La mala educación

Nota principal: Salud pública: en estado de abrazo permanente

“A muchos les costó salir a los barrios porque (en Medicina de la UNLP) tenemos una formación hospitalaria, no sabemos cómo charlar con el vecino, sólo lo vemos acostado en una cama”, cuenta Mariano Salerno y agrega que nadie quiere ser médico generalista porque el rol “no goza de jerarquía”. Lucía Rabini, otra residente, ironiza: “En la jerga, un paciente ‘re lindo’ es el que tiene tres o cuatro enfermedades complejas, porque te sirve después para presentarte en un congreso… Esto va en línea con el decano que tenemos, que ordena continuar las clases con un trabajador no docente muerto (Juan A. Varela, fallecido por la inundación), porque ’ni siquiera era jefe de cátedra’”.

Es necesario, coinciden ambos, discutir la formación de esta Facultad: “Nos enseñan a ser técnicos, a ver a un paciente y no a una persona, cuando necesitamos una educación con visión social, que responda a las necesidades de nuestro pueblo”.

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