Tras las pistas de los homicidios

En La Plata 47 personas fueron asesinadas en 2016. El dato surge en un mar inestable de estadísticas. En los últimos años las cifras aportan indicios más relacionados con los vínculos violentos que con situaciones de robos. Los varones jóvenes son la población más involucrada, como víctima o victimario.

Por Joaquín Plantamura y Elisa Corzo
Gráficos e Ilustraciones Eduardo Eleno

Nota secundaria “El hombre reacciona al mandato de masculinidad”

El homicidio doloso es la acción de matar con la intención de hacerlo. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en 2014 representó el 0,7% de todas las  muertes. Está por debajo de los homicidios culposos (los que no son producto de una intención), de los suicidios y de los accidentes. A pesar de esto, es el tipo de muerte que más conmoción provoca, justamente por esa decisión de acabar con una vida.

Para pensar el contexto donde se producen los homicidios cabe preguntarse ¿quién mata y quién muere en Argentina, en Buenos Aires, en La Plata? O antes de esto, ¿cuántas personas mueren y cuántas matan? Si se pregunta por los homicidios dolosos en La Plata, el Ministerio de Seguridad de la Nación sólo respondía “47 en 2016”. Si se pregunta más allá del 2014, la respuesta es esquiva y fragmentada. No hay contextualización, ni muchos menos datos cualitativos. Al Estado argentino le cuesta responder cuánta gente es asesinada en el país y es incapaz de decir por qué ocurren esos crímenes. Informes  dispersos dan aproximaciones, dan pistas y rastros, pero no dan respuestas.

Pista 1: Anclando cifras

La burocracia nacional no es capaz de acordar la cantidad de homicidios cometidos en Argentina. Según las últimas estadísticas disponibles del Ministerio de Salud de la Nación, en 2014 fueron asesinadas 2.368 personas, pero para el Ministerio de Seguridad fueron 3.227, casi un 30% más.

Las diferencias evidentes entre ambos organismos se reflejan en la tasa de homicidios cada 100 mil habitantes. En un caso es del 5,5 y en el otro 7,6. La variación implica un punto por encima o por debajo de la media mundial de 6,2 calculada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. De todas maneras, ambos números confirman una tendencia de contraste entre el cono sur y el resto de Latinoamérica: Argentina –junto a Chile y Uruguay– tiene una tasa por debajo de la del resto del continente.

Pista 2: Sangre joven

Según el citado informe del Ministerio de Salud, las víctimas de homicidio presentaban una concentración generacional: el 31,28% tenía entre 15 y 24 años y el 24,41% entre 25 y 34. Este dato, constante a lo largo de los años, se encuentra en sintonía con un fenómeno mundial: según el informe de la ONU “casi la mitad de todas las víctimas de homicidio tienen entre 15 y 29 años de edad”.  Visto desde otro ángulo, para esa franja de edad los homicidios representan la tercera causa de muerte, detrás de los accidentes de tránsito y los suicidios.

En la provincia de Buenos Aires este número se reafirma cuando se observa que 1,2 de cada 10 muertes jóvenes es producto de un homicidio. Para obtener los mismos datos en la ciudad de La Plata es necesario remontarse  a los informes realizados en 2011 y 2012 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En aquel entonces, un equipo dirigido por el ex juez Eugenio Raúl Zaffaroni realizó los únicos informes existentes a la fecha, específicos sobre homicidios en la ciudad (ver La Pulseada diciembre 2014). El segundo de ellos dio cuenta de que en 2012 los jóvenes de entre 18 y 25 años concentraron el 31,25% de las 39 víctimas locales.

Actualmente, el Ministerio de Salud y el Instituto de Investigaciones (ahora dependiente del Consejo de la Magistratura) son los únicos organismos que dan cuenta de la edad de las víctimas de homicidio en Argentina. El primero en Nación y Provincia hasta 2014. El restante analiza CABA y ocasionalmente otras localidades.

Pista 3: Una cuestión de género

Estos datos dan cuenta de que un primer foco de los homicidios se concentra en los sectores más jóvenes de la sociedad. Pero también de que los homicidios se agrupan diferenciadamente por género: el 86% de las víctimas en la Argentina en 2014 fueron varones.

Si se analiza 2016, en la provincia de Buenos Aires hubo 148 homicidios de mujeres. Son el 15% de las víctimas totales, pero a diferencia de los varones –sólo el 5,2% de ellos fueron asesinados en un marco de violencia familiar–, el 60,8% de los casos fueron caracterizados como femicidios por la Procuración de la Corte (90 víctimas de las 148 muertes).

Los únicos datos oficiales para analizar la problemática en el Departamento Judicial La Plata provienen del Ministerio Público Fiscal (MPF) bonaerense e indican que en 2016 hubo 4 casos de femicidio en la ciudad y otros 4 en el resto del Departamento. Los números dan cuenta de que en esta jurisdicción el 11% de los procesos judiciales iniciados por homicidios dolosos fueron por femicidios, tanto en 2015 como en 2016. A nivel provincial, ese tipo de procesos representan el 8,1%.

En Argentina, la violencia que desata la estructura de las relaciones de género se expresa mayormente en lo que la antropóloga Rita Segato define como femicidios íntimos, a los que distingue de los públicos, como los femicidios de la mafia que ocurren en Ciudad Juárez, México (ver ***********).

En provincia de Buenos Aires, el 72,1% de los femicidios ocurrieron en una vivienda y solo el 18,6% en la vía pública. Además, el 98% de las víctimas conocía al femicida. En este análisis aparece una tendencia respecto de cómo ocurren los homicidios de género.En la Provincia el 83,4% de los femicidas tenían algún tipo de vínculo filial –de pareja o ex pareja– con la víctima.  Supera a la media mundial donde, en promedio, el 47% de las víctimas femeninas  fueron asesinadas por compañeros íntimos o familiares.

Pista 4: En tus ojos, la violencia

Los informes del Instituto de Investigaciones sobre La Plata advierten sobre una realidad conocida en el universo de los homicidios: el 52% de las víctimas conocía a su asesino, mientras que sólo un 15% no. Sobre el 33% restante de los casos no se expresan datos que definan una u otra variante.

En 2013 el MPF de la Provincia de Buenos Aires comenzó a realizar informes que confirmaban la tendencia señalada por el Instituto. En el reporte sobre crímenes cometidos en la Provincia en 2016 indicó que de los 1.123 homicidios registrados, en el 46,9% había una relación previa. En el Departamento Judicial de La Plata (que incluye además de la capital de la Provincia a otras 13 localidades), la relación previa confirmada alcanza al 42% de los casos. El informe señala que en ese departamento en el 51,6% de los casos no había relación, aunque la tendencia provincial es de 31,1%.

La tendencia es la misma en el reporte del año anterior (2015) del mismo organismo, cuando indica que en el Departamento Judicial de La Plata el 26,9% de los homicidios fueron por conflictos interpersonales, un 11% fueron femicidios, un 6,4% por violencia en el ámbito familiar, y un 3,8% en “ajuste de cuentas”.

Si bien los homicidios en situación de robo suelen ser los que cobran más visibilidad en muchos medios de comunicación, en 2015 fueron la causa del 15% de los crímenes cometidos en el Departamento La Plata y el 17% en el conurbano. Esta tendencia aumentó en 2016, alcanzando al 25% de los homicidios en La Plata. Estos números marcan un importante contraste con la tendencia mundial, donde las muertes en ocasión de robo representan al 5% del total de los crímenes.

Pista 5: El territorio

Si los homicidios registran comportamientos distintos de acuerdo a la edad, la causal y el género, lo mismo sucede a nivel territorial. De acuerdo a las estadísticas de 2016 del Ministerio de Seguridad, la Provincia de Buenos Aires concentra el 38% de la población nacional, pero el 44% de los homicidios. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, representa el 7% de la población y posee el 4,83% de los asesinatos. En el otro extremo se encuentra Santa Fe, que con sólo un poco más de población que CABA acumula el 14% de los crímenes nacionales.

La clasificación territorial se puede seguir subdividiendo, para así observar que las tasas de homicidios más altas de la provincia de Buenos Aires se dan en el conurbano. Alcanzan en el Departamento Judicial de Lomas de Zamora la tasa de 8,84 asesinatos cada 100 mil habitantes, 8,25 en Quilmes, 7,86 en La Matanza y 5,35 en La Plata.

El factor territorial se puede apreciar incluso a nivel local, de acuerdo a los citados informes dirigidos por Zaffaroni. Entre 2011 y 2012, sobre 67 personas asesinadas en La Plata el 17% se produjeron dentro del casco urbano de la ciudad, mientras que el 83% se presentó disperso en la periferia de la ciudad, con una marcada incidencia en Melchor Romero y Villa Elvira.

Pista 6: Tiempos violentos

Si la dimensión espacial es capaz de indicar dónde ocurren los homicidios, se requiere de la dimensión temporal para advertir cuándo. La búsqueda de esta información conduce al año 2002, el más violento de la historia reciente para la Provincia de Buenos Aires. Con 3.453 crímenes en todo el país, a una tasa de 9,52 crímenes a nivel nacional, la provincia de Buenos Aires alcanzaba una tasa de 13,77 cada 100 mil habitantes.

Los siguientes años marcaron un notorio descenso, pero la dispersión de las estadísticas hace que el rastro se pierda más adelante. Las reconstrucciones que se realizan a partir del cruce de informes advierten una suerte de movimiento oscilatorio, con esporádicos repuntes. Estos habrían sucedido en 2008 y 2013 en la provincia de Buenos Aires principalmente, pero siempre notoriamente por debajo de las cifras del 2002.

En el caso del Departamento Judicial La Plata, los informes del MPF dan indicios del comportamiento entre 2009 y 2016. Allí se observa que mientras en 2010 se produjo un importante descenso de los homicidios, en 2014 alcanzó una tasa de 7,32 cada cien mil habitantes, con un nuevo descenso en 2015 y 2016. Estos números ubican al departamento judicial de La Plata en el 9° lugar sobre los 18 departamentos en que está dividida la provincia.

Sin embargo, esa curva que experimenta el total del departamento judicial no se refleja necesariamente en la ciudad de La Plata, donde entre 2014 y 2016, el descenso no fue de 2 puntos en la tasa, sino de 0,5 (7,3 a 6,8).

Uno de los datos más relativos en cuanto a los homicidios dolosos no se encuentra tanto en los consumados como en los tentados. Es así que se observa que el Departamento Judicial de La Plata posee una de las tasas de tentativas de homicidios más altas en la Provincia. Mientras en 2016 en todo el territorio bonaerense por cada homicidio consumado hubo 1,2 tentativas, en La Plata la relación asciende a 1,7.

Pista 7: Victimarios

Si la información brindada sobre las víctimas es escasa, los organismos gubernamentales dicen menos sobre los victimarios y victimarias. El MPF señala, antes que nada, que el homicidio es un delito con una alta tasa de resolución. Es así que en 2016, el 85,7% de los homicidios tenían por lo menos una persona sindicada como autora.

Pero para acercarse un poco más al análisis de quiénes matan, se cuenta únicamente con dos informes realizados por la Subsecretaría de Política Criminal a partir de estudios sobre la población penitenciaria. En primer término, se observa que tal como sucede con las víctimas, los victimarios también son jóvenes. En el informe de 2015 se indica que sobre una población de 10.146 personas detenidas por el delito de homicidio, el 61% de los condenados tienen entre 18 y 34 años.

El informe también da cuenta de que los victimarios presentan un notorio grado de vulnerabilidad: 66% tiene apenas los estudios primarios concluidos, 40% estaba desocupado al ser detenido y el 50% no tenía oficio ni profesión. Y se aporta otro dato significativo: el 97% de los detenidos son de nacionalidad argentina. Este ítem es distintivo del informe de la Subsecretaría de Política Criminal, ya que las estadísticas oficiales de los Ministerios de Seguridad y Salud y el MPF no dan cuenta de la nacionalidad.

Otro dato para resaltar en esos estudios es que el 81% de los condenados no poseían condenas ni procesos judiciales anteriores. En este sentido, se destaca allí que “este hecho permite pensar que mayormente el homicidio funciona como una forma de resolver conflictos y que no siempre está vinculado a otros delitos”.

Pista 8: Victimarias

Al analizar las estadísticas de las personas homicidas se hace evidente una diferenciación de género: mientras las mujeres representan el 15% de las víctimas, aparecen sólo como el 5% entre los victimarios. A su vez, el 89% de ellas no tiene otro proceso judicial.

A pesar de esto, se observa un mayor peso punitivo sobre las mujeres que sobre los hombres. El Informe “Mujeres privadas de libertad en el Sistema Penitenciario Argentino”, elaborado por la Dirección Nacional de Política Criminal, destaca entre sus conclusiones que “a diferencia de lo que se puede ver en la población general vinculada con este ilícito, en el caso de las mujeres, las condenas que concentran el mayor porcentaje son las prisiones perpetuas (38%)”. En el caso de la población general, las condenas a perpetua son el 19%.

Ese mismo informe apunta que esos datos hablarían de “la existencia entre las mujeres de un alto porcentaje de homicidios agravados por el vínculo”.

Raquel Hermida Leyenda es una abogada que intervino en causas que sentaron jurisprudencia sobre la investigación de homicidios cometidos en defensa propia por mujeres que eran violentadas por aquellos a quienes terminan asesinando (Causa López, Susana Beatriz de 2014 o el fallo reciente en la investigación por la desaparición de Stella Maris Sequeira). Según Leyenda, “la criminalización de la mujer en nuestro país es histórica. Para la sociedad, la mujer no tenía derecho a defenderse, era obligatorio que la mujer soportara y jurídicamente eso se trasladaba a la creación de la figura de un monstruo”.

Pista 9: El horario, la casa y las armas

En la vía pública, entre las 8 y 12 de la noche, con un arma de fuego. Así se describen a nivel general los homicidios en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, se requiere un desglose para analizar debidamente estas cifras, ya que si bien la tendencia horaria es una constante en las distintas regiones de la provincia, no ocurre lo mismo con el tipo de arma usada, ni con la escena del crimen.

Según el informe 2015 del MPF, el 64% de los homicidios se cometieron en la vía pública, mientras que un 27,6% en viviendas. Estos porcentajes varían cuando se analiza que en el interior de la Provincia los homicidios en viviendas representan el 34% de los casos y en la vía pública el 45%. Por el contrario, el conurbano refleja un aumento de los casos cometidos en la vía pública, llegando al 68%.

Por otra parte, en cuanto al tipo de arma utilizada, mientras en departamentos judiciales del conurbano el uso de armas de fuego supera al 70%, en el interior de la Provincia se presenta en el 30% de los casos contra el 41% de las armas blancas.

Resulta destacable que las tendencias en el tipo de armas utilizadas varía cuando se analizan las tentativas de homicidios. Es así que se puede apreciar la letalidad de las armas de fuego cuando se analiza que su uso en esos casos baja diez puntos, mientras que el uso de armas blancas sube del 23% al 34%.

Lejos de la resolución “detectivesca”

Cada homicidio es único. Cada uno se resuelve individualmente. Sin embargo, su abordaje está alejado de las comisarías y las oficinas judiciales. Las víctimas hablan de vínculos, edades, género y territorios. Hablan también de la vulnerabilidad social, así como del mercado de armas. Sin embargo, el Estado apenas recopila estos testimonios, escuetos y dispersos, que vuelca en escasas y contradictorias estadísticas. Datos que a su vez hacen imposible obtener conclusiones y afirmaciones certeras y nos devuelven a las preguntas del arranque de esta nota.


Pista #: La pista invisible

Nuestro país aún no cuenta con registros oficiales respecto a los crímenes de odio por diversidad de identidad de género, pese a que se trata de una población vulnerable: el promedio de vida de las trans y travestis no supera los 40 años.
Recién en 2016, un Registro de Femicidios producido en la órbita de la Corte Suprema de Justicia argentina las incluyó, aunque sólo contabilizando el número de víctimas. Surgió que de los 254 casos de femicidios, cinco correspondían
a personas trans. El dato es inferior a las cifras que registraron organizaciones que luchan por los derechos de las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, Travestis (LGBTT).
De acuerdo a algunos análisis, como el que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2014, esto obedece a que los operadores judiciales no respetan la identidad de género de las víctimas.

 

Nota secundaria > “El hombre reacciona al mandato de masculinidad”

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