La salida

Foto Luis Ferraris
Foto Luis Ferraris

Un grupo de empresas sociales formadas en el Centro Franco de La Plata facilita la inserción laboral y social de personas con algún tipo de padecimiento mental. Un después del encierro que es mucho más que productivo, porque derriba estigmas.

Por Daiana Melón

Huerta, feria americana, elaboración de sales y jabones; cartapesta; escultura, modelado y tallado; costura; música; multimedia; literatura; folclore; radio; higiene; cocina; alfabetización; esparcimiento; deporte; reconocimiento corporal y estimulación cognitiva son algunos de los talleres que brinda el centro de salud mental comunitaria Dr. Franco Basaglia. Son espacios de contención, pero también se formaron empresas sociales que facilitan la inserción laboral y social de personas que sufren algún tipo de padecimiento mental y logran para producir y empezar a “salir”.

Inicialmente, el centro Basaglia trabajaba desde las salas de rehabilitación y servicio de pacientes agudos del hospital psiquiátrico Alejandro Korn, de Melchor Romero. Pero en 2007, como resultado de los intentos del Hospital de acercarse a la comunidad y con la participación de estudiantes de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata, se abrió este centro de salud por fuera de la órbita del Hospital, coordinado por doctora Patricia Pauluc. En octubre de ese año abrieron las puertas y comenzaron a brindar esta variedad de actividades que hoy coordinan con otras instituciones de La Plata para acompañar procesos de externación y reinserción social.

Emprender

Foto Luis Ferraris
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Con el tiempo, los profesionales del Centro comenzaron a evidenciar la escasa o nula salida laboral que existía para personas con padecimiento mental, lo que se traducía en un retroceso en el tratamiento: tenían demasiado tiempo libre y ninguna posibilidad de mantenerse económicamente por sus propios medios. “Se producía como un cuello de botella, porque había personas trabajando en diferentes talleres y no había un ingreso económico sustentable. Algunos cobran la pensión y otros no nada, entonces hay que realizar un trabajo para poder salir del Hospital, insertarse en la comunidad, trabajar, retomar la escuela”, relata en diálogo con La Pulseada la trabajadora social del Basaglia Elena García.

Para contribuir a la inserción laboral, a obtener un sustento y ocupar el tiempo libre, desde los diversos talleres del Centro se formaron empresas sociales que confluyen en un espacio denominado Empresam, cuyo objetivo es que cada persona sea un emprendedor. “El estigma que portan las personas que han atravesado por un momento difícil en lo que hace a su salud mental es bastante duro. Entonces inventamos una forma de recrear, en función de nuestras posibilidades, lo que es la empresa social para que las personas puedan tener un trabajo, porque evidenciábamos el retroceso que se veía cuando la persona no podía valerse por sus propios medios”, explica la psicóloga Dolores García, una de las coordinadoras del Centro.

En esta clave, el segundo y cuarto sábado de cada mes, en el Basaglia se realiza una feria donde cada integrante de Empresam vende lo que produce. “Hay gente que viene solamente a estar acá y no compra nada. Viene a tomarse un cafecito, comer una torta o una pizza, a escuchar una banda o ver una obra, y eso es lo que buscamos, que trascienda lo económico también”, subraya Dolores.

Una de las patas de Empresam es El ropero de Franco, que se encarga de recibir las donaciones de ropa que mucha gente realiza y poner las prendas en condiciones de ser vendidas; lo hacen tanto por Facebook como los días de feria. Otros de los emprendimientos son: Porã, que confecciona cuadernos artesanales; Aromancia, donde se elaboran sales y jabones aromáticos; Abreacción, que realiza obras artísticas aplicando diferentes técnicas sobre madera; y Mundo Pompón, donde se fabrican diversos objetos decorativos a partir de la utilización de pompones de tela.

Por otro lado, dos emprendimientos elaboran alimentos: La Cucina de Franco, que prepara pizzas por encargo y además prepara la comida el día de feria, y Dolche Chocolate, que elabora bombones y otros productos de repostería

Además, algunos emprendimientos realizan las tareas previas de organización de la feria: Los Reyes del Rock, además de ser la banda de música del Centro, se encargan de conseguir actuaciones de otros grupos y diversos espectáculos; y el espacio de radio del Centro —taller y emisiones por internet—, los Gladiadores de la sonrisa, cuya función es difundir la feria  en volantes y spots radiales; además, ese día realizan una radio abierta. “Me hace ser una persona y un hombre importante, cuando tocó música, y con Los Reyes, primero lo hago por mí, porque sale de mí, y para la gente. Haciendo esto me siento bien, no tengo problemas ni depresión, la paso bien, y sigo estudiando música y trabajando también”, resalta Emiliano De La Serna, integrante del Centro desde 2008.

Con tiempo, la feria del Basaglia se fue constituyendo como un espacio importante en la agenda cultural de la ciudad y Empresam se consolidó como salida (laboral y social) para personas en proceso de externación. En una parte importante del tratamiento. “Ellos tenían tiempo, más que libre, muerto. Tiempo que no podían habitar, y caíamos en la forma de habitarlo más ligada a lo establecido por el manicomio, que tiene que ver con el aplastamiento subjetivo. Y el poder crear un objeto para otro, un otro al que le hace falta algo de lo que nosotros podemos ofrecer, restituye derechos y subjetividad”, sostiene García.

Para romper esquemas

Con la ayuda de socios adherentes y las ganancias generadas por Empresam, lograron alquilar su lugar de funcionamiento. “Ahora que tenemos un nuevo espacio físico, la idea es poder crecer, fortalecer las empresas sociales y generar otras. Afianzar lo grupal, y que gente de la comunidad que se encuentra en situación de vulnerabilidad psicosocial pueda estar trabajando en nuestros emprendimientos”, manifiesta Elena.

Los vínculos que se establecen con usuarios o trabajadores del Centro y con personas ajenas a él son un medio para romper estigmas. “Es un lugar donde compartimos momentos gratos con las personas, diálogos, charlas, talleres, donde ocupamos la mente para integrarnos. Yo me encuentro bien, sin problemas y me gusta lo que hago acá”, afirma Francisco Abel Aguirre, coordinador de La Cucina de Franco.

El personal del Centro y los usuarios continúan apostando a estos emprendimientos, ámbitos de intercambio e inserción que pueden incluir a cada vez más personas y, como sostiene Dolores, “permiten crear y apostar a que es posible una manera diferente de abordar la salud mental, que a veces parece descabellado. Porque lo que nos devuelven es que estamos todos locos, y la verdad es que todos tenemos alguna dificultad, y ofrecemos nuestras propias dificultades y faltas para poder construir con los otros. Básicamente es un espacio comunitario y de participación social”.

Así, la principal lucha es romper los esquemas que imponen los hospitales psiquiátricos y los imaginarios que construye la sociedad en torno a las personas que han transitado  centros de salud mental.

“La vida continúa, sigue y no tiene manija, hay que llevarla, hay que seguir adelante, la podes llevar a donde querés, porque la alegría así como el viento viene y se va—redondea Catalino Paredes, integrante del espacio de feria, y agrega—: Ser inútil es lo peor, hay que hacer algo, no hay que quedarse, hay que seguir adelante, hay que darle vida al corazón. Porque es lindo vivir con el corazón; siempre que hay luchar, no hay que rendirse”.

 

Contacto

  • El centro de salud mental Franco Basaglia queda en 49 Nº 1114 (entre 17 y 18) y su teléfono es el 452-6308.
  • La asociación civil “Integración comunitaria por la salud mental – Una movida de locos” queda en diagonal 78 Nº 1040 (entre 11 y 12)
  • Correo electrónico: elugar_05@hotmail.com
  • Cuentas de Facebook asociadas a la institución: Centro SMC Franco Basaglia; Asociación Movida de Locos; Feria El ropero de Franco; Mundo Pompón; Aromancia Artesanías; Dolche Chocolates; Reyes del Rock; La Cucina de Franco; Porã; Gladiadores de la sonrisa.

Primos

Los otros dos centros de externación del hospital Alejandro Korn son el Pichón Rivière y la Casa de Pre Alta de calle 56 e/ 9 y 10, que recorrimos hace poco (La Pulseada 112) y donde funciona el taller El Cisne del Arte, que propone actividades literarias, teatrales, plásticas y radiales.

Movidas de locos

Para el Día de la Salud Mental de 2008, profesores, estudiantes, directivos, usuarios y equipo de trabajo del Centro Basaglia hicieron un mural en conjunto con la Escuela Nº 2, España. Allí se expresaron en torno a la estigmatización de las personas con padecimiento mental. Ese mismo año se realizó el encuentro cultural y deportivo Patas arriba, donde manifestaciones, caminatas y charlas sirvieron para mostrar la realidad de quienes viven en encierro crónico, la situación de los centros de salud y la necesidad de restituir derechos a quienes sufren algún padecimiento mental. Con el mismo espíritu, en octubre de 2009 el Basaglia realizó, en conjunto con la “Asociación Civil Integración comunitaria por la salud mental – Una movida de locos” y la “Asociación polideportiva AVIS” (de Imola, Italia), un maratón intercontinental por la salud mental que se corrió en simultáneo en Italia.

“Hemos hecho actividades de intercambio con la comunidad que buscan poner en discusión el estigma y la discriminación, ver que la salud mental comunitaria es en y con la comunidad; si la comunidad queda como espectadora, nomás, el objetivo no está cumplido —afirma Dolores García—. Hay personas que están dispuestas a escuchar. Algunas se acercan con temor, creyendo que son peligrosos. Nuestra intención es generar espacios para poder compartir momentos entre todos, y demostrar que la peligrosidad es una sensación”.

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