Tráfico de tentaciones|30 Octubre, 2017

La huella rioplatense

DISCO

Átomos”
Caracol a contramano
Estudio Sonorámica – Córdoba
La Plata – 2017

Una guitarra machaca desde el arranque del sexto tema del último disco de Caracol a Contramano. La canción se llama Átomos, igual que el álbum, y vio la luz este año, en septiembre. Será presentado en el club Atenas el 3 de diciembre. También sacude con una lírica cruda, sufrida. El instrumento y la voz asumen allí un rol como el que tal vez no tendrán en el resto del trabajo, donde el equipo se impone sobre las individualidades para darle a la cuarta producción de la banda formada en La Plata en 2006 su típica personalidad colectiva. Antes y después, el rock como forma de ser pasa por el filtro bailable del ska, la cumbia y el reggae. El inicio con Desencanto es una carta de presentación rockera. La capacidad instrumental de la banda, con destacados vientos incluidos, se conjuga con el timbre familiar del cantante. La canción se da la mano con Pala, el tercer track después del descanso bailable y cumbianchero propuesto en Baila como puede, que permite fantasear con un auditorio danzante y sudoroso al igual que con Ska. En un disco que nunca cae, descollan, a gusto y oído del firmante, la cadencia rioplatense –tal vez la huella que mejor persiga el sexteto– de ese alegato amoroso esbozado en que Que la siga, el ska denso y cadillesco Atún y en Estar de pie, la canción para ondear banderas que cierra el álbum. Caracol a Contramano está formado por Chelo Fontana (voz y guitarra), Lucas Serena (teclados, guitarras, trombón y coros), Lucho Menez (bajo), Gonzalo Rogati, (guitarra), Santiago Rogati (batería) y Pablo Bohl (saxo). “Nuestra idea, no es rebuscada, es solamente hacer canciones y expresar ideas, sin pensar en etiquetas”, dijeron alguna vez. Lo sostienen en “Átomos”, su cuarto disco, grabado en el estudio Sonorámica, de Traslasierra.

Pablo Spinelli

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