La virtud revolucionaria

Nota principal: ¡Hasta la victoria de la ternura, Alejo!

Alejo querido: tu mística y capacidad ejemplar de conectarte con la realidad de un modo crítico y esperanzador, poético, alegre y creativo fue una potente virtud revolucionaria que siempre te caracterizó. A diferencia del miedo que piensa para atrás, desde lo ya sabido, vos pensabas desde la esperanza, es decir, para adelante. De allí que tu opción por los pobres nos enseñó lo más difícil: el “por dónde” caminar. Por eso no mirabas a Dios sino a donde Dios mira… como Jesús, para, como dijiste una vez, “construir un proyecto de vida con ellos”, los condenados de la Tierra.

Gracias, querido hermano, por habernos enseñado a luchar alegremente por un mundo mejor desde tu práctica comprometida con el pueblo y los pobres. Sin dudas, en el lenguaje de tu praxis se cumplió la promesa evangélica de hablar nuevas lenguas en el lenguaje del amor en acto.

Ya resucitaste en nosotros. Tu ejemplo siempre nos inspirará como colectivo a continuar sembrando el amor revolucionario en el camino de la liberación. Gracias por señalarnos y enseñarnos el camino del evangelio…

¡¡¡Hasta la victoria siempre!!!

Rafael Villegas (Colectivo de Teología de la Liberación Pichi Meisegeier)

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