 |
JULIO
2003
3.1.
UNA NUEVA FORMA DE COMUNICACIÓN ALTERNATIVA. El
fenómeno de las revistas solidarias.
3.2.
LA LUCIÉRNAGA
3.3. BARRILETES
3.4. HECHO EN BS. AS.
3.5. ABRECAMINOS
El fenómeno
de las revistas solidarias
UNA NUEVA FORMA
DE COMUNICACIÓN ALTERNATIVA
Por Carlos Gassmann
Son medios de
comunicación alternativos de un nuevo tipo que intentan brindar
trabajo y posibilidades de reinserción a los sectores más
castigados por la crisis. Las publicaciones solidarias, como La
Pulseada, no son sólo emprendimientos periodísticos
sino parte de proyectos sociales de mayor alcance.
¿A qué
debe llamarse comunicación alternativa? La cuestión
se debatió acaloradamente en América Latina, sobre
todo durante la segunda mitad de los '70 y primera mitad de los
'80.
Había acuerdo en que debía tratarse de opciones opuestas
al sistema comercial de medios y se coincidía también
en exigirles que difundieran mensajes críticos. Algunos les
reclamaban, además, cambios en la distribución, el
financiamiento y, sobre todo, en la propiedad y el control, promoviendo
medios autogestionados por movimientos políticos y sociales,
cooperativas impulsadas por los mismos trabajadores, etc.
Otros impugnaban a los medios masivos mismos; los consideraban intrínsecamente
perversos. Decían que, en tanto promueven una relación
vertical y unidireccional, son medios de información y no
de auténtica comunicación. Al difundir un monólogo
e impedir el diálogo, facilitaban la manipulación
y el engaño. Verdaderamente alternativos eran entonces los
procesos de comunicación cara-a-cara protagonizados por los
grupos sociales de base. Esta posición presuponía
la existencia de receptores pasivos y acríticos. Cuando se
reconoció, en cambio, que el público interpretaba
los mensajes por su cuenta y podía atribuirles significados
distintos, las posibilidades de los mass-media fueron reconsideradas.
Había también quienes distinguían las prácticas
que eran una mera reacción al sistema de comunicación
dominante de aquellas inscriptas en una estrategia global de transformación
política.
Lo cierto es que ahora ha surgido una nueva forma de comunicación
alternativa, no prevista por los polemistas de entonces. Se trata
de las llamadas revistas solidarias, que presentan como novedad
el hecho de haber sido concebidas para dar trabajo y así
contribuir a que los sectores sociales más castigados puedan
recuperar la dignidad. No renegar de la obtención de beneficios
económicos, pero cambiar sus destinatarios, constituye un
rasgo original de estos emprendimientos, que se caracterizan también
por enmarcarse en proyectos más amplios de cambio político
o promoción social.
Como dicen los responsables de Barriletes, la revista de Entre Ríos:
"Somos un proyecto solidario si la solidaridad se entiende
en un sentido político transformador, que supone una responsabilidad
mutua, un compromiso humano y social entre dos partes; nos oponemos
a la caridad, el asistencialismo o el clientelismo".
La Pulseada, que se siente parte integrante de este fenómeno,
quiere presentar a través de esta nota a algunas de sus revistas
hermanas.
volver
La Luciérnaga:
una luz en el camino
La Luciérnaga fue fundada por Oscar Arias, quien venía
trabajando como agente del gobierno provincial en uno de los barrios
más carenciados de Córdoba. Decepcionado con la acción
desde el Estado, Arias se propuso desarrollar un programa independiente
del gobierno, los partidos políticos y los movimientos religiosos.
Inspirada en la revista española La Farola nació así,
en julio de 1995, La Luciérnaga.
Los chicos interesados en venderla fueron en aumento: no sólo
ganaban más monedas que con el secador y el balde, sino que
notaban que la gente y hasta los policías los trataban distinto.
Las notas de la revista contribuyeron a cambiar la percepción
que el resto de la sociedad tiene de los chicos de la calle. Se
trata de artículos escritos, a modo de colaboración,
por intelectuales y periodistas cordobeses, mientras que en las
tareas de diagramación, impresión y armado también
participan voluntarios que trabajan gratis o perciben una remuneración
simbólica.
La revista fue sorteando dificultades y logró consolidarse.
En 1998 tuvo su primera sede propia, donde se implementaron los
desayunos, el apoyo escolar y algunos talleres. Luego consiguió
contar con una imprenta, alquilar una sede más grande y poner
en funcionamiento un comedor, más talleres y una farmacia.
El crecimiento del proyecto fue importante pero fue rebasado por
el agravamiento de la crisis, de modo que cada vez eran más
los pibes que se incorporaban.
En 1999 alguien mandó una carta al programa televisivo "Sorpresa
y ½". Julián Weich, su conductor, se llegó
hasta Córdoba con donaciones y pasajes para que todos los
chicos viajaran a Mar del Plata. Esta aparición en pantalla
aumentó la popularidad del proyecto: se sumaron aún
más vendedores y se alcanzó una tirada récord
de 60.000 ejemplares.
Los canillitas de La Luciérnaga pasaron a ser más
de 200 y ya no se pudo sostener con cada uno el mismo tipo de contacto.
Por eso Oscar Arias alienta ahora la fundación del Pueblo
Luciérnaga, que implica trasladar el programa a un espacio
más amplio y retomar un vínculo estrecho con los jóvenes.
Se trata de poner en marcha una comunidad institucional solidaria,
que tenga como centro a las 150 familias que constituyen el núcleo
de procedencia de los 200 chicos que hoy son vendedores estables.
El proyecto ya incluye, además de la producción de
la revista, un área de educación (alfabetización,
apoyo escolar y capacitación laboral), un equipo de asistencia
social que efectúa visitas familiares y acompañamiento
callejero y un área de servicios que comprende el comedor
y la farmacia.
La regionalización de La Luciérnaga supuso su expansión
hacia otras ciudades de Córdoba y otras provincias. En esos
lugares no sólo se distribuye la revista con el añadido
de un pliego local, de 4 a 8 páginas, que refleja las problemáticas
de cada localidad, sino que también se lleva adelante un
proyecto social integral. Así se han ido sumando al área
de circulación de la revista las localidades cordobesas de
Río Tercero, Río Cuarto, San Francisco, La Falda,
Hernando, Oncativo y Alta Gracia y también las ciudades de
Venado Tuerto (Santa Fe), San Luis, Catamarca y San Salvador de
Jujuy.
Sobre el modelo de La Luciérnaga han surgido otras revistas
como El ángel de lata de Rosario, Changuitos de Santiago
del Estero, Arco Iris de Victoria (provincia de Buenos Aires) y
Barriletes de Paraná (Entre Ríos).
volver
Barriletes:
para remontar la esperanza
Preocupados por los chicos que sobreviven abriendo la puerta de
los coches, limpiando vidrios o mendigando, quince jóvenes
de Paraná (Entre Ríos), inspirándose en La
Luciérnaga de Córdoba, comenzaron a editar en agosto
de 2001 la revista Barriletes.
La publicación constituye en realidad parte de un proyecto
social y educativo que busca que los chicos de la calle y las familias
en situación de pobreza extrema encuentren una alternativa
laboral que no posea los riesgos de otros trabajos informales y
les sirva para recuperar su dignidad.
La venta de la revista y las actividades complementarias tales como
jornadas, talleres y encuentros, intentan ser el trampolín
hacia otras oportunidades que les permitan tanto mejorar su autoestima,
como capacitarse en un oficio o aprender formas de expresión
artística.
Tras casi dos años de existencia, Barriletes logró
nuclear a más de 50 familias de Paraná y, circunstancialmente,
proporcionar ingresos a 200 familias.
Los trabajadores de la calle involucrados en el proyecto son adolescentes
de más de 12 años y adultos que, en su mayoría,
tienen como única ocupación formal la venta de la
revista. A los menores de 12 años se les entregan ejemplares
sólo si se encuentran acompañados por un encargado.
"No es que promovamos el trabajo infantil -dicen los responsables
del proyecto-; desde ya que lo ideal sería que los padres
trabajen y los chicos vivan su infancia, pero hay una realidad que
no podemos desconocer".
Algunos chicos considerados "en riesgo" encontraron en
Barriletes un modo eficaz de contención. Lo que en primera
instancia parece implicar sólo un beneficio económico,
promueve la adquisición de compromisos, responsabilidades
y habilidades para la organización del trabajo. De modo que
los jóvenes ingresan a un proceso formativo permanente que
permite la incorporación de nuevas herramientas y conocimientos
y el surgimiento de otras expectativas.
La edición de la revista corre por cuenta de un equipo compuesto
por comunicadores, trabajadores sociales, diseñadores gráficos,
educadores en minoridad y estudiantes. Mediante los contenidos difundidos,
Barriletes busca crear conciencia en la opinión pública
acerca de la realidad de quienes la ofrecen en la calle.
El proyecto Barriletes ofrece, además, alfabetización
para vendedores, jornadas de periodismo, enseñanza de títeres,
cursos de computación y talleres de murga. Por otra parte,
los chicos y sus padres aprenden a intercalar los pliegos, armar,
doblar y abrochar las revistas, como primer paso para aprender el
oficio gráfico.
Encontrarse
para cambiar
Por Juan Martín Basgall *
Semana a semana, decenas de vendedores -chicos, jóvenes y
adultos- se arriman al local de Barriletes a comprar sus revistas
y a ganar en dignidad. Traen sus puñados de monedas y sus
historias.
Carlitos Suárez (10 años) es sin dudas uno de los
que más llama la atención con su presencia. Vende
la revista junto a su padre, pero es él quien hace los cálculos
y guarda en mente el recorrido por donde encuentra a sus clientes.
La puerta de Tribunales fue el lugar donde un día alguien
le ofreció, a cambio de que dejara de pedir monedas, la venta
de la revista. Carlitos, pese a que sigue siendo tan inquieto y
callejero como antes, ya no es el mismo. Recompuso la relación
con su padre desde que éste asumió su rol y tomó
a Barriletes como un trabajo. El chico también trabaja pero,
acompañando a su padre, se sacó de encima la presión
de llevar diariamente las monedas. Y esto ocurrió porque
ambos encontraron -tal vez sin darse cuenta- algo más que
una ventaja económica al vender la revista.
Aldo Laratro tiene una familia a cargo y sobrada experiencia en
la venta callejera. Con Barriletes puede asegurarse un ingreso más
o menos fijo y, de esa manera, organizar mejor su economía.
Lo que no es poco cuando la plata no sobra y las necesidades abundan.
José Pérez, su mujer Alicia y su hijo Juan Pablo,
son todos vendedores de la revista. Gracias a la colaboración
de la gente, y a través de Barriletes, consiguieron las bicicletas
con las que transitan las calles buscando compradores. José
no duda en tomar la posta si de planificar cosas se trata, sobre
todo para recaudar fondos para el proyecto. Y Juan Pablo se engancha
en cualquier actividad que se le proponga: ya demostró sus
cualidades para repicar los tambores de una murga y para realizar
ilustraciones en la computadora.
Ellos, y tantos otros, pasan por Barriletes dejando y llevándose
algo: el peso para zafar, una charla, un sueño, una frustración,
una oportunidad. Mientras ese encuentro siga ocurriendo, habrá
posibilidades de cambiar para mejor. Nosotros y todos.
* Coordinador del Área de Comunicación Social de Barriletes
volver
Hecho en
Bs. As.: saliendo a la calle desde la calle
La revista Hecho en Bs. As. nació en junio del año
2000 por iniciativa de su actual directora, Patricia Merkin, quien
se inspiró en la publicación londinense "The
Big Issue". Su propósito era brindar una oportunidad
laboral a la gente de la calle, personas sin techo, marginados y
desempleados, proporcionándoles ingresos a través
de la venta de la revista.
Los aspirantes a vendedores reciben una capacitación especial
y una credencial. Como se trata de personas marginadas, se asume
que la venta de la revista es un primer paso para su reinserción
social. Sumándose al proyecto, obtienen ingresos a través
de la autogestión e inician cambios positivos en sus vidas.
Pese a soportar las dificultades propias de todo proyecto innovador,
que intenta generar alternativas a los tradicionales programas asistencialistas,
Hecho en Bs. As. no ha parado de crecer. La tirada, que se inició
con 5.000 ejemplares, ya alcanzó los 50.000, y el número
de páginas se incrementó de 24 a 32. Además,
desde su aparición la revista registró más
de 1.500 personas interesadas en participar y cuenta actualmente
con 280 vendedores activos.
Pero la publicación está concebida sólo como
una parte de un proyecto mayor, entre los que se destacan otros
dos programas centrados en el desarrollo personal y la recuperación
integral. Uno de ellos es el "Colectivo-Salud en la Calle",
un móvil sanitario que brinda asistencia primaria, médica
y odontológica a hombres y mujeres en situación de
calle. El otro es el programa "Hechos para el Futuro",
que incluye servicios sociales, talleres creativos y de expresión
personal y terapias alternativas.
Como producto periodístico, Hecho en Bs. As. brinda información
de interés general, publica notas de actualidad y aborda
temas sociales. Secciones como "La prensa del asfalto"
reflejan el interés de la revista en servir como canal de
expresión de la propia gente de la calle.
Además de distribuirse en la Capital Federal, Hecho en Bs.
As. circula en La Plata y en Mar del Plata y dio origen a publicaciones
como Hecho en Mendoza y Hecho en Chile. También guarda similitudes
con el periódico Diagonal, que ofrece una oportunidad laboral
a los "nuevos pobres" de Buenos Aires, aquellos integrantes
de la clase media que perdieron su posición a causa de la
crisis.
Hecho en Bs. As es miembro de la red mundial de publicaciones de
la calle, que reúne a más de 50 revistas del mundo
entero y que combaten la exclusión mediante la venta de más
de 30 millones de ejemplares anuales.
volver
Abrecaminos:
en la senda abierta por las fábricas recuperadas
Por iniciativa de los periodistas Celia Carbajal, Sergio Arboleya
y Gabriel Plaza comenzó a editarse en diciembre del año
pasado la revista Abrecaminos, dedicada a reflejar las experiencias
de lucha de los diferentes movimientos sociales de nuestro país.
Su objetivo es doble: proporcionar trabajo e ingresos a los desocupados
mediante la venta de la revista, y dar cuenta de las diversas expresiones
de resistencia surgidas en el país, propiciando el conocimiento
recíproco y la articulación entre las múltiples
luchas sociales.
Cada entrega cuenta con un eje temático específico,
como la experiencia de los trabajadores de las fábricas recuperadas,
la formación de cooperativas de trabajo, las reivindicaciones
de los movimientos campesinos, los emprendimientos de las organizaciones
piqueteras y los reclamos de los llamados pueblos originarios.
Coherentes con sus objetivos, los impulsores de Abrecaminos decidieron
editarla en la Imprenta Chilavert, un taller gráfico recuperado
por sus trabajadores que funciona en el barrio porteño de
Pompeya.
Si bien la revista puede conseguirse en algunos sitios fijos, tales
como librerías, la venta es mayoritariamente llevada adelante
por movimientos de desocupados, centros de estudiantes y otras organizaciones
sociales.
La financiación es una de las dificultades más serias
de Abrecaminos. "Todavía no pudimos lograr un apoyo
publicitario que nos permita editar la revista con regularidad -dicen
sus responsables-. No nos interesa depender de ninguna instancia
gubernamental y aún no contamos con la contribución
de ninguna ONG. Aunque lo recaudado a través de la venta
es muy poco, preferimos mantener las mismas pautas de reparto ($1
para el vendedor y $ 0,50 para la revista) para que los desocupados
se lleven el mayor porcentaje, su trabajo les rinda y el dinero
obtenido les resulte significativo".
"Ponerle
el cuerpo al periodismo"
Por Gabriel Plaza *
Abrecaminos quiere convertirse en una herramienta concreta de subsistencia
para los trabajadores desocupados y en una forma de enlace entre
las experiencias de lucha que llevan adelante las organizaciones
sociales comprometidas con la búsqueda del cambio. No importa
que tengan distintas metodologías de lucha o pertenezcan
a diferentes líneas políticas, porque entendemos que
lo decisivo es la unión en la diversidad. De ahí que
intentemos cubrir sin dogmatismos todo el arco de las nuevas experiencias
sociales.
Queremos contar esas historias de la gente en lucha que no publican
los grandes medios. Al mismo tiempo, buscamos que mediante la participación
de los propios protagonistas se consoliden nuevas formas de democracia
directa y organización horizontal. Queremos que intervengan
activamente en la elaboración de la revista. Que no sólo
los periodistas cuenten lo que vieron sino que ellos mismos se conviertan
en los transmisores más fieles de sus experiencias.
A pesar de la corta vida que tenemos, ya logramos que en el último
número haya varias notas escritas por los propios protagonistas.
Es el caso de Emilio Marín, uno de los matarifes del ex frigorífico
Fricader, una empresa recuperada de General Roca, quien nos mandó
una nota redactada por él y otros integrantes de esa cooperativa
de trabajo que componen setenta obreros.
Una de las experiencias más reconfortantes que vivimos involucró
a una organización de campesinos cordobeses. Les propusimos
sumarse al circuito de distribución y nos mandaron un correo
diciéndonos que estaban interesados en hacer circular la
revista por su región para que, con la plata de las ventas,
tres campesinos pudieran ir a la universidad.
Nuestros objetivos se van cumpliendo y nosotros vamos recuperando
el orgullo por lo que hacemos. Porque Abrecaminos nos permitió
retornar a la auténtica función de nuestro oficio
y nos recordó que, como decía Rodolfo Walsh, al periodismo,
para hacerlo de verdad, hay que ponerle el cuerpo.
· Integrante del Colectivo de Comunicación Abrecaminos
volver
* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
BAJAR
LA NOTA(29kb)
|