Hacedor de sueños

Nota principal: ¡Hasta la victoria de la ternura, Alejo!

El trabajo social, el cine, la comunicación, la creatividad y “la prepotencia” del hacer. Escriben desde Cine en Movimiento su hermano, Ramiro García, y sus compañeros.

Corría 2002 y octubre se asomaba con un sol que picaba fuerte. Trece pibas y pibes que vivían en situación de calle en la estación de Liniers iban, cámara en mano, entrando y saliendo de los negocios, entrevistando a sus amigos/as, a los comerciantes que los ayudaban, registrando también la ranchada donde vivían. Todavía no hacía un año de la caída del presidente Fernando de la Rúa y apenas habían pasado unos meses de la masacre del Puente Avellaneda, donde fueron asesinados por la Policía los jóvenes militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Las organizaciones sociales que habían proliferado durante la década neoliberal de los años 90, se hacían visibles en los canales de TV de manera efímera. Comedores comunitarios, bibliotecas populares y centros de día se fueron transformando en actores fundamentales de la organización popular, conformando y consolidando espacios de inclusión social y cultural para miles de jóvenes del país.

En ese contexto nace Cine en Movimiento (CEM), con la intención de vincular el trabajo social y el cine comunitario, como estrategia para promover la toma de la palabra, la generación de sentidos de vida y el ejercicio del trabajo colectivo. Decía Alejo sobre ese desafío: “La creación de zonas liberadas de los monopolios mediáticos implica la generación de espacios donde pueda crecer la mirada crítica y la elaboración de mensajes propios de cada grupo o comunidad, partiendo siempre desde la cultura popular de esos mismos grupos. En la medida en que estos espacios puedan multiplicarse, será posible la construcción colectiva de nuevos sentidos que promuevan la libertad para pensar por nosotros mismos y que podamos encontrarnos a partir de poder ‘vernos’ de otra forma como sociedad”.

Trece años después, han pasado por CEM 1.500 jóvenes del conurbano bonaerense y del interior del país, mujeres en situación de prostitución, víctimas de violencia de género, veteranos de Malvinas, adultos/as mayores, etc. Se han producido más de 230 cortometrajes de ficción, animación, documental y memorias audiovisuales. Mas de 70 organizaciones sociales, escuelas, sindicatos, cooperativas, parroquias, centros de jubilados, unidades penitenciarias, centros de salud, bibliotecas populares y comedores han transitado por la idea de producir piezas audiovisuales comunitarias, desde su propia mirada, desde las historias en común, deseos y propuestas de cambio.

Cuando desde La Pulseada nos invitaron a compartir unas palabras sobre nuestro querido compañero Alejo nos pareció lo mejor hacerlo desde sus ideas y propuestas, subrayando su compromiso para llevarlas a cabo. Siempre interpelándonos a todos/as desde el esfuerzo, Alejo repetía la frase de Roberto Arlt: “El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo”.

La necesidad de construir puentes entre las organizaciones sociales y las universidades, desde la perspectiva teórica y práctica de la Educación Popular de Paulo Freire y el “pensar situado” de Rodolfo Kusch constituían para Alejo un verdadero campo fértil desde donde poder transformar la realidad y el cotidiano. Decía: “…En otras palabras, la Universidad podría atravesar el desafío de pensar lo cotidiano sin hacer ‘seguidismo intelectual’ a los autores de moda para hacerlo desde un enfoque latinoamericano y animarse a intervenir y comunicar esas reflexiones que surjan de la interacción con la comunidad e incidir así políticamente modificando la calidad de vida de la población. Las luchas de los movimientos sociales, los organismos de derechos humanos, las centrales sindicales y las organizaciones de la sociedad civil en general deben contar con vasos articulantes que comuniquen esas prácticas defensoras de los derechos del hombre, siendo ese el campo donde la universidad encontrara su función de ser…”. La cultura popular era para Alejo el refugio desde donde pensar y transitar la vida.

A casi tres meses de su partida, el dolor sigue siendo inenarrable. Nos han llegado como bálsamo cientos de mensajes, compartiendo palabras de amor, agradecimiento y aliento para continuar. Sabemos que es trabajando con alegría, creatividad y compromiso donde nos encontraremos siempre con Alejo y con todos los/as compañeros/as que se fueron antes, pero también, con los/as que están por venir: “…La historia es un animal inmenso, una matriz animal, que engendra héroes a manera de cachorros…”, decía Rodolfo Kusch. En eso estamos. Hasta la victoria de la ternura ¡siempre! ¡Venceremos!

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2 Comments

  1. Milton

    Maravilloso hermanos! Un saludo fraterno desde Ushuaia, lugar maravilloso donde tuvimos la maravillosa oportunidad de re – conocer a Alejo. «Cada encuentro es un reencuentro y con El nos reencontramos.

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