música, Tráfico de tentaciones|18 Octubre, 2017

Dulce melancolía


DISCO
“Caracas”
Pérez

Estudio Del Parral
La Plata – 2017

 

La variedad instrumental con la que Pérez afronta el mar de once canciones que componen “Caracas”, su cuarto disco, no le quita protagonismo a las guitarras de siempre, que suenan poderosas para orientar el barco hacia melodías que se distinguen en la marea ya a la segunda o tercera escucha. Hay algunas percusiones que predisponen positivamente el ánimo del oyente y se complementan o contrastan con letras y rítmicas que tienden a una melancolía que roza la tristeza. Ocurre en “Tu nombre” (pero no es el único), el cuarto tema del álbum, una canción breve y más bien lenta, en la que la base rítmica, responsabilidad del bajista Diego Goldszein y el baterista Martín Lambert, se conjuga con la guitarra eléctrica limpia de Matías Zabaljáuregui para elevar la voz de Ramiro Sagasti que clama por “tocar un rato”. Para ese entonces el disco ya explotó con “Esta noche”, un corte que encierra en los casi siete minutos que dura las variaciones rítmicas que marcan todo el trabajo. La nostalgia o tal vez alguna pérdida se adivinan en ciertas líricas desperdigadas en varias de las piezas. “Buen amigo, ¿dónde estás? Hace tiempo que no te vemos por acá”, repite una especie de obertura de 54 segundos. “Hay un amigo que se fue” retoma en la primera línea de “Tropical”, ya casi en el final del disco, donde se repiten también las apelaciones a un mar omnipresente. “No hay una base conceptual” había dicho el cantante en alguna entrevista, aunque a veces lo parece. Con una trayectoria consolidada en sus discos previos, ratificada en “Caracas” y avalada en sus presentaciones en vivo, Pérez ya es hace rato una referencia ineludible de lo que la industria suele encasillar como rock y pop platense de factoría independiente.

Pablo Spinelli

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