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	<title>La Pulseada</title>
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		<title>Una historia de amor</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 18:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición Impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>
		<category><![CDATA[Verona Demaestri]]></category>

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		<description><![CDATA[El abogado laboralista Carlos Alberto “el Negro” Moreno provenía de una de las tantas familias trabajadoras de un barrio obrero de Olavarría pero no era uno más. Defendía a los trabajadores de Loma Negra, que era defender a su clase. Había probado que la cementera los enfermaba y morían. Promediaban los ’70 y ya era padre. De Matías y de Martín, aún en la panza del amor de su vida, Susana. Semanas antes del 36 aniversario de su muerte, ganó otro juicio, el que condenó a los autores de su secuestro y asesinato en 1977. La lectura del histórico fallo habló de perpetua para militares pero también, por primera vez, de cárcel para civiles “de a pie”; avanzó sobre funcionarios de la Suprema Corte provincial de ese momento y el directorio de la cementera, sospechado por su complicidad con el gobierno dictatorial. “Memoria, Verdad, Justicia y Alegría” fue el lema durante esas pocas semanas entre febrero y marzo en que se desarrolló el juicio, porque los grupos económicos también fueron la dictadura y el golpe no sólo fue militar. Redacción: Verona Demaestri Informe: Marcos Pearson, Verona Demaestri Colaboración: Matías y Martín Moreno, Susana Lofeudo, Graciela Daleo, Claudia Rafael, María Nazabal, ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3344" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Moreno1.jpg"><img class="size-medium wp-image-3344" title="99-web-Moreno1" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Moreno1-300x191.jpg" alt="" width="300" height="191" /></a><p class="wp-caption-text">Cientos de personas estallaron en aplausos, gritos, sonrisas y llantos en la Plaza Independencia de Tandil cuando se conoció la sentencia del Tribunal</p></div>
<p><strong>El abogado laboralista Carlos Alberto “el Negro” Moreno provenía de una de las tantas familias trabajadoras de un barrio obrero de Olavarría pero no era uno más. Defendía a los trabajadores de Loma Negra, que era defender a su clase. Había probado que la cementera los enfermaba y morían. Promediaban los ’70 y ya era padre. De Matías y de Martín, aún en la panza del amor de su vida, Susana. Semanas antes del 36 aniversario de su muerte, ganó otro juicio, el que condenó a los autores de su secuestro y asesinato en 1977. La lectura del histórico fallo habló de perpetua para militares pero también, por primera vez, de cárcel para civiles “de a pie”; avanzó sobre funcionarios de la Suprema Corte provincial de ese momento y el directorio de la cementera, sospechado por su complicidad con el gobierno dictatorial. “Memoria, Verdad, Justicia y Alegría” fue el lema durante esas pocas semanas entre febrero y marzo en que se desarrolló el juicio, porque los grupos económicos también fueron la dictadura y el golpe no sólo fue militar.</strong><span id="more-3343"></span><em><br />
</em></p>
<p align="right">Redacción:<strong> Verona Demaestri</strong><br />
Informe:<strong> Marcos Pearson, Verona Demaestri</strong><br />
Colaboración:<strong> Matías y Martín Moreno, Susana Lofeudo, Graciela Daleo,<br />
Claudia Rafael, María Nazabal, Universidad Nacional del Centro</strong><br />
Fotos:<strong> Tefa Schegtel Torres</strong></p>
<p><strong></strong>Pareciera ser un oxímoron, pero no. Pareciera ser que hablar de amor y secuestros y muertes y desaparecidos fuesen términos contradictorios, pero no. ¿Acaso creer en el Derecho como herramienta para enfrentar a la muerte no es amor? ¿Acaso dar vida a dos hijos en esa noche desquiciada que fue la dictadura no es amor? Y amar a una mujer tan intensamente como para que esos escasos tres años de matrimonio dejen marca y signen el resto, ¿qué es? ¿Pueden las marcas desmarcarse? ¿Puede la muerte ser vida, multiplicarse? ¿Puede la historia ser conjuro a partir de ese amor a un pueblo, a un padre, una madre, un hermano, un hijo, una mujer?</p>
<p>“A Carlos Alberto lo saqué a bailar yo. ‘Me caso con ese chico’, le dije a mi amiga al verlo ni bien entré al CUO -Centro Universitario de Olavarría, en la calle 45 de La Plata- donde él vivía y ese sábado se hacía la peña para juntar fondos. Él amaba a su pueblo y a su clase y por eso volvió a Olavarría después de recibido. Yo era bien platense, medio aburguesada, por suerte no me queda casi nada de eso”.<strong> </strong>Susana Lofeudo tiene 61 años y la “hicieron viuda a los 27” cuando secuestraron y mataron a Carlos Alberto “el Negro” Moreno. Estaba embarazada de dos meses de Martín, y tenían un hijo de año y medio, el mayor, Matías, luego conocido en la militancia universitaria y de derechos humanos como “el Gitano”. Pero entonces, en el CUO, Susana contaba con 20 años y poco tiempo: “Tuve que irme antes de la fiesta, mi viejo era un cuida bárbaro. Carlos Alberto era de River yo de Estudiantes. Jugaban al día siguiente de conocernos. ‘Te apuesto un chocolate Suflair que ganamos’, le dije. Y me tuve que ir pero quedó en juego la apuesta”.</p>
<p>Acordaron verse dos días después, a las 20 en punto, durante el recreo de cursada de Susana que estudiaba Ciencias Naturales. “Yo quería verme al día siguiente, pero él no… porque -después supe- rendía Historia. ‘No importa, espero’, pensé, y el martes me fui toda producida. Con tanta mala suerte que llovía como la última vez. Cuando llegó estaba pasada por agua”.</p>
<p>El aguacero pareció bautizar el encuentro. Empezaron a noviar, pero a Susana no la dejaban salir, así que la relación se puso en pausa. El Negro se recibió de abogado. “Me voy cinco años, me recibo y vuelvo así no trabajás más”, le había prometido a su madre portera de la Escuela Nº 17 de Olavarría y además planchadora para sumar unos pesos. Y volvió.</p>
<p>Susana ya era profesora de Ciencias Naturales y tenía 23 años cuando recibió el llamado: Carlos Alberto visitaría La Plata. Ese día ella mintió, dijo que tomaría un examen y se fue a recibirlo. Él bajó del micro: “¿Te querés casar conmigo?”. Lo hicieron tres meses después, el 18 de abril de 1974, y se mudaron a Olavarría.</p>
<p>El padre del Negro era obrero en Molinos Río de la Plata, y su jefe le ofreció un puesto para su hijo. Corría 1973. Orgulloso, el padre propuso. “Ah no viejo –cuenta Héctor, su hermano, que dijo el Negro- yo ahí no voy. Tengo que defender a la patronal y estoy del otro lado, con los trabajadores”.</p>
<p>En La Plata, el Negro había militado en la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN); en Olavarría fue abogado laboral. Ese mismo año comenzó a trabajar para AOMA. (Asociación Obrera Minera Argentina) donde defendió a los obreros de la cementera Loma Negra afectados de silicosis, una enfermedad terminal generada por el trabajo en el sector embolsado de la empresa.</p>
<p>“No lo veía ni ingeniero, ni bioquímico, ni nada. Carlos Alberto, Derecho. Amaba su profesión, era abogado de alma”. Susana derrocha energía, parece una piba pavoneando su no edad, su eterna juventud. “Nos reíamos todo el tiempo”, cuenta y cada músculo en su cara lo confirma. Ella también, siempre ríe. Algún día quiere volver a Olavarría, sueña, porque no se quiso ir entonces pero tuvo que volver a la casa de sus padres, viuda, para buscar el cuerpo del Negro y velarlo. Hoy “lo más importante está en La Plata, mis nietos, mis hijos”, por eso se sigue quedando entre diagonales.</p>
<p>El Negro nació en 1948 en el barrio El Fortín de Olavarría, construido durante el primer peronismo gracias a la creciente industrialización de esos años. “Vendíamos diarios para ganarnos unos pesos. Jugábamos a la bolita, hacíamos barriletes, pelotas de trapo y pateábamos en un campito que estaba en la esquina”, dice Héctor. “El Negro tocaba el acordeón a piano, hasta estuvo en la comparsa Chola Cholita y sus Gitanos”, y también se ríe, honrando a una familia cuyo deporte, a estas alturas, parece ser el de liberar endorfinas.</p>
<p>Era buen tipo el “Negro Beto”: desprolijo, simpático, entrador. “Muy inteligente, pintón, tenía arrastre y chiste constante. En cuarto año ya quería una novia, un bandido. Pícaro. Nunca lo vi enojado”, lo describe Héctor “Tatá” Tigri, un amigo de la infancia. “Tranquilo, humilde, pero un inútil con las manos”, confiesa. “Recuerdo el día antes&#8230; –y se le ensombrece la cara-. Estábamos en el living de su casa con mi mujer. Matías jugaba, Susana estaba dando clases. Le estábamos diciendo ‘dejate de joder Negro, andate’… Sonó el teléfono, fue a atender. Un silencio. Volvió con una media sonrisa y el semblante medio asustado. ¿Pasó algo? ‘Ya estoy jugado’ nos dijo”.</p>
<p>Lo del Negro no era inconciencia, por el contrario. Su estudio llevaba unos 400 juicios sobre despidos, adopciones, jubilaciones. “Ese ‘jugado’ es que estaba a muerte con seguir destapando el tema de la silicosis en la fábrica”, aclara Matías que estudió el tema largamente en calidad de sociólogo, hijo, militante. “Los primeros fallos favorables fueron cinco en la Justicia Laboral y dos por derecho a huelga en la Justicia Federal. Ganó siete en total y como sentaban jurisprudencia, comenzó a formarse una cadena de familiares que reclamaban a la empresa por la salud de sus trabajadores. Había que parar eso de alguna manera. Tras la muerte de mi viejo quedaron casi veinte causas abiertas que nadie quiso agarrar. Su socio en el estudio, Mario Gubitosi, también comprometido con la defensa de los trabajadores, había sido apresado legalmente y devuelto”.</p>
<p>“Teníamos un perro, ¿te conté?&#8230; Vos podés creer que le puso LOMJE. Qué nombre raro dirás. ¿Sabés qué significaba? ‘Libres o Muertos, Jamás Esclavos’”, cuenta Susana muerta de risa. “¿Ves? El Negro no murió”, piensa en voz alta y sonríe.</p>
<p>Al Negro lo mataron el 3 de mayo de 1977. Lo secuestraron al menos dos personas, cinco días antes. Lo trasladaron a Tandil, a la chacra de los civiles Julio y Emilio Méndez, cercana al Club de Rugby Los Cardos. Intentó escapar y en la quinta lindera pidió agua. Fue visto con barba, el torso desnudo y un saco que dejó en un alambrado. Tenía una herida en el pie. Lo habían golpeado con una pala luego de haber sido torturado durante días. Fue recapturado por el Oficial del Ejército José Luis Ojeda. Lo ejecutaron. El disparo fue al pecho, estaba arrodillado. El 9 de mayo las Fuerzas Armadas notificaron la muerte. Después, en los archivos de la Dipba (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) Moreno pasó de figurar en la mesa A (factor social, estudiantil, laboral) a la mesa S (subversivos). De ser un abogado laboralista, tras el comunicado del Ejército del 9 de mayo, pasó a ser un subversivo muerto en un enfrentamiento.</p>
<p>Las palabras en Susana se atropellan: “El 29 de abril hacía un calor espantoso y después se desató una tormenta de aquellas. Estábamos sin teléfono, por eso el Negro tuvo que ir hasta el colegio comercial donde yo daba clases para avisar que faltaría porque estaba embarazada y diabética, y había tenido una infección en la cabeza. Al volver pasó por la estación de servicios de San Ignacio donde guardaba el auto cada noche, a buscar sus Parliament, y un Suflair que le había pedido. Estaba en camisón y panza de dos meses, preparando la cena. Matías dormía. Pasaban las horas, el Negro no volvía. Me fui a buscarlo. La estación de servicio quedaba a la vuelta de casa. Llovía torrencialmente y el camisón ya chorreaba agua. El sereno de la estación me dijo que se había cruzado al kiosco, donde me dijeron que se había llevado unos Parliament y un Suflair. Regresé a casa por las cuadras que no había transitado todavía. Iba chapoteando y en eso encontré el Suflair, empapado en el piso… Entré a casa. Llamé a mis suegros para que se ocupen de Matías y poder ordenar mi cabeza. Descolgué el teléfono y no tenía tono. Lo atribuí a la tormenta, no pensé nada raro pero me fui a lo del general Ignacio Aníbal Verdura -máximo responsable del Regimiento de Olavarría en la primera etapa de la dictadura-. Me atendió en salto de cama. ‘¿Dónde está mi esposo?’. ‘No sé’, me dijo. ‘¡¿Cómo no sé?! ¡No sea mentiroso!’. Yo sabía que él sabía. El socio de Carlos Alberto, Mario Gubitosi, había reaparecido así que pensaba que él también reaparecería”.</p>
<p>Susana respira hondo y sigue: “Una noche le estaba dando de comer a Matías en el bebesit y escuché al locutor Ariel Delgado: ‘Informa Radio Colonia. En un enfrentamiento con subversivos fue muerto el abogado olavarriense…’, me desplomé pero Martín estaba en mi panza y tenía ganas de vivir”.</p>
<p>“Presentamos un habeas corpus y apareció muerto a los días”, recuerda Héctor. “Fuimos a la casa y estaban todos: clientes, amigos, el sereno de la estación de servicio, el carnicero…”.</p>
<p>“Tenían que justificar la muerte, hicieron toda una parodia, allanaban y ponían faja de clausurada a mi casa. Buscaban bombas… pero hay que decir que el Negro era un inútil con las manos. ¡¿Qué bomba iba a hacer?!”, declara Susana coincidiendo con el “Tatá” Tigri. “En Loma Negra los trabajadores hacían una huelga en repudio de la muerte de Moreno, pero yo necesitaba encontrar el cuerpo y les pedí que la suspendieran”.</p>
<p>“No pudimos traerlo para velarlo y sepultarlo. Acá no se podía. Únicamente allá en La Plata”, dice Héctor. Susana completa: “Le tenían miedo a un muerto, pero era más barato matar a Carlos Alberto Moreno que evitar la silicosis de los trabajadores”.</p>
<h2><strong></strong><strong>Endurecidos</strong></h2>
<p align="right"><em>“La muerte no duele. Lo que duele es no estar a la altura de las circunstancias.<br />
Lo que duele es no hacer lo que nuestros defendidos esperan de nosotros”</em><br />
<strong>Rodolfo Ortega Peña</strong> (abogado de presos políticos y gremios,<br />
diputado asesinado por la Triple A en1974),<br />
compañero inseparable de Eduardo Luis Duhalde</p>
<p align="right"><em>“Pero esta urgencia vital no devenía en un sentimiento trágico.<br />
Todo lo contrario, sólo desde el optimismo esperanzador se puede actuar de ese modo”</em><br />
<strong>Eduardo Luis Duhalde</strong> (abogado, secretario de DD.HH.,<br />
fallecido el 3 de abril de 2012),<br />
sobre Rodolfo Ortega Peña</p>
<p><strong><em></em></strong>“La cosa empieza así. AOMA hace una encuesta en el sector embolsado de Loma Negra y sólo el cinco por ciento de los trabajadores llegaba a jubilarse. Se morían y la empresa decía que era por cáncer de pulmón o tabaquismo. Era silicosis, una enfermedad que evoluciona durante 25, 30 años. Se redondean las uñas, los dedos quedan como palillos de tambor, la piel se pone violácea, y tienen cada vez menos capacidad respiratoria. La provocaba el sílice que se respiraba en la fábrica. Se mete en los alvéolos pulmonares. El organismo como defensa se calcifica. Los pulmones se endurecen hasta que te morís. En toda la fábrica había secuelas pero en el sector embolsado era mortal. Así la empresa se ahorraba las jubilaciones. Y esto fue probado por Carlos Moreno”, explica Carlos Santiago, ex secretario adjunto de AOMA.</p>
<p>Carlos Alberto Moreno ganó los juicios contra Loma Negra. La empresa fue condenada a implementar más turnos de menos horas para reducir el daño y reformar tecnológicamente la fábrica para eliminar el polvillo de sílice.</p>
<p>Marcelo Sarlingo, antropólogo social de la Universidad del Centro de la Provincia, recuerda que “la silicosis se conoce en América desde hace siglos como ‘enfermedad de los mineros’. En Argentina, no estaba nomenclada como enfermedad laboral de los trabajadores de la industria del cemento. En los ´70, diagnosticar la silicosis en los obreros implicaba una cirugía torácica, muy traumática, ‘a cielo abierto’. El gran aporte de dos médicos olavarrienses, Buhrle y Martínez, fue abrir el tórax de un grupo de trabajadores (que luego murieron todos de la afección), extraer una muestra de tejido pulmonar y analizarlo. Los resultados se publicaron en la revista científica más prestigiosa del momento, ‘Prensa Médica Argentina’, base para la presentación judicial de Moreno. La cementera era una actividad insalubre y debería invertir para dejar de serlo”.</p>
<p>Este logro de Moreno no era fortuito, se inscribía en un contexto en el que la organización de los trabajadores estaba en su punto máximo y por ello la “revancha de clase” era inminente: Nunca antes se había distribuido tan equitativa lo producido en el país. El 50 por ciento era para los trabajadores.</p>
<p>Según el libro “Sindicatos bajo regímenes militares- Argentina, Brasil, Chile” de Manuel Barrera y Gonzalo Falabella: “Después del golpe de Estado, la Junta Militar procedió a la intervención de la mayoría de los grandes sindicatos y federaciones, comenzando por la CGT. Hasta el 1979 se había intervenido 57 de las principales organizaciones obreras y se les había retirado la personería jurídica a otras 8. (…) Así se quebró la estructuración nacional centralizada del movimiento sindical. Entre las intervenidas estaban las de mayor peso numérico y participación en el aparato productivo”.</p>
<p>Hubo suspensión del derecho a huelga, de la actividad gremial, las asambleas, se reimplantó la Ley de Residencia de 1902 para expulsar a extranjeros, desapareció la presunción por despido, se autorizó a los empleadores a interrogar sobre las ideas políticas de los aspirantes, se desfinanciaron los sindicatos transfiriendo las obras sociales al Estado terrorista, se enviaron pelotones militares donde había conflictos para reprimir la “guerrilla industrial”, como la llamaban. Fueron intervenciones hechas a pedido de las mismas patronales. Grupos armados copaban las fábricas y obligaban la inmediata suspensión de las medidas de fuerza. Desapariciones y asesinatos. “El centro del accionar terroristas estuvo en el nivel del simple trabajador en conflicto y de los activistas gremiales que componen el 90% de los desaparecidos obreros. En las cifras de los presos este fenómeno se repite”.</p>
<p>La CONADEP en su informe de 1984 detalla el siguiente porcentaje de desaparecidos por ocupación: obreros: 30,2; estudiantes: 21; empleados: 17,9; profesionales: 10,7; docentes: 5,7; entre otros… La clase trabajadora fue el blanco de la dictadura. El 30 de marzo de 1982 hubo un masivo y recordado “Paro y Movilización a Plaza de Mayo”. El 16 de marzo de 1998, la CTA se presentó ante el juez español Baltasar Garzón y denunció formalmente que de los 30 mil desaparecidos, el 68 por ciento eran trabajadores.</p>
<p>Este año, Jorge Rafael Videla lo dijo clarito: “Nuestro objetivo (el 24 de marzo de 1976) (…) era ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo”.</p>
<h2><strong></strong><strong>No sos vos, soy yo</strong></h2>
<p align="right"><strong> </strong><em>“En la política económica de ese gobierno<br />
debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes<br />
sino una atrocidad mayor que castiga a millones<br />
de seres humanos con la miseria planificada”</em><br />
<strong>Rodolfo Walsh</strong>, “Carta abierta a la Junta Militar”<br />
24 de Marzo de 1977, un mes antes del asesinato<br />
de Moreno, un día antes del suyo</p>
<p align="right"> <em>“Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron:<br />
&#8216;Hagan lo que tengan que hacer&#8217;,  luego nos dieron<br />
con todo. ¡Cuántas veces me dijeron &#8216;se quedaron cortos,<br />
tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!&#8217;&#8221;</em><br />
<strong>Jorge Rafael Videla</strong>, en una entrevista reciente</p>
<p> “En los días posteriores al golpe, en Loma Negra habían rodeado la fábrica con tanques para meter miedo a los obreros que reclamaban por condiciones laborales. Yo estaba en la cárcel de Azul, cuando me quise acordar, se llenó la cárcel con trabajadores de Loma Negra”, cuenta Carlos Santiago. “Las organizaciones armadas no ofrecían ningún peligro porque ya estaban diezmadas. El golpe era para otra cosa”.</p>
<p>&#8220;Señores, se abre un nuevo capítulo en la historia económica: hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica, para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas”. Las palabras del ministro de Economía, emblema de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, resumen esas razones. Una parte del empresariado local apoyó, protagonizó, proveyó de cuadros políticos y económicos, de vínculos nacionales e internacionales. A cambio, el Estado terrorista los benefició. Una de las corporaciones más favorecidas fue el CEA (Consejo Empresario Argentino) del cual Martínez de Hoz había sido presidente. Este Consejo reunía entre otros a Acindar, Techint, Macri y Fortabat.</p>
<p>“Los empresarios también colaboraron y cooperaron con nosotros”, recordó hace unas semanas Jorge Rafael Videla, subrayando que el golpe fue cívico además de militar. Su plan económico preparó las bases para el país para pocos que terminó de consolidar el neoliberalismo de los ’90.</p>
<p>Pero ¿cómo?: La historiadora Victoria Basualdo en “Complicidad patronal-militar en la última dictadura argentina” habla de un primer nivel por parte de las empresas: “la provisión de vehículos, infraestructura, dinero y/o personal, el otorgamiento de libre acceso a las plantas, (…) la aceptación de la contratación de personal encubierto con el objetivo de vigilar a los trabajadores y recibir informes de inteligencia sobre sus acciones”. Y de un segundo: “Los directivos de las grandes empresas (…) proporcionaron listados de trabajadores a ser secuestrados y aportando recursos (…) implicó para la totalidad de los obreros una ruptura de los lazos afectivos y de solidaridad que habían constituido el punto de partida para la militancia sindical. (…) y fue una precondición para la implementación de un modelo económico que modificó radicalmente la estructura económica y social argentina, destruyendo las bases del modelo industrial vigente. La política económica y la política represiva estuvieron, entonces, estrechamente relacionadas. Martínez de Hoz (fue) el símbolo de la unidad de intereses (…). El golpe militar implicó, desde esta perspectiva, una “revancha clasista” a favor del capital y en contra de la clase obrera”, concluye.</p>
<p>En “Régimen económico y cúpula empresaria en la posconvertibilidad”, una producción de reciente publicación, Eduardo Basualdo, Martín Schorr y Pablo Manzanelli sitúan entre las empresas que integran hoy la cúpula empresaria según sector de actividad en 2010 a AGEA- Clarín en el rubro “edición e impresión”, a “Alto Paraná” en “papel y derivados”, y también a Loma Negra en “minerales no metálicos”.</p>
<h2><strong>Fue ella</strong></h2>
<p align="right"><em>-¿Puede cuantificar su riqueza? (Periodista de Noticias).<br />
-Más o menos. Sí. Pero no se los voy a contar a ustedes</em><br />
<strong>Amalia Lacroze de Fortabat</strong></p>
<p>En mitad del juicio, que se estaba desarrollando en Tandil, por el secuestro y asesinato de Carlos Alberto Moreno, sucedió lo inoportuno. En medio de ese juicio histórico en que el Tribunal condenó a prisión perpetua a tres militares, a más de diez años de prisión a dos civiles que prestaron su quinta para ser usada como centro clandestino de detención; en que el Tribunal dejó abierta la sospecha sobre si el<em> </em>“directorio de Loma Negra habrían inducido los delitos” que terminaron con el homicidio de Moreno. En medio de ese juicio, murió, sin ser juzgada, a los 90 años, Amalia Lacroze de Fortabat. En su haber contaba con casi mil millones de dólares.</p>
<p>En 1976 había heredado de Alfredo Fortabat la cementera, modelo de villa-fábrica que satisfacía todo tipo de necesidad de manera endogámica. Todo se podía conseguir ahí adentro y se ganaban buenos sueldos. Pero no había que sacar los pies del plato, aunque los pulmones estuviesen envenenados por el polvillo de las embolsadoras y no se llegase a la jubilación.</p>
<p>Cuando Amalita heredó el emporio había 5 mil empleados y la producción de cemento era de 200 mil bolsas diarias y mil toneladas de cal. Tenía 3 mil toros de raza y 6 mil vacas Aberdeen Angus anuales, además de estrechos contactos con los funcionarios de la dictadura, en especial con su amigo personal José Alfredo Martínez de Hoz. Para 1980 Amalita de Fortabat había cuadruplicado su patrimonio gracias a beneficios del estado terrorista y una etapa de florecimiento en el negocio cementero.</p>
<p>Durante el gobierno de Raúl Alfonsín formó parte de los “capitanes de la industria” y en los ’90 gozó de un espacio privilegiado cuando su también amigo personal Carlos Menem la nombró embajadora plenipotenciaria y titular del Fondo Nacional de las Artes, cargos que le retiró Néstor Kirchner. En 1999, la revista estadounidense Forbes calculó que Amalita tenía un patrimonio de U$S 1600 millones. Ella, Gregorio Pérez Companc y Roberto Rocca, eran los argentinos mejor ubicados entre las 200 personas más ricas del mundo.</p>
<p>Durante la crisis de la convertibilidad jugó un rol activo desde la Asociación Empresaria Argentina (AEA) para que la deuda en moneda extranjera se estatizara, beneficiando a los integrantes de esta asociación. Para entonces el PBI industrial había caído un 25 por ciento desde ‘75; y un 40 por ciento la cantidad de empleo generado por la industria.</p>
<p>El 19 de abril de 2005, el grupo brasileño Camargo Correa adquirió Loma Negra por una cifra cercana a U$S 1025 millones. La firma controlaba el 48,38 por ciento de la producción local de cemento. Ese año, el Estado sancionó a las empresas de cemento cartelizadas. La multa más alta por 167,2 millones de pesos le correspondió a Loma Negra.</p>
<p>Una bandera blanca flamea su hexágono rojo con la inscripción en negro, inconfundible logo de la cementera. “Mira tu pasado y me recordarás&#8230; Cemento Loma Negra”: La voz grave locuta una publicidad que ya tiene varias décadas.</p>
<h2><strong>Marcas</strong><em><br />
</em></h2>
<p align="right"><em>&#8220;Era una persona que generaba expectativas.<br />
La aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes,<br />
a celebraciones. Era una figura que había que opacar&#8221;</em><br />
<strong>Jorge Rafael Videla</strong> sobre el cuerpo de Mario Santucho<br />
(jefe del ERP), en entrevista reciente</p>
<p><strong>-¿Cuáles fueron las prioridades tras el asesinato de su marido?</strong></p>
<p>-Primero tenía que tener mi bebé. No tenía trabajo y tuve que volver a la casa de mis padres en La Plata. Pero antes debía encontrar el cuerpo para elaborar el duelo. Por eso entiendo a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Sin cuerpo no hay duelo. Casi diariamente lo interpelaba a Verdura para que me lo devuelva. “Bueno, siempre y cuando no lo traiga a Olavarría”, me dijo. “¿Tanto miedo le tiene a un muerto?”, contesté.</p>
<p><strong>-¿Y por qué le temían a un muerto?</strong></p>
<p>-Loma Negra era una de las grandes empresas, aliada a grandes poderes, un abogadito no iba a complicarles la cosa. El tema era tapar.</p>
<p>-<strong>¿Cómo encontró el cuerpo?</strong></p>
<p>-Era 23 de mayo de 1977. Llamaron de noche, siempre de noche, y me dijeron que al día siguiente llegaba el cuerpo. Le saqué el Torino a mi papá, despacito, y me fui con Héctor. En eso bajaron como cajones de manzana de un camión… Entré en la morgue donde había como nichos pero de metal. En medio había un mostrador de mármol y un médico que me dijo: retírese. Entonces me subo a una escalera con rueditas y empiezo a abrir los gabinetes para encontrarlo. Me gritaban que me bajara, pero seguí. Empecé por arriba, vi cada cosa: viejos, jóvenes… y lo vi. Lo habían envuelto con una frazada gris verdosa, color Ejército, y tapado con una bolsa de nylon. “Negro, acá estás”, y rompí en llanto. Estaba congelado, lo velamos rápido -en “Suárez” de calle 49 entre 1 y 2- para evitar la descomposición. Tenía el tabique de la nariz desviado de una trompada, poca barba, tenía tiros, en el dedo gordo del pie derecho una venda porque cuando él se escapó caminaba con la grilla. Lo habían torturado. Le dimos cristiana sepultura. Pero sigue en La Plata y quiero que esté en Olavarría.</p>
<p><strong>-¿Fue difícil la búsqueda?</strong></p>
<p>-Hasta me fui a verlo a Ramón Camps y le pedí el cuerpo. “Agarre cualquiera”, me dijo… Ya se me veía la panza y no podía ponerlo nervioso a este asesino. Estaba Etchecolatz también ese día.</p>
<p><strong>-¿Cuál es la marca que dejará el juicio por el secuestro y asesinato de su marido? </strong></p>
<p>-Es el primer juicio en que se juzga a tres militares pero también a dos civiles por fuera de la estructura del Estado. Hay que saber esperar, todo llega, la vida es cíclica. Los que están en el banquillo son perejiles, la mano de obra. Acá hay grandes monopolios que se beneficiaron con muertes como la de Carlos Alberto.</p>
<p><strong>-¿Cómo mantuvo la sonrisa en todos estos años?</strong></p>
<p>-Increíble ¿no? ¿Será que estoy prediciendo el final?</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3345" class="wp-caption alignleft" style="width: 214px"><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Moreno_con_su_hijo_Matias.jpg"><img class="size-medium wp-image-3345" title="99-web-Moreno_con_su_hijo_Matias" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Moreno_con_su_hijo_Matias-204x300.jpg" alt="" width="204" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Moreno con su hijo Matías, que hoy dice: “Estamos de caravana celebrando la llegada de la justicia. Porque nuestra venganza es ser felices”</p></div>
<h2><strong>Hijos de la plaza</strong></h2>
<p align="right"><em> “Decía: ‘Muchos de ellos son hijos o familiares de militantes montoneros,<br />
los identifica el mismo gen que a sus padres’… La verdad me sonó a Menguele.<br />
Me sonó a nazi. En otra época darían miedo, ahora dan pena”.</em><br />
Cristina Fernandez de Kirchner,<br />
sobre “Los imberbes de Aerolíneas”, editorial de Clarín.</p>
<p><strong> </strong>“A Carlos Alberto nunca lo vi enojado, después me costó mucho ver personas enojadas. En esta foto Matías tiene un año, por eso está con un bonete… El último carnaval nos disfrazamos. Yo me puse la ropa del nono, y estaban todos sus clientes, y nunca nos reconocieron”. Susana ríe una vez más. Su recuerdo convoca otro reciente, el del carnaval de febrero en Tandil cuyo lema fue ‘Memoria, Verdad, Justicia y Alegría Carnavalera’, y el Momo tenía una guadaña en sus manos, y en su corbata las fotografías de los 32 desaparecidos de esa ciudad.</p>
<p>“Mati, Mati, Mati, decía y se escondía detrás de la puerta. Matías lo buscaba. Esa imagen no se me va a borrar nunca. Y esa voz: Matimatimati… Y Martín se llamaría Juan Martín, y le puse Martín Alberto por su padre”, y cuando habla de ellos Susana es toda orgullo.</p>
<p>Matías esculpe las palabras como si fuesen el producto de lo masticado y digerido en horas, días, años de puesta a prueba y reprueba de sus pensamientos. Quizás se deba a su profesión, la de sociólogo. Lo cierto es que sus sentimientos ya son palabras. Parece estar de vuelta. Hace casi dos décadas tomó el guante de su historia, mucho para alguien de treinta y medio. Barba prolija, nariz respingada como la de Susana, un hijo, Pedro Facundo.</p>
<p>Martín es sonrisa y arrojo, como recuperando el tiempo perdido. Energía pura. Ojos chispeantes, nariz recta como la del Negro.</p>
<p>“La sonrisa del Negro” tituló Matías el documental que terminó en octubre de 2008 como registro de los testimonios hacia la reconstrucción de lo sucedido con su padre. El juicio era un sueño entonces, pero los datos recabados sirvieron como una de sus bases. “A la persona que parió el sueño que hoy sostiene mi aliento”, cierra el documental sobre placa negra en esos años en los que iba a ser padre.</p>
<p>En tanto Martín cantaba retruco a su historia, y ya era padre. Duplicó los hijos del suyo y tiene cuatro. Comenzó de jovencito “quería saber lo que había sentido mi viejo al tenerme”.</p>
<p>La anulación en 2003 de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, permitió la reapertura de las causas para juzgar a los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura. El 28 de agosto de 2008 fueron detenidos para prestar declaración indagatoria Julio Alberto Tomassi (ex teniente coronel y responsable del Área Militar 121 entre noviembre de 1976 y enero de 1979), Italo Roque Pappalardo (ex mayor del Ejército) y José Ojeda (Suboficial Mayor). El 8 y 9 de septiembre fueron citados los hermanos Méndez. El 19 de septiembre el juez federal de Azul Juan José Comparato dictó la prisión preventiva a los tres militares. Ojeda estuvo en Marcos Paz y los otros dos en prisión domiciliaria.</p>
<p>El 9 de febrero pasado comenzó el juicio en la sede del Rectorado de la UNICEN, en Tandil. El viernes 17 de marzo el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata integrado por Roberto Falcone, Mario Portela y Rubén Parra, cerró el proceso judicial con la lectura de un fallo histórico: Condenó a los militares Pappalardo, Tomassi y Ojeda a la pena de “prisión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua, suspensión del goce de toda jubilación”, por ser “autores directos” de la privación ilegal de libertad e imposición de tormentos doblemente agravados y del homicidio agravado por alevosía de Moreno. Condenó a dos civiles que no pertenecían a la estructura del Estado; el mayor de los hermanos, Emilio Méndez, recibió la pena de 15 años de prisión, y Julio a 11 años, ambos por ser “partícipes necesarios” en los mismos delitos al prestar su chacra como centro clandestino de detención. También solicitó el inicio de una causa contra el ex general Ignacio Aníbal Verdura por su intervención en los hechos juzgados.</p>
<p>Pero lo más importante fue que encontró elementos que permiten sospechar que el<em> </em>“directorio de Loma Negra habrían inducido los delitos” que terminaron con el homicidio de Moreno, por lo que ordenaron remitir los antecedentes del proceso a la justicia para que inicie una “pesquisa”. También ordenó investigar a los entonces ministros de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense y al ministro de Gobierno de la dictadura, James Smart, al considerar que existen indicios de que habrían participado en la gestación del documento del V Cuerpo del Ejército que comunicó “falsamente” los hechos.</p>
<p>Por primera vez desde la reapertura de los juicios un fallo apuntó a la dictadura entendida como cívico- militar en la línea de la justicia y reparación histórica abierta con la causa por Papel Prensa, las investigaciones al Ingenio Ledesma de los Blaquier en Jujuy o la Veloz del Norte en Salta. <em></em></p>
<p>Tras un silencio total frente a la pantalla, cientos estallaron en aplausos en la Plaza Independencia de Tandil. Militantes de ahora con banderas y mate en mano, pero también militantes de antes con los ojos humedecidos incrédulos de tanto ver lo que veían, vecinos curiosos asomados a los balcones, perros, niños, pueblo, todos estaban allí.</p>
<p>Sobre el gran escenario montado para el día histórico, y franqueado por su madre Susana Lofeudo, su hermano Martín, su tío paterno Héctor, sus compañeros de HIJOS, Matías habló: &#8220;Mi padre, además de ser esposo, hermano, hijo, amigo, fue sobre todo un militante social y político que asumió la defensa de los trabajadores que fallecían sin saber la causa en la fábrica Loma Negra. Hoy encontramos justicia por los autores materiales del asesinato pero vamos a continuar con su legado y no vamos a descansar hasta que no se investigue a fondo el rol de la empresa Loma Negra. Por último, me permito una digresión personal: no puedo dejar de reconocer y agradecer a ese flaco desgarbado que vino desde el Sur y vive en la inmensidad de nuestros corazones, que tuvo los huevos suficientes para derogar las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, dándonos la posibilidad de presentarnos como querellantes, y que se haga justicia. A 35 años del asesinato, mi viejo ganó un juicio más. Aunque se murió Amalia Lacroze, un ícono del paternalismo empresario prebendario y socia económica y política de la última dictadura y del menemismo, su rol durante los años de plomo será investigado en breve. No quedará impune de la condena social. En tanto, estamos de caravana celebrando la llegada de la justicia. Porque nuestra venganza es ser felices”.</p>
<p>“Encaramos este juicio con mucha alegría. Entendemos que es el inicio de otra etapa que pretende dar con los verdaderos responsables que ordenaron la muerte de mi padre, hoy los autores materiales están presos y eso es un aliciente. Saber que en este país uno puede criar a sus hijos da mucha tranquilidad”, lo siguió en la palabra Martín.<strong></strong></p>
<p>El veredicto fue dictado a una semana de que se cumplan los 36 años del golpe de estado de 1976, fecha en que los organismos de derechos humanos marcharon con la consigna: “Los grupos económicos también fueron la dictadura: ¡Juicio y castigo ya!”.</p>
<p>Susana Lofeudo no desentona: “El fallo fue terriblemente completo, todas nuestras expectativas fueron colmadas. El veredicto respondió a todo lo que pedimos, es impecable, tenemos un tribunal de lujo que supo interpretar quién decía la verdad y quién mentía, ahora vamos por Loma Negra, tienen que responder ellos también por lo que pasó. Se cierra un capítulo pero se abren otros de la misma historia”.</p>
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		<title>Un cumple y una entrevista</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 21:26:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[BARUYO]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>

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		<description><![CDATA[En esta segunda entrega de Baruyo (nueva generación), quisimos hacer un número dedicado al cumpleaños de Carlitos Cajade, que hubiese festejado 62 años el pasado 2 de mayo. La idea es recordarlo a través de algunas anécdotas y por eso charlamos con gente que lo conoció, como Romi, el Moqui, alguno de los padres de los chicos de Baruyo, Mariano Gulino, el Gordo Pereyra. Nos parece importante recordar siempre al Cura porque fue el que empezó esto. Se frenó y dijo: “Acá la Iglesia está mal parada, está pensando en hacer plata y no está pensando en serio en la palabra de Dios”. Fue el que frenó un poco el carro, el que decidió no ir a la capilla a hacer guita, sino que decidió meterse en el barro a cuidar gente y encima con algo tan jodido como es meterse con pibes de la calle, sabiendo que tanto decían que los pibes de la calle eran esto y aquello. Él sin ningún problema se metió, sin importarle lo que le pudiera pasar o lo que pudieran hablar de él y la fama que se pudiera hacer. En este número de Baruyo, las anécdotas las cuenta gente que lo conoció ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta segunda entrega de Baruyo (nueva generación), quisimos hacer un número dedicado al cumpleaños de Carlitos Cajade, que hubiese festejado 62 años el pasado 2 de mayo. <span id="more-3340"></span>La idea es recordarlo a través de algunas anécdotas y por eso charlamos con gente que lo conoció, como Romi, el Moqui, alguno de los padres de los chicos de Baruyo, Mariano Gulino, el Gordo Pereyra. Nos parece importante recordar siempre al Cura porque fue el que empezó esto. Se frenó y dijo: “Acá la Iglesia está mal parada, está pensando en hacer plata y no está pensando en serio en la palabra de Dios”. Fue el que frenó un poco el carro, el que decidió no ir a la capilla a hacer guita, sino que decidió meterse en el barro a cuidar gente y encima con algo tan jodido como es meterse con pibes de la calle, sabiendo que tanto decían que los pibes de la calle eran esto y aquello. Él sin ningún problema se metió, sin importarle lo que le pudiera pasar o lo que pudieran hablar de él y la fama que se pudiera hacer.</p>
<p>En este número de <strong>Baruyo</strong>, las anécdotas las cuenta gente que lo conoció bien porque hay gente que habla de él sin conocerlo. Acá, en el Barrio Aeropuerto, por ejemplo, hay gente que gracias a él tiene su casa. Antes tenía una casa de madera, pero ahora es de material. Y no pasan el mismo frío que pasaban antes.</p>
<p align="right"><strong><em>Los chicos y las chicas de Baruyo preparamos este editorial<br />
charlando un miércoles en Casa Joven sobre el contenido de estas páginas</em></strong></p>
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		<title>La sobremesa del cumple de Carlitos</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 21:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
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		<category><![CDATA[N°99]]></category>

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		<description><![CDATA[En este mes de mayo, Carlitos Cajade estaría cumpliendo años y en Baruyo decidimos festejarlo. Y como en toda mesa de cumpleaños, además de comida y algo para tomar, siempre hay anécdotas (divertidas o emotivas), acá trajimos algunas. * Nos contó Ana, una vecina del Barrio Aeropuerto, que el cura siempre llevaba a los chicos al jardín donde trabajaba de portera una amiga suya. Ella siempre lo miraba de atrás de la ventana y se hacía la que limpiaba el vidrio. Decía que era muy lindo y muy bueno. Y después, cuando el cura miraba para el vidrio, siempre estaba la chica tirándole besos. Además, siempre iba a la misa para que él le de la hostia. * Cuentan los pibes del Hogar que no eran pocas las oportunidades que lo hacían enojar al cura. En una época, por ejemplo, le solían robar el mosquitero de la ventana de la pieza de Carlitos. Se lo llevaban con marco y todo hasta el estanque que en ese momento tenía peces y lo usaban de red, para pescar. Todavía alguno debe estar corriendo después de aquella tarde en la que el cura los descubrió. * Romina, de la Casita de los Niños, ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3336" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Baruyo.jpg"><img class="size-medium wp-image-3336" title="99-web-Baruyo" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Baruyo-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">En la edición papel, las páginas de este BARUYO están ilustradas con hojas de un cuaderno muy especial que llenaron dos baruyeros, los hermanos Yesi y Matías, para hacerle un regalo a Carlitos Cajade. “Una tarde estábamos al pedo como bocina de avión, como dirán, y a Matías se le ocurrió – cuenta Yesi- hacerlo y ya llegamos hasta la mitad del cuaderno. Después se nos ocurrió que lo firmemos entre todos los chicos de Baruyo y lo llevemos al monumento del Hogar, donde está el cura. Pusimos recortes de revistas, fotos, recuerdos… Lo vamos a llevar allá como un regalo. Salió con mucho amor y vamos a ver si muy pronto lo terminamos”.</p></div>
<p><strong>En este mes de mayo, Carlitos Cajade estaría cumpliendo años y en Baruyo decidimos festejarlo. Y como en toda mesa de cumpleaños, además de comida y algo para tomar, siempre hay anécdotas (divertidas o emotivas), acá trajimos algunas.<span id="more-3335"></span></strong></p>
<p><strong>*</strong></p>
<p>Nos contó Ana, una vecina del Barrio Aeropuerto, que el cura siempre llevaba a los chicos al jardín donde trabajaba de portera una amiga suya. Ella siempre lo miraba de atrás de la ventana y se hacía la que limpiaba el vidrio. Decía que era muy lindo y muy bueno. Y después, cuando el cura miraba para el vidrio, siempre estaba la chica tirándole besos. Además, siempre iba a la misa para que él le de la hostia.</p>
<p>*</p>
<p>Cuentan los pibes del Hogar que no eran pocas las oportunidades que lo hacían enojar al cura. En una época, por ejemplo, le solían robar el mosquitero de la ventana de la pieza de Carlitos. Se lo llevaban con marco y todo hasta el estanque que en ese momento tenía peces y lo usaban de red, para pescar. Todavía alguno debe estar corriendo después de aquella tarde en la que el cura los descubrió.</p>
<p>*</p>
<p>Romina, de la Casita de los Niños, nos contó que una vez el cura tenía que ir al Hospital a bendecir a un chiquito que estaba enfermo, pero se olvidó el papelito con el nombre del bebé. Entonces tuvo que bendecir a todos los bebés del hospital.</p>
<p>*</p>
<p>Esta anécdota se escuchó varias veces en rueda de amigos y recuerda un día que la jerarquía de la Iglesia iba a visitar al Hogar. Carlitos les pidió a los chicos que no le digan “cura” porque estaba mal visto. Le tenían que decir “Padre”. Además, ese día tenía que tener su uniforme, que nunca usaba porque andaba siempre así nomás. Entonces, como no tenía el “cosito” blanco que usan los curas en la camisa y en la casa había un cartón de leche, lo cortó y se lo puso en el cuello. Pero se le notaba una letra de la marca de la leche. Fue una situación incómoda. Además, apenas llegaron las visitas, uno de los pibes le dijo “¡cura, cura!”… Ese día todo lo que había planeado le salió mal.</p>
<p>*</p>
<p>Recuerda el “Gordo” Eduardo Pereyra, que cuando estaban haciendo las primeras tres casas del Hogar, la plata no alcanzaba. Entonces, los que estaban con él le decían que sólo terminara una en lugar de dejar tres a medio armar. Luego vino un hombre de un corralón y les preguntó quién era Carlos Cajade y él le contesta “yo”. ¿Necesitan algo para terminar las casas?, preguntó el visitante. Y el cura se dio vuelta y les dijo al resto: “hombres de poca fe”.</p>
<p>*</p>
<p>El <em>Moqui</em>, uno de los jóvenes del Barrio Aeropuerto que pasó su infancia en la Casa de los Niños, se acuerda que cuando Carlitos llegaba les preguntaba a los chicos “¿Cómo está la barra?” Y que hacían competencia de jueguitos con la pelota, pero que el cura siempre les ganaba</p>
<p>*</p>
<p>Mariano Gulino conoció al cura de muy chico porque su papá, Juan Carlos Gulino, es un amigo del cura de toda la vida. “Un día el cura iba a comer a la casa de mis viejos –recuerda Mariano-; creo que habíamos ido a una misa de él y después de ahí mis viejos se fueron en su auto y yo con el cura. Yo lo miraba un poco con adoración y me acuerdo que nos pusimos a hablar de fútbol y de Estudiantes y me llamó la atención lo informado que estaba el tipo. Me empezó a nombrar a jugadores de las inferiores, la reserva. Dije “no puede ser que el tipo lo abarque todo”.</p>
<p>*</p>
<p>Marcelo Blanco, el ex coordinador de la Obra y vecino de Barrio Aeropuerto, cuenta una historia que habla del compromiso que tenía Carlitos con la comunidad: “Me acuerdo que estábamos con los vecinos en 7 y 603 reclamando soluciones porque había muchos accidentes de tránsito. Estábamos discutiendo con un concejal que se había acercado y de golpe vemos pasar al cura con su camioneta bordó. Clavó las guampas y frenó sin importarle nada. Se acercó y tomó posición a favor de nosotros, algo recontra importante porque nos hacía sentir protegidos por él. “Bue, apuren el trámite y arreglen lo que tienen que arreglar”, lo apuró al concejal que no sabía dónde meterse. Así era él. Era un domingo al mediodía y se podría haber ido a su casa después de dar misa, pero frenó para estar con nosotros. Fue grande y seguirá siendo grande y su reconocimiento no lo compró en una feria. Es el fruto de todo un trabajo social”.</p>
<p><em>*<br />
</em></p>
<p>Eran tan masivos los bautismos que hacía el cura en Barrio Aeropuerto, que casi todos los pibes del barrio fueron bautizados por él. Uno de ellos es Cristian, el primo de Ana Bader, educadora de Casa Joven y una de las “adultas” de Baruyo. La tía de Ana, nos dejó esta foto del día que tomó la Primera Comunión y estas palabras que recuerdan a dos que ya no están: “Se cruzaron una vez (quizás más). Uno le habló de Jesús, el otro lo comprendió todo. Al poco tiempo de que Cristian tomara la comunión, Carlitos se fue. Hoy, si existe un lugar para los que sólo dan amor, ahí están. Juntos”.</p>
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		<title>Emisión N° 49</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 22:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Presentamos una nota sobre el Congreso Villero que se realizó en Buenos Aires. Desde el Hogar, Mariano Sasiaín nos conto los detalles de la visita de una ambientalista peruana. Juan Mannarino le saca sonido a la última revista con audios de la entrevista al escritor Leopoldo Brizuela. Y como siempre información sobre los centros culturales; las columnas de Tony Fenoy para ponernos “Los pies sobre la tierra” y “Los personajes de la vida” de la mano del Colo López]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Presentamos una nota sobre el Congreso Villero que se realizó en Buenos Aires. Desde el Hogar, Mariano Sasiaín nos conto los detalles de la visita de una ambientalista peruana. Juan Mannarino le saca sonido a la última revista con audios de la entrevista al escritor Leopoldo Brizuela. Y como siempre información sobre los centros culturales; las columnas de Tony Fenoy para ponernos “Los pies sobre la tierra” y “Los personajes de la vida” de la mano del Colo López.<span id="more-3379"></span><br />
<object width="422" height="170" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://www.divshare.com/flash/audio_embed?data=YTo2OntzOjU6ImFwaUlkIjtpOjQ7czo2OiJmaWxlSWQiO2k6MTc2MzkyOTY7czo0OiJjb2RlIjtzOjEyOiIxNzYzOTI5Ni0yNDIiO3M6NjoidXNlcklkIjtpOjA7czoxMjoiZXh0ZXJuYWxDYWxsIjtpOjE7czo0OiJ0aW1lIjtpOjEzMzY4NTIzMDg7fQ==&amp;autoplay=" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed width="422" height="170" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.divshare.com/flash/audio_embed?data=YTo2OntzOjU6ImFwaUlkIjtpOjQ7czo2OiJmaWxlSWQiO2k6MTc2MzkyOTY7czo0OiJjb2RlIjtzOjEyOiIxNzYzOTI5Ni0yNDIiO3M6NjoidXNlcklkIjtpOjA7czoxMjoiZXh0ZXJuYWxDYWxsIjtpOjE7czo0OiJ0aW1lIjtpOjEzMzY4NTIzMDg7fQ==&amp;autoplay=" allowFullScreen="true" allowscriptaccess="always" wmode="transparent" allowfullscreen="true" /></object></p>
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		<title>El latir de la memoria</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 15:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición Impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Josefina Garzillo]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Inacayal, la negación de nuestra identidad&#8221;, narra la vida del cacique mapuche que terminó capturado durante la campaña militar de Roca y puesto en cautiverio en el Museo de La Plata como trofeo de guerra. Sus realizadores, Myriam Angueira y Guillermo Glass, reclaman por la restitución completa de los restos humanos que aún se conservan en museos, como parte de una reparación histórica todavía pendiente. El documental se presentará por primera vez en nuestra ciudad el 18 de mayo en otra de las actividades previstas por los 10 años de La Pulseada. &#160; Por Josefina Garzillo  “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo” Eduardo Galeano  La comunidad mapuche es la protagonista del documental de Myriam Angueira y Guillermo Glass, que gira en torno a la vida del cacique Modesto Inacayal, guerrero huiliche, héroe patagónico silenciado, secuestrado por la campaña militar de Julio Argentino Roca en 1880 y obligado al cautiverio hasta su muerte, en el Museo de la Plata (La Pulseada 43), institución que guardó –y exhibió- sus restos como “trofeo de guerra” ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/Publi-Inacayal-web.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3353" title="Publi Relatos-Libro" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/Publi-Inacayal-web.jpg" alt="" width="250" height="604" /></a><strong>&#8220;Inacayal, la negación de nuestra identidad&#8221;, </strong></em><strong>narra la vida del cacique mapuche que terminó capturado durante la campaña militar de Roca y puesto en cautiverio en el Museo de La Plata como trofeo de guerra. Sus realizadores, Myriam Angueira y Guillermo Glass, reclaman por la restitución completa de los restos humanos que aún se conservan en museos, como parte de una reparación histórica todavía pendiente. El documental se presentará por primera vez en nuestra ciudad el 18 de mayo en otra de las actividades previstas por los 10 años de<em> La Pulseada</em>.</strong><span id="more-3293"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Por <strong>Josefina Garzillo</strong></p>
<p style="text-align: right;"> <em>“No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan,<br />
por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca.<br />
El tiempo que fue sigue latiendo”</em><strong><br />
Eduardo Galeano</strong></p>
<p><em> </em>La comunidad mapuche es la protagonista del documental de Myriam Angueira y Guillermo Glass, que gira en torno a la vida del cacique Modesto Inacayal, guerrero huiliche, héroe patagónico silenciado, secuestrado por la campaña militar de Julio Argentino Roca en 1880 y obligado al cautiverio hasta su muerte, en el Museo de la Plata (<strong><em>La Pulseada</em></strong> 43), institución que guardó –y exhibió- sus restos como “trofeo de guerra” durante más de un siglo.</p>
<p>Las imágenes de lagos, montañas y tierras del noroeste de la actual provincia de Chubut dan inicio al documental. Tecka, cerca del Lago Nahuel Huapi, fue el espacio de vida y resistencia de Inacayal y su comunidad, y uno de los sitios donde se ejecutó el primer genocidio cometido por el Estado argentino en lo que definió como su territorio.</p>
<p>“Julio Roca quería algo épico, quería ser Napoléon. Necesitaba 200 hombres y llevó 6.000, en una campaña de exterminio que fue cofinanciada por la Sociedad Rural y firmada por el bisabuelo de Martínez de Hoz”, explica Marcelo Valko, uno de los investigadores que pone su voz en el documental, junto a Osvaldo Bayer, Walter Delrío y los integrantes del Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social (GUIAS). Las consecuencias: 41 millones de hectáreas arrebatas, posteriormente regaladas o vendidas a 1800 terratenientes, unos siete campos de concentración en Junín, Olavarría, Isla Martín García, Trelew, General Conesa, Valcheta y el Tigre, y 19 mil muertos. &#8220;Querían tierra para que sus vacas coman pasto”, sentencia Valko.</p>
<p><em>Inacayal, la negación de nuestra identidad </em>es una crónica de ese horror: pone al descubierto la codicia civil y militar, la discriminación, las torturas y otras aberraciones avaladas por el Estado, parte del periodismo de la época e incluso instituciones “científicas” como el museo platense.</p>
<p>A través de sus 48 minutos, el film recoge testimonios de varios integrantes de la comunidad Mapuche-Tehuelche de Chubut y Bariloche, que reconstruyen la historia de su pueblo y la persistencia de la opresión. El más estremecedor es el discurso de agradecimiento que Mercedes Nahuelpan, nieta de Inacayal, pronunció en 1994 durante el acto en que supuestamente se restituyeron los restos del cacique, en la localidad de Tecka. La reparación que no existió es uno de los ejes central del documental: doce años después de aquella ceremonia, el trabajo de GUIAS descubrió que el Museo platense aún conserva el cerebro y el cuero cabelludo del lonko Inacayal.</p>
<p>“El trabajo nos convirtió en militantes de la causa por la restitución”, explica la documentalista Myriam Angueira, en los pasillos del espacio INCAA de Buenos Aires, luego del preestreno. “La ciencia no tiene justificativos para tener restos humanos dentro de los museos. Esto es algo mucho más profundo, se está pidiendo un poco de humanidad, donde nunca la hubo, como parte de una lucha contra la discriminación que continúa presente”.</p>
<p>Angueira asegura que la desestimación es una constante: “Grabando nos ocurrió que un intendente de Chubut nos dijo &#8216;muy lindo que hagan algo sobre Inacayal, pero esto de pedir por la restitución es muy morbo´. El hombre que pensaba esto era muy peronista, en su despacho tenía una foto de Perón y le respondí: &#8216;Escucheme señor, si encontramos las manos del General, ¿qué hacemos, las vamos a tirar? Si sabemos que los restos están, ¿cómo no se van a devolver? Esa anécdota para nosotros fue muy fuerte porque demuestra la vigencia que tiene el pensamiento opresor dentro de nuestro pueblo”.</p>
<p>El documental pone el foco justo donde la historia oficial ha intentado instalar el silencio: “no somos un estado blanco que sólo bajó de los barcos: más del 50% de la sociedad tenemos sangre indígena. El genocidio de fines del siglo XIX, vuelve a repetirse 100 años después, con el engaño. Si no hay justicia, el ciclo se repite”.</p>
<p>En el diálogo con <strong>La Pulseada</strong>, Marcelo Valko aprovecha para dejar en claro: “No vamos con mentiras, no vamos con la infamia, esto no es una venganza; es la historia. La obra maestra de la oligarquía se está quebrando. Anteojito ya no va más, Kapeluz tampoco. Acá viene otra historia, una que va a probar lo que sucedió. Lo que sucedió es un horror, porque todo se hubiera hecho del mismo modo sin los robos de chicos, sin contagiar de viruela a la gente”. Y celebra el latir del audiovisual: “Los documentales llegan, son más potentes que los libros, van a entrar en las escuelas, la historia va a cambiar y vamos a tener ese país fraterno que pensaban Moreno, Castelli y Belgrano, cuando decretaron la abolición de la esclavitud y la tortura. Vamos a volver a ese país fraterno gracias a los trabajos como éste&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1 style="text-align: center;"><strong>El proyecto</strong></h1>
<p>En 2010 Guillermo Glass y Myriam Anguerira se presentaron a un concurso convocado desde el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) por el Bicentenario. Con la temática <em>El Camino de los Héroes</em>, Inacayal fue seleccionado para representar a Chubut dentro de un proyecto que involucra a documentalistas de todas las provincias del país. “La mayoría está orientada a trabajar sobre figuras regionales silenciadas. En nuestro caso, cuando nos enteramos de la convocatoria, el nombre de Inacayal surgió de inmediato. Guillermo Glass es de Chubut, Leonardo de Bella, que se encargó de la investigación, tenía muy presente la historia, y yo venía de una relación de amistad con la familia Nahuelpan y la comunidad mapuche por trabajos anteriores&#8221;, cuenta Angueira.</p>
<p>Los testimonios fueron filmados entre septiembre y diciembre de 2010. “Una vez que terminamos el montaje, entregamos el máster y ahora estamos esperando el estreno definitivo. Mientras tanto buscamos mostrar la película en distintos ámbitos para que Inacayal comience su viaje&#8221; explica la realizadora.</p>
<p>Algunos de los materiales de esa convocatoria ya se están presentando dentro de las salas del INCAA y otros aún se encuentran en proceso de realización. Cuando todos hayan concluido, se prevé la proyección de la totalidad de las series en el canal público de televisión digital INCAA TV.</p>
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		<title>Local, empate o visitante: tricolores en la Lotería Nacional</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 14:44:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Radio]]></category>
		<category><![CDATA[Ultimas Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel "Colo" López]]></category>

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		<description><![CDATA[Gabriel “El colo” López recordó en La Pulseada Radio cuando el equipo de la Liga Amateur de Fútbol, dirigido por el Chino Gilardi, integró la boleta de pronósticos deportivos. En 1984 el PRODE incluyó partidos del Regional. Tricolores apareció en dos jugadas. En la primera le dio suerte a un solitario ganador, que la jugó tomando las chapas de las patentes de los autos. Todo fue tan extraño, que vistieron las camisetas celestes de Belgrano]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gabriel “El colo” López recordó en<strong> La Pulseada Radio</strong> cuando el equipo de la Liga Amateur de Fútbol, dirigido por el Chino Gilardi, integró la boleta de pronósticos deportivos. En 1984 el PRODE incluyó partidos del Regional. Tricolores apareció en dos jugadas. En la primera le dio suerte a un solitario ganador, que la jugó tomando las chapas de las patentes de los autos. Todo fue tan extraño, que vistieron las camisetas celestes de Belgrano.</p>
<p><object width="422" height="170" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://www.divshare.com/flash/audio_embed?data=YTo2OntzOjU6ImFwaUlkIjtpOjQ7czo2OiJmaWxlSWQiO2k6MTc2NDAwMDM7czo0OiJjb2RlIjtzOjEyOiIxNzY0MDAwMy1jMjgiO3M6NjoidXNlcklkIjtpOjA7czoxMjoiZXh0ZXJuYWxDYWxsIjtpOjE7czo0OiJ0aW1lIjtpOjEzMzY4NTIwMDA7fQ==&amp;autoplay=" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed width="422" height="170" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.divshare.com/flash/audio_embed?data=YTo2OntzOjU6ImFwaUlkIjtpOjQ7czo2OiJmaWxlSWQiO2k6MTc2NDAwMDM7czo0OiJjb2RlIjtzOjEyOiIxNzY0MDAwMy1jMjgiO3M6NjoidXNlcklkIjtpOjA7czoxMjoiZXh0ZXJuYWxDYWxsIjtpOjE7czo0OiJ0aW1lIjtpOjEzMzY4NTIwMDA7fQ==&amp;autoplay=" allowFullScreen="true" allowscriptaccess="always" wmode="transparent" allowfullscreen="true" /></object></p>
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		<title>Remontando barriletes con una canción de cuna</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 21:09:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición Impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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		<description><![CDATA[Juan Casís, nuestro amigo de la revista y la radio Barriletes de Paraná, compartió con nosotros la nota que le hicieron a doña Dominga Ayala de Almada, la madre que inspiró al poeta Linares Cardozo para escribir “Canción de cuna costera”. “Esta mujer fue tocada por una varita mágica, allá por los años ’50, ya que el poeta y músico por excelencia de Entre Ríos, don Linares Cardozo, muy ribereño y muy amigo del río, andaba por un lugar de acá de Paraná que se llama Puerto Sánchez donde están los pescadores y vio a esta mujer que estaba amamantando a su hijo. Lo enterneció y le pidió permiso para componerle una canción. La bautizó ‘Canción de cuna costera’, que ha sido cantada y grabada por cientos de intérpretes acá y en todo el mundo”, contó Juan Casís a La Pulseada Radio. “Esta mujer” es Dominga Ayala de Almada. Juan la entrevistó para Radio Barriletes y esa charla se transformó en la tapa de la revista Barriletes de abril. Como en La Pulseada Radio nos gusta “sacarle sonido” a nuestra revista, esta vez volvimos a ir del audio al papel para escuchar lo que contó doña Dominga a los amigos ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-LaPulseadaRadio-Dominga.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3324" title="99-web-LaPulseadaRadio-Dominga" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-LaPulseadaRadio-Dominga-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><strong>Juan Casís, nuestro amigo de la revista y la radio Barriletes de Paraná, compartió con nosotros la nota que le hicieron a doña Dominga Ayala de Almada, la madre que inspiró al poeta Linares Cardozo para escribir “Canción de cuna costera”.</strong><span id="more-3323"></span></p>
<p>“Esta mujer fue tocada por una varita mágica, allá por los años ’50, ya que el poeta y músico por excelencia de Entre Ríos, don Linares Cardozo, muy ribereño y muy amigo del río, andaba por un lugar de acá de Paraná que se llama Puerto Sánchez donde están los pescadores y vio a esta mujer que estaba amamantando a su hijo. Lo enterneció y le pidió permiso para componerle una canción. La bautizó ‘Canción de cuna costera’, que ha sido cantada y grabada por cientos de intérpretes acá y en todo el mundo”, contó Juan Casís a <strong>La Pulseada</strong><strong> Radio</strong>. “Esta mujer” es Dominga Ayala de Almada. Juan la entrevistó para Radio Barriletes y esa charla se transformó en la tapa de la revista Barriletes de abril.</p>
<p>Como en <strong>La Pulseada</strong><strong> Radio</strong> nos gusta “sacarle sonido” a nuestra revista, esta vez volvimos a ir del audio al papel para escuchar lo que contó doña Dominga a los amigos de Barriletes, en el programa ‘Tardecitas en el barrio’, que conducen el propio Casís y Vero Nardín.</p>
<p><strong>-¿Cómo surge “Canción de cuna costera” y su encuentro con Linares Cardozo?</strong></p>
<p>-Yo vine acá en el año ’40, cuando tenía 8 años, y mis padres se volvieron luego río abajo pero yo no me quise ir y formé pareja con un baqueano de acá, don Domingo Almada, que me llevaba 12 años. Después tuve 3 hijos y me casé para organizar a mi familia. Resulta que un día estaba amamantando a mi segundo hijo y Linares Cardozo venía siempre a un rancho que estaba acá en la costa, un rancho de un señor Rabufetti que era pariente de Rubén Benavent, un locutor de aquella época. Ellos lo alentaban para que fuera a cantar a la radio porque él era tímido. Un día me pregunta si yo tenía algún descendiente correntino porque me veía rasgos parecidos a los de su madre; le dije que sí, porque mi padre era correntino. Ahí me pidió permiso e hizo un boceto de la madre criolla y al tiempo nace la canción de cuna. Después nos seguimos frecuentando. Don Linares me presentó a un médico amigo, el doctor Augusto Ramos, que estaba en el Palacio de Justicia porque nosotros estábamos pagando los impuestos municipales y así y todo nos querían sacar de acá. Y entre él y este señor nos ayudaron a que nos quedáramos.</p>
<p><strong>-Cuando la canción dice “le daré chalamita de ceibo”, ¿a que se está refiriendo?</strong></p>
<p>-A un juguete que se hace de ceibo, que es como una embarcación. También la chalana se puede hacer con el ceibo: uno lo va calando a cuchillo, porque es una madera blanda.</p>
<p><strong>-También dice: “crecerá junto al río mi cielo, será buen pescador”. ¿Cómo le salió el hijo?</strong></p>
<p>-Salió buen pescador, buen cazador y aprendió de todo, gracias a dios.</p>
<p><strong>-Y lo de “una cunita de sauce entonando…”</strong></p>
<p>-Eso es de las varitas finas del sauce. Si uno las tuerce le da las formas que quiera. Mi hijo tenía una cunita de sauce que la tengo acá todavía.</p>
<p><strong>-¿Hace cuanto que vive en Puerto Sánchez?</strong></p>
<p>-71 años.</p>
<p><strong>-Su infancia está marcada por un largo viaje. ¿Es así?</strong></p>
<p>-Fueron 2 meses y 7 días. Partimos de Colón en una embarcación precaria y con lo indispensable. Si el tiempo era bueno, navegábamos todo el día y si era malo buscábamos la costa de isla para resguardarnos. Y a veces en Gualeguaychú no encontrábamos para acampar porque son zonas llenas de juncos. Entonces teníamos que fondear y quedarnos sentaditas en la embarcación hasta el otro día.</p>
<p><strong>-¿Cuántos iban en esa embarcación?</strong></p>
<p>-En total 10: 8 gurises y mi papá y mi mamá. Fue bravo pero de comer nunca nos faltó. Había abundante pesca, caza, así que comida nunca faltó.</p>
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		<title>Web: Darío Aranda</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 20:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tráfico de tentaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Josefina Garzillo]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>
		<category><![CDATA[Web]]></category>

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		<description><![CDATA[http://darioaranda.wordpress.com/ Agrotóxicos, monocultivos, desmontes y minería a cielo abierto. En su mayoría ausentes en la agenda pública, son las bases del modelo económico del país. En una labor consecuente y comprometida, el periodista Darío Aranda se dedica a narrar esa Argentina que no se cuenta. Las notas urgentes las publica en su web, en el periódico Mu o en colaboraciones en Página/12, que a fines de 2011 ganaron la triste repercusión de la censura y el hecho llegó a ser denunciado por la Asamblea de Trabajadores del medio. En contacto desde hace más de una década con organizaciones, asambleas y foros sociales, desentraña los silencios de una nación que se fundó sobre el genocidio indígena, conocido como la &#8220;Campaña al Desierto&#8221;, y persiste hasta hoy bajo las formas del agronegocio (soja, caña de azúcar) y la megaminería. La violación de derechos humanos en materia de salud, medioambiente y autodeterminación por parte de las industrias extractivas y las políticas de estado que permiten su avanzada, pese a la legislación nacional e internacional que protege a las comunidades, son algunas de las problemáticas narradas. Además de unas 60 crónicas, puede descargarse el primer capítulo de su libro, publicado en 2010, que recoge ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Trafico-Web-Aranda.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3306" title="99-web-Trafico-Web-Aranda" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Trafico-Web-Aranda-150x93.jpg" alt="" width="150" height="93" /></a><a href="http://darioaranda.wordpress.com/">http://darioaranda.wordpress.com/</a><span id="more-3305"></span></p>
<p>Agrotóxicos, monocultivos, desmontes y minería a cielo abierto. En su mayoría ausentes en la agenda pública, son las bases del modelo económico del país. En una labor consecuente y comprometida, el periodista Darío Aranda se dedica a narrar esa Argentina que no se cuenta. Las notas urgentes las publica en su web, en el periódico <em>Mu</em> o en colaboraciones en <em>Página/12</em>, que a fines de 2011 ganaron la triste repercusión de la censura y el hecho llegó a ser denunciado por la Asamblea de Trabajadores del medio.</p>
<p>En contacto desde hace más de una década con organizaciones, asambleas y foros sociales, desentraña los silencios de una nación que se fundó sobre el genocidio indígena, conocido como la &#8220;Campaña al Desierto&#8221;, y persiste hasta hoy bajo las formas del agronegocio (soja, caña de azúcar) y la megaminería.</p>
<p>La violación de derechos humanos en materia de salud, medioambiente y autodeterminación por parte de las industrias extractivas y las políticas de estado que permiten su avanzada, pese a la legislación nacional e internacional que protege a las comunidades, son algunas de las problemáticas narradas.</p>
<p>Además de unas 60 crónicas, puede descargarse el primer capítulo de su libro, publicado en 2010, que recoge las resistencias indígenas en nuestro territorio.</p>
<p>En la lista de consecuencias, nada es novedad para los pueblos que resisten: pérdida de territorios y prácticas de vida, inundaciones evitables y persecuciones. Frente a un contexto donde las luchas por la vida y el territorio pujan contra la represión a escala nacional, la lectura del periodismo crítico de Aranda se vuelve una necesidad.</p>
<p align="right"><strong><em>Josefina Garzillo</em></strong></p>
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		<title>Música: Libro de cabecera, en tardes de café</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 20:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tráfico de tentaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Agustina Sarati]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>

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		<description><![CDATA[Yusa Yusa-Records Yusa encontró, como no podía ser de otra forma, la mejor manera de agradecer a los compositores que la acompañaron en su carrera y desde muy chica: a través de la música, con su quinto material y el primero que lanza bajo el sello discográfico Yusa-records de forma independiente. “Libro de cabecera, en tardes de café” es la síntesis de un recorrido: “Son temas que siempre los tuve para mí como referentes, por eso libro de cabecera –cuenta- lo abría y volvía a recordar que había un momento específico donde me habían pasado ciertas cosas y que tenían que ver con un contexto y con esos temas. Esta hecho como si fueran capítulos que representan experiencias y distintas épocas de mi vida. Es también una forma de responderme muchas preguntas, una necesidad que tengo”. La artista cubana toca desde los 6 años. Nació en 1973 en La Habana, donde estudió el conservatorio, formando en la ejecución del tres: una guitarra con tres pares de cuerdas, instrumento típico de la música campesina y del gaucho cubano, el guajiro. Desde muy pequeña absorbió distintos ritmos y estilos que brotaban de la isla o los nuevos sabores que traía la marea, ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Trafico-Yusa.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3303" title="99-web-Trafico-Yusa" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-web-Trafico-Yusa-118x150.jpg" alt="" width="118" height="150" /></a>Yusa</strong></p>
<p>Yusa-Records<span id="more-3302"></span></p>
<p>Yusa encontró, como no podía ser de otra forma, la mejor manera de agradecer a los compositores que la acompañaron en su carrera y desde muy chica: a través de la música, con su quinto material y el primero que lanza bajo el sello discográfico <em>Yusa-records</em> de forma independiente. “Libro de cabecera, en tardes de café” es la síntesis de un recorrido: “Son temas que siempre los tuve para mí como referentes, por eso <em>libro de cabecera</em> –cuenta- lo abría y volvía a recordar que había un momento específico donde me habían pasado ciertas cosas y que tenían que ver con un contexto y con esos temas. Esta hecho como si fueran capítulos que representan experiencias y distintas épocas de mi vida. Es también una forma de responderme muchas preguntas, una necesidad que tengo”.</p>
<p>La artista cubana toca desde los 6 años. Nació en 1973 en La Habana, donde estudió el conservatorio, formando en la ejecución del <em>tres</em>: una guitarra con tres pares de cuerdas, instrumento típico de la música campesina y del gaucho cubano, el <em>guajiro</em>. Desde muy pequeña absorbió distintos ritmos y estilos que brotaban de la isla o los nuevos sabores que traía la marea, como Charly García, Spinetta, Soda Estereo.</p>
<p>Desde el funk, el jazz, pasando por el rap y el soul, el estilo <em>Yusa</em> le otorga un tinte caribeño a todo su repertorio. Raly Barrionuevo, la rapera cubana Telmary Diaz, Hilda Lizarazu, Liliana Herrero, Liliana Vitale y Verónica Condomí son algunos de los invitados que se trae el nuevo disco que presentará el 19 de mayo en el galpón de La Grieta ubicado en 18 y 71.</p>
<p align="right"><strong><em>Agustina Sarati</em></strong></p>
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		<title>Libro: Más allá de sus ojos</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 20:11:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>danibadenes</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Carlos Sahade]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[N°99]]></category>

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		<description><![CDATA[Jorge Omar Manchiola Independiente 121 páginas El 5 de noviembre de 1976 Mirta Graciela Manchiola fue secuestrada y desaparecida en  La Plata a manos de un grupo comando. 22 años, casada, estudiaba Derecho, trabajaba en Vialidad y estaba embarazada de 6 meses. “Tu padre dice que serás negrito y llevarás mis ojos, que no tendrás Reyes, que tendrás muchos valores, que serás el hombre nuevo, que serás libre, que serás más”, escribió Mirta en una carta a su hijo, cuya copia está incluida en el libro que acaba de publicar su hermano, el periodista Jorge Omar Manchiola. “Más allá de sus ojos” comienza con una revelación significativa: para poder declarar “libremente” ante la Justicia, Manchiola renunció al diario La Nación en donde trabajó 20 años. ¿Qué tenía para decir? Mucho, porque se valió de su profesión para hablar con represores, ingresar “clandestinamente” a la morgue policial, revolver archivos de jerarcas de la dictadura y hasta enfrentarse en 1978 con el jefe de la Policía, Ovidio Pablo Riccheri, que le dijo: “Usted es un periodista confiable, pero tuvo una hermana terrorista”. A través de un relato vivencial desfilan genocidas, sindicalistas, militantes, asambleas, una de las históricas tomas del Comedor Universitario. Cuenta, ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-webTrafico-MasAllaDeSusOjos.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3300" title="99-webTrafico-MasAllaDeSusOjos" src="http://www.lapulseada.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/05/99-webTrafico-MasAllaDeSusOjos-106x150.jpg" alt="" width="106" height="150" /></a>Jorge Omar Manchiola</strong></p>
<p><strong>Independiente</strong></p>
<p><strong>121 páginas</strong> <span id="more-3299"></span></p>
<p>El 5 de noviembre de 1976 Mirta Graciela Manchiola fue secuestrada y desaparecida en  La Plata a manos de un grupo comando. 22 años, casada, estudiaba Derecho, trabajaba en Vialidad y estaba embarazada de 6 meses. “Tu padre dice que serás negrito y llevarás mis ojos, que no tendrás Reyes, que tendrás muchos valores, que serás el hombre nuevo, que serás libre, que serás más”, escribió Mirta en una carta a su hijo, cuya copia está incluida en el libro que acaba de publicar su hermano, el periodista Jorge Omar Manchiola.</p>
<p>“Más allá de sus ojos” comienza con una revelación significativa: para poder declarar “libremente” ante la Justicia, Manchiola renunció al diario La Nación en donde trabajó 20 años. ¿Qué tenía para decir? Mucho, porque se valió de su profesión para hablar con represores, ingresar “clandestinamente” a la morgue policial, revolver archivos de jerarcas de la dictadura y hasta enfrentarse en 1978 con el jefe de la Policía, Ovidio Pablo Riccheri, que le dijo: “Usted es un periodista confiable, pero tuvo una hermana terrorista”.</p>
<p>A través de un relato vivencial desfilan genocidas, sindicalistas, militantes, asambleas, una de las históricas tomas del Comedor Universitario. Cuenta, entre tantas cosas, cómo un colega de El Día le salvó la vida cuando un CNU le había apoyado una pistola en la cabeza y cómo fue que Dardo Cabo y Dante Gullo se salvaron de ser asesinados.</p>
<p>Los elementos de una novela: el periodista que se mete en todos lados y habla con cualquiera para averiguar algo de su hermana. Pero no es una novela. Es una pesadilla, con idas, vueltas, tormentos y escenas increíbles.</p>
<p align="right"><strong><em>Carlos Sahade</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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