Plebeyo y tumultuoso

“Somos peronistas, siempre estamos en medio del pueblo y el tumulto, no vamos a cambiar ahora”, manifestó Cristina Fernández al salir del cementerio de Río Gallegos. Estas declaraciones publicadas en Página/12, fueron recogidas por el periodista Horacio Verbitsky después de participar en la ceremonia íntima, donde se despidió a Néstor Kirchner.

Nos hemos preguntado muchas veces, cómo es que funciona el comportamiento de nuestro pueblo, que parece planchado y de repente resurge como una poderosa Ave Fénix. En los años cuarenta sorprendió a propios y extraños la gesta del 17 de octubre. Nos sorprendió en el Rosariazo, el Cordobazo y todos los azos a fines de los sesenta. Ocurrió lo mismo con la eclosión social del 2001. Nos sorprende ahora con su presencia en Plaza de Mayo durante el sepelio de Néstor Kirchner, por supuesto un hecho de otras dimensiones, pero que responde a la misma naturaleza del fenómeno. Juan Domingo Perón en su momento, también se preguntó sobre el comportamiento tan particular del movimiento y habló del carácter gregario del peronismo. Perón usó el termino con un sentido filosófico, en línea a la definición que dice: “Animal o persona gregaria es la que padece de gregarismo. Esto significa que sigue una tendencia a agruparse en manada, en el caso de los animales, o en grupos sociales, en el caso de las personas”. Gregario es un término que procede de las ciencias naturales, por eso se complica al aplicarlo a la comprensión de la sociedad. Otra definición del diccionario dice que lo gregario refiere al comportamiento de la manada, que sigue ciegamente a un jefe sin preguntarse a dónde va. La oposición le endilgó al peronismo desde sus inicios, ese carácter de fuerza bárbara y obsecuente. En una sesión de la Cámara de Diputados de la Nación en 1947, el diputado radical Ernesto Sanmartino habló del “aluvión zoológico”, en referencia al triunfo electoral del peronismo en las elecciones del 24 de febrero de 1946. Desde otro lugar y en otra sintonía, Sigmund Freud se interrogó sobre la naturaleza del vínculo social y refutó la tesis de Wilfred Trotter de explicar la socialidad por un instinto gregario. De entrada plantea que la cuestión del lazo social es una relación con el otro. De allí el rechazo de la idea de un ser gregario y su reemplazo por la tesis de un ser de horda.

El peronismo con su impronta tumultuosa y plebeya es un gran constructor de mitos. En ese sentido actualizó en la escena de la política nacional el debate sobre “el papel del mito en la historia”. Un tema ya había sido abordado y desarrollado desde el pensamiento marxista, por Antonio Gramsci, y en nuestra América por el peruano José Carlos Mariátegui.

Gonzalo Leonidas Chaves

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