NOVEDADES - OCTUBRE 2010

Las huellas de Carlitos
La jornada empezó con el Pili de La Grieta subido a una escalera, acomodando cables y colgando el proyector. Con empanadas esperando pacientes cerca del horno y cervezas recién llegadas a la heladera. Un mate lavado y frío acompañó los preparativos iniciales cerca de las 6 de la tarde. El sonidista acomodó lo suyo, nosotros lo nuestro y para las 20 ya todo quedó listo. El viernes 15 de octubre, nos juntamos en el Galpón de Encomiendas y Equipajes de La Grieta a recordar al fundador de La Pulseada, Carlitos Cajade. Nos propusimos hacerlo con alegría y así fue. Un periodista de esta revista suele decir que para calcular la cantidad de gente hay que contar las piernas y dividirlas por dos. Nos costó la cuenta, pero no hay dudas que éramos muchos para estar junto al Cura, a cinco años de su partida. Allí estuvieron sus amigos, hermanos, sobrinos, educadores, los pibes y pibas de su Obra y entre muchos otros, Rosa Bru, Néstor Busso del Foro Argentino de Radios Comunitarias y Gabriela Hernández, nuestra amiga fotógrafa que capturó las imágenes que hay en esta página. Comimos, bebimos, hablamos, nos emocionamos. Aplaudimos los videos que vinieron de regalo con la revista de octubre, escuchamos a Marcelo y Mariano, que tomaron el micrófono para contar lo que sienten los chicos de Cajade y después hizo lo suyo Fernando, coordinador de la Granja del Hogar. "Yo siempre quise tocar para la Obra de Cajade", dijo Ely Quirino mientras subía al escenario a cumplir su deseo. También se presentó Jonathan, el vendedor que La Pulseada tiene el orgullo de tener en Magdalena, que junto a Andrés, nos cantaron a todos con el alma. Después llegó el turno de El Engrupe, "agrupación musical de impronta rioplatense". La jornada finalizó bien tarde en la noche. Con unos tambores candomberos resistiendo, una heladera casi vacía, un horno cansado.
Por los adoquines de la calle 71, nos fuimos siguiendo una huella.

Entre chicos y jóvenes
El viernes 22 de octubre, el día en que se cumplieron 5 años de la muerte de Carlitos, en el Hogar de 643 entre 12 y 13 hubo una jornada de juegos y actividades para todos los chicos de la obra con espectáculos infantiles, inflables, magos y mil hamburguesas a la parrilla. La panadería El Viejo Pepe aportó las facturas para la tarde y hacia el final, los padres Mario Ramírez y Carlos Gómez oficiaron la misa en memoria del fundador del Hogar.
Al día siguiente, en la Casa Joven de 97 entre 6 y 7 se recordó a Cajade con la exposición de las cosas que realizan los adolescentes que forman parte del último emprendimiento social creado por la Obra, y con una feria americana de la que participaron las familias del barrio aeropuerto.

Y Carlitos nos juntó
Tony Fenoy cerró la mesa debate realizada el 20 de octubre en Trabajo Social con el dolor por el asesinato de Mariano Ferreyra y con el mensaje que nos dejó Cajade de “juntarnos para transformar la realidad”. El encuentro convocado por el Seminario de Teología de la Liberación de esa facultad, tuvo por objeto recordar a Carlitos y hablar de la infancia en la provincia. Participaron el pastor evangélico Arturo Blatezky que calificó al sistema capitalista de “genocida” y reclamó que “los chicos tengan igualdad de vida, porque eso es lo que Dios quiere”; Carola Bianco de la Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez que subrayó la necesidad de “exigirle al Estado políticas para la vida” y Alejo García del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos que aseguró que “falta decisión política para implementar la ley 13.298” y dio un ejemplo: “En el zonal de La Matanza hay tres profesionales para atender a un millón y medio de personas”. Por último, Cecilia, la monja misionera coreana que trabaja con los desposeídos de Villa Itatí, nos conmovió con el relato de los tres adolescentes que murieron en menos de un mes, del sueño que tenía uno de ellos de estudiar “en Avellaneda”, del dolor del chico que vio morir electrocutado a su amigo: “no quiero vivir más esta vida” y de los estragos del paco y la miseria. “Seguimos en la lucha diaria por defender la vida”, concluyó Cecilia… Y ahí estábamos juntos, también con Carlitos.

Fiestón de 15 en el Hogar
El sábado 2 de octubre estuvimos de fiesta en el Hogar. El Salón de Usos Múltiples sorprendió a los casi cien invitados con su gran decoración: guirnaldas y cintas blancas, entrelazadas en el techo, combinaban con los manteles y los globos. Todo para recibir, luego de una gran explosión de papel picado, a la quinceañera Valeria Enrique. En un rincón estaba la mesa dulce con las tres tortas e infinidad de masas secas y finas, artesanalmente confeccionadas por los pibes en nuestra querida Panadería el Viejo Pepe. Ahí nomás, los souvenirs, las cintas y las velitas, protagonistas de los actuales ritos cumpleañeros de una fiesta con todos los chiches.
Entre baile y baile, el vídeo con imágenes emocionantes (gentileza del amigo Claudio Zeballos) y después más cumbia y reguetón. Los pibes del Hogar se habían puesto sus mejores pilchas, y tanto fue así que Mariano, un adolescente que se perfila como referente de los demás pibes, tiró al pasar: “Mucha camisita, mucho zapatito… ¡Acá hay un rejunte de facha terrible!”.
Valeria, con la sonrisa clavada, iba de mesa en mesa, meta foto y saludos con los amigos de la Obra y los referentes de todos los proyectos productivos y sociales. Con un esfuerzo enorme de los educadores y pibes del Hogar pudimos festejar su cumple a pleno.
Vaya nuestro gran saludo a todos los que dieron una mano: Rita, Marianela, Horacio Pellegrini, Claudio, Mónica, por su valioso aporte; Raúl Arriola, el profe de la panadería que estuvo toda la semana ayudando a los chicos con la pastelería; Telmo, que sacó las fotos que ilustran esta nota; y Cecilia, que junto con sus mozos nos hicieron chupar los dedos con las pizzas. 

La Casa de los Niños cumplió 14 años
En el mediodía del domingo 29 de septiembre, la casita de 602 y 6 quedó pequeña para recibir a todos: chicos, educadores, amigos, vecinos, colaboradores incondicionales, los de siempre y los nuevos. En el festejo estuvieron los estudiantes de Trabajo Social que repartieron los folletos que hicieron para facilitar que todos tengan su DNI; también hubo música con el Coro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas y con los propios chicos de la Casa de los Niños que cantaron, bailaron y tocaron instrumentos, gracias a un hermoso trabajo previo que realizó Ayelén Nievas, una de las integrantes del coro. Alguna vez, Emilia Picagua, quien fuera cocinera de la Casa de los Niños, nos dijo que “no sólo alcanza con un plato de comida. El chico necesita el abrazo, el cariño, decirle ‘te quiero mucho, mi vida, portate bien, comé toda la comida’”. Así que además de música, risas, baile y abrazos, hubo empanadas, muchas y ricas.

Agradecimiento y compromiso
Son 14 años de muchas sensaciones, de no bajar los brazos cuando en el medio está el compromiso con nuestros pibes. Por eso no hay mejor manera de festejarlo que brindarle un sentido homenaje el padre Cajade, pero también a quienes día a día le brindan un abrazo, un mimo a cada pibe que concurre a nuestra casita. Agradecer fundamentalmente a Ana que tiene una historia fuerte en nuestra Obra y sigue firme dándole su apoyo educativo a los chicos y, sobre todo, su amor. A Marcelo Blanco, nuestro trabajador social que día a día construye puentes entre la casita y las instituciones barriales y que todos conocen y quieren. También a nuestra querida Gabriela que con su torno y el flúor atiende las bocas de los chicos. A Jorge que con sus chacareras, zambas y escondidos aporta un respiro de disfrute con nuestros pibes. A Amalia y Celeste que sumergidas entre los cuentos, fábulas y leyendas hacen de la biblioteca un lugar mágico. A Loli que desde hace un tiempo les regala sus saberes y cariño a los pibas y pibes. No nos olvidemos de Horacio que siempre está predispuesto a todo, ni tampoco de Elsita que no para de limpiar. También a Julio que transporta todos los días a los chicos y chicas de la casita. Saludamos a Julieta, de las últimas en incorporarse, psicóloga del corazón que regala sonrisas. A los chicos de la Facultad de Trabajo Social que vienen desarrollando una tarea compartida con nuestros gurises sobre el derecho esencial de todo ser humano como lo es el de la identidad, con folletos de por medio. A todos los anónimos que desinteresadamente se acercan con pequeños pero enormes aportes. A los amigos incondicionales que siempre están: Tony, Ricardo, Maricruz, Dr. Cimin y Ana. A la cocinera Eli que así como nuestra querida Emilia, saca de la galera comidas nutritivas con condimentos de ternura y amor. A nuestros aliados barriales, las escuelas, los centros de salud y otras instituciones con quienes venimos desarrollando un trabajo colectivo y estratégico ya desde el año pasado y que si Carlitos nos ayuda desde arriba terminaremos con una jornada de cine en nuestra institución pero organizada por y para nuestros pibes.
En fin, la dignidad, además de los valores humanos, se nutre de agradecimientos cuando se debe y creemos que no nos podemos dar el lujo de no mencionar estas personas que nos acompañan en el desafío de ganar esta pulseada contra la injusticia, el hambre y la indiferencia, como siempre mencionaba nuestro Carlos Cajade. Nos vemos todos los días en la pulseada por un país de iguales, donde los pibes y las pibas vuelvan a ser los únicos privilegiados.
Romina Penayo, coordinadora de la Casa de los Niños Madre del Pueblo

Con los pibes por la Noche de los Lápices
El 16 de septiembre se cumplió un nuevo aniversario del secuestro de 10 militantes estudiantiles durante la dictadura. Eso que todos conocemos como La Noche de los lápices. Con los chicos de la Casa Joven hablamos sobre lo que había pasado, los sueños de esos pibes y la época difícil en la que vivían. Por eso decidimos ir a la marcha que se hizo en La Plata. Ahí estuvimos los educadores Nicolás, Tomás, Mariana (las dos tocayas), Celeste, Cecilia y Corina; acompañando a algunos adolescentes de la Obra: Aníbal, Miguel, José, Yésica, Ruth, Mariela, Karen y las dos Daianas. Ahí estuvimos, recordando a las víctimas de aquel 16 de septiembre de 1976. En Plaza San Martín hasta nos sacamos una foto con la Abuela de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Gustavo “el Negro” Naser
El sábado 18 de septiembre se tomó un descanso nuestro gran amigo Gustavo Naser, el Negro. Digo “se tomó un descanso” porque pasó toda su vida al servicio de los demás, sin descanso, en la parroquia Nuestra Señora de las Victorias, junto a nosotros en la liturgia con Rubén Capitanio, todos en la revista Pascua; luego con Carlos Cajade y Mario Ramírez en los grupos misioneros en Neuquén, en Lago Paimún con Don Jaime De Nevares. En Córdoba, Santa Rosa de Calamuchita, donde vivía actualmente con su esposa Adela, otra incansable servidora, y sus hijos, trabajando junto al párroco del lugar, el padre Pablo, y en los barrios haciendo catequesis y acompañando a los más débiles. Siempre con el Evangelio como fuente inspiradora y con el silencio y la alegría en la entrega que caracteriza a los luchadores por la vida y a los elegidos de Dios.
Digo “gran amigo” porque, como Cajade, hizo un culto de la amistad, el afecto y el sacrificio. Grande por su tamaño y su corazón: gran persona, gran hermano… Más bueno que el pan.
Doy gracias a Dios por haberlo puesto en mi camino, el que todos recorremos esperando su llamado. Hoy, junto a otros grandes como Juan Bengochea, Marquitos, Jaime de Nevares, Carlitos Cajade, Patricio Rice y algunos más, estará participando de unas “mateadas” con Tata Dios, tranquilo de haber sembrado y dejándonos un camino a seguir.
Hasta siempre Negro,
Juan Carlos Gulino

Gracias Ángela
Ángela Saldaqui falleció el domingo 3 de octubre a los 87 años. Vivía en La Plata, admiraba al padre Cajade, leía La Pulseada y durante años y años cosió en su Olimpia a pedal. Uno de sus últimos deseos fue que su máquina de coser fuera entregada a la Obra de Carlitos. Su hijo Gustavo Domínguez cumplió con el pedido y ahora la máquina está en Chispita al servicio de los talleres de costura y de las necesidades de los chicos.