”. Los fundadores de la radio también la pensaron porque “es importante incidir sobre la sociedad no indígena, para que se informe y se pueda sacar muchos prejuicios que existen sobre nuestro pueblo”.

Esta experiencia inédita estuvo dos años y medio al aire. Por problemas económicos, dejó de funcionar en 2008. “Se está intentando saldar una deuda que tenemos hace varios años con el Ente Provincial de Energía de Neuquén, manejado por el gobierno de la provincia, que por ser una radio mapuche no tuvo consideración y la deuda se agrandó con los años. Tuvimos que suspender el proyecto por eso, pero también por un desgaste de la relación mapuche-no mapuche”, explica Melillán, integrante del Equipo de Comunicadores del Encuentro Nacional de Organizaciones de Pueblos Originarios.

A pesar de que la emisora no esté al aire hoy, los intentos por reflotarla son constantes: “La idea está presente permanentemente, prueba de ello es la participación que han tenido los integrantes del equipo de comunicadores de la Confederación Mapuche de Neuquén en lo que fue la propuesta de ‘Comunicación con Identidad’ en la nueva ley de medios −evalúa Melillán−. Es una cuestión de militancia y un desafío poder seguir sosteniendo los medios de comunicación a pesar de las adversidades”.

Aún estamos vivos

Nombre: Petü Mogeleiñ, FM 88.7

En internet: www.radiopetu.com.ar

Localidad: El Maitén, Chubut

Inauguración: 2008

Sobre el paralelo 42, en El Maitén, un pequeño pueblo chubutense atravesado por el legendario tren La Trochita, funciona desde marzo de 2008 un proyecto comunicacional comunitario promovido por tres entidades: la organización mapuche-tehuelche “11 de Octubre”, la FM Alas de El Bolsón, y la asociación italiana “Ya Basta”. Así, radio Petü Mogeleiñ es un espacio integrado por comunidades y mapuches que viven en zona urbana, destinado a la recuperación y a la difusión cultural de este pueblo originario.

Mauro Millán, integrante de “11 de Octubre”, manifiesta que Petü Mogeleiñ (“aún estamos, aún vivimos, aún existimos”) fue un desafío porque apuntó a tener una programación nutrida de la ideología y el pensamiento mapuches. “Nació con la idea de ser autónoma y no estar condicionada −dice de la radio, que apunta a ser una alternativa a las radios comerciales−: Estamos cansados de que toda la oferta que hay hoy en los medios sea propaganda, todo el mundo lucra y se llena los bolsillos utilizando este tipo de medios de −sostiene−. Este caso no es así. Esta radio es para cargar el aire de palabras, de sueños, de denuncia”.

Daniel Otal, que coordinaba el equipo de radio Alas, El Bolsón, cuando se inauguró Petü Mogeleiñ, se mostró satisfecho con el trabajo y contento de ver a la radio en funcionamiento. “Desde hace años venimos muy cerca de las luchas del pueblo mapuche y de esas relaciones comenzaron a surgir algunas demandas de espacios en la radio. Así empezó a ser poblado el camino de nuestro proyecto político, que es potenciar la capacidad de comunicarse a aquellos que están silenciados”, explica.

Los integrantes de Alas realizaron capacitaciones junto a gente de experiencias pioneras, como FM La Tribu (Buenos Aires), para poder desarrollar con plenitud el proyecto en El Maitén. La idea nació, según Otal, “de tanto buscar un lugar donde poder contarle a la gente mapuche que vive en el pueblo lo que pasa en el campo. −Así surgieron primero los corresponsales mapuches para radio Alas−. Empezamos haciendo talleres de capacitación de corresponsales para nuestros programas, pero las distancias eran grandes y esto derivó en la necesidad de abrir proyectos propios”.

La radio integra la Red de Comunicación Campesina junto a FM Alas, FM de la Tierra (del paraje rionegrino Cuesta del Ternero) y la Cabina Radiofónica (de la localidad chubutense El Hoyo). “El proyecto tiene ya tres años, nos fuimos fortaleciendo, maduramos mucho y estamos articulando con otras radios −reflexiona Millán−. Se sumó gente nueva y otros se fueron, como en todo proyecto comunitario, que es a pulmón. Apuntamos a tener programación propia con producción local para mostrar otras voces y otras miradas”.

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