Edición Impresa|7 Agosto, 2017

Los números en rojo

Un informe de coyuntura económica de la Central de Trabajadores Argentinos revela que durante 2016 la actividad en la Provincia cayó un 2,3% respecto del año anterior. La industria manufacturera, descendió un 3,4%. Bajó el consumo en supermercados y subió el desempleo. Los peores índices, en el segundo semestre.

Por Francisco Martínez
Fotos: Gabriela Hernández
Gráficos: Eduardo Eleno

El Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Buenos Aires “Stella Maldonado” que funciona en la CTA provincia viene estudiando la economía desde hace dos años y realiza informes periódicos sobre la situación provincial. En ese marco, el Informe de Actividad 2016 destaca que la actividad económica cayó un 2,3% respecto del año anterior, y a contramano del discurso oficial, el segundo semestre fue el peor: sus dos trimestres registran caídas del 3,3 y 2,6%.

Con una economía en recesión, desempleo creciente, inflación que sigue siendo alta y un nuevo ciclo de endeudamiento planteado hasta en bonos de 100 años, La Pulseada consultó a Paula Belloni y Joaquín Lazarte , integrantes del Instituto que funciona en la central de calle 6.

LP: —En el informe llegaron a la conclusión de una caída en la actividad industrial en la Provincia por efecto de la política económica.
PB: En el 2015 arrancamos con el instituto a seguir la actividad económica. Hicimos algunos trabajos que ya avisaban que había una merma o estancamiento en la actividad económica. El problema de las restricciones externas, la falta de dólares, el déficit fiscal. Una serie de variables que eran diferentes al período posterior a 2002, con tasas de crecimiento chinas. Lo que vemos puntualmente cuando cambia el gobierno nacional y el provincial es que estos gobiernos se propusieron resolver estos problemas con una batería de medidas y lo que advertimos es que hubo un empeoramiento bastante notable que se manifiesta en todas las estadísticas. La actividad cayó un 2,3% que es igual a la caída nacional. La Provincia representa casi un 30% del PBI y tiene un peso muy grande en lo que pasa. La industria cayó un 3,4%; la construcción también. Sin embargo, las exportaciones a nivel nacional aumentaron y a nivel provincial cayeron.

 

 

Esto es por la brusca devaluación que hizo que la industria descienda su actividad y la materia prima tenga preponderancia.
A nivel nacional, el hecho de que Cambiemos haya dicho, antes del ballotage, que iba a devaluar generó una fuerte especulación en todos los productores vinculados al agro, que pueden retener la cosecha. Les convino venderla después de la devaluación. Desde noviembre (de 2015), aunque el gobierno no lo asuma, las variables económicas ya empiezan a cambiar por esta especulación. Efectivamente, una de las primeras medidas es la liberación de la compra y la venta de dólares, y eso hace que en diciembre, enero y febrero las cosechas retenidas se liquidan. Las exportaciones primarias aumentan. Sin embargo, el contexto internacional no es muy positivo para tener un crecimiento con eje en el sector externo. Ese fuerte crecimiento no se sostiene el resto de los meses. No solamente fue la devaluación, sino que se sacaron las retenciones, hubo un doble incentivo a que se liquiden las cosechas. En la Provincia de Buenos Aires, qué pasó: gran parte del sector automotriz está radicado aquí. La actividad industrial se vio afectada, por eso es que las exportaciones de la Provincia cayeron cuando a nivel nacional aumentaron, aunque no mucho. Al caer la actividad económica, sobretodo en la industria y la construcción que son las que más generan empleo, eso repercutió en una caída en los puestos de trabajo. A nivel anual es un 0,73%, más de 14 mil puestos solamente registrados. También cayeron los salarios en términos reales entre un 6-7%, según sea GBA o interior de la Provincia.

¿Este cambio que produjo la devaluación fue coyuntural o todo está virando hacia el modelo agroexportador en detrimento de la industria?
En términos de modelo de desarrollo que impulsa Cambiemos, es un modelo vinculado a los agronegocios. En realidad, esto viene de la década del ’90, cuando se introduce la soja transgénica. El nuevo gobierno lo que propone como modelo de desarrollo es ser el supermercado del mundo, que es básicamente una economía sobretodo primaria con algún desarrollo derivado de los productos primarios: por ejemplo, aceite de soja. El problema es que a nivel mundial el comercio está estancado, a partir de la crisis internacional de 2007, hay varias cuestiones que imposibilitan que el crecimiento de nuestra economía se pueda basar en el sector externo cuando en realidad el resto del mundo no está comprando tanto. Esto empeoró cuando asumió el nuevo presidente de Estados Unidos, que en su campaña electoral propuso cerrar la economía. Un punto interesante es pensar si el agro puede tener un desarrollo tecnológico tan grande como para absorber de otras ramas de otros sectores producción.

El agro no genera empleo, está automatizado.
Este modelo de los agronegocios, desde la década del ’90, fue haciendo que cada vez se necesite menos empleo porque se mecanizó. Pero además el empleo del agro es uno de los sectores más precarios y con las peores condiciones de trabajo: de manera informal, esporádica, cuando hay cosecha, y no durante todo el año.

Consumo y desempleo

En el informe mencionan algunos índices de desocupación que crecen. Mar del Plata, por ejemplo, que ya superó el 10%. ¿Qué está pasando ahí?
Mar del Plata tiene algo de actividad industrial y también turismo. Estamos preparando alguna comparación en los índices. Faltan trimestres de datos para hacer la comparación. Lo que se ve es que algunos aglomerados como éste o el GBA son los que tienen las peores estadísticas de mercado de trabajo.

También hacen un análisis del consumo en supermercados, advierten una retracción del consumo.
Nosotros tomamos la inflación que hace CIFRA, el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina que impulsa la CTA a nivel nacional. No hay una estimación provincial de la inflación, por lo que tomamos la nacional, de esta entidad, que es del 41%. La comparación que hacemos es ver cuánto se gastó en supermercados y cuánto fue la inflación. En supermercados el gasto creció el 22,1%. O sea mucho más abajo que la inflación. Eso da cuenta que ha caído la actividad, que cayó la industria y la construcción, que eso impactó en los puestos de trabajo y en el salario repercute efectivamente en las capacidades de consumo.

 

Hay una cuestión que es el nivel de ingreso de la Provincia frente al gasto. Aumentó mucho el impuesto inmobiliario o el automotor, pero el arreglo de las paritarias con estatales o maestros es 20 puntos abajo.
En un informe del presupuesto 2017 hacemos unos lineamientos del gasto de 2016. Encontramos lo que llamamos “ajuste selectivo”. Por un lado, uno de los resultados mejora, que era uno de los objetivos: el déficit fiscal.

Eso es porque se tomó deuda.
Exacto, hay distintos resultados. Hay uno que tiene en cuenta los ingresos corrientes y los gastos corrientes. Ese índice mejora, básicamente, porque los ingresos de la Provincia aumentaron en una proporción a lo que se gastó. Eso es un ajuste: si tengo más ingresos y en vez de gastar más, gasto menos. Los ingresos aumentaron más que los gastos. Ahí es la primera idea de ajuste. Pero al ver en qué se gastó hay cierta selectividad en el gasto provincial. ¿Cuáles son las partidas que más aumentaron? Por un lado, los puestos directivos (ver aparte) y la de intereses de la deuda, que aumentó un 61% interanual. Y hay otro tipo de gastos que aumentaron mucho menos que el promedio y mucho menos que la inflación, se redujeron en términos reales y en la participación de todo el gasto provincial. Ahí está el gasto en personal. Otra partida que creció mucho es la de las transferencias a los municipios. Eso aumentó porque en 2015 el Gobierno (de Scioli) quería tomar más deuda, y en el marco de la negociación política acordó que iba a transferir más dinero a los municipios. Eran 10 mil millones de pesos que estaban en los ítems de Seguridad e Infraestructura.

–En los primeros análisis que hacen del presupuesto 2017, ¿aparece este tema de las obras del que tanto se habla?.
–Lo que es interesante en la obra pública, es que sucedieron algunas cosas que son llamativas. En obra pública no se ejecutó lo que se había presupuestado, hay subejecución. Hasta el tercer trimestre, la inversión directa tenía ejecutado solamente el 7%, o sea no existió la obra pública el año pasado. Y cuando uno ve todo el año, el dato completo, aparece que ejecutaron todo. Es demasiado llamativo, porque se supone que la obra pública tiene que tener un seguimiento para ir depositando los fondos. Cuando vemos los datos del Ministerio de Infraestructura, vemos que solamente se gastó un 56%. No sabemos qué paso con lo otro.

–Pero marcaron que el 44% restante se gastó.
–No sabemos en qué. Probablemente no haya ido a obra pública.

El capital privado decide 

“Hay algo que pasó desapercibido en los medios, y es que se ha sancionado una ley de inversión pública-privada que habilita a que el capital privado, no el Estado, determine en qué se va a hacer la obra pública. Y aportando cierta parte, el Estado le garantiza una tasa de rentabilidad alta, lo que queda difuso”, añadió Paula Belloni en otro tramo de la entrevista.

–O sea que el capital privado define lo que es importante.
–Ellos definen qué es lo importante. Eso facilita un nuevo proceso de privatizaciones, con una modalidad distinta, porque después bajo ese argumento, que hay que garantizar una tasa de rentabilidad alta, quizás hagan escuelas, hospitales, pero para garantizar esa tasa quizás nos cobren para acceder a ese servicio y debía estar provisto por el Estado gratuitamente. ¿Por qué se hace esto?  La idea del supermercado del mundo es difícil que sólo sea, para el mercado interno, un modelo de desarrollo.

 

–¿Cómo ven la economía en el resto del año y qué se debería hacer para corregir el rumbo?
–En función de lo que se viene haciendo, la subejecución de la obra pública, este año pareciera que quedaría para reactivar la economía. Hicimos otro trabajo el año pasado sobre el modelo económico a nivel nacional. Analizamos la política monetaria, la fiscal y la vinculada al sector externo, y vemos algo similar: una batería de medidas que lejos de solucionar lo que se proponía, empeoró todas las variables. Ese conjunto de medidas tiene muchas contradicciones para seguir sosteniéndose. Por ejemplo, en el esquema monetario el aumento de la tasa de interés hace que la actividad se retraiga. Porque las inversiones pasan al lado financiero, porque el consumo se retrae. Lo que estuvimos viendo es que el modelo económico se sostuvo por el fuerte endeudamiento, a nivel nacional y provincial. Hay un deterioro de todas las variables que se sostiene por eso. Aún cuando el endeudamiento no se destinó a resolver los problemas: a nivel nacional se fue a fuga de capitales, facilitó las utilidades de empresas extranjeras y la compra de bienes de consumo porque la actividad estaba cayendo. ¿Qué pasa? No hay ningún indicio, en el resto de las variables macroeconómicas, de que puede crecerse. Yo creo que en el 2017 y algunos años más la variable que les queda es la obra pública, más allá de que el objetivo parece ser “el supermercado del mundo”. La obra pública va a generar algo de empleo, va a derramar en algunos sectores como en la construcción, pero ni siquiera vamos a poder recuperar lo que perdimos en 2016. Después hay otras variables de ajuste, como la tasa de interés que sigue siendo alta, si hay otra devaluación que eso pueda irse a una suba de la inflación.

 

 

 

 

 

Próximos desafíos: los aportes patronales

“Hay discusiones ya entre empresas y el gobierno sobre los aportes patronales –advierte Joaquín Lazarte (foto), integrante del equipo redactor del informe–. Hay también ahí un ajuste que el gobierno va a hacer sobre su visión de la seguridad social y los derechos de los trabajadores, que es regresiva. Ya se está generando un clima de empezar a deslegitimar las contribuciones del sector patronal. Se ve eso en los medios: la pata jurídica, la pata política y la pata sindical, con el ataque al gremialismo. Entendemos que ese fue un elemento de ajuste que no estuvo en discusión el año pasado, que se pensaba medio aisladamente, y que este año se avance planteándolo en ámbito mediático y en el institucional, porque ya ha habido reuniones”.

 

 

 

¿Déficit para qué?

Al analizar el problema del déficit fiscal en la Provincia, los economistas de la CTA se hacen esta pregunta. “A partir de la crisis internacional de 2007/8, con un montón de políticas que son contradictorias, que hay que discutirlas, el gobierno nacional intentó aumentar el gasto público para que no caiga la demanda. Entonces, si el Estado interviene para que en un contexto de crisis internacional no caigan los puestos de trabajo, no caigan los salarios reales, y podamos seguir manteniendo nuestras condiciones de vida, desde nuestro punto de vista es positivo. No estamos a favor de reducir el déficit per sé, sino que hay que discutir cuáles son las fuentes de ingresos y los gastos. Acá un punto interesante es que ahora aumentó mucho lo que se gasta en intereses (de la deuda), bastante grande en 2016 y en 2017 aumentan los intereses”, dice Paula Belloni.

 

Gastos en puestos jerárquicos

“Observamos que en el presupuesto donde se computan la cantidad de trabajadores y las horas trabajadas hay una tendencia a congelar el empleo estatal. Eso pasa el año pasado y también en el de este año. Y en todo caso, si se generan puestos de trabajos, son trabajos más precarios que habilitó la Ley de Emergencia. En el caso de muchos despedidos estatales, primero los despidieron y luego los volvieron a contratar pero en una forma más precaria”, explica Paula Belloni.
Joaquin Lazarte acota. “Un dato que sirve para pensar es lo que se llaman regímenes modulares, que contempla a los asesores, y ahí se ve cómo impacta en la masa salarial. Pero parece que sube la masa salarial, pero en realidad es porque cobran salarios muy altos”.
“Es notable que en un año en que todas las paritarias cerraron por debajo de la inflación, el gasto en contratados para cargos directivos tuvo un aumento del 321,6%”, agrega Paula. “El gasto en personal en Cultura y Educación aumentó, en cambio, un 29,8%”

 


 

“Deterioro contundente”

“Está bien que decimos que el resultado económico mejoró, sigue siendo negativo, pero el resultado primario y el resultado financiero empeoraron. Y lo hicieron en relación a 2015 que fue un año muy malo en términos fiscales. Entonces, en el marco de la discursividad del gobierno que viene a decir que va a resolver los problemas que históricamente teníamos en la Provincia de Buenos Aires, sus finanzas dan un deterioro bastante contundente, cuando uno tiene en cuenta todo lo que ingresa y todo lo que se gasta. Ese resultado financiero empeoró un 44% en relación al peor año del gobierno de Scioli”, explicó Paula Belloni (foto).

Dejar una respuesta